Región
Lula busca revivir la Unasur con cumbre en Brasil
El presidente del país vecino reunirá en una cumbre el martes a 10 mandatarios de la región, entre ellos Nicolás Maduro, de Venezuela, país que acaba de retomar las relaciones con Brasilia.
Por Pablo Giuliano
En busca de convertir a Brasil en un renovado motor económico y político de integración sudamericana, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva reunirá en una cumbre el martes a 10 mandatarios de la región, entre ellos Nicolás Maduro, de Venezuela, país que acaba de retomar las relaciones con Brasilia.
La cumbre sudamericana buscará empoderar a la recién resucitada por la Argentina y Brasil Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), que en el caso brasileño había sido sepultada en 2019 por decisión del Gobierno de Jair Bolsonaro, que adhirió a un grupo de la derecha continental creado por el expresidente chileno Sebastián Piñera, llamado Prosul.
El presidente Alberto Fernández fue uno de los primeros que confirmó su presencia, dijo el Palacio de Itamaraty, la sede de la Cancillería brasileña, donde el martes se reunirán además los mandatarios Luis Arce (Bolivia), Gabriel Boric (Chile), Gustavo Petro (Colombia), Guillermo Lasso (Ecuador), Mario Abdo Benítez (Paraguay), Luis Lacalle Pou (Uruguay), Irfaan Ali (Guyana), Chan Santokhi (Surinam) y Maduro.
Lula, líder del Partido de los Trabajadores (PT), se ha convertido en una suerte de portavoz regional ante los principales foros desde que el 1 de enero asumió por tercera vez la presidencia de Brasil, en coincidencia con la necesidad del empresariado brasileño de aumentar las exportaciones de manufacturas a Sudamérica para no perder espacio, por ejemplo, con China.
La reunión marcará el regreso de Maduro al espacio ampliado de la integración regional, sobre todo luego de que el Gobierno de Lula, a través del canciller Mauro Vieira, desplegara un rápido restablecimiento de las relaciones Brasilia-Caracas, interrumpidas por el expresidente brasileño Jair Bolsonaro, con cierre de embajada incluido y expulsión de diplomáticos.
La actual presidenta de Perú, Dina Boluarte, que no puede salir del país por motivos constitucionales, estará representada por el presidente del Consejo de Ministros, o primer ministro, Alberto Otárola.
La última reunión de los 12 presidentes de los países de la Unasur había sido en 2014 en Ecuador, en medio de la ola de gobiernos de derecha y extrema derecha que poblaron Sudamérica, sobre todo tras la caída de la expresidenta brasileña Dilma Rousseff en 2016 en un juicio político que había terminado con 13 años de gobierno del PT.
«Esto se ve como la reanudación de un proceso que se fue desvaneciendo tras el impeachment de Dilma y las derrotas electorales de los gobiernos de izquierda de la región», dijo Carolina Silva Pedroso, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Federal de Sao Paulo (Unifesp).
«Hasta entonces, Unasur respondía a un objetivo práctico de lograr una mayor articulación política entre los países, sin tener que recurrir a la OEA o potencias extranjeras, además de servir de plataforma para que Brasil ejerciera un liderazgo regional», agregó.
Sin dudas, el regreso de Maduro al primer nivel de las relaciones sudamericanas en su conjunto convocado por el Brasil de Lula será uno de los principales asuntos, sobre todo porque el caso de Venezuela ha sido combustible para la popularidad de la extrema derecha bolsonarista y su cruzada contra el «comunismo».
Para Pedroso, «en 2023 ya es posible concluir que el aislamiento diplomático al que se ha sometido a Venezuela no ha funcionado para resolver la crisis política, migratoria, social y económica del país».
«Hay que reconocer que quien tiene el poder de facto en Venezuela es Maduro y es con él con quien hay que dialogar. En el pasado, el gobierno de Lula logró ser un puente importante entre gobierno y oposición cuando Hugo Chávez fue depuesto en 2002, Sin embargo, es necesario ponderar que el escenario interno de ambos países es mucho más complejo y desafiante. Por lo tanto, será más difícil para Brasil construir este puente ahora, pero el primer paso fue dado», explicó la especialista.
Agregó que, tras el paso de la extrema derecha en Brasil, «la reanudación de la integración regional puede significar una ventana de oportunidades» en el área económica.
Del lado brasileño, la parte comercial deberá tener relevancia además de contar con el contenido político que Lula quiere darle a la región en un mundo convulsionado en el cual Brasil es parte del grupo de los Brics, fue invitado al G7, se posiciona como mediador en la guerra de Ucrania y busca con otras potencias emergentes un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU.
Según la embajadora Gisela Figueiredo Padovan, secretaria para América Latina y el Caribe del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, la agenda de la cumbre, además de la integración, abarca temas comunes en las áreas de salud, infraestructura, energía, medio ambiente y lucha contra el crimen organizado.»La idea es retomar el diálogo y la cooperación con los países sudamericanos.
Identificar denominadores comunes para ver cómo se puede iniciar un camino para volver a contar con un mecanismo de cooperación netamente sudamericano. Quizás es la única región del mundo que no tiene esta institución de diálogo», aseguró la embajadora en un encuentro con la prensa.
Según Padovan, «como la región tiene capacidades y recursos que serán claves en el futuro de la humanidad, como los naturales, el agua, minerales, área para la producción de alimentos, se puede iniciar de inmediato una agenda concreta de cooperación».
La región se encuentra atravesada por inestabilidad en algunos países, como Ecuador, donde se celebrarán elecciones anticipadas este año luego de que el presidente Lasso disolviera el Parlamento para gambetear un juicio político.
En Perú, la presidenta Boluarte enfrenta acusaciones de represión ilegal y de violaciones de los derechos humanos en la represión de protestas que siguieron a la destitución del expresidente Pedro Castillo, en diciembre pasado, mientras que Boric viene de sufrir una dura derrota ante la oposición de derecha en las elecciones de constituyentes.
En Argentina, además, se celebran elecciones generales este año, y la profesora Pedrosa dijo que Lula se juega mucho de su capacidad integradora en las elecciones del sucesor de Alberto Fernández.
«A pesar dos profundos lazos comerciales y económicos entre Buenos Aires y Brasilia y la capacidad de Lula como negociador hábil, una victoria de la derecha opositora en Argentina puede ser un obstáculo para los planes de Brasil. De la misma forma que Bolsonaro perjudicó la relación bilateral tras la victoria de Fernández en 2019, lo contrario también puede ocurrir. Eso puede desarticular iniciativas conjuntas», aseguró sobre los principales socios del Mercosur.
El encuentro tendrá dos sesiones el martes en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Después de ser recibidos por Lula, los presidentes participarán de la primera parte del encuentro, en la que cada uno hará una declaración individual.Por la tarde está prevista una conversación más informal entre los mandatarios sudamericanos, dijo el Palacio de Itamaraty en un comunicado.
Lula y la primera dama, Rosángela Janja da Silva, también invitaron a una cena a los mandatarios en el Palacio de la Alvorada.
Defensa
Nuevas bases, aviones y naves antárticas: la apuesta militar de Chile en Magallanes
El ministro de Defensa chileno, Fernando Barros, anunció nuevas bases militares en el extremo sur, reemplazo de aviones de combate y un plan de modernización hasta 2043. Su cartera quedó afuera del recorte del 3% que alcanzó al resto del gabinete de Kast, tras semanas de fricción con la Argentina por la soberanía del Estrecho de Magallanes.
Mientras en la Argentina el ajuste alcanza también a las Fuerzas Armadas, del otro lado de la cordillera la defensa del sur se volvió política de Estado. Chile construirá nuevas bases militares en los sectores de la Región de Magallanes que hoy no tienen cobertura, renovará sus aviones de combate y reforzará su presencia antártica, en un plan que involucra a las tres ramas de sus Fuerzas Armadas y se proyecta hasta 2043.
El anuncio lo hizo el ministro de Defensa chileno, Fernando Barros, desde la Base Aérea de Chabunco, en Magallanes, acompañado por los comandantes de las Fuerzas Armadas. Allí detalló un paquete de compras militares destinado a fortalecer la presencia del país en el extremo austral y a garantizar el control del espacio aéreo entre Campos de Hielo y el Polo Sur. «La defensa nacional no se improvisa, se planifica y se construye con años de antelación y visión de Estado», sostuvo.
El dato político no es menor: según consignó la agencia italiana ANSA, Barros descartó que su cartera sufra el recorte del 3% que el Gobierno de José Antonio Kast había instruido inicialmente para todos los ministerios. En un gobierno de derecha que ajusta en todas las áreas, la defensa del sur quedó a salvo de la tijera. «Queremos asegurar que Chile cuente con las capacidades para resguardar su soberanía, integridad territorial y seguridad de sus habitantes», afirmó el ministro.
Aviones, helicópteros, tanques y naves antárticas
El plan incluye el reemplazo, en el corto plazo, de los aviones F5 de la Fuerza Aérea de Chile por aeronaves de cuarta o quinta generación. También prevé sustituir los helicópteros Bell UH-1H y renovar el transporte aéreo estratégico, hoy a cargo de los C-130 Hércules, fundamentales para el sostenimiento de la base antártica y para la atención de emergencias.
Para 2027, Barros anunció la incorporación de cuatro aeronaves de patrullaje de largo alcance para la vigilancia naval y de otras cinco naves destinadas al servicio antártico. En el plano terrestre, se actualizará la tecnología de los tanques blindados Leopard 1, en paralelo a la renovación progresiva de otros equipos desplegados en la región. El ministro mencionó además la incorporación de «sistemas no tripulados, guerra electrónica, comunicaciones seguras, protección de fuerza y nuevas capacidades de observación y respuesta».
«La soberanía no solo se declara, se ejerce»
Barros explicó el valor estratégico que Santiago le asigna a Magallanes. «Es nuestra puerta natural hacia la Antártica y un territorio donde convergen el continente, nuestras islas, el Estrecho de Magallanes, extensos espacios marítimos, rutas internacionales… Cuando decimos que Chile es tricontinental, aquí parte el concepto», señaló.
En ese marco, insistió en que «la soberanía no solo se declara, se ejerce» y encuadró los anuncios en una «estrategia integral para fortalecer nuestra presencia terrestre, aérea y marítima», que abarca infraestructura, logística, proyección hacia la Antártida y presencia permanente del Estado en el extremo sur. La frase funciona como un mensaje hacia adentro, pero también como una señal hacia Buenos Aires.
El ruido con la Argentina que encendió la alarma
El anuncio llega después de semanas de tensión bilateral. A fines de agosto, el jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Javier Valverde, incluyó al estrecho en una referencia a la soberanía argentina: «Magallanes, el sur, el (Pasaje de) Drake, todo eso es soberanía», dijo en una entrevista, y habló de una «llave bioceánica». Los dichos provocaron una rápida reacción en Santiago.
Días después, el jefe del Estado Mayor General de la Armada, Juan Carlos Romay, se refirió en una entrevista con Infobae al «Estrecho de Magallanes, que pertenece a Chile», en lo que del otro lado de la cordillera se leyó como una rectificación. El episodio reactivó antecedentes recientes, como el Decreto 457 de 2021, que según la interpretación chilena presentaba al estrecho como un espacio de control compartido y derivó en una nota de protesta de la Cancillería trasandina.
La respuesta política argentina llegó el 3 de septiembre, en La Moneda. Tras la reunión entre Javier Milei y Kast, un comunicado conjunto estableció que ambos mandatarios coincidieron en la soberanía total de Chile sobre el estrecho, en el marco del Tratado de Límites de 1881 y del Tratado de Paz y Amistad de 1984, que según el texto «se encuentran plenamente vigentes y revisten carácter definitivo para ambos Estados». A cambio, Kast reiteró el respaldo de su gobierno a los derechos argentinos sobre Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
Pero en Chile el tema no se cerró con la foto presidencial. El 21 de septiembre, una delegación transversal del Senado encabezada por su presidenta, Paulina Núñez, viajó a Punta Arenas para la ceremonia por el 183° aniversario de la toma de posesión del estrecho y emitió una declaración en la que se comprometió a reflejar en el Presupuesto 2027 la necesidad de fortalecer las capacidades estratégicas para la vigilancia de los espacios soberanos. Esta misma semana también pasó por el sur el propio Kast.
Dos países, dos maneras de mirar el sur
El contraste con la Argentina es elocuente. En mayo, a una semana del lanzamiento del Plan ARMA de modernización militar, el Gobierno de Milei publicó en el Boletín Oficial la Decisión Administrativa 20/2026, que recortó casi 49.000 millones de pesos en partidas de Defensa. El mayor ajuste nominal recayó sobre la Fuerza Aérea, que perdió 16.500 millones de pesos en bienes de uso y equipamiento militar dentro de su programa de alistamiento operativo.
Para el año próximo, el ministro de Defensa argentino, Carlos Presti, informó que el Gobierno proyecta destinar alrededor de 350 millones de dólares a las obras de la Base Naval Integrada de Ushuaia y de la Base Antártica Conjunta Petrel, sumando recursos de 2026 y 2027. El proyecto de Presupuesto 2027 también pide autorización al Congreso para tomar deuda por hasta 3.500 millones de dólares destinada a submarinos y fragatas, en el mismo texto que prevé una caída real de los fondos para Educación. Mientras Chile financia su despliegue austral con presupuesto propio y un horizonte de dos décadas, la Argentina libertaria recorta primero y promete reequipar después, con endeudamiento.
La diferencia de enfoque dice mucho sobre la idea de soberanía de cada gobierno. Del otro lado de la cordillera, la ocupación efectiva del territorio se planifica como una política que trasciende gestiones; de este lado, la presencia del Estado en el sur queda atada a la lógica del ajuste permanente.
Lo que tenés que saber:
- El ministro de Defensa de Chile, Fernando Barros, anunció nuevas bases militares en sectores sin cobertura de Magallanes, dentro de un plan de modernización con horizonte en 2043.
- Chile reemplazará los aviones F5, los helicópteros Bell UH-1H y los C-130 Hércules, e incorporará en 2027 cuatro aeronaves de patrullaje naval y cinco naves antárticas.
- La cartera de Defensa chilena quedó excluida del recorte del 3% instruido inicialmente para todos los ministerios.
- El 3 de septiembre, Milei y Kast firmaron un comunicado que reconoce la soberanía total de Chile sobre el Estrecho de Magallanes, tras los dichos del jefe de la Fuerza Aérea Argentina.
- En mayo, el Gobierno argentino recortó casi 49.000 millones de pesos en Defensa mediante la Decisión Administrativa 20/2026.
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