Región
Detalles del “nuevo instrumento político” de Evo Morales para sortear la inhabilitación
La economía boliviana registró en 2024 su peor inflación en 16 años (8,82%), con protestas por desabastecimiento y devaluación. Expertos vinculan la inestabilidad a la puja entre Evo y Arce y a la lucha por el litio de fondo, con fuerte injerencia externa.
Evo Morales y su facción evista anunciaron el relanzamiento de un nuevo instrumento político el 7 de febrero de 2025, tras perder el control legal del Movimiento al Socialismo (MAS) frente al Tribunal Supremo Electoral (TSE), que reconoció al sector arcista como legítimo dueño de la sigla. Este proyecto, impulsado desde las bases campesinas y cocaleras del Trópico de Cochabamba, busca trascender la mera denominación partidaria para centrarse en la militancia, la estructura orgánica y el liderazgo de Morales, según declaró Nelson Virreira, dirigente de la Federación Sindical de Trabajadores Campesinos de Cochabamba.
Entre los nombres propuestos para la nueva organización figuran opciones como «EVO: Erradicar a los Violentos Opositores» o «Masi» (que significa «hermano» en quechua y aymara), aunque aún no se ha definido una marca oficial. El objetivo es consolidar una plataforma que permita a Morales competir en las elecciones, pese a su inhabilitación por el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), que en 2023 prohibió la reelección indefinida .
Estrategias y obstáculos: alianzas y movilizaciones
Ante la imposibilidad de usar la sigla del MAS, Morales negocia alianzas con partidos como el Movimiento Tercer Sistema (MTS) de Félix Patzi, aunque este último insiste en promover candidaturas jóvenes, como la del presidente del Senado, Andrónico Rodríguez . Paralelamente, el líder cocalero amenaza con movilizaciones masivas para presionar su inclusión en la contienda electoral, afirmando: «Si no quieren habilitarme a las buenas, será a las malas».
Aunque su base rural mantiene una lealtad férrea, Morales enfrenta desafíos legales y políticos: el TCP ratificó su inhabilitación, y sectores urbanos rechazan su postulación por casos como el de presunta violación estatutaria . Pese a ello, Morales insiste en capitalizar el descontento económico y la polarización dentro del oficialismo, mientras busca respaldo internacional de figuras como Lula da Silva y Nicolás Maduro . Su apuesta, más que un partido, es un movimiento que refleje su legado y desafíe las estructuras judiciales y políticas que lo excluyen.
La batalla interna del MAS: Morales vs. Arce
El Movimiento al Socialismo (MAS), partido gobernante desde 2006, enfrenta su mayor crisis interna. Evo Morales, expresidente y líder histórico, anunció su intención de competir en las elecciones 2025, pese a un fallo del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) que lo inhabilita por considerar que la reelección indefinida «no es un derecho humano» . Luis Arce, actual mandatario y exaliado de Morales, respondió con una orden de arresto contra el líder cocalero por presuntos delitos de violación y tráfico de personas, acusaciones que Morales tildó de «guerra judicial» orquestada para eliminar su candidatura .
La facción «evista» del MAS anunció el relanzamiento de su instrumento político el 7 de febrero de 2025, posiblemente bajo una nueva sigla o alianza, tras perder el control legal del partido ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE), que reconoció a Grover García, aliado de Arce, como presidente legítimo . «El instrumento no es la sigla, sino la militancia, los principios y el liderazgo de Evo», declaró Nelson Virreira, dirigente campesino de Cochabamba .
Economía en caída libre: inflación y descontento social
Bolivia cerró 2024 con una inflación del 8,82%, la más alta desde la Gran Recesión de 2008, según el Banco Mundial . El aumento en los precios de alimentos básicos como la carne y el arroz (19% anual), sumado al desabastecimiento de combustible y la devaluación del boliviano, generaron protestas masivas. En El Alto, sindicatos amenazaron con marchar hacia La Paz, mientras transportistas bloquearon carreteras exigiendo diesel .
Arce implementó controles de precios, pero pequeños empresarios, como los panaderos, exigieron aumentos del 40% en el pan ante el alza de la harina importada . La crisis se agravó con una escasez de dólares: la moneda estadounidense se cotizó al doble en el mercado negro (13,92 bolivianos), frente a la tasa oficial de 6,96 .
La oposición busca capitalizar la división oficialista
Ante la debilidad del MAS, la oposición intentó unificar fuerzas. El 18 de diciembre de 2024, exmandatarios como Carlos Mesa y Jorge Quiroga, junto al gobernador cruceño Luis Fernando Camacho, firmaron un pacto para presentar un candidato único . Inicialmente, seis agrupaciones formaron «Unidad es Posible», pero divergencias ideológicas fragmentaron el bloque: sectores liberales como el Partido Liberal Boliviano se retiraron para aliarse con Branko Marinković .
El politólogo Diego von Vacano advirtió: «La oposición tiene oportunidades por la división del MAS, pero su legitimidad es cuestionada» . Entre los precandidatos opositores destacan Manfred Reyes Villa (ADN) y Chi Hyun Chung (AMAR), mientras evangélicos y empresarios promueven agendas libertarias .
Expertos alertan sobre riesgos de inestabilidad
El intento de golpe de Estado del 26 de junio de 2024, liderado por el general Juan José Zúñiga —quien luego acusó a Arce de planificar un «autogolpe»—, evidenció la fragilidad institucional . Para Eduardo Rodríguez Veltzé, exjuez y expresidente, «los tribunales se usan para decidir cuestiones políticas» .
La crisis se enmarca en un escenario geopolítico sensible: Bolivia posee las mayores reservas de litio del mundo, recurso codiciado por potencias como Estados Unidos y China. Ambos líderes del MAS acusaron a Washington de interferir, aunque analistas como Fernando Mayorga subrayan que «ninguna facción del oficialismo ofrece una alternativa real contra el imperialismo» .
Cinco puntos clave de la puja entre Evo y Arce:
- El MAS enfrenta su mayor división: Morales busca candidatura pese a inhabilitación, mientras Arce usa recursos judiciales para bloquearlo.
- La economía boliviana registró en 2024 su peor inflación en 16 años (8,82%), con protestas por desabastecimiento y devaluación.
- La oposición intenta unificar fuerzas, pero su fragmentación y falta de propuestas sólidas limitan su credibilidad.
- Expertos vinculan la inestabilidad con la lucha por el litio y la injerencia externa, en un contexto de crisis institucional.
- El fallido golpe de junio de 2024 y las acusaciones de «autogolpe» reflejan la tensión entre militares y el gobierno.
Elecciones
Brasil va a segunda vuelta: el bolsonarismo sorprende y Lula deberá pelear el 25
Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta del 4 de octubre con el 47% contra el 45% de Lula, revirtiendo lo que marcaban las encuestas. El hijo del expresidente preso hereda la maquinaria del movimiento que intentó un golpe de Estado en 2022 y obliga al Partido de los Trabajadores a una segunda vuelta que promete ser la más disputada de la historia reciente de Brasil.
Con el 47% de los votos contra el 45% de Luiz Inácio Lula da Silva, Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil del domingo 4 de octubre y obligó a una segunda vuelta que se disputará el 25 de octubre de 2026.
El resultado sorprendió a las consultoras, que en los días previos daban a Lula levemente por encima del senador. Ninguno de los dos alcanzó el 50% más uno de los votos válidos requerido para ganar en primera vuelta, y Brasil deberá decidir en un balotaje su próximo presidente.
El senador Flávio Bolsonaro, de 45 años, compite bajo las siglas del Partido Liberal (PL) con el respaldo explícito de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su responsabilidad en el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2022.
Lula, en tanto, busca su cuarto mandato no consecutivo: gobernó Brasil entre 2003 y 2010, fue perseguido judicialmente en causas que el Tribunal Supremo revisó y terminó anulando, y regresó al poder en 2023.
Lo que las encuestas no vieron venir
Durante toda la campaña, la ventaja de Lula en la primera vuelta parecía consolidada. La encuesta Datafolha del 24 de septiembre, registrada ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) bajo el número BR-00304/2026, ubicaba a Lula con el 40% y a Flávio Bolsonaro con el 36% en la primera vuelta estimulada. La consultora Nexus/BTG Pactual, en su última medición de agosto, atribuía al presidente el 39% frente al 33% del senador. Sin embargo, en la noche del 4 de octubre los resultados reales demostraron que el mapa electoral bolsonarista, profundamente arraigado en el norte, el centro-oeste y el sur del país, fue subestimado por la mayoría de los sondeos.
La encuesta Nexus de julio ya anticipaba el carácter polarizado del balotaje: Lula con el 40% y Flávio con el 34% en primera vuelta, pero empatados técnicamente en segunda con el 46% contra el 45% respectivamente. Ese empate técnico en el escenario de segunda vuelta se repitió en prácticamente todas las consultoras durante los últimos tres meses de campaña, lo que vuelve imposible anticipar con certeza el resultado del 25 de octubre.
Bolsa Familia, el campo de batalla ideológico
La campaña giró, entre otros ejes, alrededor de la política social. Lula recuperó el Bolsa Familia como bandera central de su gestión, un programa que durante su primer mandato sacó a 54 millones de personas de la pobreza y que la derecha intentó destruir bajo el gobierno de Michel Temer y luego de Bolsonaro padre. En esta campaña, el propio Lula recordó en reiteradas ocasiones que las críticas históricas al programa, que lo tacharon de fomentar la pereza y la dependencia, no resistieron el contraste con la realidad. «De todas las críticas, la más cruel es que el Bolsa Família iba a estimular la vagabundería», sostuvo en actos de campaña, recuperando una frase que pronunció a lo largo de décadas.
A pocos días de las elecciones, Lula anunció además un aumento del 15% en los pagos del programa de asistencia social, una decisión que la oposición leyó como un gesto electoral pero que, en términos electorales, no alcanzó para definir la primera vuelta a su favor. La derecha concentra sus críticas en que el programa no es una solución estructural, mientras el PT sostiene que sin ese piso de ingresos garantizados millones de familias brasileñas quedarían directamente al borde de la indigencia.
El mapa territorial y los puntos de quiebre
La geografía electoral confirma la fractura profunda de Brasil. Según los datos de la encuesta Medio/Ideia de mayo de 2026, Flávio Bolsonaro lidera en el norte con el 57% contra el 27% de Lula, y en el centro-oeste con el 60% contra el 28%. En el sur también está por encima: 50% contra 39%. El nordeste, históricamente el bastión lulista, le da al presidente el 58% frente al 34% del senador. El sudeste, que concentra la mayor parte del padrón electoral, aparecía en empate técnico antes de la votación.
Esta distribución territorial es el termómetro de la fractura de clase que atraviesa al gigante sudamericano. Las regiones más pobres, donde los programas de transferencia directa tienen mayor impacto sobre la vida cotidiana, tienden al lulismo; las regiones más ricas y con mayor presencia de sectores conservadores, al bolsonarismo. El resultado del 4 de octubre muestra que esa segunda geografía fue más eficaz de lo que las encuestas proyectaban.
El factor Bolsonaro padre y la internacionalización de la disputa
Jair Bolsonaro, preso y sin poder presentarse por su condena de 27 años, articuló desde la cárcel el apoyo a la candidatura de su hijo mayor. La sentencia fue ampliamente criticada por el gobierno de Donald Trump, con el propio presidente norteamericano afirmando que era «muy parecido a lo que intentaron hacer conmigo» y el secretario de Estado, Marco Rubio, calificándola de «injusta». Esta internacionalización del caso convirtió a la elección brasileña en parte del tablero geopolítico de la disputa entre la derecha global y los gobiernos progresistas de América Latina.
Legisladores estadounidenses, en contraposición, le pidieron formalmente a Trump que no interviniera en el proceso electoral brasileño. La sombra de la interferencia exterior planeó sobre toda la campaña, y el resultado del 4 de octubre convierte la segunda vuelta en una cita electoral con consecuencias que van mucho más allá de las fronteras del país más grande de América del Sur.
-
Campeones ⭐️⭐️⭐️5 díasEl show de los drones y la pierna que no era: el adiós a Messi, entre la emoción y el meme
-
Servicios3 díasEl Sarmiento vuelve recién el martes, el servicio estará suspendido tres días por obras
-
Análisis7 díasSin golpe de Estado ni tanques, así se destroza la democracia en el siglo XXI: decretos, lawfare y un Congreso socavado
-
Judiciales ⚖️3 díasDenunciaron a Caputo y Bausili por el oro del Banco Central: investigan pérdidas por US$ 1.023 millones
-
Elecciones4 díasMilei llamó “ladrón” a Lula en plena campaña del balotaje presidencial en Brasil
-
Mundo 🌐2 díasTiroteo en EEUU: nueve muertos, incluidos dos niños, en una vivienda de Pensilvania
-
Campeones ⭐️⭐️⭐️4 díasLa camiseta firmada, el carnet de socio y una frase para la eternidad: así se despidió Messi del Monumental
-
Economía 💲3 díasEl Gobierno ataca a la AGN para no responder dónde está y qué pasó con el oro del Banco Central
