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Evo Morales denuncia un posible fraude electoral en Bolivia

Dijo que el gobierno de Luis Arce prepara un fraude electoral y busca imponer a Eduardo del Castillo como candidato del MAS.

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El Argentino Diario-Evo Morales-Luis Arce.

Lo que tenés que saber

  • Evo Morales acusó al gobierno de Luis Arce de preparar un fraude electoral para las elecciones del 17 de agosto.
  • Denunció la presencia de 20 “expertos extranjeros” de Ecuador, Brasil y Venezuela con supuestos vínculos con EE.UU.
  • Asegura que el MAS bajo Arce abandonó su raíz ideológica y no superaría el 3% de votos.
  • El candidato oficialista Eduardo del Castillo aparece con menos del 2% en las encuestas.
  • Morales se encuentra en Cochabamba, con orden de captura por trata de personas.

Evo Morales denuncia un presunto fraude electoral y apunta contra Arce y Del Castillo

El expresidente boliviano Evo Morales acusó este domingo al gobierno de Luis Arce de estar organizando un “fraude electoral” de cara a los comicios generales del próximo 17 de agosto, en un nuevo episodio de la interna que divide al Movimiento al Socialismo (MAS).

Desde su refugio en Cochabamba, donde permanece resguardado por militantes tras una orden de captura por un caso de trata de personas agravada, Morales aseguró que recibió información sobre la llegada de “20 expertos internacionales” de Ecuador, Brasil y Venezuela que estarían trabajando para manipular el resultado electoral.

“El gobierno, con 20 expertos internacionales, está trabajando en el fraude. Son los mismos que me informaron antes y ahora lo vuelven a hacer”, afirmó el exmandatario en declaraciones difundidas este domingo.

Críticas al rumbo del MAS y a Eduardo del Castillo

Morales, que lideró Bolivia entre 2006 y 2019, también cuestionó duramente al actual candidato oficialista, el exministro del Interior Eduardo del Castillo, a quien acusa de representar una ruptura con el proyecto original del MAS.

Según el exlíder cocalero, la caída de la economía, la escasez de dólares y combustibles, y el aumento de la inflación, generaron un “rechazo popular” que haría imposible que el partido mantenga su personería jurídica.

“No van a llegar ni al 3%”, sentenció, refiriéndose a los votos mínimos requeridos por ley para conservar la legalidad partidaria.

Las últimas encuestas dan a Del Castillo menos del 2% de intención de voto, muy lejos del piso del 3% y aún más distante del 50% que el MAS supo obtener en primera vuelta durante las elecciones de 2005, 2009, 2014 y 2020.

Silencio del gobierno y tensión creciente

El gobierno de Luis Arce no respondió oficialmente a las acusaciones. No obstante, el presidente declaró días atrás que confía en que el pueblo elegirá nuevamente al MAS:

“No hay otra opción. El pueblo sabrá elegir un gobierno popular para continuar la transformación”, expresó.

El conflicto interno en el MAS sigue escalando y abre un incierto panorama electoral, con Morales distanciado del oficialismo, bajo presión judicial y con denuncias cada vez más graves sobre la legitimidad del proceso electoral.

Geopolítica 🌎

Tras el nuevo ataque de Milei a Lula, Brasil eligió el silencio

El presidente Javier Milei reiteró sus críticas contra su par brasileño desde territorio argentino, apenas días después de que el canciller Pablo Quirno lograra distender la relación bilateral. Desde Brasilia, el silencio fue la respuesta: ninguna declaración oficial ante la nueva andanada del mandatario libertario.

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Milei volvió a atacar a Lula y Brasil no respondió: silencio diplomático ante la nueva escalada.

La calma duró poco. Javier Milei volvió a atacar públicamente al mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y tensó una vez más el vínculo entre Argentina y Brasil, apenas cuando la relación parecía haber retomado cierta normalidad. «Es ladrón, es un corrupto. Fue condenado. Estuvo preso, con lo cual es cierto lo de presidiario. Lo liberaron por una falla administrativa, no por ser inocente. Por lo tanto, es ladrón y es un corrupto», señaló Milei el domingo pasado, al ser consultado sobre sus dichos previos respecto de Lula.

El argumento de Casa Rosada: «no dijo nada nuevo»

En el entorno presidencial intentaron minimizar el episodio con un argumento que, lejos de desactivar la controversia, revela la naturaleza del problema: que Milei no introdujo «nuevas» críticas, sino que reiteró sus postulados de siempre. «Le preguntaron sobre sus dichos sobre Lula y repitió lo mismo», dijeron fuentes del Gobierno. La distinción que el oficialismo intentó instalar como atenuante fue otra: esta vez las declaraciones se produjeron en suelo argentino y no en Brasil, como ocurrió durante la visita del mandatario al país vecino, cuando respaldó públicamente a Flavio Bolsonaro, candidato de la derecha que competirá por la presidencia el próximo 4 de octubre. «Esta vez lo dijo en la Argentina. El problema es si lo vas a decir a la casa del otro», se justificaron en el oficialismo.

El razonamiento encierra una contradicción difícil de sostener: si el problema es el lugar y no el contenido, el oficialismo admite implícitamente que los dichos son ofensivos, pero considera que resultan tolerables cuando se emiten desde Buenos Aires. Esa distinción, sin embargo, no parece convencer a nadie fuera de la propia coalición de gobierno.

Brasilia elige el silencio diplomático

La respuesta desde Brasil fue contundente en su forma y en su ausencia de forma: el silencio. A horas de los nuevos dichos de Milei, ninguna terminal del gobierno de Lula emitió declaraciones ni valoraciones públicas. La estrategia de Itamaraty fue la de no alimentar la polémica, aunque sin resignar la posición de fondo que ya había quedado registrada en episodios anteriores.

Sobre el cierre de la semana pasada, fuentes brasileñas habían destacado los «gestos recíprocos» entre las naciones y subrayado «la importancia de sostener la relación bilateral». Sin embargo, en Itamaraty aclararon que no perdían de vista «la seriedad de lo que pasó» y calificaron de «inadmisible» las ofensas proferidas por el mandatario argentino, quien en su visita a Brasil llamó a Lula «basura socialista», «ladrón» y «presidiario». Esa combinación, la de sostener el diálogo pero mantener firme el rechazo, define la postura con la que Brasilia enfrenta la relación con el gobierno de Milei.

Quirno y el difícil equilibrio diplomático

El canciller Pablo Quirno había logrado, en los días previos, descomprimir la tensión que había llevado a Brasil a retirar temporalmente a su embajador, Julio Bitelli, de Buenos Aires. El regreso de Bitelli a su cargo en la capital argentina fue leído como una señal de que la relación podía encauzarse. Sin embargo, los nuevos dichos de Milei volvieron a poner en evidencia la paradoja estructural de la política exterior libertaria: el Presidente declama la defensa de los intereses nacionales mientras socava sistemáticamente los vínculos con el principal socio comercial del país.

Brasil representa cerca del 14% de las exportaciones argentinas y es, históricamente, el ancla del MERCOSUR. Que la relación con ese socio esté sujeta a las impugnaciones ideológicas recurrentes del Presidente no es una excentricidad; es una variable de riesgo con consecuencias concretas sobre el comercio, la inversión y el peso de Argentina en la región.

Un patrón que se repite

Lo que este episodio confirma no es solo la persistencia de las críticas de Milei a Lula, sino la ausencia de una política exterior coherente que subordine las preferencias ideológicas del Presidente a los intereses del Estado argentino. La dinámica se repite: un escalada verbal de Milei, una respuesta institucional de Brasilia, un intento de distensión del equipo diplomático argentino y una nueva provocación presidencial que reinicia el ciclo. La pregunta que el ciclo deja sin respuesta es cuántos de esos reincios puede soportar la relación antes de que el daño sea estructural y no meramente coyuntural.

Puntos clave

  • Milei reiteró sus críticas a Lula desde territorio argentino, al ser consultado sobre sus dichos previos.
  • El oficialismo intentó diferenciarlo del episodio en Brasil argumentando que «esta vez lo dijo en la Argentina».
  • Brasilia respondió con silencio diplomático: ninguna declaración oficial ante la nueva andanada presidencial.
  • El canciller Quirno había logrado cierta distensión con el regreso del embajador Bitelli, que las nuevas declaraciones volvieron a complicar.
  • El patrón se repite: escalada verbal, respuesta de Itamaraty, intento de distensión y nueva provocación presidencial.
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