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América Latina

Milei volvió a llamar «ladrón y corrupto» a Lula cuando Brasil evaluaba el regreso de su embajador

El presidente argentino reiteró en una entrevista televisiva que Lula «es un ladrón» y «un corrupto», justo cuando el gobierno brasileño evaluaba permitir el regreso de su embajador a Buenos Aires. El corresponsal de Perfil en Brasil, Pablo De la Fuente, advirtió que las nuevas declaraciones podrían volver a congelar la normalización diplomática entre ambos países.

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El Argentino Diario-Lula-Milei.

La crisis diplomática entre Argentina y Brasil acumula un nuevo capítulo. En una entrevista con Luis Majul, el presidente Javier Milei insistió en sus ataques contra el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, a quien volvió a calificar de «ladrón» y «corrupto», y añadió que fue liberado de prisión «por una falla administrativa del procedimiento, no por ser inocente». Las declaraciones se produjeron en un momento de particular sensibilidad: el canciller brasileño y el Palacio de Itamaraty evaluaban dar luz verde al regreso del embajador Julio Bitelli a Buenos Aires, retirado a consultas hace semanas tras la anterior escalada.

Las nuevas agresiones y el argumento de Milei

En la entrevista televisiva, Milei fue categórico: «Es un ladrón, es un corrupto, fue condenado por ladrón y corrupto, estuvo preso». Ante la pregunta sobre si sus términos no resultaban excesivamente agresivos para un jefe de Estado, el mandatario respondió con una analogía que revela su nula disposición a moderar el discurso: «¿No le parece que es agresivo que alguien le robe? Es mucho más leve decirle ladrón al ladrón que el propio acto de robar». El razonamiento, que equipara un conflicto diplomático con una situación policial cotidiana, ilustra con precisión la lógica que guía la política exterior libertaria: la confrontación ideológica como principio, los costos bilaterales como daño colateral.

Estas declaraciones se suman a una cadena de agresiones verbales que Milei viene sosteniendo desde antes incluso de asumir la presidencia. Durante la campaña electoral de 2023, el entonces candidato libertario expresó su apoyo explícito al expresidente Jair Bolsonaro y calificó al gobierno de Lula en términos despectivos. Ya en ejercicio del poder, viajó a Brasil para participar de un acto del Partido Liberal encabezado por Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente y candidato presidencial, donde volvió a confrontar públicamente con el mandatario brasileño en territorio brasileño, un hecho calificado por la cancillería de Brasilia como «inaudito».

El embajador que no puede volver

Según explicó el corresponsal de Perfil en Brasil, Pablo De la Fuente, el embajador Bitelli ya tenía la posibilidad formal de retornar a la Argentina y lo que faltaba era la confirmación de fecha. «Ya tenía la posibilidad de volver, faltaba la fecha; como otra sanción, dejarle la fecha en suspenso al embajador», precisó el periodista. Sin embargo, reconoció que las nuevas expresiones de Milei podrían alterar ese proceso: «Vamos a ver después de esto. No hay ninguna información sobre qué puede pasar».

De la Fuente consideró que Itamaraty probablemente intentará evitar una nueva escalada, pero no descartó que la dinámica de la campaña electoral brasileña presione en sentido contrario: «Yo imagino que no va a seguir la escalada, tratando de ser Itamaraty, pero puede haber otros intereses de campaña que puedan hacer que tome una decisión más drástica». La advertencia es significativa: en un contexto de elecciones presidenciales en Brasil, la relación bilateral se convierte también en un recurso de política interna para todos los actores en juego.

El escenario electoral brasileño y el alineamiento de Milei

Las declaraciones de Milei llegan en un momento en que la política brasileña enfrenta su propia encrucijada. El Partido de los Trabajadores ya oficializó a Lula como candidato a la reelección, mientras que Flávio Bolsonaro, a quien Milei respaldó públicamente, enfrentaba dificultades para completar su fórmula presidencial antes del plazo establecido. Su primera opción como compañera de fórmula, la exministra de Agricultura Tereza Cristina, no estuvo disponible porque su partido decidió mantener una posición de neutralidad para concentrarse en las elecciones de gobernadores.

Las encuestas disponibles al cierre de esta nota ubican a Lula en ventaja sobre Flávio Bolsonaro, aunque una medición reciente señaló un empate técnico en una eventual segunda vuelta con un punto a favor del actual presidente. La apuesta de Milei por el bolsonarismo no es solo ideológica; implica sostener una posición que, si Lula resulta reelecto, prolongará indefinidamente el conflicto con el principal socio comercial de la Argentina.

Brasil representa aproximadamente el 14% de las exportaciones argentinas. El deterioro sostenido del vínculo bilateral, lejos de ser un episodio pasajero, configura un riesgo estructural para una economía que ya atraviesa un ajuste severo. Que el presidente argentino elija profundizar la confrontación cada vez que la diplomacia asoma la cabeza no es un accidente; es una decisión política con consecuencias que van mucho más allá del intercambio de insultos en televisión.

Elecciones

Brasil llega a las elecciones con una disputa cerrada entre Lula y Flávio Bolsonaro

El presidente brasileño y el candidato del Partido Liberal llegan a la primera vuelta del 4 de octubre con diferencias estrechas en los principales sondeos. Un eventual balotaje aparece como escenario central de la elección.

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Brasil se prepara para las elecciones presidenciales del 4 de octubre con una competencia ajustada entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal. El Tribunal Superior Electoral estableció que, si ningún candidato obtiene la mayoría necesaria, la segunda vuelta se realizará el 25 de octubre.

Los últimos relevamientos muestran diferencias reducidas entre los dos principales candidatos, aunque los porcentajes varían según el instituto y la metodología utilizada.

Qué dicen las últimas encuestas

Una encuesta de Datafolha difundida el 24 de septiembre ubicó a Lula con 40% de intención de voto frente a 36% de Flávio Bolsonaro. La diferencia de cuatro puntos quedó dentro del margen de error del estudio, de dos puntos porcentuales.

El escenario también presentó variaciones en otros relevamientos. Quaest, en una encuesta realizada entre el 17 y el 20 de septiembre, registró 37% para Lula y 33% para Flávio Bolsonaro en primera vuelta. Para un eventual balotaje, el estudio midió 42% para Flávio y 41% para Lula, una diferencia que quedó dentro del margen de error.

Por su parte, una medición de Palver difundida el 21 de septiembre registró 42% para Flávio Bolsonaro y 41% para Lula en primera vuelta. En un eventual segundo turno, el mismo estudio marcó 47% contra 43%, también dentro de su margen de error de 2,8 puntos.

Los resultados muestran un escenario competitivo, pero las encuestas no permiten establecer de antemano el resultado de la elección.

Una elección atravesada por dos proyectos políticos

La disputa entre Lula y Flávio Bolsonaro también expresa diferencias en materia económica, social e internacional.

El gobierno de Lula sostiene una agenda que combina políticas sociales, desarrollo productivo e integración regional. El candidato del Partido Liberal plantea, en cambio, una orientación económica más centrada en la reducción del tamaño del Estado, la disminución de impuestos y una mayor participación del sector privado.

En materia internacional, Lula defiende el fortalecimiento de espacios multilaterales y de organismos como los BRICS y el Mercosur, mientras que el sector bolsonarista plantea una relación más estrecha con Estados Unidos.

Estas diferencias forman parte del debate electoral en un país que además deberá renovar gobernadores, senadores y diputados en los comicios del 4 de octubre.

El balotaje aparece como un escenario central

Los datos publicados durante septiembre muestran que la definición presidencial podría trasladarse a una segunda vuelta. Para acceder a ella, los candidatos deberán ubicarse entre los dos más votados en la primera ronda.

El eventual balotaje está previsto para el 25 de octubre, según el calendario oficial del Tribunal Superior Electoral.

En ese escenario, el comportamiento de los votantes que apoyen a las demás candidaturas tendrá relevancia para la conformación del resultado final. Las encuestas también registran diferencias importantes en los niveles de rechazo y en la disposición de los electores que todavía no definieron su voto.

La disputa también impacta en la política regional

Por el peso económico y político de Brasil en América del Sur, la elección tendrá consecuencias que exceden la política interna.

La continuidad de Lula implicaría mantener la orientación internacional que su gobierno viene desarrollando en torno al multilateralismo, los BRICS y la integración regional. Un eventual gobierno de Flávio Bolsonaro modificaría esas prioridades y profundizaría el acercamiento del espacio bolsonarista a Estados Unidos.

En paralelo, la campaña está atravesada por el debate sobre la desinformación y el uso de las redes sociales durante el proceso electoral. El Tribunal Superior Electoral mantiene medidas específicas para la organización y fiscalización de los comicios, mientras que el sistema electoral brasileño se prepara para una jornada en la que están habilitadas para votar más de 158 millones de personas.

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