Elecciones
Elecciones 2027: Cristina mantiene su núcleo duro pero Kicillof es más competitivo en un escenario de balotaje
Tres consultoras relevaron el escenario electoral de cara a 2027 y los datos son contundentes: Cristina Fernández de Kirchner conserva entre el 25% y el 43% de imagen positiva según la medición, pero enfrenta un techo que le impide imponerse en una elección general. Con una condena e inhabilitada, su reclamo ante la ONU reactivó el debate sobre su candidatura y puso en tensión la interna con Axel Kicillof.
El reclamo presentado por la defensa de Cristina Fernández de Kirchner ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU para que se revise su condena y se levante la inhabilitación para ejercer cargos públicos volvió a instalar la pregunta que el peronismo prefiere dejar para más adelante: ¿cuánto mide realmente la expresidenta y alcanza para ganar en 2027? Tres consultoras nacionales midieron el escenario en los últimos días de julio y los resultados, aunque divergentes en los números precisos, coinciden en un diagnóstico: el kirchnerismo duro está intacto, pero el techo es un problema real.
El dato de fondo es irrefutable. La condena firme en la causa Vialidad incluye una inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, lo que convierte cualquier análisis electoral sobre CFK en un ejercicio hipotético mientras esa situación no se modifique judicialmente. Su defensa apostó a la ONU como vía para revertirlo, pero la estrategia enfrenta obstáculos propios: el caso Fontevecchia, donde Argentina ya incumplió una decisión similar del organismo, complica el argumento de que una resolución del Comité de Derechos Humanos obligaría al Estado a habilitar su candidatura.
Lo que dicen las encuestas
La consultora CB Global Data, sobre 1.252 casos relevados el 30 y 31 de julio, midió un escenario de primera vuelta que posiciona a Javier Milei con el 32,4% de intención de voto, seguido por Cristina con el 15,2% y Axel Kicillof con el 14,7%. En un escenario de ballotage, Milei le gana a Cristina por 44,8% contra 39%, mientras que frente a Kicillof la distancia se achica: el Presidente obtendría el 43% contra el 41,6% del gobernador bonaerense. El dato no es menor: el gobernador bonaerense tiene mejor desempeño que la expresidenta en el escenario decisivo.
Por su parte, la consultora Zuban Córdoba, dirigida por Paola Zuban y Gustavo Córdoba, no midió candidatos individuales sino espacios políticos, y los resultados son aún más favorables para la oposición. Partiendo de la hipótesis de un peronismo unido, ese espacio obtendría el 31,3% de intención de voto contra el 28% de La Libertad Avanza y el 6,8% del PRO. En un escenario sin el PRO, el peronismo lideraría con el 35,3% contra el 33,8% de LLA. El trabajo de Zuban Córdoba también establece que la desaprobación del gobierno nacional alcanza el 65,3%, la imagen negativa de Milei trepa al 61% y el 61,9% votaría por un cambio de gobierno en 2027.
Desde Haime & Asociados, su director Hugo Haime ubicó la imagen positiva de Cristina alrededor de los 40 puntos, con un pico reciente del 43%. Pero fue contundente en la lectura política: la expresidenta «es la mejor evaluada entre los peronistas, pero tiene un techo que le impide ganar una elección«. Como antecedente, recordó que en 2019 eligió a Alberto Fernández para encabezar la fórmula y en 2023 el candidato fue Sergio Massa, decisiones que reflejan que la propia CFK reconoció la necesidad de ampliar el electorado más allá de su base más fiel.
El techo y las franjas que la limitan
Federico Aurelio, director de Aresco, estimó que el piso electoral de Cristina se ubica alrededor del 25% y su techo cerca del 35%, respaldo suficiente para mantener centralidad dentro del peronismo pero insuficiente para imponerse en una elección nacional. Aurelio señaló además que Milei tiene actualmente casi diez puntos más de intención de voto que CFK y que analizar solo imagen puede generar una percepción equivocada: «Que tenga imagen es una variable que no siempre es equivalente en el voto», explicó.
Haime aportó el desglose socioeconómico que explica el mapa político de la expresidenta: Cristina alcanza el 55% de imagen positiva entre los hogares más pobres y el 46% entre las mujeres. El problema estructural aparece en la clase media baja, un segmento que puede estar desencantado con Milei pero que todavía asocia el retorno del kirchnerismo con la inflación y la inestabilidad económica. «El peronismo no puede ganar si no logra convencer a una parte del electorado desilusionado con Milei de que volver al gobierno no será sinónimo de inflación», resumió el consultor.
Lara Goyburu, directora de Management & Fit, introdujo una advertencia metodológica relevante: su consultora no midió todavía un escenario presidencial nominal para 2027 por considerar prematuro formular preguntas cerradas sobre candidatos no definidos. Los datos disponibles muestran que en junio Cristina registró un 22,2% de imagen positiva y un 40,4% de negativa. Pero Goyburu fue terminante: «Piso y techo de imagen no equivalen a piso y techo electoral». Ese 40,4% de rechazo es consolidado y de larga duración, más difícil de revertir que un deterioro coyuntural, y tampoco permite estimar directamente cuántas personas la votarían.
La interna con Kicillof: quién ganaría una PASO
La segunda gran pregunta que circula en el peronismo es si Cristina podría derrotar a Kicillof en una primaria. Aurelio consideró que la expresidenta es la única dirigente con posibilidades reales de ganarle una interna al gobernador bonaerense, dado que ambos compiten por el mismo electorado. «Si uno no pone a Cristina Fernández de Kirchner en el escenario, Kicillof fideliza el mismo electorado», explicó.
Un dato de CB Global Data apoya esa lectura. Entre quienes se sienten cercanos al peronismo o al kirchnerismo, el 46,8% preferiría a Cristina como candidata presidencial, frente al 39% que elegiría a Kicillof. La expresidenta conserva ventaja dentro del espacio, aunque el gobernador ya construyó un respaldo significativo. CB Global Data también reveló que el 60% de la sociedad se manifestó completamente en desacuerdo con que Cristina sea habilitada para competir por la Presidencia, mientras que el 37,5% se declaró completa o parcialmente de acuerdo.
Goyburu aportó una medición de Management & Fit de abril de 2025 que sirve como antecedente: el 54,9% de los encuestados consideraba que los cruces entre Cristina y Kicillof debilitaban al peronismo. En la provincia de Buenos Aires, la cifra ascendía al 60,4%. Una interna entre ambos reuniría a dos dirigentes con posiciones políticas similares, lo que podría dividir al mismo electorado sin incorporar nuevos apoyos.
El peronismo unido como única variable que cambia el cuadro
Los datos de Zuban Córdoba introducen el elemento que más incomoda al gobierno libertario: un peronismo unido puede superar a La Libertad Avanza en primera vuelta. Sin embargo, esa unidad es precisamente lo que la pulseada entre Cristina y Kicillof amenaza con impedir. Aurelio estimó que, dentro de un electorado peronista cercano al 30%, alrededor de 15 puntos mantienen una identificación prioritaria con CFK. Una postulación de la expresidenta le disputaría a Kicillof la base que necesita para construir su candidatura.
El cuadro es paradójico. Cristina es la dirigente con mayor peso simbólico y organizativo dentro del peronismo, pero su candidatura podría fragmentar exactamente lo que el espacio necesita construir para ser competitivo. Los votos que conserva son decisivos, pero solo si se transfieren. «La propuesta peronista no puede oler a pasado, sino a futuro», resumió Haime. La pregunta que nadie dentro del PJ se anima a responder en voz alta es si una candidatura de CFK, incluso habilitada judicialmente, contribuiría o no a ese objetivo.
Puntos clave
- CB Global Data midió a Milei con 32,4% de intención de voto en primera vuelta, contra 15,2% de Cristina y 14,7% de Kicillof; en ballotage, Kicillof está mejor posicionado que la expresidenta frente al Presidente.
- Zuban Córdoba midió al peronismo unido por encima de La Libertad Avanza (31,3% contra 28%), con un 61,9% que votaría por un cambio de gobierno en 2027.
- Aresco estima el piso electoral de Cristina en 25% y el techo en 35%, suficiente para conducir el peronismo pero insuficiente para ganar una elección nacional.
- Haime & Asociados señaló que Cristina alcanza 55% de imagen positiva entre los sectores más pobres y 46% entre las mujeres, pero pierde terreno en la clase media baja asociada a la inflación del kirchnerismo.
- El 60% de la sociedad rechaza que CFK sea habilitada para competir en 2027, según CB Global Data; dentro del peronismo, el 46,8% la prefiere por sobre Kicillof (39%).
DDHH
Democracia ¿en riesgo?: Corte de EEUU le dio luz verde a Trump para revisar la ciudadanía de los votantes
Por seis votos contra tres, el máximo tribunal habilitó el sistema SAVE, que cruza datos de la Seguridad Social para detectar extranjeros en los registros electorales. Un juzgado lo había frenado por violar leyes de privacidad; ya marcó como sospechosos a votantes que eran ciudadanos.
A cinco semanas de las elecciones de medio término, la Corte Suprema de Estados Unidos le entregó a Donald Trump una herramienta clave para su cruzada contra el supuesto voto de extranjeros. El tribunal habilitó el uso de una base de datos federal que ya señaló como sospechosos a ciudadanos con derecho a votar y que un juzgado había declarado ilegal por violar la privacidad de millones de personas.
La decisión se conoció el viernes 25 de septiembre, en una orden sin firma adoptada por seis votos contra tres en la causa que enfrenta al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) con la Liga de Mujeres Votantes. La mayoría suspendió el fallo de primera instancia que bloqueaba la versión ampliada del sistema de Verificación Sistemática de Extranjeros para Beneficios, conocido como SAVE. Las tres juezas progresistas del tribunal, Ketanji Brown Jackson, Sonia Sotomayor y Elena Kagan, votaron en disidencia.
Qué es SAVE y cómo lo transformó Trump
SAVE es administrado por el Servicio de Ciudadanía e Inmigración y fue concebido para verificar el estatus migratorio de personas que solicitan beneficios públicos. El gobierno de Trump lo reformuló: incorporó información de la Administración de la Seguridad Social, incluidos los números de seguro social, y permitió que los estados cargaran sus listas de votantes completas para revisarlas en forma masiva y sin costo.
Según la cadena pública NPR, el fallo también despeja el camino para que la administración retome un proyecto sin precedentes: la confección de listas de ciudadanos adultos en cada estado. Las organizaciones demandantes advirtieron que el Congreso nunca autorizó al gobierno federal a construir una base maestra con datos de toda la ciudadanía. El DHS, además, intentó condicionar fondos antiterroristas destinados a los estados a que aceptaran usar SAVE para auditar sus padrones.
El fallo que la Corte dejó en suspenso
La demanda fue presentada en septiembre de 2025 por la Liga de Mujeres Votantes y el Centro de Información sobre Privacidad Electrónica (EPIC). El 22 de junio de 2026, la jueza federal Sparkle Sooknanan, del Distrito de Columbia, bloqueó el sistema modificado al concluir que la acumulación y divulgación de datos sensibles violaba la Ley de Seguridad Social, la Ley de Privacidad y la Ley de Procedimiento Administrativo. Una cámara de apelaciones se negó por dos votos a uno a suspender esa decisión, y el procurador general John Sauer acudió entonces a la Corte Suprema.
La mayoría sostuvo que el gobierno federal «tiene la obligación de responder a las solicitudes de los funcionarios electorales estatales y locales que buscan verificar la ciudadanía de los votantes» y que la orden de primera instancia le impedía usar «el programa que considera más adecuado para esa tarea». Los jueces se apoyaron en una ley migratoria de 1996 que, a su criterio, autoriza al DHS a compartir información de ciudadanía con los estados, y anticiparon que probablemente revocarán el fallo de Sooknanan cuando resuelvan el fondo.
La disidencia: los daños que la mayoría no quiso ver
En su voto, Jackson acusó a la mayoría de concentrarse «solo en los daños que el Gobierno supuestamente sufrirá» sin la suspensión, «sin considerar los daños que el sistema SAVE modificado causó, y probablemente seguirá causando, a votantes legales». Entre esos perjuicios mencionó que ciudadanos recientemente naturalizados deban acreditar su ciudadanía antes de votar o que directamente se les cancele la inscripción.
La jueza también sostuvo que la inclusión de los números de seguro social viola las normas de confidencialidad y que «nada autoriza el sistema SAVE modificado» ni deja sin efecto las disposiciones de la Ley de Seguridad Social y de la Ley de Privacidad. El problema no es teórico: los inmigrantes que obtuvieron la ciudadanía pueden figurar todavía como extranjeros en los registros federales, porque esos datos no siempre se actualizan.
Texas ofrece un antecedente concreto. Cuando el estado pasó por SAVE su padrón completo de 18 millones de votantes, el sistema marcó a 2.724 personas como posibles extranjeras. Los condados les dieron 30 días para demostrar su ciudadanía y, según la ley estatal, dieron de baja a quienes no respondieron a tiempo. Funcionarios texanos confirmaron luego que algunos de los votantes señalados ya habían presentado prueba de ciudadanía.
Un problema convertido en bandera política
Trump insiste en que el voto de extranjeros es una amenaza para la limpieza de las elecciones, aunque las auditorías de los padrones muestran que se trata de un fenómeno raro. La Corte le dio así un respaldo institucional a una narrativa que no se sostiene en los datos, con el riesgo de que el costo lo paguen ciudadanos con pleno derecho a votar.
El impacto inmediato sobre las elecciones de noviembre podría ser acotado. La ley federal de registro electoral prohíbe a los estados realizar depuraciones sistemáticas de sus padrones dentro de los 90 días previos a una elección federal, aunque la Corte aclaró que SAVE sí puede usarse para consultas individuales. Según el sitio especializado Ballotpedia, 28 estados se registraron ante el gobierno federal para usar SAVE en el mantenimiento de sus listas, mientras que los estados gobernados por demócratas se resistieron a hacerlo.
El senador republicano Mike Lee, impulsor de un proyecto que exige documentación de ciudadanía para empadronarse, celebró la decisión como una «excelente noticia para la seguridad electoral». La Liga de Mujeres Votantes, en cambio, aseguró que el litigio continúa y que hará todo lo posible para proteger el derecho al voto y la privacidad de la ciudadanía.
Lo que tenés que saber:
- La Corte Suprema de Estados Unidos habilitó por seis votos contra tres el uso del sistema SAVE ampliado para verificar la ciudadanía de los votantes.
- La jueza Sparkle Sooknanan había bloqueado el sistema en junio por violar leyes federales de privacidad y de seguridad social.
- La jueza Ketanji Brown Jackson, junto a Sotomayor y Kagan, advirtió sobre el riesgo de que ciudadanos naturalizados pierdan su inscripción.
- En Texas, SAVE marcó a 2.724 votantes como posibles extranjeros, y algunos ya habían acreditado su ciudadanía.
- La ley federal prohíbe depuraciones masivas de padrones en los 90 días previos a las elecciones de noviembre.
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