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Torpeza e ignorancia: Latinos votaron por Trump y ahora temen ser deportados
Una contradicción insólita que se repite con frecuencia: vilipendiados votando fascistas que toman medidas en contra de sus propios votantes. La paradoja de pegarse un tiro en el pie.
Lo que tenés que saber
- En las elecciones de 2024, muchos latinos apoyaron a Donald Trump, a pesar de sus estrictas políticas migratorias.
- Ahora, esos mismos votantes enfrentan la amenaza de ser deportados bajo las promesas de Trump de expulsar a los indocumentados.
- Este giro destaca la contradicción de un voto que podría resultar en consecuencias devastadoras para aquellos que creyeron en las promesas del ex presidente.
- Los migrantes temen perder a sus familias o ser obligados a regresar a países que abandonaron por razones de seguridad o económicas.
- En algunos estados como Nueva York, existen ciertas protecciones legales, lo que contrasta con la dureza de otras jurisdicciones que seguirán las políticas de Trump.
La paradoja del voto latino a Trump
En las elecciones presidenciales de 2024, un significativo número de latinos votó a favor de Donald Trump, confiando en sus promesas de mejorar la economía y garantizar más oportunidades de trabajo. Sin embargo, esa misma decisión política ahora les coloca en una posición sumamente vulnerable. Las estrictas políticas migratorias que Trump anunció, centradas en la deportación masiva de indocumentados, podrían impactar directamente a quienes confiaron en él para mejorar sus condiciones de vida en EE. UU.
Esta situación es particularmente dolorosa para los migrantes latinos, quienes ahora enfrentan la posibilidad de ser separados de sus familias y enviados de regreso a países de los cuales escaparon por razones de violencia, pobreza y crisis políticas. Este nuevo panorama muestra una contradicción evidente: aquellos que apoyaron a Trump por sus promesas de prosperidad ahora deben lidiar con la amenaza de ser desplazados, a menudo sin importar su situación familiar o el tiempo que llevan viviendo en el país.
De la esperanza al temor: lo que se avecina para los votantes latinos
Gladys Carolina, una venezolana que llegó a Nueva York en marzo con su familia, relata cómo la amenaza de deportación lastra su esperanza. “Quienes hemos cruzado el Darién y sobrevivido a la Bestia [el tren de carga que atraviesa México], podemos afrontar lo que sea, menos volver a Venezuela, eso jamás. Pero claro que tememos lo que pueda suceder, estamos en vilo, porque es una incógnita”, expresa con ansiedad. A pesar de los desafíos previos que enfrentó al llegar a EE. UU., ahora se encuentra en una situación aún más incierta debido a las políticas migratorias del presidente electo.
Por su parte, Carolina López, otra migrante ecuatoriana, no solo teme por su seguridad, sino por la de su hijo, nacido en EE. UU. “Tengo pánico por el bebé, porque si me deportan lo dejarán aquí, donde ha nacido. Mi esposo espera recibir pronto permiso para trabajar, pero parece que eso tampoco garantiza nada”, explica a El País. La angustia de ser separada de su hijo refleja un miedo común entre muchos latinos: ser enviados a países que dejaron atrás en busca de una vida mejor, mientras sus hijos quedan en EE. UU., lejos de su protección.
El giro insólito: Trump y la desprotección de los latinos que lo apoyaron
El apoyo que muchos latinos le brindaron a Trump parece ahora un mal presagio. Las políticas de deportación que propuso, enfocadas en los migrantes sin papeles y aquellos con permisos temporales como los beneficiarios del TPS, se aplican sin distinciones. En este contexto, los migrantes que votaron por Trump en busca de mejores condiciones laborales y económicas podrían ser los primeros en ser víctimas de sus propias elecciones.
De hecho, los planes de deportación de Trump afectan incluso a aquellos que llegaron bajo programas que parecían ofrecerles cierto grado de seguridad, como el TPS, que otorga una protección temporal a los refugiados de países con crisis humanitarias. Sin embargo, estos migrantes podrían ser igualmente deportados bajo las nuevas políticas, sin importar su estatus o los años de residencia en el país.
La disparidad entre los estados: Nueva York frente a otras regiones
Una de las grandes paradojas en este escenario es la disparidad de protección que ofrecen los distintos estados. Mientras que Nueva York tiene leyes que protegen a los migrantes, limitando la cooperación con las autoridades federales, en otros estados como Texas, la situación es mucho más peligrosa para los indocumentados. En este estado, los planes de deportación de Trump podrían ejecutarse sin obstáculos, dejando a los migrantes en una situación de mayor vulnerabilidad.
A pesar de estas diferencias, los migrantes que viven en Nueva York también enfrentan la incertidumbre, pues aunque la ciudad tiene leyes locales que brindan ciertos niveles de protección, las políticas federales de Trump siguen siendo una amenaza constante. Las autoridades federales, como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), tienen la capacidad de arrestar a migrantes sin importar las leyes locales de los estados, lo que aumenta el temor de los migrantes en todo el país.
La difícil realidad para los migrantes latinos
En este contexto, muchos migrantes se sienten atrapados entre dos realidades: por un lado, las promesas incumplidas de Trump de generar prosperidad económica, y por otro, la amenaza de perder sus hogares, a sus familias y la estabilidad que tanto han luchado por conseguir. Esta situación revela la difícil realidad de un voto que, al final, podría resultar en una tragedia para aquellos que esperaban encontrar un futuro mejor en EE. UU.
Geopolítica 🌎
El eje que desafía al orden global: Xi y Putin sellan su alianza más ambiciosa
Los presidentes de China y Rusia firmaron una declaración conjunta y 20 acuerdos de cooperación en la 25ª visita de Putin a China. El encuentro refuerza la coordinación estratégica bilateral en un contexto de tensiones globales y disputa por el orden internacional.
Xi y Putin renuevan su alianza estratégica en Pekín con un mensaje al mundo multipolar
★ Los presidentes de China, Xi Jinping, y de Rusia, Vladimir Putin, se reunieron este miércoles en el Gran Salón del Pueblo de Pekín para renovar el Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa entre ambas naciones, sellar una declaración conjunta y firmar 20 acuerdos de cooperación en áreas que abarcan economía, comercio, energía, educación y ciencia y tecnología, según informó la agencia Xinhua.
La visita, la número 25 de Putin a territorio chino, fue recibida con una ceremonia de bienvenida frente al Gran Salón del Pueblo que incluyó actuaciones de bandas militares, una salva de 21 cañonazos y un desfile de la guardia de honor, subrayando el peso protocolario y político del encuentro.
Una asociación que se eleva a «nivel sin precedentes»
Xi Jinping abrió las conversaciones con un diagnóstico categórico: las relaciones entre China y Rusia «entraron en una nueva etapa de mayores logros y un desarrollo más rápido». El mandatario chino describió el vínculo bilateral como una «asociación estratégica integral de coordinación para una nueva era», basada en «igualdad, respeto mutuo, buena fe y cooperación mutuamente beneficiosa».
Putin, por su parte, coincidió en que la relación bilateral «alcanzó un nivel sin precedentes» y resaltó que la cooperación entre ambos países «constituye un importante factor estabilizador en la volátil situación internacional». El presidente ruso también subrayó que «la cooperación bilateral no está dirigida contra ningún tercero ni se ve afectada por cambios geopolíticos», en una frase leída por los analistas como un mensaje directo a Washington.
La agenda: del comercio a la gobernanza global
Más allá de los protocolos, el encuentro tuvo una agenda de fondo que combina intereses económicos concretos con una visión compartida del orden mundial. Xi instó a profundizar la cooperación en comercio e inversión, energía y recursos, transporte e innovación científica, y a «explorar activamente la cooperación en áreas de vanguardia» para crear «nuevos motores de crecimiento».
Xi también convocó a ambas partes a alinear el XV Plan Quinquenal de China (2026-2030) con la estrategia de desarrollo de Rusia hasta 2030, en una señal de coordinación de largo plazo que trasciende el ciclo político inmediato.
En el plano multilateral, los dos mandatarios acordaron fortalecer la coordinación en el marco de la ONU, la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), los BRICS y la APEC, organismos que en los últimos años se convirtieron en plataformas de articulación del llamado Sur Global frente a la hegemonía occidental.
El mundo que imaginan Xi y Putin
La declaración conjunta emitida tras las conversaciones lleva el nombre de «Promoción de un mundo multipolar y un nuevo tipo de relaciones internacionales», un título que condensa la visión geopolítica compartida por ambos gobiernos: cuestionar el orden unipolar liderado por Estados Unidos y construir un sistema de gobernanza global que sea, según sus propias palabras, «más justo y razonable».
Xi subrayó que China y Rusia, como «miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y países importantes del mundo», deben trabajar para salvaguardar «el orden internacional de la posguerra y la autoridad del derecho internacional». La referencia al orden de posguerra, fundado en 1945, es también una defensa implícita del derecho de veto en el Consejo de Seguridad y de la arquitectura institucional que garantiza el peso de Moscú y Pekín en la escena global.
Los mandatarios también intercambiaron perspectivas sobre la situación en Oriente Medio, aunque no se difundieron posiciones detalladas al respecto.
El contexto que el comunicado no dice
La visita de Putin a Pekín ocurre en un momento en que Rusia sostiene su ofensiva militar en Ucrania y el aislamiento diplomático occidental sobre Moscú se mantiene, aunque con fisuras crecientes. Para China, la profundización del vínculo con Rusia es al mismo tiempo una carta de negociación con Occidente y una afirmación de su rol como potencia global con agenda propia.
El fortalecimiento de este eje, reforzado con acuerdos concretos y un tratado renovado, confirma que la reconfiguración del orden internacional no es solo retórica: es una construcción política, económica y diplomática que avanza con cada reunión de este tipo, independientemente de las turbulencias geopolíticas del momento.
Puntos clave:
- Xi Jinping y Vladimir Putin renovaron el Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa en Pekín el 20 de mayo de 2026.
- Firmaron una declaración conjunta sobre «promoción de un mundo multipolar» y 20 acuerdos de cooperación en diversas áreas.
- Putin realizó su 25.ª visita a China, señalada como evidencia del «alto nivel» de la relación bilateral.
- Ambos mandatarios reforzaron la coordinación en la ONU, OCS, BRICS y APEC para impulsar el Sur Global.
- La cooperación bilateral incluye la alineación de los planes de desarrollo estratégico de ambos países hasta 2030.
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