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El Papa Francisco y su helado favorito: una historia de conexión con su Argentina natal

El Sumo Pontífice tenía una heladería favorita en Roma: Padrón, fundada por Sebastián, un heladero de La Plata.

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Durante su tiempo en Roma, el Papa Francisco buscó mantener una conexión con su país natal, Argentina, y una de las formas más singulares de lograrlo fue a través de la gastronomía. Un heladero platense, Sebastián, abrió una heladería cerca del Vaticano, llamada Padrón, que rápidamente se convirtió en la favorita del sumo pontífice. La relación entre Francisco y la heladería se destacó por la humildad y la generosidad del papa, quien siempre pagaba por los productos y nunca aceptaba nada de manera gratuita.

El helado favorito del Papa

Sebastián, oriundo del barrio Los Hornos en La Plata, contó que el helado favorito del papa Francisco era una mezcla inusual: dulce de leche, limón y mango. Sin embargo, el primero de todos, el clásico, nunca faltaba en los pedidos. “Los pedidos eran una o dos veces al mes. Lo mínimo era siempre seis u ocho kilos de helado”, detalló Sebastián sobre la regularidad con la que el Papa Francisco disfrutaba de este gusto argentino. Los encargados del Vaticano, en especial los secretarios del Pontífice, mantenían contacto directo con el heladero, quien cumplía con las entregas personales.

Un trato muy especial

Sebastián subrayó la integridad del Papa Francisco, quien siempre se mostró dispuesto a pagar por los helados, sin aceptar que le regalaran nada, ni siquiera en un gesto de cortesía. “Pagaba todo, no quería nada gratis. Un regalo lo aceptaba, pero cuando era un trabajo, él decía que el trabajo hay que pagarlo”, recordó el heladero.

A pesar de la cercanía y el afecto hacia Francisco, Sebastián destacó el respeto por las normas de trabajo y el profesionalismo que el papa exigía, aunque la relación era sin duda personal y amistosa.

El legado del papa Francisco

A la par de los relatos sobre su afición al helado, la figura de Francisco dejó una huella indeleble en la religión cristiana. Miles de fieles en todo el mundo le rindieron homenaje tras su partida, y el Vaticano se convirtió en el epicentro de una masiva despedida.

A las 10 de la mañana (hora local), el féretro del Papa Francisco ingresó a la nave principal del Vaticano para dar inicio a la misa exequial. En la explanada, una multitud de personas recibió su llegada con aplausos y vítores, destacando el amor y el respeto que el papa generó durante su pontificado.

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La pregunta que define el siglo: ¿pueden China y EEUU evitar la guerra que predijo la historia?

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El Argentino Diario-Donald Trump-Xi Jinping.

La trampa de Tucídides: el peso de la historia en la cumbre Beijing 2026

★ Beijing, 15 de mayo de 2026. Antes de que comenzaran las conversaciones formales en el Gran Palacio del Pueblo de Beijing, el presidente chino Xi Jinping planteó una pregunta que resonó como advertencia en la agenda de la cumbre bilateral con Donald Trump: «¿Pueden China y Estados Unidos superar la trampa de Tucídides y establecer un nuevo paradigma para las relaciones entre grandes potencias?». Esa frase, pronunciada ante la prensa en los comentarios previos a la reunión en privado de ambas delegaciones, funcionó como marco político e histórico de todo el encuentro.

Una reunión marcada por la tensión estructural

La visita de Estado de Trump a China, concretada el 14 de mayo de 2026, estuvo atravesada por una agenda de alto voltaje: disputas comerciales, competencia tecnológica, la situación en Medio Oriente, la guerra en Ucrania, la península coreana y, sobre todo, la cuestión de Taiwán. Según el comunicado oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Xi subrayó que la cuestión de Taiwán es «lo más importante en la relación China-Estados Unidos» y advirtió que un mal manejo de ese asunto podría llevar a «choques o incluso conflictos».

Frente a ese escenario, la mención a la trampa de Tucídides no fue una referencia académica aislada. Fue una forma de ordenar toda la conversación bajo la pregunta más incómoda del orden internacional contemporáneo.

Qué es la trampa de Tucídides

El concepto fue desarrollado por Graham T. Allison, politólogo de la Universidad de Harvard y exasesor de Defensa en gobiernos republicanos y demócratas desde Ronald Reagan hasta Barack Obama. Allison tomó como base el análisis del historiador ateniense Tucídides, autor de «La Guerra del Peloponeso», una de las obras clásicas más influyentes sobre los conflictos entre potencias.

En ese texto, Tucídides analizó el enfrentamiento entre Atenas y Esparta en el siglo V antes de Cristo y concluyó que el conflicto se volvió prácticamente inevitable como consecuencia del crecimiento del poder ateniense y del miedo que ese ascenso provocó en Esparta, entonces potencia dominante del mundo griego.

Allison retomó esa lógica y la proyectó sobre las relaciones internacionales contemporáneas. Su planteo sostiene que cuando una potencia emergente se acerca al nivel de la dominante, el sistema global entra en una fase de creciente fragilidad, donde la combinación de temor, desconfianza y tensión estratégica puede abrir la puerta a conflictos de gran escala. En el mapa actual, China ocupa el rol de potencia en ascenso y Estados Unidos el de potencia que busca conservar su posición hegemónica.

El giro: ¿quién activa la trampa?

Lo que hace singular la cumbre de Beijing es el tenor del análisis que circula entre especialistas internacionales. Tal como consignó El Espectador, analistas citados por la cadena CNBC señalaron que el segundo gobierno de Trump «ha emprendido una destrucción radical del orden global que Estados Unidos forjó», con amenazas de invasión, aranceles punitivos indiscriminados y retiro de compromisos multilaterales. «En un giro sorprendente, es Estados Unidos, y no China, el que parece decidido a activar la trampa de Tucídides», consignaron las mismas fuentes.

China, en cambio, según ese análisis, respondió con «una férrea insistencia en el statu quo», buscando presentar la relación bilateral bajo la fórmula de una «estabilidad estratégica constructiva»: cooperación, competencia controlada y administración de desacuerdos.

La señal de conciliación y la advertencia sobre Taiwán

El tono de Xi fue interpretado por la mayoría de los analistas como eminentemente conciliador. Según el Ministerio de Relaciones Exteriores de China, el mandatario convocó a responder «juntos a los desafíos globales» y a construir «un futuro brillante para la relación bilateral en interés del bienestar de los dos pueblos y el futuro de la humanidad».

Trump, por su parte, calificó el encuentro como «la cumbre más importante que el mundo está mirando», describió a Xi como «un gran líder» y aseguró haber alcanzado «acuerdos comerciales fantásticos». Sin embargo, la advertencia sobre Taiwán, calificada por Xi como asunto que podría generar una «situación sumamente peligrosa», marcó el límite de esa cordialidad diplomática.

Para Beijing, Taiwán es parte de su territorio. Para Washington, la isla es un espacio de vínculos políticos y militares protegidos. El equilibrio de esa tensión, no resuelta, sigue siendo el nodo más explosivo de la relación bilateral.

La trampa como espejo del siglo

Que Xi Jinping haya recuperado el concepto de Tucídides frente a Trump no es casual. El término condensa en pocas palabras lo que los especialistas debaten hace décadas: si la arquitectura del poder global puede acomodar un reequilibrio sin conflagración, o si la historia tiende, una y otra vez, a repetirse. La pregunta, planteada en el Gran Palacio del Pueblo de Beijing, está abierta. Y la respuesta la irá escribiendo, con decisiones concretas, la política de las dos mayores potencias del planeta.

Puntos clave:

  • El 14 de mayo de 2026, Xi Jinping y Donald Trump se reunieron en Beijing en una visita de Estado con agenda de alto voltaje.
  • Xi interpeló a Trump con el concepto de «trampa de Tucídides» como marco político e histórico del encuentro.
  • La teoría fue desarrollada por el politólogo de Harvard Graham Allison a partir del historiador griego Tucídides.
  • Xi calificó a Taiwán como el asunto «más importante» en la relación bilateral y advirtió sobre el riesgo de conflicto.
  • Analistas internacionales señalan que es el gobierno de Trump, y no China, el que estaría acelerando las condiciones estructurales de la trampa.
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