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El clima 🌤

Las Cataratas del Niágara lucen congeladas por el frío ártico extremo

Una masa de aire gélido proveniente del Ártico provoca temperaturas de hasta -45°C de sensación térmica en el hemisferio norte. El fenómeno generó un espectáculo visual que se viralizó en redes sociales, aunque el agua continúa fluyendo bajo las capas de hielo.

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★ Las emblemáticas Cataratas del Niágara presentan un paisaje inusual: gran parte de su estructura aparece congelada producto de la intensa ola de frío que azota Estados Unidos y Canadá. Las imágenes del fenómeno natural se viralizaron rápidamente en las redes sociales, mostrando las cataratas del lado estadounidense cubiertas por gruesas capas de hielo y nieve.

Según informó el Servicio Nacional de Meteorología de Estados Unidos (NWS), la masa de aire ártico que se desplaza por la región registra temperaturas cercanas a los -45°C de sensación térmica. En la zona de las cataratas, específicamente, se prevén temperaturas de entre -12°C y -21°C, aunque la sensación térmica alcanzaría los -30°C.

El sistema canadiense que evita el congelamiento total

A pesar de la apariencia completamente helada, las cataratas no pueden congelarse de forma total desde que Canadá implementó un sistema específico para evitarlo. El último registro de congelamiento completo data de marzo de 1848, cuando, según documentó la oficina de Turismo canadiense, «se generó un atascamiento de hielo en el río Niágara, que bloqueó el flujo de agua durante 30 horas, silenciando las cataratas por completo».

Ese episodio generó una tradición invernal que se mantuvo hasta 1912: cada enero, cuando las temperaturas bajaban lo suficiente, la población se reunía sobre la superficie helada del río. Sin embargo, como precisa el sitio web del parque natural, esta práctica fue prohibida «cuando un desafortunado accidente durante una ola de calor particularmente suave provocó la muerte de tres personas».

El bloqueo del río representaba riesgos concretos para la región: inundaciones, daños a propiedades ribereñas y, especialmente, la paralización de las tomas de agua de las centrales hidroeléctricas, lo que cortaba el suministro energético.

Para prevenir estos problemas, se creó e instaló una barrera de hielo conocida como ice boom. Esta estructura, de 2,7 kilómetros de longitud, está compuesta por pontones flotantes de acero de 9 metros cada uno y se coloca cada invierno entre Fort Erie (Canadá) y Buffalo (Estados Unidos). Su función es retener las grandes placas de hielo antes de que ingresen al río.

El agua sigue fluyendo bajo el hielo

«Aunque las cataratas pueden parecer congeladas hoy en día debido a la gran acumulación de hielo, el agua nunca se detiene realmente. Poderosas corrientes continúan fluyendo debajo de las gruesas capas de hielo», explica la información oficial del parque.

El efecto visual, sin embargo, es impactante: el entorno cubierto de espesa nieve y el agua brillante en movimiento casi estático crearon el escenario perfecto para las fotografías y videos que circulan masivamente en las plataformas digitales.

Puntos clave:

• La ola de frío ártico en América del Norte alcanza sensaciones térmicas de -45°C según el Servicio Nacional de Meteorología de EE.UU.

• Las Cataratas del Niágara presentan un congelamiento parcial con temperaturas de hasta -21°C en la zona

• Canadá instaló una barrera de 2,7 km (ice boom) para evitar el congelamiento total del río y proteger las centrales hidroeléctricas

• El último congelamiento completo de las cataratas ocurrió en marzo de 1848, cuando el agua dejó de fluir durante 30 horas

• Pese a la apariencia helada, el agua continúa fluyendo bajo las capas de hielo

Cambio climático

El mar en la ciudad: ciclón extratropical devastó Mar del Plata, Necochea y Monte Hermoso

La Prefectura Naval suspendió la actividad portuaria en Mar del Plata y Necochea por el cierre de escolleras.

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Temporal en la Costa Atlántica: el ciclón extratropical dejó evacuados, calles bajo el agua y el mar adentrado en las ciudades

Un violento ciclón extratropical azotó durante la noche del viernes distintas localidades de la Costa Atlántica bonaerense y dejó un saldo de inundaciones, evacuados, daños materiales y la actividad portuaria paralizada. Las ciudades de Mar del Plata, Necochea y Monte Hermoso fueron las más afectadas por el fenómeno, que combinó lluvias intensas, vientos huracanados y un oleaje de hasta siete metros.

Mar del Plata: más de 100 milímetros, rescates y alertas por viento

La ciudad de Mar del Plata recibió precipitaciones que superaron los 100 milímetros entre el miércoles y el jueves, según datos oficiales. El acumulado desencadenó inundaciones en viviendas y calles, y obligó a equipos de emergencia a realizar rescates de personas que quedaron atrapadas dentro de vehículos rodeados por el agua. Para el sábado, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió una advertencia por ráfagas cercanas a los 80 kilómetros por hora, lo que prolongó el estado de alerta en la ciudad.

Necochea: 180 milímetros y seis vecinos evacuados

En Necochea, el barrio Ramón Santamarina resultó uno de los sectores más comprometidos de toda la costa: el acumulado de lluvia alcanzó cerca de 180 milímetros, lo que provocó anegamientos de magnitud. Las autoridades locales dispusieron la evacuación preventiva de seis vecinos, que fueron trasladados a la Escuela Agropecuaria N°1 como centro de albergue transitorio.

Las malas condiciones climáticas también impactaron en la actividad marítima. La Prefectura Naval dispuso el cierre de las escolleras de Mar del Plata y Necochea y suspendió el ingreso y egreso de embarcaciones hasta nuevo aviso, paralizando la operatoria portuaria en ambas ciudades.

Monte Hermoso: el mar avanzó sobre la ciudad

Monte Hermoso fue otra de las localidades severamente afectadas. El avance del mar sobre la costanera produjo daños en distintos sectores urbanos y el agua llegó hasta la peatonal Dufaur, en el corazón del municipio. Entre los incidentes reportados, la fuerza del oleaje arrastró un puesto de guardavidas. Gran parte de la ciudad permaneció sin suministro eléctrico y las autoridades alertaron sobre la presencia de cables y escombros en la zona costera, lo que representó un riesgo adicional para los habitantes.

Un fenómeno que se repite con mayor frecuencia e intensidad

Los ciclones extratropicales y las ciclogénesis sobre el litoral atlántico bonaerense no son fenómenos nuevos, pero los registros meteorológicos de los últimos años muestran una tendencia hacia su mayor frecuencia e intensidad. Lo que resulta evidente es que la infraestructura costera de muchos municipios bonaerenses no está en condiciones de absorber los impactos de estos eventos sin sufrir daños estructurales, y que la prevención y la inversión pública en obras de contención continúan siendo una deuda pendiente con las comunidades afectadas.

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