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Bolsonaro adelantó que su Ejército no saldrá a la calle a hacer cumplir la cuarentena

El presidente brasileño reaccionó de esta manera ante el decreto del intendente Río de Janeiro, Eduardo Paes, que establece toques de queda nocturnos y prohibió entrar al mar e ir a la playa.

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El presidente brasileño reaccionó ante el decreto del intendente Río de Janeiro, Eduardo Paes, que estableció toques de queda nocturnos y prohibió entrar al mar e ir a la playa, razón por la cual «avisó» que su gobierno «no intervendrá si ocurre un estallido de desobediencia civil» contra las medidas impuestas en la ciudad carioca.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, anunció que no intervendrá si ocurre un estallido de desobediencia civil contra las cuarentenas impuestas por los gobernadores ante el colapso sanitario y admitió que es “poco” el auxilio de 55 dólares por mes que entregará a casi 40 millones de personas, mientras casi el 80 por ciento de la población considera que la pandemia está “fuera de control”.

«Mi Ejército no va a salir a la calle para cumplir decretos (de cuarentena) de los gobernadores. Si el pueblo decide entrar en desobediencia civil, no les entregaré el Ejército ni por orden del Papa», avisó Bolsonaro a seguidores en la puerta del Palacio de la Alvorada.

El líder ultraderechista hizo la declaración para explicar un pedido realizado ante el Supremo Tribunal Federal, la corte máxima del país, para que sea declarado ilegal el toque de queda nocturno decretado por los gobernadores de Brasilia, Bahía y Río Grande do Sul como parte de las cuarentenas, a las cuales se opone.

Bolsonaro comparó a las cuarentenas con «dictaduras», pronosticó «situaciones de caos» provocada por «el hambre y la falta de empleo que ya está sintiendo el pueblo por esta idea de cerrar todo» y hasta comenzó a amenazar con «acciones duras» a los gobernadores que insistan en las restricciones.

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«Me culpan a mí como si fuera insensible frente a las muertes pero el hambre también mata; la depresión que causa suicidios en Brasil. ¿Dónde iremos a parar? ¿Será que la población está preparada para una acción del gobierno federal frente a eso? Pueden ser medidas duras. Para darle libertad al pueblo y para darle derecho al pueblo de ir a trabajar. Y eso no es dictadura. El terreno para una dictadura es justamente el hambre y la miseria», afirmó.

En este sentido, agregó, sin detallar: «Me gustaría que no llegara ese momento, pero terminará llegando». «Yo tenía razón desde el principio. Ahora el intendente de Río de Janeiro (Eduardo Paes) prohíbe ir a la playa, cuando la vitamina D del sol es buena para prevenir casos graves de Covid», dijo.

El mandatario elogió el plan de producción local de 20 millones de vacunas de AstraZeneca por mes que ejecutará a partir de abril el laboratorio público Fiocruz. «Estamos a favor de la vida, la vacuna, el trabajo y el ingreso de la gente», sostuvo y defendió las partidas presupuestarias destinadas a comprar camas UTI en los estados y municipios.

«¿Dónde está ese dinero?», se preguntó, casi como atribuyendo el colapso por el aumento de pacientes que necesitan cama de UTI para enfrentar la variante P1 del coronavirus a supuestas malversaciones.

El presidente pidió a la corte que sea el Poder Legislativo el que decida sobre medidas como toque de queda o confinamiento, a pesar de que el laboratorio oficial Fiocruz admitió el martes que el país se encuentra en peor colapso hospitalario de su historia y recomendó, como mínimo, distanciamiento social.

Bolsonaro también habló de la enmienda constitucional aprobada por el Congreso para reanudar el subsidio a la población más pobre, al reconocer que “es poco pero lo único posible para el gobierno central» el pago del auxilio de emergencia por unos 55 dólares mensuales por 4 meses para compensar la crisis económica.

El año pasado, el Congreso había aprobado un piso de auxilio por seis meses de 125 dólares mensuales a 65 millones de personas y el gobierno recreó el subsidio este año, aunque con un alcance menor tanto de personas, unas 40 millones, como de dinero.

Las prohibiciones en Río de Janeiro

Mientras, la ciudad de Río de Janeiro, la segunda más populosa de Brasil, considerada la capital turística del país, decretó la prohibición del uso de las playas y del baño de mar durante este fin de semana, con toque de queda nocturno, para contener el avance de los contagios.

El decreto fue publicado en el Diario Oficial del Municipio de la ‘ciudad maravillosa’ por el intendente Eduardo Paes. La medida establece el cese de entradas de pasajeros a la ciudad en ómnibus y combis, salvo los de los hoteles, con retenes en los principales accesos.

Los «quiosques», bares y cafés instalados en la costanera de las playas de Leme, Copacabana, Ipanema, Leblón y Barra de Tijuca, fueron autorizados a seguir funcionando, aunque se prohibió el estacionamiento en la región. La medida dura hasta las 5 del lunes.

Una encuesta del instituto Datafolha mostró que el 79% de la población considera que la pandemia en Brasil está «fuera de control» y el 82% asegura tener miedo a ser víctima de coronavirus, sobre todo porque la principal potencia de América Latina es responsable, en lo que va de marzo, de uno de cada cuatro muertes por coronavirus en el mundo.

El sondeo, publicado en la portada del diario Folha de Sao Paulo, el más influyente del país, muestra los estragos causados por la segunda ola de coronavirus atribuida por los especialistas a las aglomeraciones que se registraron en diciembre, enero y febrero, con contagios que incluyen la poderosa nueva variante P1, o variante de Amazonas, surgida en Manaos en noviembre.

Deuda externa

Bessent usó a Argentina como ejemplo del poder financiero de Trump y Milei lo festejó

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, presentó al gobierno de Javier Milei como modelo de «políticas sólidas» ante el mundo, en el marco de una estrategia que usa el dinero de Washington para construir alianzas geopolíticas en el hemisferio occidental. Milei lo celebró en X con la frase «fenómeno barrial».

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Ser un "fenómeno barrial" tiene precio: Bessent confirmó que Argentina es el ejemplo del poder financiero de EEUU sobre sus "clientes".

Argentina fue exhibida ante el mundo como un caso de éxito de la política financiera exterior de Estados Unidos. El elogio no provino de un think tank afín al libertarismo ni de un medio simpatizante, sino del secretario del Tesoro del gobierno de Donald Trump, Scott Bessent, quien presentó a la gestión de La Libertad Avanza como el ejemplo más claro de cómo Washington puede utilizar su poder monetario para ganar aliados.

Bessent realizó las declaraciones durante una disertación en la Escuela de Negocios Cox de la Universidad Metodista del Sur (SMU), donde expuso la doctrina financiera de la administración Trump. El funcionario fue explícito: «Creo que puedo utilizar el poder financiero de Estados Unidos como herramienta de política exterior. Tenemos un objetivo de política exterior y ese objetivo es crear aliados en el Hemisferio Occidental». En ese contexto, colocó a la Argentina en el centro del argumento: «Argentina fue la principal candidata para eso. Según mi opinión, el gobierno de Milei tenía políticas sólidas».

El «fenómeno barrial» y la lógica del cliente

Milei no demoró en amplificar el elogio. En su cuenta de X, el presidente de la Nación citó las palabras de Bessent y las celebró con la expresión «fenómeno barrial», una frase coloquial que usa para describir algo que considera excepcional. La reacción presidencial condensa con precisión la naturaleza del vínculo: el jefe de Estado libertario encuentra en el reconocimiento externo, especialmente el norteamericano, una fuente de legitimidad que difícilmente puede construir en el plano interno, donde los indicadores sociales de su gestión siguen siendo críticos.

Lo que el discurso oficial omite al celebrar el halago es el marco en el que fue pronunciado: Bessent no describió a Argentina como un socio soberano ni como un modelo de desarrollo, sino como el resultado más visible de una estrategia de poder donde el dinero de Washington opera como instrumento para moldear la política económica de gobiernos de la región. La «candidatura» argentina, en los propios términos del funcionario republicano, fue una elección estratégica de Estados Unidos, no un reconocimiento a la autonomía de Buenos Aires.

El swap de 20.000 millones y la intervención cambiaria

Las declaraciones de Bessent no pueden leerse en el vacío. En 2025, el gobierno de Milei firmó con Washington un acuerdo de swap por hasta 20.000 millones de dólares. De ese total, la Argentina utilizó 2.700 millones de dólares para intervenir en el mercado cambiario y cumplir con los compromisos adquiridos ante el Fondo Monetario Internacional (FMI). El swap, en la práctica, permitió al gobierno libertario sostener su esquema cambiario y mostrar ante el FMI reservas que, sin ese auxilio, no hubieran alcanzado las metas pactadas.

La secuencia revela una interdependencia que el elogio de Bessent vuelve más transparente que nunca: Argentina recibió asistencia financiera de Estados Unidos, cumplió con las condiciones del FMI y, en ese recorrido, se convirtió en el «ejemplo» que Washington necesita para justificar ante su propio auditorio el uso de herramientas monetarias como instrumento de política exterior. El círculo se cierra cuando el secretario del Tesoro sale a explicar en una universidad norteamericana por qué ese dinero fue bien invertido.

Geopolítica financiera y soberanía en disputa

Bessent también mencionó en su exposición la intervención sobre el yen japonés como parte de esta misma estrategia, lo que sitúa la relación con Argentina en una cadena de decisiones de política exterior global donde los recursos del Tesoro norteamericano se mueven según los intereses de Washington. Que Japón y Argentina aparezcan en el mismo argumento dice más sobre la lógica del poder que sobre las virtudes específicas del programa económico libertario.

La pregunta que el alarde presidencial deja sin responder es la misma que se repite desde diciembre de 2023: a qué precio se sostiene ese reconocimiento. El acuerdo con el FMI suscrito por Milei en abril de 2025 comprometió al país por 20.000 millones de dólares adicionales (el 479% de la cuota argentina), condicionó las reservas, el tipo de cambio y el gasto público, y transfirió hacia los próximos dos gobiernos una carga de vencimientos que, según estimaciones del Foro Economía y Trabajo, supera los 13.400 millones de dólares solo en intereses para el período 2026-2030. Ser el «ejemplo» de la política exterior financiera de Trump tiene un costo que los sectores populares argentinos pagan todos los días en la canasta, en las tarifas y en los salarios erosionados.

Puntos clave

  • El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, presentó a Argentina como «la principal candidata» para demostrar el uso del poder financiero norteamericano como herramienta de política exterior.
  • Milei celebró el elogio en X con la frase «fenómeno barrial».
  • En 2025, Argentina utilizó 2.700 millones de dólares de un swap con EE.UU. de hasta 20.000 millones para intervenir en el mercado cambiario y cumplir metas con el FMI.
  • Bessent encuadró la asistencia a Argentina en una estrategia para «crear aliados en el Hemisferio Occidental», no como un reconocimiento a la autonomía argentina.
  • El acuerdo con el FMI de abril de 2025 compromete vencimientos que superan los 13.400 millones de dólares en intereses para el período 2026-2030.
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