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Brasil: Bolsonaro llamó a revelarse contra las cuarentenas y repudió que investiguen su gestión de la pandemia
El mandatario brasileño culpó a los gobernadores de causar la crisis económica por decretar aislamientos obligatorios. También apuntó contra el Senado por crear una Comisión Parlamentaria de Investigación para revisar las políticas que aplicó.
El mandatario brasileño culpó a los gobernadores de causar la crisis económica por decretar aislamientos obligatorios. También apuntó contra el Senado por crear una Comisión Parlamentaria de Investigación para revisar su gestión de la pandemia a nivel nacional.
Por Pablo Giuliano
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, repudió este miércoles la creación de una comisión investigadora del Senado sobre su rol en la pandemia y adelantó que espera que el pueblo le dé alguna «señal» para actuar contra las cuarentenas porque económicamente el país está «al límite» y es un «barril de pólvora a punto de explotar».
Bolsonaro también sostuvo que si la crisis avanza no habrá seguridad para pagar sueldos de los empleados públicos y se profundizarán situaciones de hambrunas, en un capítulo más de su negacionismo frente a las medidas de distanciamiento social, en el marco del colapso hospitalario que desde febrero vive Brasil.
La investigación que podría acorralarlo
Este martes, el Senado creó una Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI), ordenada por el fallo de un juez de la Suprema Corte, para mirar con lupa la gestión de la pandemia, y Bolsonaro no tardó en reaccionar. Dijo que la culpa de la crisis económica es de los gobernadores por aplicar cuarentenas contra la pandemia.
«Brasil está al límite. La gente me pide que tome medidas, pero estoy esperando que el pueblo me dé algún tipo de señal en ese sentido. Porque el hambre, la miseria y el desempleo están aquí», dijo a seguidores en la puerta de la residencia oficial, el Palacio de la Alvorada.
«No sé para qué una comisión»
El presidente del Senado, Rodrigo Pacheco, autorizó la creación de la comisión, que debe comenzar sus trabajos en mayo, según las previsiones más optimistas.
Bolsonaro acusó de «interferencia» al Supremo Tribunal Federal porque uno de sus jueces aceptó una cautelar para que se investiguen las omisiones del Gobierno en la pandemia, sobre todo en la falta de oxígeno que mató pacientes en hospitales públicos y privados en Amazonas, en enero pasado.
«No sé para qué una comisión si yo no desvié ni un real, cero. Para qué investigar omisiones mías si envíe el dinero que los estados me pidieron. Decían que iban a achatar la curva y eso no fue la solución que nos dijeron», afirmó Bolsonaro.
Citó el caso del suspendido gobernador de Río de Janeiro, el ex bolsonarista Wilson Witzel, acusado de desviar recursos para montar hospitales de campaña en 2020.
El mandatario apuntó contra los jueces
Bolsonaro también fustigó que la jueza Camen Lúcia Antunes pidiera que se fije una sesión para tratar una denuncia contra el Gobierno por cometer un genocidio indígena.
«Amigos de la Corte, vamos a tener pronto una crisis enorme aquí, vi que un juez quiere tratar una denuncia por genocidio. Quien cerró todo, quien está con poder de hacer cuarentenas no soy yo», sostuvo el mandatario.
«No quiero pelear pero estamos al borde de un problema serio -añadió-. La temperatura está subiendo y estamos frente a un barril de pólvora a punto de estallar». «La gente de traje y corbata no quiere ver eso, pero mantiene a su empleada doméstica trabajando», subrayó.
En ese marco, citó un informe de la Universidad de Berlín, en el que entidades brasileñas indican que 125 millones de personas, más de la mitad de la población del principal socio comercial de Argentina, se encuentran con problemas de alimentación desde el inicio de la pandemia.
Bolsonaro reivindicó del golpe de Estado de 1964
El jefe de Estado volvió a vincular a la oposición actual de Brasil con la intención de aplicar un supuesto comunismo en el país con el uso de cuarentenas contra la pandemia.
En esa misma línea, el ultraderechista ex capitán del Ejército volvió a reivindicar el golpe de Estado de 1964 en Brasil y diseminó noticias falsas sobre que los desaparecidos en las dictaduras sudamericanas de los años setenta se encuentran «viviendo en Cuba».
«Dicen que hay muchos muertos y desaparecidos en Sudamérica que están viviendo actualmente en Cuba», dijo, citando el libro de un «ex asesor de Fidel Castro», sin apelar a evidencias o datos comprobados.
El país vecino reportó 3.808 muertos por la enfermedad del nuevo coronavirus ayer, con lo que ya lleva acumulado 358.425 fallecidos, una cifra que lo coloca como el segundo país con más víctimas fatales por la pandemia.
Brasil es el país donde más se muere en el mundo por la pandemia, con un promedio diario de 3.068 decesos en los últimos siete días. Además. 13.599.994 personas se infectaron en todo su territorio desde el inicio local de la pandemia, el 26 de febrero de 2020.
Deuda externa
Bessent usó a Argentina como ejemplo del poder financiero de Trump y Milei lo festejó
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, presentó al gobierno de Javier Milei como modelo de «políticas sólidas» ante el mundo, en el marco de una estrategia que usa el dinero de Washington para construir alianzas geopolíticas en el hemisferio occidental. Milei lo celebró en X con la frase «fenómeno barrial».
Argentina fue exhibida ante el mundo como un caso de éxito de la política financiera exterior de Estados Unidos. El elogio no provino de un think tank afín al libertarismo ni de un medio simpatizante, sino del secretario del Tesoro del gobierno de Donald Trump, Scott Bessent, quien presentó a la gestión de La Libertad Avanza como el ejemplo más claro de cómo Washington puede utilizar su poder monetario para ganar aliados.
Bessent realizó las declaraciones durante una disertación en la Escuela de Negocios Cox de la Universidad Metodista del Sur (SMU), donde expuso la doctrina financiera de la administración Trump. El funcionario fue explícito: «Creo que puedo utilizar el poder financiero de Estados Unidos como herramienta de política exterior. Tenemos un objetivo de política exterior y ese objetivo es crear aliados en el Hemisferio Occidental». En ese contexto, colocó a la Argentina en el centro del argumento: «Argentina fue la principal candidata para eso. Según mi opinión, el gobierno de Milei tenía políticas sólidas».
El «fenómeno barrial» y la lógica del cliente
Milei no demoró en amplificar el elogio. En su cuenta de X, el presidente de la Nación citó las palabras de Bessent y las celebró con la expresión «fenómeno barrial», una frase coloquial que usa para describir algo que considera excepcional. La reacción presidencial condensa con precisión la naturaleza del vínculo: el jefe de Estado libertario encuentra en el reconocimiento externo, especialmente el norteamericano, una fuente de legitimidad que difícilmente puede construir en el plano interno, donde los indicadores sociales de su gestión siguen siendo críticos.
Lo que el discurso oficial omite al celebrar el halago es el marco en el que fue pronunciado: Bessent no describió a Argentina como un socio soberano ni como un modelo de desarrollo, sino como el resultado más visible de una estrategia de poder donde el dinero de Washington opera como instrumento para moldear la política económica de gobiernos de la región. La «candidatura» argentina, en los propios términos del funcionario republicano, fue una elección estratégica de Estados Unidos, no un reconocimiento a la autonomía de Buenos Aires.
El swap de 20.000 millones y la intervención cambiaria
Las declaraciones de Bessent no pueden leerse en el vacío. En 2025, el gobierno de Milei firmó con Washington un acuerdo de swap por hasta 20.000 millones de dólares. De ese total, la Argentina utilizó 2.700 millones de dólares para intervenir en el mercado cambiario y cumplir con los compromisos adquiridos ante el Fondo Monetario Internacional (FMI). El swap, en la práctica, permitió al gobierno libertario sostener su esquema cambiario y mostrar ante el FMI reservas que, sin ese auxilio, no hubieran alcanzado las metas pactadas.
La secuencia revela una interdependencia que el elogio de Bessent vuelve más transparente que nunca: Argentina recibió asistencia financiera de Estados Unidos, cumplió con las condiciones del FMI y, en ese recorrido, se convirtió en el «ejemplo» que Washington necesita para justificar ante su propio auditorio el uso de herramientas monetarias como instrumento de política exterior. El círculo se cierra cuando el secretario del Tesoro sale a explicar en una universidad norteamericana por qué ese dinero fue bien invertido.
Geopolítica financiera y soberanía en disputa
Bessent también mencionó en su exposición la intervención sobre el yen japonés como parte de esta misma estrategia, lo que sitúa la relación con Argentina en una cadena de decisiones de política exterior global donde los recursos del Tesoro norteamericano se mueven según los intereses de Washington. Que Japón y Argentina aparezcan en el mismo argumento dice más sobre la lógica del poder que sobre las virtudes específicas del programa económico libertario.
La pregunta que el alarde presidencial deja sin responder es la misma que se repite desde diciembre de 2023: a qué precio se sostiene ese reconocimiento. El acuerdo con el FMI suscrito por Milei en abril de 2025 comprometió al país por 20.000 millones de dólares adicionales (el 479% de la cuota argentina), condicionó las reservas, el tipo de cambio y el gasto público, y transfirió hacia los próximos dos gobiernos una carga de vencimientos que, según estimaciones del Foro Economía y Trabajo, supera los 13.400 millones de dólares solo en intereses para el período 2026-2030. Ser el «ejemplo» de la política exterior financiera de Trump tiene un costo que los sectores populares argentinos pagan todos los días en la canasta, en las tarifas y en los salarios erosionados.
Puntos clave
- El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, presentó a Argentina como «la principal candidata» para demostrar el uso del poder financiero norteamericano como herramienta de política exterior.
- Milei celebró el elogio en X con la frase «fenómeno barrial».
- En 2025, Argentina utilizó 2.700 millones de dólares de un swap con EE.UU. de hasta 20.000 millones para intervenir en el mercado cambiario y cumplir metas con el FMI.
- Bessent encuadró la asistencia a Argentina en una estrategia para «crear aliados en el Hemisferio Occidental», no como un reconocimiento a la autonomía argentina.
- El acuerdo con el FMI de abril de 2025 compromete vencimientos que superan los 13.400 millones de dólares en intereses para el período 2026-2030.
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