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Greta rumbo a Gaza: un senador de EE.UU deseó que “sepa nadar” y generó repudios

La activista sueca viajó junto a una flotilla humanitaria con destino a la Franja de Gaza. El republicano Lindsey Graham reaccionó con una frase irónica que desató repudios en redes y renovó las críticas al rol de Washington en el conflicto.

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Greta Thunberg se embarcó este domingo en una misión internacional que partió del sur de Italia rumbo a Gaza, como parte de la Coalición de la Flotilla de la Libertad (FFC), una iniciativa civil que intenta romper el bloqueo naval de Israel y llevar ayuda humanitaria a una población diezmada por la guerra.

Entre los participantes se encuentran activistas de derechos humanos, médicos, tripulantes y el actor irlandés Liam Cunningham, conocido por su papel en Game of Thrones. La travesía, que desafía uno de los perímetros más militarizados del planeta, volvió a colocar en debate el alcance legal del cerco israelí y la complicidad de las potencias occidentales.

“Esta misión es peligrosa, pero el silencio ante el genocidio es mucho más peligroso”, afirmó Thunberg antes de zarpar. “En el momento en que dejamos de intentarlo es cuando perdemos nuestra humanidad”.

La FFC informó que la flotilla lleva insumos médicos, alimentos y materiales de emergencia. Desde hace meses, la ONU y organizaciones humanitarias denuncian una hambruna generalizada en Gaza debido a la destrucción de infraestructuras civiles y el bloqueo casi total a la ayuda internacional.

Una frase al borde de la amenaza

La participación de Thunberg provocó una reacción en X (ex Twitter) del senador estadounidense Lindsey Graham, republicano por Carolina del Sur, quien escribió: “Espero que Greta y sus amigos sepan nadar”, en alusión al riesgo de un posible ataque o hundimiento.

La publicación generó un aluvión de críticas por su tono amenazante. “¿Cómo es posible que un senador estadounidense pueda salirse con la suya con amenazas como esta?”, preguntó un usuario. Otros acusaron al legislador de “normalizar la violencia contra civiles” y de “avalar un genocidio con impunidad diplomática”.

Graham, uno de los halcones más alineados con la política exterior israelí, no rectificó su declaración. Tampoco hubo pronunciamiento de la Casa Blanca ni del Departamento de Estado.

Hambruna, fuego y muerte en Rafah

Mientras la flotilla avanzaba en altamar, un nuevo episodio de violencia sacudió el sur de Gaza. El domingo, fuerzas israelíes dispararon contra un punto de distribución de ayuda en Rafah, donde cientos de civiles esperaban alimentos. El Ministerio de Salud local reportó al menos 31 muertos y decenas de heridos, muchos de ellos mutilados.

António Guterres, secretario general de la ONU, expresó su indignación: “Estoy consternado por las noticias sobre palestinos muertos y heridos ayer mientras buscaban ayuda en Gaza. Es inaceptable que los palestinos arriesguen sus vidas por alimentos”.

Pidió una “investigación inmediata e independiente” y reiteró que “Israel tiene claras obligaciones bajo el derecho internacional humanitario de facilitar el ingreso de ayuda a gran escala”.

Desde octubre de 2023, el asedio a Gaza dejó más de 36.000 muertos, en su mayoría mujeres y niños, según datos del Ministerio de Salud de Gaza y la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA). La Corte Internacional de Justicia ordenó recientemente que Israel detuviera sus operaciones militares en Rafah, aunque la ofensiva continuó.

Complicidad y silencio: el doble estándar occidental

La frase de Graham no fue una anécdota aislada. Reflejó un clima político en Washington donde el respaldo a Israel sigue siendo transversal, incluso ante acusaciones de crímenes de guerra. El Congreso estadounidense aprobó en abril un nuevo paquete de asistencia militar a Israel por más de 14.000 millones de dólares.

Mientras tanto, el gobierno de Joe Biden mantuvo su negativa a condicionar la ayuda militar o apoyar resoluciones vinculantes en el Consejo de Seguridad de la ONU que exijan un alto el fuego permanente.

Organizaciones como Human Rights Watch y Médicos Sin Fronteras volvieron a pedir el cese del bloqueo y la libre entrada de ayuda, advirtiendo que “ningún convoy terrestre o aéreo es suficiente si no se abren corredores seguros sostenidos”.

La presencia de Thunberg en la flotilla representa una señal política: el clamor por un alto el fuego y el fin de la ocupación ya no se limita a organismos multilaterales. También parte de una juventud global que no se conforma con ver, sino que actúa.

Geopolítica 🌎

Trump firmó en Versalles el acuerdo con Irán: 60 días para negociar la paz

Trump y Pezeshkian rubricaron en forma digital el memorando de entendimiento de 14 puntos que establece un alto el fuego de 60 días, la reapertura del Estrecho de Ormuz y un cronograma de levantamiento de sanciones. El presidente estadounidense lo anunció al salir del Palacio de Versalles durante la cumbre del G7.

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Trump y Pezeshkian firman digitalmente el memorando de paz: 60 días para negociar el acuerdo definitivo con Irán.

Los presidentes de Estados Unidos y de Irán, Donald Trump y Masoud Pezeshkian, firmaron este miércoles 17 de junio de manera digital el memorando de entendimiento destinado a poner fin a la guerra entre ambos países, según confirmaron funcionarios de la Casa Blanca a la cadena CBS y el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, en declaraciones a la televisión estatal IRIB TV reportadas por la agencia Xinhua. El documento, de 14 puntos, ya se encuentra «en vigor», según indicó un funcionario de la Casa Blanca.

Trump realizó el anuncio al salir del Palacio de Versalles, donde cenaba con el presidente francés Emmanuel Macron en el marco de la cumbre del Grupo de los Siete (G7) que se celebra en Evian-les-Bains, Francia. «Está firmado. Firmado en Versalles. Acabo de firmarlo», declaró el mandatario estadounidense a la prensa, según consignaron funcionarios a la cadena NBC News. El sitio France 24 también informó que ambos presidentes suscribieron «oficialmente» el documento.

No fue la primera firma del proceso. El pasado domingo, el memorando ya había sido rubricado digitalmente por el vicepresidente estadounidense JD Vance y el presidente del Parlamento iraní, Mohammad-Bagher Ghalibaf, según informó un funcionario estadounidense. Pese a la firma remota del miércoles, Vance viajará el viernes a Suiza para una ceremonia presencial en Bürgenstock, que tendría carácter simbólico, confirmó una fuente oficial.

Un acuerdo interino, no definitivo

El memorando establece un alto el fuego inmediato entre ambos países, pero funcionarios de las dos partes aclararon que no constituye un tratado definitivo, sino un marco diplomático de transición. El documento prevé un plazo de 60 días para alcanzar un acuerdo final, prorrogable por mutuo consentimiento, durante el cual avanzarán las negociaciones técnicas sobre el programa nuclear iraní y otras cuestiones regionales sensibles.

Entre los puntos centrales del entendimiento figura la reapertura del Estrecho de Ormuz, corredor marítimo estratégico por el que circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial, bloqueado desde el inicio de las hostilidades a fines de febrero. Irán se comprometió a garantizar el «paso seguro de buques comerciales» durante los primeros 60 días, tras los cuales se negociará con Omán la futura administración de la vía. El propio Trump celebró el hecho en su plataforma Truth Social con la frase: «¡Buques del mundo, arranquen sus motores! ¡Que fluya el petróleo!»

El acuerdo contempla además el levantamiento progresivo de sanciones sobre Irán y el descongelamiento de fondos y activos, aunque de manera gradual y condicionada a los avances en las negociaciones nucleares, según describieron funcionarios de Pakistán, uno de los mediadores clave en el proceso, bajo reserva de identidad. En una primera etapa, Estados Unidos concedería exenciones que permitirían a Irán retomar exportaciones de petróleo en forma libre. Los ingresos iraníes por exportación de crudo superaron los 46.000 millones de dólares en 2024, según datos consignados por medios internacionales.

Trump: «Si no me gusta, volveremos a dispararles»

La naturaleza frágil del entendimiento quedó en evidencia en las propias palabras del presidente estadounidense, quien matizó el alcance del documento con una amenaza explícita: «Es un memorándum de entendimiento, y si no me gusta, volveremos a dispararles y a lanzarles bombas», declaró Trump según consignaron medios internacionales. La frase, característica del estilo transaccional del mandatario republicano, dejó en claro que la paz dista de estar consolidada.

Desde Washington, el director de comunicación de la Casa Blanca, Steven Cheung, salió a desmentir versiones filtradas: luego de que CNN publicara un borrador del acuerdo, Cheung escribió en redes que el texto «no refleja» el contenido real del documento. Paralelamente, funcionarios estadounidenses advirtieron que el alto el fuego no será unilateral y que Irán deberá contener a Hezbolá: «Si Hezbolá ataca a Israel, Israel tendrá plena capacidad para contraatacar», remarcaron bajo anonimato.

Resistencias en Israel, dudas en el Congreso

El acuerdo generó resistencias en sectores clave. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu acató el entendimiento sin renunciar a la ocupación militar del sur del Líbano, y enfrenta críticas internas porque el memorando no garantiza una retirada iraní de la región ni limita de inmediato la capacidad nuclear de Teherán, dos de los objetivos centrales de la seguridad israelí. Pese al acuerdo, reportes de medios internacionales indicaron que Israel y Hezbolá continuaron con enfrentamientos en el sur del Líbano.

En el plano interno estadounidense, Trump también deberá convencer a sectores del Partido Republicano escépticos ante las concesiones otorgadas a Irán sin contrapartidas equivalentes y claras. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, valoró el acuerdo como «una oportunidad nueva para garantizar que Irán nunca obtenga un arma nuclear» y destacó que la reapertura del Estrecho de Ormuz representa «un gran paso adelante», aunque advirtió que «restaurar los flujos va a llevar tiempo».

Antecedentes: de la guerra al memorando

El conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán comenzó el 28 de febrero de 2026 y generó un impacto inmediato en la economía global: el bloqueo del Estrecho de Ormuz disparó el precio del barril de petróleo más de un 50% desde el inicio de las hostilidades. En Argentina, ese sacudón se tradujo en aumentos acumulados del 23% en los combustibles, según datos relevados por este medio en cobertura previa. En abril, ambas partes acordaron un alto el fuego provisional para habilitar negociaciones, aunque los ataques continuaron de manera intermitente. El proceso negociador contó con la mediación de Pakistán y Omán, entre otros actores regionales.

Los líderes del G7 reunidos en Francia respaldaron el acuerdo y lo calificaron en un comunicado conjunto como «una oportunidad histórica para impedir que Irán adquiera armas nucleares», según difundieron durante la cumbre. El G7 se declaró «dispuesto a contribuir a su implementación». El memorando también prevé un mecanismo ejecutivo de supervisión respaldado por una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de la ONU.

Puntos clave

  • Trump y Pezeshkian firmaron digitalmente el memorando de 14 puntos el miércoles 17 de junio desde Versalles y Teherán respectivamente.
  • El acuerdo establece un alto el fuego de 60 días y la reapertura inmediata del Estrecho de Ormuz, cerrado desde el inicio del conflicto en febrero.
  • El levantamiento de sanciones será gradual y condicionado a los avances en las negociaciones nucleares.
  • Trump advirtió que el acuerdo no es definitivo y amenazó con reanudar los ataques si el memorando no satisface a su administración.
  • Israel y Hezbolá continuaron con escaramuzas en el sur del Líbano pese al anuncio del cese de hostilidades.
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