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Jujuy en emergencia: Otra adolescente desaparecida

Fuerzas policiales realizaron un rastrillaje en la zona de Pampa Blanca y Aguas Calientes en búsqueda de Erika Corbalán de 14 años que está desaparecida desde el viernes.

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La provincia de Jujuy, continúa siendo noticia en materia de violencia género, en estos últimos días hubieron cinco femicidios (incluyendo el caso de una anciana de 70 años que aún se encuentra en proceso de investigación), además de inquietantes desapariciones, como la de Romina Osores, que apareció a salvo en las últimas horas.

También, se conoció el caso de otra joven de 22 años del barrio «El Progreso» de la capital jujeña que había sido secuestrada por un dealer llamado «V8». Mientras tanto en la legislatura provincial se debate tardiamente la Ley de Emergencia en Violencia de Género en dicha provincia.

En las últimas horas efectivos policiales llevan adelante un rastrillaje en amplias zonas de Pampa Blanca y Aguas Calientes, en búsqueda de Erika Corbalán de 14 años que está desaparecida desde el viernes.

Un grupo de más de 15 efectivos policiales llevó adelante esta mañana un operativo con el objetivo de encontrar a Erika, realizando tareas de rastrillaje tanto en zonas urbanizadas como en sectores rurales y canales de riego.

El Comité Interinstitucional de Actuación en Casos de Desaparición de Mujeres, Niñas y Personas de la Diversidad (CINDAC), informó el día lunes que se encuentra en la búsqueda de la joven que tiene una estatura de 1,50 mts; es de contextura física delgada; de cabello largo hasta la espalda lacio color negro; tez trigueña; de cejas gruesas; rostro delgado y labios amplios. Al momento de ausentarse de su hogar vestía una torera de color negro y un jeans azul.

Quienes puedan aportar información que permita dar con su paradero, comunicarse a la línea 911/0388-4264008 (desde el interior), al 388-6860239 o dirigirse a la unidad policial más cercana.

Actualmente se ha convocado a familiares y organizaciones feministas a que aporten al Proyecto de Ley de Declaración de Emergencia Provincial por Violencia de Género, luego de que decenas de organizaciones feministas de la Argentina y de la región rechazaran la Ley Provincial 6.185 sobre la desaparición de mujeres, niñas y personas de la diversidad sancionada en Jujuy, luego de que se registraran en esa provincia cuatro femicidios durante el mes de septiembre.

La declaración repudió la norma porque “fue una ley de aprobación express y sin consenso con otros bloques de la legislatura, que vienen trabajando la temática de violencias de género”.

La ley sancionada la semana pasada por legisladores oficialistas jujeños a instancias del gobernador Gerardo Morales creó un Comité Interinstitucional Permanente de Actuación ante la Desaparición y Extravíos de Mujeres, Niñas o Personas de la Diversidad.

Continúa la conmoción a nivel nacional por las reiteradas desapariciones de niñas y mujeres en la zona, y este martes se realizará una movilización a las 17.30 hs en pedido de justicia por el femicidio de la niña Iara Rueda, de 16 años. La connivencia policial y política suenan fuerte en la provincia, y el pedido es uno solo: NI UNA MENOS. VIVAS NOS QUEREMOS.

Diversidad

La hija de Elon Musk destruyó un robot de su padre: «Fueron diseñados para obedecer, yo no»

La hija de Elon Musk protagonizó la campaña «Born to Disobey» de la marca Desigual arrastrando y golpeando un robot de apariencia similar a los humanoides de Tesla. La puesta convierte la desobediencia en manifiesto y vuelve a exponer la fractura pública entre Wilson y el magnate que construyó un emporio sobre la promesa de la obediencia mecánica.

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Vivian Wilson agarró un palo de golf, le pegó a un robot y le dijo al mundo que no piensa obedecer. La frase que cierra la campaña Born to Disobey («Nacida para desobedecer») de la marca española Desigual es tan simple como contundente: «Él fue diseñado para obedecer, yo no.»

El robot en cuestión tiene la apariencia de los humanoides que fabrica Tesla, la empresa de su padre. La que lo arrastra, lo golpea y lo convierte en accesorio de moda es la hija que en 2022 cambió legalmente su nombre para borrar el apellido Musk de su identidad.

Vivian Wilson, hija de Elon Musk y Justine Wilson, se declaró transgénero en 2020 y dos años después tramitó ante la Justicia el cambio de nombre y apellido, con el argumento explícito de que no quería mantener ningún vínculo con su padre. Desde entonces construyó una presencia pública propia dentro de la comunidad LGBTIQ+, con apariciones en redes sociales, entrevistas y ahora una campaña de moda internacional que usa el universo empresarial de Musk como telón de fondo para una crítica que excede lo familiar.

La campaña: desobediencia como declaración política

La producción audiovisual de Born to Disobey estuvo a cargo del colectivo PSG, integrado por Yukihiro «Sho» Shoda, Pau López y Gerardo del Hierro. En las imágenes, Wilson aparece en una cancha de golf arrastrando y golpeando un robot de diseño similar a los Optimus, los humanoides que Tesla desarrolla para uso doméstico e industrial. La elección no es casual: Musk lleva años presentando a sus robots como una de las apuestas tecnológicas más ambiciosas de la compañía, y la imagen de su hija maltratando uno de ellos condensa en pocos segundos el distanciamiento generacional, político e identitario entre ambos.

La campaña no ataca directamente a Musk por su nombre, pero el lenguaje visual habla solo. El robot que obedece órdenes funciona como metáfora de lo que Wilson rechaza: un sistema diseñado para controlar, clasificar y someter. La propia marca lo explicita al elegir el concepto de la desobediencia como valor central de su temporada, con Wilson como rostro y como argumento.

La ruptura con Musk: identidad, transfobia y dinero

El distanciamiento entre Wilson y su padre tiene historia y tiene motivos públicos. Musk ha expresado en múltiples ocasiones su rechazo a las políticas de inclusión trans, criticó los tratamientos de afirmación de género para menores y llegó a decir que la ideología «woke» le «mató» a su hijo, en referencia a Vivian. La joven respondió en varias entrevistas con una precisión que no deja lugar a interpretaciones: no quiere su apellido, no quiere su dinero y no quiere su mundo.

En una entrevista con la revista Cosmopolitan, Wilson afirmó que la relación con su padre «es parte de mi historia, pero no define mi futuro» y cuestionó cómo la riqueza extrema transforma a las personas. Describió el deseo de acumular poder como un ciclo de codicia que teme reproducir y señaló que crecer en un entorno de recursos ilimitados no equivale a crecer en un entorno de libertad. «El dinero puede comprarte obediencia. La identidad, no», fue la lectura que muchos usuarios hicieron de la campaña en redes sociales al viralizarse las imágenes.

La tensión entre padre e hija se inscribe en un debate más amplio que excede la esfera familiar: Musk es hoy uno de los referentes globales de la derecha tecno-libertaria, un hombre que financia partidos de extrema derecha en Europa, que compró X (ex Twitter) para desregular la moderación de contenidos y que fue una pieza central en la campaña electoral de Donald Trump. Frente a ese perfil, la decisión de Vivian Wilson de protagonizar una campaña que ridiculiza sus robots no es solo una pelea entre padre e hija: es un posicionamiento cultural y político que usa la moda como plataforma.

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