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Buenos Aires

Piden justicia por los fusilados de José León Suárez

Daniel Brión lucha por obtener justicia por su padre, uno de los fusilados.

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Daniel Brión, escritor e hijo de Mario Brión, víctima de los fusilamientos de José León Suárez en 1956, aseguró que sintió «una gran satisfacción» tras haber declarado en el «juicio por la verdad» en los tribunales federales de San Martín por esos crímenes perpetrados por la dictadura cívico militar encabezada por Pedro Eugenio Aramburu que derrocó a Juan Domingo Perón.

Daniel, que tenía solo cuatro años cuando su padre fue ejecutado, evocó en un diálogo con Télam las alternativas de la captura de Mario junto a otras once personas en una casa de la localidad bonaerense de Florida, y la posterior ejecución extrajudicial que efectivos de la Policía bonaerense llevaron a cabo contra ese grupo en una fría madrugada de junio, cuando era sofocada una rebelión militar que buscaba reponer en el gobierno a Perón, derrocado un año atrás.

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«Para asesinarlos los llevaron a un basural a las tres de la mañana en medio de una helada terrible, de esas que escarchan el agua de los cordones. Los hicieron bajar para que corran y les tiraron por la espalda», reconstruyó Brión, quien tras una profusa investigación volcó en detalle los hechos en su libro «El Presidente duerme».

La Policía Bonaerense actuó bajo las órdenes de su entonces jefe, el teniente coronel Desiderio Fernández Suárez, y Brión cuestiona desde el vamos que se designe a las víctimas de ese crimen colectivo como «los fusilados del ’56», al objetar cualquier posible argumento de legalidad para justificar aquel crimen colectivo.

«Para algunos podría sonar como un castigo legal» en función de por la Ley Marcial -decretada por el gobierno de Aramburu con posterioridad a la captura de los luego fusilados- cuando en realidad fueron «asesinatos por la espalda en un basural oscuro, donde no había más luz que la de los faroles de los autos» de la Policía.

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Tras la balacera, Mario Brión, de 33 años, murió asesinado junto a sus compañeros Carlos Lizaso, Nicolás Carranza, Francisco Garibotti y Vicente Rodríguez en los basurales de José León Suárez, partido de San Martín.

Las otras siete personas que se encontraban en la parte más oscura del predio al momento de la ejecución lograron escapar y salvar sus vidas.

Daniel Brión enfatizó que este operativo fue parte del plan represivo que llevó adelante la autodenominada «Revolución Libertadora» para sofocar al «Movimiento de Recuperación Nacional del 9 de Junio» -como se conoció al levantamiento encabezado por los generales del Ejército Juan José Valle y Raúl Tanco- que «intentó reponer democráticamente a Juan Domingo Perón en el poder y recuperar la vigencia de la Constitución y la soberanía popular».

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Efectivamente, la dictadura de Aramburu inició aquel 9 de junio una represión que sólo en tres días produjo los asesinatos de 18 militares y 13 civiles.

«Después de negarle todo tipo de información le permitieron a mi madre retirar el cuerpo de mi padre del Hospital Eva Perón de San Martín, con la condición de que podía ir una sola persona. Lo trasladaron en un Rastrojero (tradicional vehículo utilitario), no se permitió cortejo ni flores», detalló Daniel.

Brión rememoró además que los días posteriores a los fusilamientos, las familias de las víctimas y sobrevivientes fueron perseguidas y amenazadas, una situación que se extendería por años.

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«Mi madre vivió presa del terror que le impusieron. Después de que mataron a mi padre recibíamos llamados telefónicos donde nos decían que nos iban a poner una bomba en la casa de mis abuelos en Núñez (barrio de la zona norte de la ciudad de Buenos Aires), donde nos fuimos a vivir o que me iban a matar a mí», contó Brión.

También lamentó el haber podido recuperar apenas unas pocas fotos de su papá porque «todo lo demás lo destruyeron» las fuerzas bajo órdenes de la dictadura de Aramburu.

«Después de los asesinatos invadieron nuestra casa, se llevaron recuerdos, fotos. Rompieron todo, hasta el inodoro nos quitaron. Habrán pensado que metiendo la mano en la cloaca se encontrarían con algún documento secreto», contó Brión con una mezcla de ironía e impotencia.

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Daniel expresó «con orgullo» que luego de todo lo vivido comenzó a militar a los ocho años en el peronismo, «sin haber saltado ningún alambrado» hacia otro sector de la política y manteniéndose «siempre del mismo lado».

«Me acuerdo perfectamente de lo que hice desde niño hasta mis actuales 71 años. Tener memoria para mí es una suerte y para otros una desgracia».

A modo de ejemplo, rememoró cómo de pequeño lo pasaban a buscar compañeros de la Resistencia Peronista y llevaba debajo de su pulóver o camisa «alguna carta o mensaje que mandaba el General (Perón desde el exilio) y que «había que llevar a algún lado», donde la aguardaban otros militantes que se encontraban clandestinos durante los tiempos de la Resistencia y la proscripción

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«Me dejaban en una esquina. Yo dejaba esa correspondencia de la Resistencia en la dirección señalada y luego seguía caminando hasta la otra cuadra donde me esperaban, me subía al auto y me iba», memoró con nitidez.

Brión siguió, dijo, «los pasos de su viejo» a quien recuerda como «un férreo defensor de los derechos de los trabajadores» que se alineó «fervorosamente a la causa peronista de justicia social».

Con esa vocación, Mario trabajó «por militancia y no por un sueldo o contrato» en la Fundación Eva Perón durante el primer y segundo gobierno de Perón, remarcó Daniel sobre su padre con un dejo de sincera emoción.

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Luego de 67 años, tanto Brión como otros familiares de las víctimas y sobrevivientes están declarando por primera vez ante la justicia durante la etapa que está llevando a cabo el Juzgado Federal 2 de San Martín, a cargo de la magistrada Alicia Vence, que instruye el «juicio por la verdad» en el cual se investigan los asesinatos perpetrados en José León Suárez.

Tras declarar el miércoles pasado durante más de dos horas y aportar su libro como prueba documental en la causa, Brión destacó «el interés y las ganas» que notó en el juzgado por llevar adelante este proceso judicial.

También se mostró agradecido con la Comisión por la Memoria, la Verdad y la Justicia de San Martín, impulsora y querellante en este juicio, y por «el acompañamiento y la lucha conjunta» que libraron sus integrantes para que los fusilamientos de José León Suárez sean declarados como delitos de lesa humanidad.

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«Si se dicta que son crímenes de lesa humanidad, espero en lo profundo de mi corazón, que se le quite el nombre de Aramburu a varios espacios públicos, porque estaríamos hablando de un criminal responsable de delitos de lesa humanidad», expuso Brión sobre sus expectativas.

En medio de jornadas tan movilizadoras, Brión reseña las palabras del célebre filósofo inglés Thomas Hobbes quien escribió que «no existe crimen más grande que aquel que se perpetúa a conciencia de su impunidad» y sostuvo que eso «es lo que hicieron todas las dictaduras posteriores a la de 1955».

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«Si a la dictadura cívico militar del 55, que fue el huevo de la serpiente de donde surgieron todas las demás, se le hubieran aplicado las leyes que correspondía cuando se retomaron las democracias, no habrían desparecido 30 mil compañeros», enfatizó.

El «juicio por la verdad» seguirá en los próximos días con una audiencia en la que declarará Mónica Benavídez, hija del sobreviviente Reinaldo Benavídez.

Buenos Aires

Un fondo (buitre) alemán demandó a la Provincia de Buenos Aires en Nueva York por el canje de deuda de 2021

La firma Daniels Invest GmbH presentó una demanda ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York reclamando el pago de bonos que quedaron fuera de la reestructuración impulsada por el actual gobernador y el ministro Pablo López. El dato que el macrismo prefiere ocultar: esos bonos los tomó María Eugenia Vidal, y Kicillof, además de heredar “tierra arrasada”, se encontró con una bomba de tiempo.

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El Argentino Diario-Axel Kicillof.
La deuda del macrismo vuelve a golpear: un fondo (buitre) alemán demanda a Buenos Aires en Nueva York por bonos de María Eugenia Vidal.

Un nuevo frente judicial se abrió contra la provincia de Buenos Aires en los tribunales de los Estados Unidos. La firma de inversión alemana Daniels Invest GmbH presentó una demanda ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York por bonos que quedaron fuera del canje de deuda que la administración de Axel Kicillof concretó en 2021 bajo jurisdicción extranjera. La acción judicial, que reclama títulos por un valor nominal original de €15,1 millones en bonos en euros y USD 2,6 millones en bonos en dólares, reintroduce el fantasma de los litigios de holdouts. Pero hay un dato que el relato macrista omite sistemáticamente: esos bonos no los tomó Kicillof, los tomó Cambiemos.

La herencia de Vidal: USD 5.000 millones de deuda en dólares

Los títulos que hoy litiga el fondo alemán en Nueva York fueron emitidos durante la gestión de María Eugenia Vidal entre 2016 y 2019, cuando la provincia de Buenos Aires salió al mercado internacional de capitales por más de USD 5.000 millones, endeudándose en moneda extranjera de manera exponencial e irresponsable para una jurisdicción que recauda en pesos. La administración Cambiemos multiplicó por 5,3 el nivel de deuda pública bonaerense en apenas cuatro años de gestión, según datos del Observatorio de Políticas Públicas de la UNDAV. El stock de deuda en moneda extranjera creció un 69%, mientras que las emisiones de bonos en dólares protegidos por tribunales extranjeros aumentaron un 91%.

El impacto sobre las finanzas provinciales fue devastador: el peso de los servicios de deuda sobre los recursos netos de coparticipación se duplicó, pasando del 10% en 2016 al 20% en 2019. El cupón promedio de los bonos en dólares llegó al 8,3%, una tasa insostenible para una provincia cuya ecuación fiscal está atada a la moneda local. Para 2020, cuando Kicillof asumió, el perfil de vencimientos acumulaba compromisos por más de USD 5.600 millones entre 2020 y 2023, a razón de USD 1.400 millones anuales; el 76% de esos vencimientos correspondía a deuda emitida bajo la gestión de Cambiemos. Ese fue el legado concreto que dejó Vidal: una provincia hipotecada en dólares, atada a la justicia de Nueva York, con servicios de deuda que se comían uno de cada cinco pesos de recursos disponibles.

El mismo patrón se reprodujo a nivel nacional. La gestión de Mauricio Macri tomó deuda externa a una velocidad sin precedentes en la historia argentina reciente, culminando con el préstamo del Fondo Monetario Internacional más grande de la historia del organismo, por USD 57.000 millones, firmado en 2018 sin respaldo legislativo suficiente y con fondos que se fugaron del país en tiempo récord. La lógica fue idéntica en la Nación y en la provincia: endeudarse en moneda extranjera, transferir el riesgo cambiario al sector público y dejar la bomba activada para la gestión siguiente.

Lo que hizo Kicillof: ordenar el desastre heredado

Frente a esa herencia, la administración de Kicillof encaró en 2020 y 2021 un proceso de reestructuración de la deuda en moneda extranjera. El resultado fue contundente: la provincia alcanzó una adhesión que permitió canjear el 98% de la deuda alcanzada por la propuesta, equivalente a una deuda elegible de más de USD 7.178 millones más intereses. La operación triplicó los plazos de repago, redujo el costo promedio de la deuda y generó un alivio financiero superior a USD 4.600 millones entre 2021 y 2027, según comunicó la propia Provincia. El ministro de Hacienda y Finanzas, Pablo López, lo definió como el inicio de «un sendero de sostenibilidad y responsabilidad en términos de deuda pública».

En septiembre de 2025, la gestión bonaerense fue incluso más lejos: cerró acuerdos con los bonistas de Nueva York y Alemania que tenían sentencias firmes por los títulos que no habían ingresado al canje de 2021, resolviendo todos los litigios vigentes en condiciones equivalentes a las de la reestructuración original. Fue, en los hechos, el cierre de la última deuda judicial abierta por la gestión Vidal. El nuevo litigio de Daniels Invest, presentado este mes, reabriría un capítulo que el gobierno bonaerense creía cerrado.

El 2% que no entró: un precedente peligroso

Daniels Invest GmbH rechazó voluntariamente la propuesta de canje de 2021 y ahora exige el cobro de 2,5 millones de euros y 866.000 dólares de capital pendiente. El especialista en deuda soberana Sebastián Maril, CEO de Latin Advisors, describió la maniobra como «el típico proceso litigioso en Estados Unidos contra un subsoberano que tiene una deuda reestructurada que ya cerró y se quedaron algunos holdouts afuera». Según Maril, los holdouts alemanes buscan «copiar la iniciativa que tomaron los primeros» fondos que litigaron y recuperaron cerca de USD 150 millones a comienzos de 2026, «y como hay precedente en la Corte, ellos también quieren cobrar».

El caso funciona además como un test para otros acreedores que tampoco ingresaron al canje y siguen de cerca el expediente, atentos a que la Provincia opte por cerrar el litigio mediante un pago directo. Maril estimó que el proceso será lento, similar al de los litigios previos, pero la incertidumbre sobre la estrategia de defensa provincial y la decisión del juez mantiene el caso abierto.

La Provincia, entre la deuda heredada y el ajuste de la Nación

El nuevo litigio llega en un momento de extrema presión financiera para el gobierno bonaerense, que afronta simultáneamente las secuelas del endeudamiento de Cambiemos y el ahogo que impone la administración de Javier Milei. Según el ministro de Gobierno provincial Carlos Bianco, el Estado nacional acumula una deuda con la provincia que supera los $16,7 billones, producto de transferencias incumplidas, obras paralizadas y programas desfinanciados. La Legislatura provincial declaró la emergencia económica hasta el 31 de diciembre de 2026, atribuyendo la situación a «la profunda recesión y el incumplimiento, default y/o detracción por parte del Estado nacional» de los fondos que le corresponden al distrito.

El cuadro completo es elocuente: la provincia de Buenos Aires paga hoy las consecuencias del endeudamiento irresponsable en dólares que protagonizó Cambiemos entre 2016 y 2019, mientras el gobierno libertario de Milei, heredero político y filosófico de ese mismo ciclo, le retacea recursos, le congela obras y le achica la coparticipación. Los bonistas que litigan en Nueva York son el último eslabón de una cadena de daños que arrancó con Vidal.

Puntos clave

  • Los bonos que reclama Daniels Invest GmbH fueron emitidos durante la gestión de María Eugenia Vidal entre 2016 y 2019, cuando Cambiemos multiplicó por 5,3 la deuda pública bonaerense.
  • Kicillof reestructuró en 2021 la deuda heredada, logrando la adhesión del 98% de los acreedores y un alivio financiero superior a USD 4.600 millones.
  • El fondo alemán rechazó voluntariamente el canje y ahora litiga en Nueva York por 2,5 millones de euros y 866.000 dólares de capital pendiente.
  • El caso sigue el precedente de holdouts que recuperaron USD 150 millones a comienzos de 2026 y funciona como test para otros acreedores que evalúan copiar la estrategia.
  • La provincia afronta el litigio en un contexto de emergencia económica agravada por el recorte sistemático de transferencias nacionales bajo la gestión Milei.

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