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Jóvenes y disidencias movilizaron por la aparición con vida de Tehuel

El Ministerio de Seguridad aumentó este jueves a 5 millones de pesos la recompensa para las personas que puedan aportar datos que ayuden a dar con su paradero, a través de la resolución 137/2022 publicada hoy en el Boletín Oficial.

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Centenares de jóvenes y disidencias se movilizaron esta tarde desde la casa de la provincia de Buenos Aires hasta el Congreso de la Nación en reclamo por la aparición con vida de Tehuel De La Torre, el joven trans de 22 años que desapareció el 11 de marzo del año pasado cuando viajaba a una entrevista laboral.

La concentración comenzó pasadas las 16 frente a la casa de la provincia de Buenos Aires, en Callao 237 del barrio porteño de San Nicolás, donde diversas agrupaciones feministas organizaron una radio abierta en la que además de exigirle a las autoridades políticas, judiciales y policiales por la aparición de Tehuel, también reclamaron por otras reivindicaciones como el efectivo cumplimiento del cupo laboral trans y otras políticas sociales y sanitarias.

La manifestación ocupó la calzada de Callao al 200 y en ella convivían los carteles de diversas agrupaciones como «Las Rojas», «Pan y Rosas», «Libre Diversidad-MST», «Disidencias en Lucha-Izquierda Socialista», «Isadora en Lucha», «Agrupación 1969-Partido Obrero», «Libres y Diversxs-Libres del Sur», «Frente Arde Rojo», «La Poderosa», «Zona LGBT», y el «Frente Popular Darío Santillán», junto a pancartas y afiches artesanales con mensajes como «Absolución para Higui», «Aparición con vida de Tehuel ya!», «las vidas trans importan» o «quiero siempre poder volver a mi casa con mi mamá».

Bruno, un joven de 18 años que llegó con sus amigos, dijo que «no se puede aceptar que Tehuel lleve un año desaparecido y las autoridades lo den por muerto sin más evidencias que unas gotas de sangre; estamos acá por él y por todos para que nadie más desaparezca así».

«Tehuel estaba en camino a una entrevista laboral y para el colectivo trans las oportunidades laborales suelen ser pocas y difíciles de alcanzar, también es muy significativo que haya desaparecido buscando trabajo; que la Justicia ahora considere su desaparición un crimen de odio está muy bien pero lo que hace falta es que respondan dónde está y que le pasó», completó.

Benjamín, integrante de la agrupación LGBTI «1969», dijo a esta agencia que «todo lo que se hizo hasta ahora para encontrar a Tehuel es insuficiente, es necesario que lo busquen bajo la presunción de que está vivo porque todo lo actuado hasta ahora da a entender que se quedaron tranquilos con la hipótesis de que está muerto y no hay esfuerzos para explicar que le pasó y quiénes son los responsables».

«En eso también hay una importante cuota de responsabilidad del Poder Judicial, que no tiene ninguna preocupación por atender a las diversidades, cuando decimos que hace falta una reforma judicial es también para que cosas como estas no pasen más», agregó.

Pablo Vasco, dirigente de la Federación Argentina LGBT, afirmó que «hace un año que nos seguimos preguntando dónde está Tehuel; el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, lo dio por muerto sin evidencias y parece que pasaron a otra cosa, pero necesitamos respuestas, y también necesitamos Educación Sexual Integral en todas las escuelas, aplicación efectiva del cupo laboral trans, y la sanción de una ley integral trans».

«La causa de Tehuel está paralizada hace un año, hubo muchas hipótesis y hay dos detenidos pero la policía bonaerense sigue sin dar respuesta, necesitamos saber dónde está Tehuel, qué le pasó y que los responsables rindan cuentas a la Justicia», añadió.

Terminada la radio abierta en la que dirigentes de distintas agrupaciones sumaron adhesiones al reclamo, la columna marchó por Callao en dirección al Congreso entonando la consigna ¿»Dónde está Tehuel?». La movilización culminó frente al palacio legislativo con un festival artístico que contó con la participación de la banda «Sudor Marika».

En tanto, en la ciudad de La Plata organizaciones del colectivo LGBTI y diversidades se concentraron esta tarde frente a la gobernación bonaerense y desplegaron una campaña de intervención artística en la capital provincial con afiches y pegatinas reclamando por el joven desaparecido.

La ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, reclamó la «aparición urgente» de Tehuel y cuestionó el accionar de la Justicia en este caso. «Se cumple un año de la desaparición de Tehuel. El accionar lento del Poder Judicial evidencia una de las caras de las violencias que atraviesan las personas trans», advirtió Gómez Alcorta, desde su cuenta oficial de Twitter.

La ministra sostuvo que «hoy, como cada día, exigimos su aparición urgente y acompañamos a su familia en el reclamo de justicia».

Tehuel fue visto por última vez por sus familiares en la tarde del 11 de marzo de 2021, cuando dejó su casa de la localidad bonaerense de San Vicente para encontrarse en Alejandro Korn con Luis Alberto Ramos, un hombre de 37 años y con un antecedente de homicidio en ocasión de robo, que le había prometido trabajo como mozo.

Según pudo reconstruir la investigación, Tehuel llegó a la casa de Ramos, donde permaneció algún tiempo y posteriormente ambos se dirigieron al domicilio de Oscar Alfredo Montes (46), quien tendría antecedentes de abuso sexual.

Tanto Ramos como Montes permanecen detenidos por «homicidio agravado por odio a la identidad de género», pero durante la indagatoria insistieron en que Tehuel se marchó por sus propios medios del lugar y no tienen ninguna responsabilidad en su desaparición.

Hasta ahora, los numerosos allanamientos y rastrillajes sólo permitieron encontrar su teléfono, su campera y una mancha de sangre de Tehuel en la casa de Ramos, la que fue reducida a escombros en setiembre pasado.

El Ministerio de Seguridad aumentó este jueves a 5 millones de pesos la recompensa para las personas que puedan aportar datos que ayuden a dar con su paradero, a través de la resolución 137/2022 publicada hoy en el Boletín Oficial.

Educación

Deepfakes en las aulas: cuando la IA se convierte en una nueva herramienta de violencia de género

Estudiantes varones de los colegios Nacional Buenos Aires y Carlos Pellegrini circularon y comercializaron imágenes de sus compañeras alteradas con inteligencia artificial para mostrarlas desnudas. La justicia interviene ante un vacío legal mientras las comunidades educativas activan protocolos de género y las voces de quienes vienen advirtiendo sobre la violencia digital cobran nueva urgencia.

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"No vamos a parar de desnudarlas y venderlas": la violencia digital llegó a las escuelas de la UBA.

Las comunidades educativas de dos de los colegios secundarios más prestigiosos de la Argentina atraviesan una crisis sin precedentes. En el Colegio Nacional de Buenos Aires y en la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, ambas dependientes de la Universidad de Buenos Aires (UBA), se confirmó que alumnos varones circularon y comercializaron imágenes de sus compañeras intervenidas con inteligencia artificial (IA) para mostrarlas con sus rostros reales y cuerpos desnudados de manera sintética. El escándalo expone, una vez más, la brecha entre el avance tecnológico y la respuesta del sistema legal y educativo frente a nuevas formas de violencia de género.

Cómo comenzó el escándalo

El caso tomó estado público a fines de junio, cuando alumnas de segundo año del Carlos Pellegrini encontraron un archivo compartido en Google Drive que contenía sus nombres, fotos intervenidas y hasta un precio asignado a cada imagen. Las fotos mostraban los rostros reales de las estudiantes sobre cuerpos generados o «desnudados» mediante aplicaciones de IA, muchas de ellas tomadas sin consentimiento de sus redes sociales. Luego se supo que estudiantes del Nacional Buenos Aires también estaban involucrados y que existían indicios de que el fenómeno se extendía a otras instituciones. La mayor parte de los alumnos señalados cursan segundo año y tienen alrededor de 14 años.

La magnitud del hecho quedó subrayada por el cinismo con que fue respondido dentro de las propias aulas: tras el estallido del escándalo, apareció escrito en un pupitre de una de las instituciones la frase «Ustedes nos pueden delatar, pero no vamos a parar de desnudarlas y venderlas». La frase condensa la naturaleza del problema: no se trata de una travesura tecnológica sino de una práctica sistemática de cosificación, violación de la privacidad y comercialización del cuerpo ajeno.

La Justicia frente a un vacío legal

La fiscal Daniela Dupuy, a cargo de la Unidad Fiscal Especializada en Delitos y Contravenciones Informáticas (UFEDyCI), fue contundente al describir la situación: «Nosotros constantemente estamos recibiendo este tipo de denuncias». Al mismo tiempo, advirtió que la investigación enfrenta un obstáculo central: el ordenamiento jurídico argentino no tipifica con precisión estos delitos. «Debemos impulsar a los legisladores a que de una buena vez lo incorporen en sus legislaciones penales», señaló la funcionaria. Para Dupuy, el delito se consuma cuando una imagen real de una persona es llevada al desnudo mediante IA, porque «afecta el bien jurídico protegido, que es la libertad en el desarrollo de la sexualidad».

En ambas instituciones se activaron los protocolos de violencia de género para contener a las víctimas y regular la convivencia, pero las estudiantes afectadas enfrentaron la situación extrema de tener que compartir aulas con quienes las victimizaron. La ausencia de un marco penal claro convierte a la respuesta institucional en el único muro de contención inmediato, y ese muro es notoriamente insuficiente.

La cultura que lo habilita: el análisis de Laura Sánchez

La voz de Laura Sánchez, madre de Ema Bondaruk (la adolescente que se suicidó tras la difusión no consentida de imágenes de su intimidad), adquirió en este contexto una resonancia particular. Sánchez, quien milita desde entonces por la sanción de legislación específica sobre violencia digital, lo dijo sin rodeos: «Es doloroso y pone a la vista que la violencia digital de género dejó de ser una problemática emergente para convertirse en urgente».

Para Sánchez, el caso del Nacional y del Pellegrini no es un hecho aislado protagonizado por adolescentes fuera de control. Es el síntoma de algo más profundo: «El problema no son sólo los chicos que difundieron, es la cultura que lo habilita». Desde la Guía Ema, el documento pedagógico que lleva el nombre de su hija y está diseñado para abordar la violencia digital en el ámbito escolar, Sánchez propone que las instituciones adopten «un convenio de corresponsabilidad digital firmado por estudiantes, institución y familias», con un trabajo que involucre a toda la comunidad educativa.

Un fenómeno que no para de crecer

La alteración de imágenes reales mediante IA para producir contenido de desnudez no consentida es una modalidad de deepfake que se expande a nivel global. En Argentina, el caso del Nacional y el Pellegrini se suma a una serie de denuncias similares que se acumulan en fiscalías, escuelas y organizaciones de acompañamiento a víctimas de violencia digital. La UFEDyCI ya viene procesando este tipo de planteos de manera recurrente, según confirmó la propia fiscal Dupuy.

El marco normativo vigente en Argentina incluye la Ley Olimpia, aprobada en 2023, que reconoció la violencia digital como modalidad específica de violencia de género. Sin embargo, la tipificación de los deepfakes pornográficos como delito autónomo aún espera tratamiento legislativo en el Congreso Nacional, donde iniciativas como la denominada Ley Belén buscan avanzar en esa dirección. La demora tiene un costo concreto y humano: cada día que transcurre sin legislación específica, las víctimas quedan desprotegidas y los responsables se mueven en un limbo jurídico que facilita la impunidad.

Lo que revelan las aulas del Nacional y el Pellegrini

Que esto haya ocurrido en dos de las escuelas con mayor nivel académico del país no es un dato menor. No porque las instituciones sean las responsables directas, sino porque desmiente el argumento de que la violencia digital es un problema vinculado exclusivamente a la marginalidad o a la falta de educación formal. Ocurre en cualquier entorno donde la cultura patriarcal no sea confrontada explícitamente y donde el cuerpo de las mujeres y adolescentes siga siendo tratado como un bien apropiable, transable y punible.

Las organizaciones especializadas en la materia, entre ellas Faro Digital, Ley Olimpia Argentina y Defensoras Digitales, vienen advirtiendo desde hace tiempo que el abordaje de la violencia digital en las escuelas no puede limitarse a reaccionar ante los casos sino que debe integrar la educación digital con perspectiva de género como contenido curricular obligatorio. La urgencia es hoy más evidente que nunca.

Puntos clave

  • Alumnos varones del Nacional Buenos Aires y el Carlos Pellegrini circularon y vendieron imágenes de compañeras «desnudadas» con inteligencia artificial.
  • La fiscal Daniela Dupuy confirmó que la UFEDyCI recibe este tipo de denuncias de manera constante y alertó sobre el vacío legal existente.
  • Los protocolos de violencia de género se activaron en ambas instituciones, pero las estudiantes debieron seguir compartiendo espacios con los denunciados.
  • La Ley Olimpia (2023) reconoce la violencia digital como modalidad de género, pero la tipificación de deepfakes pornográficos aún no tiene legislación específica en Argentina.
  • Laura Sánchez, madre de Ema Bondaruk, advirtió que «la violencia digital de género dejó de ser una problemática emergente para convertirse en urgente».
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