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Scaloni a un paso de la eternidad: el récord de 88 años que puede romper ante España

Si Argentina vence a España el 19 de julio en Arlington, Lionel Scaloni se convertirá en el segundo entrenador en ganar dos Copas del Mundo seguidas, igualando al italiano Vittorio Pozzo, quien conquistó los títulos de 1934 y 1938 con la selección italiana y cuya marca permanece intacta desde hace 88 años.

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Scaloni puede convertirse en el segundo técnico bicampeón del mundo si Argentina vence a España el domingo.

Hay marcas en el fútbol que parecen eternas no porque sean imposibles de alcanzar, sino porque el juego cambia demasiado rápido, los ciclos se interrumpen y la coyuntura termina por decidir más que el talento. La de Vittorio Pozzo, técnico de la selección italiana entre 1929 y 1948, es de esas. Campeón en Italia 1934 y en Francia 1938, el turinés sigue siendo el único entrenador en la historia del fútbol que conquistó dos Copas del Mundo consecutivas. Desde aquella final de París, 88 años atrás, ningún director técnico había siquiera llegado a dos finales seguidas para intentarlo. Hasta ahora.

Lionel Scaloni conduce a la Selección Argentina a su segunda final consecutiva, tras el triunfo 2 a 1 sobre Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026. El domingo 19 de julio, en el AT&T Stadium de Arlington, Texas, Argentina enfrentará a España. Un solo partido separa al entrenador albiceleste de escribir una de las páginas más extraordinarias en la historia del deporte más popular del mundo.

El hombre que hizo historia dos veces

Vittorio Pozzo no era solo un técnico: era un arquitecto de equipos. Nacido en Turín en 1886, se apasionó con el fútbol inglés durante su juventud en Manchester, experiencia que moldeó su concepción del juego. Asumió la conducción de la Azzurra en 1929 y construyó un proceso sostenido en la disciplina, el sacrificio y una identidad táctica clara, con el sistema Metodo como sello de una época.

En la final del Mundial de 1934, disputada en Roma, Italia venció 2 a 1 a Checoslovaquia en tiempo suplementario. Cuatro años después, en París, revalidó el título con un contundente 4 a 2 sobre Hungría. Así, Pozzo se convirtió en el único entrenador bicampeón del mundo, una marca que el tiempo fue volviendo cada vez más sólida a medida que el calendario avanzaba sin que nadie la tocara.

Su legado, sin embargo, no está exento de sombras. El contexto histórico del ciclo italiano de los años 30 estuvo atravesado por el régimen fascista de Benito Mussolini, y el apoyo de Pozzo al saludo romano durante el Mundial de 1938 quedó grabado en la memoria colectiva como una mancha indeleble sobre sus logros deportivos. Murió en 1968, en Turín, en un relativo olvido.

Un grupo selecto de cinco

Antes de la definición del domingo, Scaloni ya integra un grupo de apenas cinco entrenadores que alcanzaron finales consecutivas de un Mundial. Los otros cuatro son Carlos Bilardo, campeón en México 1986 y subcampeón en Italia 1990 con Argentina; Franz Beckenbauer, subcampeón en 1986 y campeón con Alemania Occidental en 1990; Didier Deschamps, campeón en Rusia 2018 y derrotado por Argentina en la final de Qatar 2022; y el propio Pozzo, el único de los cinco que ganó ambas.

El dato de Brasil merece una aclaración de rigor. La Seleção conquistó títulos consecutivos en Suecia 1958 y Chile 1962, lo que la convierte en la única selección bicampeona del mundo de manera sucesiva además de la Italia de Pozzo. Pero lo hizo con dos entrenadores distintos: Vicente Feola y Aymoré Moreira. El mérito colectivo existe; el individual, no.

Un proceso que se sostiene con hechos

Desde que asumió en 2018, Scaloni transformó a la Selección Argentina en una de las potencias globales más consistentes del fútbol. Bajo su conducción, la Albiceleste conquistó la Copa América 2021, la Finalissima 2022, el Mundial de Qatar 2022 y la Copa América 2024. Ningún otro entrenador argentino acumula semejante palmarés en tan corto período.

Lo que hace singular el proceso de Scaloni no es solo la acumulación de títulos, sino la sostenibilidad del proyecto: generaciones que se superponen sin fracturas, una identidad táctica que se adaptó a las circunstancias sin perder el hilo conductor, y una relación de pertenencia con el plantel que pocos técnicos logran mantener a lo largo de torneos tan exigentes.

La final del domingo ante España, en el AT&T Stadium de Arlington, no es solo un partido. Es el umbral de un territorio que el fútbol mundial nunca pisó desde 1938. Si Argentina gana, Scaloni dejará de perseguir la historia para convertirse en ella, junto al único nombre que permaneció inalcanzable durante casi nueve décadas.

Puntos clave

  • Vittorio Pozzo es el único entrenador en ganar dos Copas del Mundo consecutivas, con Italia en 1934 y 1938, una marca vigente desde hace 88 años.
  • Scaloni integra el grupo de apenas cinco técnicos que llegaron a finales mundialistas consecutivas, junto a Bilardo, Beckenbauer, Deschamps y Pozzo.
  • Si Argentina derrota a España el 19 de julio en Arlington, Scaloni se convertirá en el segundo entrenador bicampeón del mundo de la historia.
  • Bajo la conducción de Scaloni, Argentina ganó la Copa América 2021, la Finalissima 2022, el Mundial Qatar 2022 y la Copa América 2024.
  • Brasil también fue bicampeón consecutivo (1958 y 1962), pero con dos entrenadores diferentes, por lo que Pozzo sigue siendo el único referente individual.

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La camiseta firmada, el carnet de socio y una frase para la eternidad: así se despidió Messi del Monumental

Lionel Messi cerró su ciclo con la Selección argentina en la «Casa de la Selección», ante una multitud que colmó el estadio de River. El capitán recibió la distinción de socio honorario del club y dejó una frase que los hinchas «millonarios» no olvidarán.

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Messi eligió el Monumental para decir adiós: historia, homenaje y un mensaje que River no olvidará.

Una camiseta firmada «para la gente de River, con mucho cariño» y la promesa de que en el Monumental le tocó vivir «uno de los días más felices» de su carrera. Con esas palabras, Lionel Messi puso punto final a su historia con la Selección argentina en la noche del martes 7 de octubre de 2026, en el mismo estadio en que, tres años atrás, había celebrado el regreso del plantel campeón del mundo ante una marea celeste y blanca que nunca olvidó ese primer abrazo post-Qatar.

El partido de despedida ante Benín, que Argentina ganó 3 a 0, fue apenas el marco formal de una noche que excedió con creces lo deportivo. El verdadero protagonismo estuvo en el ritual de homenaje que la dirigencia de River Plate, encabezada por su presidente Stefano Di Carlo, le dispensó al capitán antes del pitazo inicial: una plaqueta, la casaca «millonaria» con su nombre y número, y el carnet de socio honorífico del club de Núñez. Como cierre del gesto, Messi entregó la camiseta especial que usó en su último partido internacional, con su autógrafo y la dedicatoria personal, para que quede expuesta en el museo del estadio.

«En este lugar me tocó vivir uno de los días más felices de mi carrera»

La frase que Messi pronunció en su discurso de despedida tenía destinatario preciso y los hinchas de River lo entendieron de inmediato. El capitán se refirió al partido contra Panamá disputado en el Monumental en 2023, el primero tras la consagración en el Mundial de Qatar, en el que convirtió un gol que encendió el estadio y quedó grabado en la memoria colectiva del fútbol argentino. Esa noche, la selección le devolvió la Copa al pueblo en la «Casa de la Selección»; esta noche, el pueblo le devolvió el abrazo a su capitán antes de que se marchara.

La referencia no fue casual ni protocolar. El estadio Monumental fue, durante la etapa más gloriosa de Messi con la Selección, el escenario de algunas de las imágenes más poderosas del fútbol argentino reciente. Con el cierre de su ciclo internacional, Messi deja un registro histórico en ese estadio: 23 victorias, 6 empates y ninguna derrota en los 29 partidos disputados como local durante su trayectoria con el conjunto nacional.

Un reconocimiento que trasciende la grieta del fútbol

El nombramiento como socio honorario de River tiene un peso simbólico que va más allá del protocolo institucional. Messi siempre fue identificado públicamente con Newell’s Old Boys, el club de Rosario donde se formó, y con el Barcelona, donde se convirtió en el mejor jugador del mundo. Que sea River, el club más grande de Argentina por número de socios y con una hinchada que históricamente mantuvo distancias emocionales con el rosarino, el que lo reciba con una distinción de este calibre, habla de la dimensión que alcanzó su figura en el final de su carrera seleccionera.

El estadio se llenó de hinchas, amigos y familia que quisieron estar presentes en los últimos minutos de Messi vestido de celeste y blanco. El capitán que sigue brillando en el Inter Miami de la MLS se despidió de la Selección con una imagen que el fútbol argentino tardará en procesar: la de un ídolo que le perteneció a todos, pero que eligió despedirse en la casa del «Millonario».

Lo que tenés que saber:

  • Messi se despidió de la Selección argentina en el estadio Monumental de River Plate el martes 7 de octubre de 2026, con una victoria 3 a 0 ante Benín.
  • La dirigencia de River, encabezada por el presidente Stefano Di Carlo, le entregó una plaqueta, una casaca personalizada y el carnet de socio honorífico.
  • Messi regaló al club la camiseta firmada de su último partido con la leyenda «para la gente de River, con mucho cariño», que quedará expuesta en el museo del estadio.
  • En su discurso, el capitán evocó el partido contra Panamá en 2023 como «uno de los días más felices» de su carrera, reforzando el vínculo simbólico con el Monumental.
  • El historial de Messi como local en el Monumental cerró con 23 victorias, 6 empates y ninguna derrota en 29 partidos con la Selección.
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