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Femicidio

Bahía Blanca: investigan el doble femicidio de madre e hija halladas calcinadas

Por el estado de los cuerpos deberán realizarse informes complementarios para determinar las causas de muerte.

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La ciudad de Bahía Blanca sigue conmocionada por la muerte de Adriana Velázquez, de 52 años, y su hija Mariana Bustos, de 25, cuyos cuerpos fueron hallados calcinados dentro de su vivienda del barrio Thompson. A pesar de que en un primer momento se habló de un incendio accidental, la investigación judicial no descarta la hipótesis de un doble femicidio.

Según informó el Ministerio Público Fiscal, el fiscal Jorge Viego —a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción 5— ordenó la autopsia de los cuerpos, pero la misma no pudo completarse debido al estado en que se encontraban los restos. Los peritos forenses tomaron múltiples muestras que serán analizadas en informes complementarios, cuyos resultados llegarán recién la próxima semana.

“La condición de los cuerpos no permitió arribar a conclusiones inmediatas sobre las causas de muerte. Se dispuso la extracción de material biológico y muestras de tejidos para su análisis”, indicaron fuentes judiciales.

Sospechas de violencia previa

El incendio se registró en la madrugada del miércoles, en una casa ubicada sobre la calle Santa Fe al 2300. Los bomberos encontraron los cuerpos de madre e hija en una habitación del primer piso, completamente carbonizados.

Vecinos del barrio relataron haber escuchado ruidos de detonaciones, similares a los de un arma de fuego, momentos antes del inicio del fuego. También mencionaron haber visto a una persona en motocicleta merodeando la zona horas antes del siniestro. Estos testimonios fueron incorporados a la causa, mientras se analizan las cámaras de seguridad cercanas.

Los peritos también detectaron una motocicleta dentro del domicilio, sin la tapa del tanque de combustible, y restos de líquido inflamable en los sillones del living. Esa evidencia refuerza la sospecha de que el incendio pudo haber sido intencional.

Hipótesis abiertas

El equipo de investigadores trabaja sobre varias líneas. Una apunta a un posible ataque vinculado a conflictos personales o familiares, y otra a un hecho de violencia de género, aunque aún no hay elementos firmes para confirmar ninguna.

En paralelo, la fiscalía reconstruye las últimas horas de las víctimas, sus vínculos y comunicaciones recientes. “Se están analizando los teléfonos, redes sociales y contactos de ambas. No se descarta ninguna hipótesis”, agregaron las fuentes.

La vivienda continúa bajo custodia policial y el fiscal Viego dispuso nuevas pericias para determinar el punto de origen del fuego, la presencia de acelerantes químicos y si existieron signos de violencia previos al incendio.

Un barrio conmocionado

El barrio Thompson amaneció bajo una mezcla de tristeza y desconcierto. Vecinos y conocidos de las víctimas las describieron como “trabajadoras y muy unidas”. Algunos contaron que Mariana había manifestado en los últimos meses “problemas con una expareja”, aunque la fiscalía aún no lo confirmó.

La causa fue caratulada de manera preliminar como “averiguación de causales de muerte”, pero en las próximas horas podría cambiar según los resultados de los estudios forenses.

“Hay muchas inconsistencias entre el relato inicial y la evidencia encontrada en la vivienda”, reconoció una fuente del caso.

Mientras tanto, Bahía Blanca sigue expectante. El fuego que consumió la casa de Adriana y Mariana dejó más preguntas que certezas, y un profundo reclamo por verdad y justicia en una ciudad marcada por los femicidios recientes.

Femicidio

Femicidio en Los Polvorines: mató a una madre que defendió a su hija de ser abusada

Lorenzo Esteban Amarilla, de 25 años, fue capturado por la Policía Federal en un edificio del microcentro porteño luego de dos días prófugo. Este lunes se realiza la lectura de cargos: enfrenta una pena en expectativa de prisión perpetua por homicidio calificado con violencia de género y uso de arma blanca.

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Femicidio en Los Polvorines: atraparon al asesino de la madre que murió protegiendo a su hija

Lorenzo Esteban Amarilla, de 25 años, acusado del femicidio de Yolanda Raquel Cáceres, de 52 años, fue detenido por la Policía Federal en las últimas horas en un edificio de la calle Florida, entre Paraguay y Marcelo T. de Alvear, en el microcentro de la Ciudad de Buenos Aires, donde frecuentaba a una pareja ocasional. El hombre había permanecido prófugo desde el jueves, cuando cometió el crimen en el partido bonaerense de Los Polvorines, al norte del Gran Buenos Aires.

Una madre que dio su vida por su hija

El hecho ocurrió mientras Yolanda Cáceres y su hija de 9 años dormían en su vivienda. Según los reportes policiales, Amarilla ingresó a la casa a través de una ventana y comenzó a abusar sexualmente de la menor. La madre advirtió la situación e intervino para protegerla. En el forcejeo, el agresor, quien sería una persona conocida por la familia, atacó a Cáceres con dos puñaladas en el cuello y la cabeza, provocándole heridas fatales que le causaron la muerte en el acto.

Luego del crimen, Amarilla huyó. La niña logró escapar de la escena y pidió ayuda a los vecinos. Su testimonio ante los investigadores resultó determinante para identificar y localizar al sospechoso. Una de las frases que trascendió de su declaración resume el horror de lo vivido: «Me tapó la boca para que no gritara».

La detención y el peso de la ley

El allanamiento que derivó en la captura fue descripto como sorpresivo por fuentes policiales. Amarilla se encontraba en el edificio de la calle Florida sin aparente resistencia al momento de ser aprehendido.

Este lunes se realizará la lectura de cargos, el acusado enfrenta cargos por homicidio calificado por mediar violencia de género con uso de arma blanca y su condición de prófugo le cierra la puerta a cualquier beneficio procesal. «Se enfrenta una pena en expectativa a perpetua.

Violencia de género: el crimen que no puede naturalizarse

El caso de Yolanda Cáceres no es un hecho aislado. Es el resultado de una violencia estructural que sigue cobrando vidas de mujeres en Argentina. Una madre asesinada por interponerse entre un agresor y su hija de 9 años que era víctima de abuso sexual. Una niña que ahora carga con el testimonio de haber visto morir a su madre mientras la defendía. Un femicida que huyó y se escondió durante dos días antes de ser atrapado.

La muerte de Yolanda exige respuestas que van más allá de la condena individual: políticas públicas de prevención, recursos para la justicia con perspectiva de género, y una sociedad que no mire para otro lado cuando hay señales de violencia en el entorno.

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