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Mendoza

Mendoza blindada por protestas masivas ante la visita de Milei

Fuerte operativo de seguridad y protestas masivas durante la llegada del libertario a San Rafael. Desde Casa Militar evaluaron reducir al mínimo su exposición pública por “razones de seguridad”.

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La visita del presidente Javier Milei a Mendoza estuvo marcada por un clima de tensión y malestar social. Desde horas tempranas, organizaciones sindicales, estudiantiles y de derechos humanos se concentraron en los alrededores del Centro de Congresos y Exposiciones de San Rafael, donde el mandatario participó de un almuerzo organizado por la Cámara de Comercio, Industria y Agropecuaria (CCIA).

El operativo de seguridad desplegado en la zona fue de magnitud inédita para la región: más de 700 efectivos de la Policía Federal, la Casa Militar y fuerzas provinciales conformaron tres anillos de control para impedir que las columnas de manifestantes se acercaran al predio.

“El operativo es realmente descomunal para proteger al Presidente de la protesta que ya están realizando algunos grupos en las inmediaciones del predio”.

Pese al blindaje, los manifestantes —entre ellos docentes, estatales, militantes de organizaciones feministas y cooperativistas— hicieron sentir su repudio con cánticos, carteles y bombos. “Milei, la patria no se vende”, “Fuera el ajuste y la represión”, fueron algunas de las consignas que se repitieron en una jornada signada por el descontento y la tensión con las fuerzas de seguridad.

Un presidente acorralado por las protestas

La visita a Mendoza se enmarca en una gira política contrarreloj de La Libertad Avanza, que busca recomponer la imagen presidencial tras el escándalo que involucró al diputado José Luis Espert, quien renunció a su candidatura y pidió licencia en la Cámara baja luego de que se conocieran sus vínculos financieros con Fred Machado, empresario detenido y extraditado a Estados Unidos por presunto lavado de dinero y narcotráfico.

En ese contexto, Milei intenta sostener la campaña de su espacio político con actos en el interior del país. Sin embargo, en cada escala enfrenta protestas crecientes y rechazos populares. En las últimas semanas debió suspender un acto en Ushuaia, donde organizaciones sociales y sindicales bloquearon su llegada, y otro de su hermana, Karina Milei, en Misiones, interrumpido por una protesta de productores yerbateros.

La parada en Mendoza no fue la excepción. Apenas aterrizó en el aeropuerto de San Rafael, el mandatario fue trasladado bajo custodia reforzada hacia el centro de exposiciones donde lo aguardaban unos 700 empresarios y dirigentes locales. El encuentro, de carácter privado, fue cerrado a la prensa, salvo por algunos medios afines al Gobierno.

El blindaje mendocino

El dispositivo de seguridad fue coordinado entre el Gobierno provincial, el Ministerio de Seguridad de la Nación, la Casa Militar y la Cámara de Comercio anfitriona. Según trascendió, el objetivo fue “garantizar la seguridad del Presidente y evitar incidentes”.

No obstante, la postal de vallas, helicópteros, patrulleros y calles cortadas reforzó la imagen de un Presidente aislado del pueblo y en permanente enfrentamiento con los sectores populares.

“Vinimos a manifestarnos de manera pacífica y terminamos rodeados por la Policía. No se puede ni levantar una bandera sin que te filmen”, denunció una docente mendocina del SUTE (Sindicato Unido de Trabajadores de la Educación).

La política del miedo

El paso de Milei por Mendoza se dio en medio de una crisis política interna dentro de La Libertad Avanza y de un creciente malestar económico y social. Mientras el Gobierno insiste con su discurso anti-“casta”, los ajustes sobre las jubilaciones, los subsidios y los salarios públicos golpean con fuerza en las provincias.

A la par, el Presidente continúa enfrentando resistencias en las calles y críticas incluso desde sectores empresariales. En San Rafael, varios productores vitivinícolas expresaron su preocupación por la caída del consumo interno y los recortes a la promoción exportadora.

“Venimos a escuchar al Presidente, pero también queremos respuestas. La crisis es real, la inflación no cede y el sector está en caída libre”, reconoció un empresario local antes del encuentro privado.

Un cierre bajo presión

Por la tarde, Milei tenía previsto realizar una caminata por la capital provincial, pero el acto fue puesto en duda debido al clima de protesta. Desde Casa Militar evaluaron reducir al mínimo su exposición pública por “razones de seguridad”.

De esta manera, el itinerario presidencial en Mendoza podría terminar del mismo modo que otras recientes apariciones: rodeado de uniformes, vallas y gritos de repudio.

Mientras tanto, el oficialismo libertario busca mostrarse en pie de campaña, intentando recomponer la imagen del Presidente ante una ciudadanía cada vez más golpeada por la recesión y la pérdida del poder adquisitivo.

Judiciales ⚖️

Caso D’Agostino: la violación denunciada sigue sin imputación tras cinco meses

El exsubsecretario de Justicia de Alfredo Cornejo fue denunciado por abuso sexual con acceso carnal, pero solo está imputado por coacciones y tenencia de un arma de guerra. La Justicia rechazó nueve planteos de la querella y él fue visto en el aeropuerto de Mendoza.

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El Argentino Diario-D'Agostino-Mendoza-Ex subsecretario de Justicia.
El operador judicial de Cornejo pidió cárcel para otros; denunciado por violación, él sigue libre y sin cargos por abuso.

Cinco meses después de que su expareja lo denunciara por abuso sexual con acceso carnal, el hombre que durante una década fue el operador de Alfredo Cornejo en los tribunales mendocinos sigue sin ser imputado por el delito más grave que se le atribuye. Solo carga con dos acusaciones de penas bajas, coacciones en contexto de violencia de género y tenencia ilegítima de arma de guerra, que le permiten transitar el proceso en libertad y sin restricciones para moverse.

Se trata de Marcelo D’Agostino, subsecretario de Justicia de Mendoza desde la primera gestión de Cornejo en 2015, cargo que conservó durante el gobierno de Rodolfo Suarez y que retomó con el regreso del radical a la gobernación. La causa, identificada como expediente P-38.345/26, está en manos de la fiscal de la Unidad Fiscal de Violencia de Género, Valeria Bottini, bajo la supervisión del fiscal jefe Alejandro Iturbide.

Una denuncia de 40 carillas y una renuncia en el mismo día

La presentación judicial llegó el 10 de abril de 2026. En un escrito de 40 carillas, la denunciante acusó a D’Agostino por los delitos de abuso sexual con acceso carnal, lesiones leves y lesiones graves reiteradas, amenazas coactivas reiteradas, coacción reiterada y violencia de género en todas sus modalidades. Los hechos se enmarcan en una relación que se extendió entre 2021 y 2024, con un hostigamiento que, según la denuncia, se prolongó hasta fines de 2025.

El relato describe un patrón sostenido de control, gritos, destrucción de objetos y humillaciones, y sostiene que el funcionario utilizaba su cargo para generar temor. En cuanto al abuso sexual, la denuncia ubica uno de los hechos entre septiembre y octubre de 2023: según su testimonio, la mujer le pidió que se detuviera y él continuó. La denunciante también solicitó protección para ella y para su abogada, por el poder que el acusado ostentaba en ese momento.

Ese mismo día, D’Agostino le presentó su dimisión al gobernador. «Mi renuncia es indeclinable y voluntaria», escribió, y aseguró que su salida buscaba «garantizar la transparencia y la plena colaboración con la justicia». También anticipó su línea de defensa: «Quedará demostrada la absoluta falsedad de las acusaciones en mi contra». En su lugar asumió el dirigente radical Juan Carlos Jaliff.

El brazo judicial del cornejismo

D’Agostino no era un funcionario más. Fue el gran impulsor de las reformas judiciales de la gestión radical, el nexo con jueces y fiscales y una pieza clave en el Consejo de la Magistratura, el organismo que interviene en la selección de magistrados. Muchos de quienes hoy deben investigarlo accedieron o ascendieron en un sistema que él mismo ayudó a diseñar.

La propia estructura del Ministerio Público Fiscal lo reconoció: el procurador general, Alejandro Gullé, se inhibió de intervenir por su vínculo de larga data con el acusado, y lo mismo hizo la fiscal jefa de Violencia de Género, Laura Rouselle. En agosto, el fiscal adjunto Gustavo Pirrello rechazó el pedido de la querella para apartar a Iturbide y a Bottini, al considerar que no se había acreditado falta de objetividad.

Una imputación a la medida

El 23 de abril, tras una ratificación de la denuncia que se extendió durante horas, Bottini imputó a D’Agostino por coacciones en contexto de violencia de género y por tenencia ilegítima de arma de fuego de guerra. El arma, una pistola Bersa calibre 9 milímetros con proyectiles de punta hueca, fue entregada días antes por el propio exfuncionario. Son delitos con penas de entre 2 y 4 años de prisión, que admiten una eventual condena de ejecución condicional.

D’Agostino negó todas las acusaciones y no respondió preguntas. La fiscalía descartó por el momento las lesiones leves y otros hechos por una posible prescripción, y dejó el abuso sexual en suspenso a la espera de pericias. Desde el Poder Judicial lo definieron como «una primera imputación, que podría ampliarse o variar». Desde entonces pasaron más de cinco meses y la imputación no se amplió.

En mayo, la abogada querellante, María Elena Quintero, pidió formalmente que se lo impute por abuso sexual con acceso carnal reiterado y lesiones graves dolosas agravadas, y que se dicte su prisión preventiva. Sostuvo que el testimonio de la víctima presenta coherencia, persistencia y corroboración periférica, y que condicionar el avance del proceso a pericias psicológicas previas reinstala el estereotipo de la mujer fabuladora. «Fue tratado como un delito común», cuestionó.

Nueve planteos rechazados y un aeropuerto

El 18 de septiembre, la conjueza María Jimena Pina González, del Juzgado Penal Colegiado N°1, rechazó nueve planteos de la querella. Entre ellos, el pedido de que las pericias sobre la denunciante las realicen organismos externos y no los equipos técnicos que dependen del mismo Ministerio Público cuyo titular se inhibió por amistad con el acusado. También mantuvo la incorporación, a pedido de la defensa, del historial de incidencias vecinales de la denunciante durante diecisiete años, trece de ellos anteriores a la relación investigada.

Sobre el reclamo para ampliar la imputación y detener al exfuncionario, el Juzgado consideró que la investigación no está paralizada y que ordenarle al fiscal cuándo imputar excedería el control jurisdiccional. La magistrada sí admitió que era técnicamente impreciso que un decreto fiscal encomendara a los peritos evaluar la «veracidad» del relato, y fijó un límite: los antecedentes psicológicos previos de la denunciante no pueden usarse para desacreditar su testimonio. La querella anticipó que apelará.

En paralelo, Quintero volvió a pedir la prohibición de salida del país y la retención del pasaporte, luego de que D’Agostino fuera visto el 17 de septiembre en la sala de preembarque del aeropuerto internacional El Plumerillo. El acta judicial del 23 de abril nunca fijó restricciones a su movilidad, aunque la querella las había solicitado desde el comienzo.

La vara que se aplica a otros

La paradoja no pasó inadvertida en Mendoza. Según publicó la prensa local, D’Agostino cuestionó la prisión preventiva en su propia causa, una herramienta que él mismo había impulsado endurecer desde la función pública. El funcionario que diseñó un sistema penal más duro para el resto de los mendocinos hoy transita su proceso con las garantías más amplias.

El exsubsecretario goza de la presunción de inocencia y la Justicia deberá determinar si los hechos denunciados ocurrieron. Pero la pregunta que atraviesa el expediente es otra: si una denuncia por violación contra el hombre que manejó la relación del Ejecutivo con los tribunales puede investigarse con la misma velocidad y rigor que cualquier otra. Hasta ahora, los tiempos del caso no ofrecen una respuesta tranquilizadora.

Lo que tenés que saber:

  • Marcelo D’Agostino fue subsecretario de Justicia de Mendoza desde 2015 y renunció el 10 de abril de 2026, el mismo día en que su expareja lo denunció.
  • La denuncia incluye abuso sexual con acceso carnal, lesiones, amenazas coactivas, coacción y violencia de género.
  • Desde el 23 de abril está imputado solo por coacciones en contexto de violencia de género y tenencia ilegítima de arma de guerra, y sigue en libertad.
  • El abuso sexual continúa sin imputación, a la espera de pericias; la querella pidió ampliar los cargos y su detención.
  • El 18 de septiembre una conjueza rechazó nueve planteos de la querella, que ahora pide prohibirle salir del país tras verlo en el aeropuerto.
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