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Femicidio

Confirmaron la prisión perpetua para exmozo condenado por doble femicidio

Juan José Campos fue hallado culpable por el asesinato de su pareja y la hija de ésta a puñaladas, en el barrio de Constitución en 2015.

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La Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional confirmó la pena de prisión perpetua para un exmozo de un restaurante céntrico porteño condenado por haber asesinado a su pareja y a la hija de ésta a puñaladas, en febrero de 2015, en el barrio de Constitución y escapado a la provincia de Santa Fe, donde lo apresaron un año después con una falsa identidad y una nueva familia.

El Ministerio Público Fiscal (MPF) de la Nación informó que el fallo –por mayoría- de la Sala II de dicha Cámara recayó sobre Juan José Campos (48), quien en 2017 fue hallado culpable del doble femicidio de Elizabeth «Romina» Wilson (44) y Estefanía Abril Wilson (19).

De acuerdo a la sentencia de primera instancia dictada por el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional 7, el 20 de febrero de 2015 entre las 4 y las 4.30, Campos mató a puñaladas a las dos víctimas en el departamento donde vivían los tres, ubicado en la calle Constitución al 1700.

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Según la autopsia, «Romina» Wilson sufrió 11 heridas y su hija 7. Para la justicia, Campos atacó primero a la hija de su pareja y fueron los gritos de la mujer los que escucharon los vecinos del edificio aquella madrugada, que llamaron a la Policía.

Como parte de su coartada, el hombre –que por entonces trabajaba como mozo en un conocido restaurante del centro porteño- salió del departamento e incluso recorrió el edificio con los efectivos, a quienes convenció de que los gritos provenían de otro lugar. Además, envió una serie de mensajes de Whatsapp en los que se hacía pasar por «Romina».

Tanto el Tribunal como el fiscal Oscar Ciruzzi determinaron que durante la semana previa, Campos y su pareja mantuvieron una fuerte discusión en la que ella le dijo: «Subís, agarrás tus cosas y te vas», a lo que él le respondió: «Voy a subir pero yo sé lo que tengo que hacer antes.»

Los cuerpos de madre e hija fueron encontrados el 23 de febrero por el padrastro y abuelo de las mujeres, mientras que Campos escapó y recién lo apresaron en 2016 en la provincia de Santa Fe luego de que una vecina lo reconoció en una foto del hombre que había visto por televisión durante una de las marchas que hicieron las amigas de las víctimas pidiendo justicia.

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Al momento de su captura se descubrió que el mozo había cambiado de identidad dado que la vecina que lo reconoció y denunció hizo una breve búsqueda por Internet y contactó a una de las amigas de las víctimas para aportar el dato de que el presunto femicida vivía allí con el nombre «Guillermo Aráoz» junto a una mujer y su hija adolescente, cuyos perfiles eran similares a las víctimas de Constitución. Un investigador policial aseguró que a esta nueva pareja santafesina «la engañó y conquistó» para ir a convivir con ella, de la misma manera que había logrado relacionarse con Elizabeth, a través de la red social Facebook.

En el juicio oral, Campos fue hallado culpable del «homicidio doblemente agravado por el vínculo y por haber mediado violencia de género» en perjuicio de «Romina», en concurso real con «homicidio simple» de Estefanía. Este fallo fue recurrido por la defensa de Campos, por lo que la apelación fue tratada por la Cámara.

En su voto, el camarista Horacio Días avaló como prueba tenida en cuenta por el tribunal de primera instancia «la presencia» del condenado «en el lugar y en el momento en que las víctimas fueron agredidas», las «maniobras de encubrimiento» llevadas a cabo por él, «su permanencia en el lugar de los hechos» en un inicio y su posterior «desaparición y cambio de identidad»; y las «discusiones previas entre la víctima y el imputado así como también de un contexto de violencia psicológica».

A su vez, el camarista desestimó el planteo de la defensa sobre el horario en el que fueron asesinadas las víctimas y la posibilidad de que el acusado no hubiera tenido relación directa con las muertes. Sostuvo que:»es cierto que el hallazgo de los cuerpos sin vida de Elizabeth Wilson y su hija Estefanía Abril Wilson días después de los hechos, impide conocer el horario exacto en que acaecieron sus muertes. Pero también lo es que, como indicó el tribunal de mérito, existen razones suficientes para pensar que ocurrieron con el devenir de los gritos en la madrugada del 20 de febrero».

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Por otra parte, Días hizo foco en «la existencia de un vínculo sostenido en una relación desigual de poder y a través de la cual se evidencia la dominación masculina y la subordinación implícita en la violencia de las que fueron víctimas; que se corresponde, también, con la violencia psicológica previa de la que dieron cuenta los testigos, que se refirieron a los celos excesivos manifestados por el imputado y su control de las redes sociales de quien fue su pareja».

En esa línea, el magistrado Eugenio Sarrabayrouse coincidió con su colega y manifestó que los jueces que realizaron el juicio efectuaron una correcta valoración de la prueba. Por su parte, el juez Daniel Morín adhirió a las consideraciones sobre lo sucedido en el caso, pero no coincidió con las agravantes para los delitos, por lo que votó por no considerar como relación de pareja al vínculo que mantenían «Romina» Wilson y el acusado, planteo que quedó en disidencia.

Femicidio

Fueron 169 las víctimas de femicidio en 8 meses: el mapa de la violencia de género que Milei niega

El Observatorio de Femicidios Adriana Zambrano registró 144 femicidios y femicidios vinculados, 8 transfemicidios y 17 crímenes vinculados de varones entre enero y agosto de 2026. Otros 203 hijos e hijas quedaron sin madre, el 57% son menores de edad. La Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema constató un incremento del 8% en las denuncias durante la última feria judicial de invierno.

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El horror tiene número y el número sigue creciendo. Entre el 1° de enero y el 31 de agosto de 2026, 169 personas fueron asesinadas en la Argentina como consecuencia directa de la violencia de género, según el informe publicado por el Observatorio de Femicidios en Argentina «Adriana Marisel Zambrano», dirigido por La Casa del Encuentro. La cifra desagregada revela la magnitud del problema: 144 femicidios y femicidios vinculados de mujeres y niñas, 8 transfemicidios y 17 femicidios vinculados de varones adultos y niños, todos ellos asesinados en el marco de la violencia patriarcal.

Detrás de cada número hay una historia de violencia previa, de denuncias ignoradas, de medidas cautelares incumplidas y de un sistema que llega tarde o no llega. El 53% de los agresores eran parejas o exparejas de las víctimas, y el 67% de los crímenes ocurrió dentro de la propia vivienda de la víctima o en la vivienda compartida con el agresor. La violencia de género no viene de afuera: habita en el lugar donde debería reinar la seguridad.

203 hijos e hijas sin madre

El impacto generacional de estos crímenes es devastador. 203 hijas e hijos quedaron sin madre como consecuencia directa de los femicidios relevados en estos ocho meses, y el 57% de ellos son menores de edad. Niños y niñas que crecerán con la ausencia como marca permanente, con la herida de haber perdido a su madre a manos de un hombre, en muchos casos el mismo que debía proteger a la familia.

En términos geográficos, la distribución no es pareja pero el problema es de alcance nacional. La provincia de Buenos Aires concentra la mayor cantidad de casos, seguida por Santa Fe y Córdoba. No existe una región del país que pueda declararse ajena a esta crisis.

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349 tentativas: la violencia que no mató pero pudo hacerlo

El informe incorpora también un dato que suele quedar fuera del debate público: 349 tentativas de femicidio en seguimiento. Son mujeres que sobrevivieron, pero que siguen en riesgo. Entre los casos relevados, un 16% de las mujeres agredidas contaba con denuncias previas al crimen, lo que pone en evidencia una falla estructural del sistema judicial y de las políticas de protección: las denuncias existieron, el peligro estaba documentado, y aun así la violencia llegó a consumarse.

Esta brecha entre la denuncia y la protección efectiva es uno de los nudos más críticos del problema. No alcanza con que las mujeres denuncien si el Estado no garantiza que esa denuncia se traduzca en una medida real de resguardo de su vida.

La feria judicial y el termómetro de la OVD

En paralelo, la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema de Justicia de la Nación aportó su propio registro sobre el período de la última feria judicial de invierno. La OVD asistió a 600 personas. De ese total, 357 denunciaron violencia doméstica, lo que representó un incremento del 8% respecto al mismo período del año anterior. Se realizaron 491 evaluaciones de riesgo, un 15% más que en el período previo.

Los datos de tipología de violencia son reveladores: predominó la violencia psicológica (97%), seguida por la simbólica (58%) y la física (38%). El equipo médico evaluó a 70 personas y constató lesiones en el 81% de los casos; de ese grupo, el 74% presentaba antecedentes por episodios anteriores. La violencia que termina en femicidio rara vez surge de la nada: tiene historia, tiene señales y, en demasiados casos, tiene expedientes judiciales previos.

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El 49% de las víctimas asistidas tenía entre 18 y 59 años, y el 44% de los vínculos correspondió a parejas o exparejas, en línea con los datos del Observatorio Adriana Zambrano sobre el universo de femicidios consumados.

Una crisis que el ajuste profundiza

Las cifras de 2026 se producen en un contexto de desfinanciamiento sostenido de las políticas de género y de protección a las víctimas de violencia. Los recortes presupuestarios ejecutados por la gestión de Javier Milei afectaron de manera directa a los programas de asistencia, a los hogares de tránsito y a los dispositivos territoriales que funcionaban como primera línea de contención para mujeres en situación de riesgo. Un Estado que achica su presencia en los barrios, en los centros de salud y en la justicia de proximidad es un Estado que deja a las mujeres más vulnerables frente a sus agresores.

La violencia de género no es un fenómeno privado ni individual. Es una emergencia pública que requiere respuesta institucional sostenida, financiamiento real y voluntad política. Los números del Observatorio Adriana Zambrano y de la OVD lo confirman una vez más: mientras se debate en abstracto, las mujeres y las disidencias siguen muriendo.

Los números de la violencia de género

  • 169 personas asesinadas por violencia de género entre enero y agosto de 2026, según el Observatorio Adriana Zambrano (La Casa del Encuentro).
  • 203 hijos e hijas quedaron sin madre; el 57% son menores de edad.
  • El 67% de los femicidios ocurrió en la vivienda de la víctima o en la compartida con el agresor.
  • 349 tentativas de femicidio en seguimiento; un 16% de las víctimas tenía denuncias previas.
  • La OVD registró un aumento del 8% en las denuncias por violencia doméstica durante la feria judicial de invierno.

Si vivís una situación de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda llamá gratis al 144, mandá un mensaje al 11 5050 0147 o por WhatsApp al +54 911 2771 6463. También podés descargar acá una app para recibir ayuda de profesionales.

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