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Femicidio

Adolescente detenido por femicidio en Rufino: una ciudad aún marcada por el caso Chiara Páez

El joven acusado del asesinato de su pareja fue trasladado a un instituto de menores tras su captura. La fiscalía confirmó el agravante por violencia de género en una ciudad marcada por la tragedia.

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Rufino y el eterno retorno: otro femicidio adolescente en la cuna del Ni Una Menos.

★ La justicia santafesina dio un paso formal en la causa que investiga el femicidio de una adolescente en Rufino, al ordenar el alojamiento del principal sospechoso en un instituto de menores bajo un régimen de puertas cerradas. El joven, de 17 años, fue imputado por la fiscal Marianela Montemarani, de la Unidad Fiscal Especializada en Responsabilidad Penal Adolescente de la Fiscalía Regional 3, quien le atribuyó la autoría del delito de homicidio calificado por el vínculo y femicidio.

La medida cautelar, impuesta por un plazo de 90 días, se resolvió luego de que el adolescente fuera localizado y detenido en la provincia de Buenos Aires, específicamente en la localidad de Beruti, tras haber huido el mismo día del crimen. Según la reconstrucción judicial, el asesinato fue cometido el pasado martes 31 de marzo, entre las 11:30 y las 13:30, en una vivienda precaria de la ciudad santafesina.

La herida abierta de una ciudad con historia

Este nuevo caso de violencia extrema vuelve a poner el foco sobre Rufino, la misma localidad que en mayo de 2015 fue el epicentro del femicidio de Chiara Páez. Aquel crimen, perpetrado también por un adolescente contra su pareja, funcionó como el catalizador social que dio origen al movimiento Ni Una Menos en Argentina. Once años después, la repetición de un esquema casi idéntico (el femicidio de una joven a manos de su pareja menor de edad) genera una fuerte alarma sobre la efectividad de las políticas de prevención.

Desde organizaciones sociales y observatorios como Mujeres, Disidencias, Derechos de Mumalá, advirtieron que estas cifras reflejan la urgencia de fortalecer políticas públicas que han sido recortadas o eliminadas. La vulnerabilidad de la víctima y el entorno precario donde se produjo el hecho exponen la ausencia de una red de contención estatal que llegue antes del desenlace fatal.

Riesgos procesales y líneas investigativas

La fiscal Montemarani subrayó que el juez hizo lugar al pedido de detención al considerar que los riesgos procesales estaban latentes, especialmente considerando la fuga del joven hacia territorio bonaerense inmediatamente después del hecho. «En función de la gravedad del hecho, hay otras líneas investigativas abiertas», aclaró la funcionaria, sugiriendo que el proceso podría sumar nuevos elementos o posibles colaboraciones en el encubrimiento.

El joven imputado es considerado punible por su edad (17 años), lo que permite el avance del proceso penal bajo el régimen de responsabilidad juvenil. Actualmente, permanece bajo custodia en una institución especializada, mientras la comunidad de Rufino procesa un nuevo trauma que vincula su nombre, una vez más, con la violencia machista más extrema.

Puntos clave:

  • El adolescente de 17 años fue imputado por homicidio calificado y femicidio.
  • El hecho ocurrió el 31 de marzo en una vivienda precaria de Rufino.
  • El acusado huyó a la provincia de Buenos Aires antes de ser capturado.
  • Se dictó una medida cautelar de 90 días en un instituto de menores.
  • El caso guarda paralelismos directos con el femicidio de Chiara Páez en 2015.

Femicidio

Femicidio en Los Polvorines: mató a una madre que defendió a su hija de ser abusada

Lorenzo Esteban Amarilla, de 25 años, fue capturado por la Policía Federal en un edificio del microcentro porteño luego de dos días prófugo. Este lunes se realiza la lectura de cargos: enfrenta una pena en expectativa de prisión perpetua por homicidio calificado con violencia de género y uso de arma blanca.

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Femicidio en Los Polvorines: atraparon al asesino de la madre que murió protegiendo a su hija

Lorenzo Esteban Amarilla, de 25 años, acusado del femicidio de Yolanda Raquel Cáceres, de 52 años, fue detenido por la Policía Federal en las últimas horas en un edificio de la calle Florida, entre Paraguay y Marcelo T. de Alvear, en el microcentro de la Ciudad de Buenos Aires, donde frecuentaba a una pareja ocasional. El hombre había permanecido prófugo desde el jueves, cuando cometió el crimen en el partido bonaerense de Los Polvorines, al norte del Gran Buenos Aires.

Una madre que dio su vida por su hija

El hecho ocurrió mientras Yolanda Cáceres y su hija de 9 años dormían en su vivienda. Según los reportes policiales, Amarilla ingresó a la casa a través de una ventana y comenzó a abusar sexualmente de la menor. La madre advirtió la situación e intervino para protegerla. En el forcejeo, el agresor, quien sería una persona conocida por la familia, atacó a Cáceres con dos puñaladas en el cuello y la cabeza, provocándole heridas fatales que le causaron la muerte en el acto.

Luego del crimen, Amarilla huyó. La niña logró escapar de la escena y pidió ayuda a los vecinos. Su testimonio ante los investigadores resultó determinante para identificar y localizar al sospechoso. Una de las frases que trascendió de su declaración resume el horror de lo vivido: «Me tapó la boca para que no gritara».

La detención y el peso de la ley

El allanamiento que derivó en la captura fue descripto como sorpresivo por fuentes policiales. Amarilla se encontraba en el edificio de la calle Florida sin aparente resistencia al momento de ser aprehendido.

Este lunes se realizará la lectura de cargos, el acusado enfrenta cargos por homicidio calificado por mediar violencia de género con uso de arma blanca y su condición de prófugo le cierra la puerta a cualquier beneficio procesal. «Se enfrenta una pena en expectativa a perpetua.

Violencia de género: el crimen que no puede naturalizarse

El caso de Yolanda Cáceres no es un hecho aislado. Es el resultado de una violencia estructural que sigue cobrando vidas de mujeres en Argentina. Una madre asesinada por interponerse entre un agresor y su hija de 9 años que era víctima de abuso sexual. Una niña que ahora carga con el testimonio de haber visto morir a su madre mientras la defendía. Un femicida que huyó y se escondió durante dos días antes de ser atrapado.

La muerte de Yolanda exige respuestas que van más allá de la condena individual: políticas públicas de prevención, recursos para la justicia con perspectiva de género, y una sociedad que no mire para otro lado cuando hay señales de violencia en el entorno.

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