Conectate con El Argentino

Entrevista

Eric Calcagno: «La tarea consiste en la reindustrialización de la Argentina»

Segunda parte de la entrevista al sociólogo en exclusiva con @ElArgentino.

Publicado hace

#

Por Angie Conde

El sociólogo, escritor y hombre de la política, quien fue diputado, senador de la Nación, ex embajador en Francia, realiza en esta segunda entrevista exclusiva con @ElArgentino, una precisa descripción de la situación del mundo que vivimos, o que sufrimos, traza un análisis que permite inferir cuál es el camino crítico que tenemos por delante como argentinos y latinoamericanos y la necesidad de trazar un camino integrado.

¿Dentro de ese Sur Global, cómo ve a Latinoamérica y su oportunidad de integrarse?

Hay acciones prometedoras, como la reciente creación de una agencia de medicamentos entre México, Colombia y Cuba. El resurgimiento de la UNASUR también supone una mayor articulación entre gobiernos de la región. La ampliación del esquema BRICS, con la creación de un banco de desarrollo propio constituyen señales alentadoras.

Sin embargo, debemos tener presente que la política exterior es la continuación de la política interior por otros medios. Tenemos el ejemplo de Néstor Kirchner, cuya política económica, exterior, social y en derechos humanos tuvieron la misma fuerza, dada por la consistencia entre ellas. El caso de la renegociación de la deuda externa es un buen caso. Por el momento, y dadas las circunstancias, existe una pequeña ventana para ahondar la relación con los BRICS, tal cual lo demuestra el uso del swap de las reservas con China en materia de comercio exterior.

La Argentina es candidata para entrar a los BRICS, aunque no sabemos con cuanta persistencia. También existe un gran peligro, que es aceptar integraciones que poco tienen que ver con nosotros, como el acuerdo con la Unión Europea. Es peligroso porque dado el estado de Europa, sólo tratarán de exportarnos sus manufacturas, sin permitir el acceso de los productos agropecuarios propios. Sería una especie de ALCA con un poco de amor francés. Estamos al filo de la navaja con el asunto del endeudamiento externo, en especial con el Fondo Monetario Internacional, donde la tentación de conseguir aire en el cortísimo plazo puede hipotecar cuestiones estructurales, como los recursos mineros, acuíferos, energéticos. De la inserción externa que elijamos dependerá también, en gran medida, el tipo de desarrollo –o sub-desarrollo- que tendremos, las formas políticas, las posibilidades de acción. Vemos cumplida la frase de Perón “La única política es la política exterior, todo lo demás es administración”.

¿Considera la posibilidad de Argentina de repensarse en medio de la crisis?

Dos elementos de análisis. El primero es que las crisis son consustanciales al sistema capitalista, habida cuenta que es el momento de socialización de las pérdidas y privatización de las ganancias, pero con la financiarización del sistema económico parece que vivimos en un estado de crisis permanente. Es el efecto de la desregulación del sistema financiero en los ochenta y los noventa en Estados Unidos, a través del desmantelamiento de las regulaciones establecidas por Roosevelt debido a la crisis de 1929.

Es el tiempo de las crisis a repetición, sin el colchón social que brindaba el Estado de Bienestar. Por el contrario, las prestaciones sociales pasaron a ser parte del negocio financiero, como las hipotecas del 2008 en la llamada crisis de las sub-prime, o la privatización de la salud y de las jubilaciones, cuyos resultados pudimos apreciar en Argentina.

El segundo análisis es que la interrogación acerca del “ser nacional” en la Argentina es un rasgo que acompaña el devenir de toda nuestra historia. Más que una respuesta definitiva que podamos obtener en algún lado, pensar la Argentina es un ejercicio cotidiano. Lo ha sido al menos desde la Proclama de la Junta Tuitiva de La Paz, que en 1809 se preguntaba si no habíamos guardado tres siglos de silencio a causa de la estupidez. Las naciones, decía Napoleón, tienen la política de su geografía. Basta apenas un vistazo para darse cuenta de la unidad geográfica de Sudamérica, cuya unidad política queda como el proyecto siempre inconcluso. No lo sabemos con certeza, los gobiernos populares han sido relámpagos entre dos oscuridades, y sin embargo es algo que no podemos abandonar a riesgo de perder nuestra propia identidad. Aunque parta de la desesperación teorizada por Kierkegaard, que es que nadie nos espera. No hay destino manifiesto para nosotros: des-esperados. Somos nosotros los que nos tenemos que dejar de esperar, y eso es el principio de la acción. Y eso pasa por saber lo que no queremos esperar.

Aquí sentados, esperando, observaremos el regreso del extractivismo minero, tan en boga durante la colonia, aunque esta vez será litio además de oro. Podremos contemplar los silobolsas llenos de soja, que rememorarán en sepia un país de vacas y mieses, aún a sabiendas lo que depara el agronegocio, hasta desde el punto de vista del medio ambiente.

Como nos dicen que carecemos de los recursos financieros y tecnológicos, la energía irá de las fuentes a los barcos de GNL; no pensemos en el precio de “la garrafa social” ni en que carecemos de la flota que una vez tuvimos. Y recaudar para pagar deuda. Son ejemplos.Así, haya o no crisis, la tarea consiste en la reindustrialización de la Argentina.

En la transformación de la materia prima en origen para utilizar y exportar luego baterías de litio, o mejor, autos eléctricos; desenganchar los precios internos de los precios internacionales, de modo tal que la soberanía alimentaria exista de una vez; asegurar la provisión de energía a hogares y empresas nacionales antes de exportar.

Por cierto, tales objetivos implican atacar las causas y no paliar las consecuencias de la crisis. No hay que esperar para controlar el comercio exterior, recuperar las concesiones cedidas en los noventa, navegar el Paraná, considerar como servicio público cualquier actividad económica que sea un monopolio natural y tener empresas testigos en los oligopolios.

Eso requiere de poder político y de aprovechar las oportunidades, exige convencimiento, militancia. Nada que esperar, ya que eso lo tenemos. De ese modo, la calidad de inserción internacional será muy distinta si vamos como un país soberano, dueño de sus recursos, con fuerte integración social, o si esperamos, nada más, que nuestra suerte dependerá de las ventajas comparativas.

¿Tiene pensado volver a participar políticamente en alguna candidatura?

Sí. Nos llamamos “Nestorianos” y vamos a militar en la ciudad de Buenos Aires desde el peronismo.

¿Cómo imagina el mundo próximo, me refiero al mundo de la producción y el de lo financiero?

Si seguimos el método dialéctico, el mundo del futuro ya está por aquí, aunque no lo podamos o queramos ver. No me refiero al asunto un poco baladí de “el 80% de los empleos del futuro no existen ahora”, un eslogan marketinero para hacer pasar nuevas formas de esclavitud como signo del progreso: empaquetador de Amazon o Mercado Libre, chofer de Uber, empleado de Rappi. Lo que quizás podamos observar es la composición del capital en cada uno de los bandos que están en guerra hoy. Ya no hablamos de “capitalismo” contra “socialismo” sino de diferentes formas de capitalismo.

Ambas partes tienen importantes sectores financieros e industriales, aunque la preeminencia de uno sobre otro tiene consecuencias bastante diferentes.Noes posible separar finanzas de industria. Sin embargo, en un esquema muy elemental, podríamos decir que Estados Unidos y sus aliados han elegido privilegiar el sector financiero por sobre el sector industrial, la valorización financiera por sobre el mercado interno.

China, Rusia, India parecen otorgar la hegemonía al sector industrial y al mercado interno por sobre sus sectores financieros, que por cierto no son menores. La posibilidad de desplazar al dólar como moneda de referencia global tiene más que ver con la base industrial que desarrolla China que sobre la especulación financiera que pueda realizar. La ampliación del mercado interno vía la Ruta y banda de la seda es el intercambio de manufacturas. Una prueba de esa diferencia es que la infraestructura en Estados Unidos carece de mantenimiento, mientras que los mencionados países realizan en infraestructura uno de los principales esfuerzos.

¿Dónde ubica a América Latina?

Puede que América Latina vuelva a ser un terreno de disputa, como en la guerra fría, aunque esta vez hablemos de dos diferentes tipos de capitalismo. La lógica binaria impuesta por el Imperio hará que, de nuevo, será “los que no están conmigo están con el enemigo”. La adopción de tales parámetros por parte de las élites dirigentes de nuestros países sólo impondrá un pensamiento único, y borrará toda disidencia, toda discusión, en nombre de los mejor para los adictos al Imperio, en nombre de lo menos malo para los oportunistas de siempre. Lo que duele es que, a la luz de la guerra, adoptar categorías y métodos imperiales no soluciona ninguno de nuestros problemas, sino que más bien los agrava. Es cierto que la corrupción y el narcotráfico son graves problemas que plantean amenazas, pero si reflexionamos un poco son los propios Estados Unidos que deben lidiar con ese problema en su propio país, entre muchos otros. Además de la corrupción y el narcotráfico, los países de América Latina tienen una pobreza estructural que no es un destino, sino que es la consecuencia de las políticas neoliberales instrumentadas desde el Consenso de Washington.

También hay una discusión en materia de perfil productivo, inclusión social, distribución del ingreso, salud y educación públicas, trabajo digno, defensa nacional, para nombrar algunos ámbitos, donde las soluciones propuestas desde el norte no parecen adecuarse a la solución de nuestros problemas.Con algo de resignación, sería buena que América Latina, en el camino de la integración, también se dé el tiempo de pensar los problemas y las posibles resoluciones. Hemos llegado a un punto donde pensar el mundo ya es transformarlo, un poco.

Aparecen políticas y grupos políticos de extrema derecha, incluso en nuestro país, ¿cuál es su reflexión?

En la Argentina no han aparecido nuevos grupos de extrema derecha. Siempre estuvieron, al menos desde principios del siglo XX. Aparecen en escena durante “la semana trágica”, cuando reprimen a los huelguistas de los Talleres Vasena, lo que incluyó varios pogroms contra los habitantes judíos de la ciudad de Buenos Aires. A los obreros apátridas la Liga Patriótico opuso la idea de Nación; a los judíos la idea de Raza. Si eso no es extrema derecha… Es interesante ver la composición de esos fascistas locales: “nenes bien”, hijos de buena familia, algunos políticos radicales y conservadores defensores de la argentinidad.

Esos grupos paramilitares contaron con el apoyo de la policía, del ejército y por supuesto de los medios de comunicación de la época. Hay que leer “Kochmar” de Pinie Wald para entender lo que significó esa represión, que identificó por siempre clase y raza, que luego seá resumida resumida en el insulto “judeobolchevique”. Cuantos muertos hubo? 400? 800? Màs de 1000? Lo que si hubo fueron violaciones, vejaciones, torturas. Bala para los manifestantes. Para los transeúntes. Recuerda la frase del General Saint Jean en 1977, durante la última dictadura: “primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos».

Lo interesante del fascismo local es que mientras los totalitarismos europeos practicaban una especie de veneración hacia la idea de Patria, los patrióticos de por aquí consideraban que no era tan grave depende de una potencia extranjera, ya se trate a su tiempo del Reino Unido o de Estados Unidos, lo que era vivido como una marca de avance. No. Su “patriotismo” era impedir que las clases populares tuviesen alguna injerencia en los asuntos públicos, o que pensaran en proyectos nacionales diferentes al dominante (y dominado).

De allí que el fascismo local sea la expresión política extrema de cierta lumpenburguesía, donde trabajadores, inmigrantes, judíos, eran una amenaza a la nacionalidad entendida como el manejo de los asuntos de gobierno por los sectores hegemónicos. Ahora son los pobres, los planeros, los bolivianos o paraguayos que son el blanco de esos blancos.

Si consideramos los golpes de Estado del siglo XX en la Argentina, el de 1930 fue contra los radicales, habida cuenta que había que manejar la salida de la crisis de 1929. El de 1955 fue contra los peronistas, culpables de establecer un modelo nacional en la Constitución de 1949; el de 1962 termina con la utopía tecnocrática y planificadora de Frondizi; el de 1966 ataca los fundamentos de la inteligencia nacional. El de 1976, por último, corona la construcción de un país sin partidos de masa, sin poder sindical, sin planificación, sin inteligencia. Sin moneda –pues nos rige el dólar- sin soberanía –pues nos obliga la deuda.

De allí que las expresiones actuales, que podemos llamar “derecha insurreccional”, al carecer de argumentos recurren al insulto y a la violencia simbólica. Están ayudados por las grandes empresas, por los grandes medios, y en internet por la propia lógica de funcionamiento del algoritmo, que privilegia la mayor cantidad de interacciones, sin pensar en el contenido. No pensar es el mejor caldo de cultivo para ese extremismo. Nos remite al esencialismo: lo que hagan los buenos es bueno, porque son buenos, lo hagan los peronistas siempre será malo, porque son peronistas.

También los partidos populares tienen su parte de responsabilidad. El abandono de los grandes proyectos, característicos de la modernidad política, en pos de soluciones posmodernas basadas en la inmediatez –la historia no existe- y en el individuo, o “la gente” (que es un conglomerado de individuos que no llega a ser pueblo ni sociedad) lleva sin desvíos a la antimodernidad.

Entrevista

Pablo Grillo: “Bullrich y Milei son una basura”

Entre el juicio que se acerca y la necesidad de respuestas, la voz del fotoperiodista sobre la justicia, el poder y la Argentina de hoy.

Publicado hace

#

El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).

“Que se enjuicie a todos, lo tienen que hacer para que la gente vuelva a creer en la justicia”: aseguró Grillo en la previa al juicio oral

A más de un año de la represión que lo dejó gravemente herido frente al Congreso, la causa judicial por el ataque a Pablo Grillo avanza hacia el juicio oral. El cabo primero de Gendarmería, Héctor Jesús Guerrero, está acusado de haber disparado una granada de gas lacrimógeno de manera horizontal -una práctica prohibida por los protocolos-durante la movilización de jubilados del 12 de marzo de 2025.

La investigación determinó que efectuó al menos seis disparos en esas condiciones. En paralelo, la Justicia continúa produciendo pruebas: en los últimos días, la jueza María Servini ordenó actualizar el estado de salud del fotógrafo, mientras la Cámara Federal de Casación ya ratificó el procesamiento por lesiones gravísimas agravadas.

Sin embargo, para Grillo, la responsabilidad no se agota en el autor material. “Agarraron al gendarme, pero las cabezas para arriba, bien, gracias. Es para lavar los tuppers fácil. Están lavando los tuppersmás gordo, pero no es el único tupper. Cuando digo tupper, todos los utensillos. Falta cuchillo, tenedor”, dice, con una metáfora que insiste en señalar hacia arriba en la cadena de mando.

De cara al juicio, no duda sobre lo que espera: “Que se enjuicie a todos. Yo creo que la justicia lo tiene que hacer, no sé si lo va a hacer. Lo tiene que hacer para que la gente vuelva a creer en ella”. En esa misma línea, considera que la entonces ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, también debería rendir cuentas: “Creo que tendría que ser juzgada”.

El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).

El día del disparo: la memoria de Pablo

Volviendo al momento del disparo, sus recuerdos son fragmentados pero no dejan rastro de dudas: “Ni les vi la cara, ni vino a ver cómo estaba, no vino a ver nada. Se quedó en el molde haciendo su laburo”. Y arriesga una lectura aún más cruda: “Es que si soy gendarme, estoy laburando y viene uno y me dice ‘che, le pegaste a un pibe en la cabeza’, yo sigo disparando. Por algo elegí ser gendarme, y por algo tiro como tiro”.

Sin embargo, imaginándose qué haría si pudiera tenerlo enfrente, no habla de venganza: “Le tocaría el hombro, y le diría, loco, tenés buena puntería, pero bajá un cambio. Bajá un cambio que tenemos vida por delante”. Pero también es claro sobre los límites: “No se perdona. Un garrotazo en la cabeza no justifica por nada en el mundo a nadie”.

Aun así, su mirada no se detiene en el rencor. “Cada uno actuó como tenía que actuar. La gorra actuó así, como tenía que actuar. Bullrich si actuó así, es como ella piensa que tenía que actuar. Cada uno se expondrá como quiera o como debe”, reflexiona. Y agrega: “No siento rencor, y si lo siento, ya lo voy a liberar”.

La indignación, en cambio, aparece con más nitidez cuando habla del respaldo político aún luego de su caso, a la represión que continúa en las calles con los jubilados y otras manifestaciones populares. “Cuando vi eso en la tele no podía creerlo. Me lo mostró mi viejo y eso sí me dio indignación. Por cómo es ella de fría, me indignaba”, dice sobre Patricia Bullrich. Y no ahorra palabras para el Presidente: “Milei es una basura”. Si tuviera que decírselos en persona, no cambiaría el tono: “Que son una basura”.

El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).

Su mirada sobre la Argentina actual es igual de directa. “Lo que votamos es una basura. Es una locura que hayamos votado a este mamerto con todos los mamertos que está rodeado. Adorni es un queso. Vinieron a hacer mierda todo y no les importa nada”, sostiene. “Dijeron que no se iban a enriquecer y están haciendo todo lo contrario. Están haciendo lo que quieren”, sentencia.

Aun así, proyecta un desenlace político: “Van a perder como en la guerra. Yo creo que la gente no los va a votar. Es lo que quiero creer, es lo que amerita este caso”. Y cierra con una imagen que mezcla bronca y advertencia: “Con la que están haciendo los muchachos que nos gobiernan, se están tirando una de tierra encima. Tierra de que se están enterrando”.

 

Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo