Trabajo
Kelly Olmos apoyó la reducción de la jornada laboral
La medida fue respaldada por sindicalistas y diputados del FDT y de la izquierda, mientras que la Unión Industrial Argentina (UIA) se opuso a esos proyectos y Juntos por el Cambio (JxC) planteó sus reparos con argumentos sobre dificultades en la diversidad del mercado del trabajo.
La ministra de Trabajo, Kelly Olmos, se mostró este martes a favor de una iniciativa para reducir la jornada laboral, que en la actualidad está fijada en 48 horas semanales, pero señaló que eventuales cambios en esa materia deberían hacerse de «manera progresiva y escalonada», al exponer ante la comisión de Legislación del Trabajo de la Cámara de Diputados.
La ministra de Trabajo formuló estos conceptos al analizar una propuesta de reducción de la jornada laboral, que fue respaldada por sindicalistas y diputados del FDT y de la izquierda, mientras que la Unión Industrial Argentina (UIA) se opuso a esos proyectos y Juntos por el Cambio (JxC) planteó sus reparos con argumentos sobre dificultades en la diversidad del mercado del trabajo.
Al iniciar la reunión, la presidenta de la comisión, Vanesa Siley, recordó que la ley vigente -que establece 48 horas semanales- data de 1929 y consideró necesario iniciar un debate «para modernizar y actualizar la legislación laboral», que cumplirá un siglo dentro de cinco años.»Es la primera pero no va a ser la última.
Vamos a hacer muchas más reuniones», anunció la diputada del FDT y anticipó que la CGT «va a estar presente en la próxima reunión» de ese grupo parlamentario de trabajo.
La titular de la cartera laboral Kelly Olmos expresó: «Nosotros como ministerio apoyamos esta iniciativa y promovemos que, de adoptarse una modificación hacia la reducción de la cantidad máxima de horas de trabajo autorizadas semanalmente, se haga de manera escalonada”.
«No se puede hacer de un día para el otro porque tiene que haber un horizonte de previsibilidad en relación a esa modificación», aclaró.
Propuso que, a partir de que se fije ese máximo de horas, «se fortalezca la competencia de la negociación tripartita de cada convenio colectivo de trabajo para la distribución de las horas máximas autorizadas adecuadas a cada actividad».
Destacó que, si se opta «por un mecanismo de reducción, estaríamos impulsando una redistribución más adecuada de la productividad alcanzada, aportando al concepto de justicia social».
«Si uno ve el mapeo mundial no hay una posición común como tampoco hay un desarrollo homogéneo entre los países», apuntó Olmos.La comisión analiza siete proyectos, de los cuales cinco corresponden al oficialismo -presentados por Claudia Ormaechea, Hugo Yasky, Sergio Palazzo, Eduardo Valdés y Mónica Litza- y dos a legisladores de la oposición, impulsados por el socialismo (Enrique Estevez) y por el Frente de Izquierda (Nicolás del Caño).
Por su parte, Ormaechea -autora de una de las iniciativas- destacó la importancia de avanzar en la reducción de la jornada laboral y señaló que ese tipo de debates se dieron «en todo el mundo con pruebas pilotos con resultados muy favorables».
«Esta ley va a mejorar la distribución de los puestos de trabajo y en algunos sectores también la creación de puestos», pronosticó.Otro de los autores, el legislador oficialista Eduardo Valdes, advirtió que «los países de mejor índice de Gini son los que redujeron el horario laboral, como Noruega, Dinamarca y Alemania» y agregó que esas modificaciones también son discutidas «por la derecha inglesa», algo que a su entender prueba que no se trata de una cuestión «ideológica».
Del encuentro participaron además de la ministra de Trabajo, representantes de la CGT, CTA de los Trabajadores y Autónoma y especialistas de la Unión Industrial Argentina (UIA), así como de la Corriente de Abogados laboralistas «7 de Julio».
El vicepresidente del departamento de Política Social de la UIA, Julio Codero, celebró del debate, pero recomendó entender que el derecho al trabajo «está protegido por pactos internacionales suscriptos por la Argentina” y pidió dejar la discusión «en manos de la autonomía de la negociaciones colectivas».
A su vez, Ricardo Peidro CTA Autónoma, dijo que la reducción de la jornada laboral «está en el ADN de nuestras organizaciones» y subrayó que «en Argentina la jornada laboral es una de las más altas de la región».
Desde la oposición, el radical Martín Tetaz, se definió como «un fan de la reducción laboral» pero advirtió que el mercado «es muy heterogéneo” y que en todos los sectores «no se podrá compensar la reducción de horas con aumento de la productividad, por ejemplo en los servicios de cuidado de personas.
También participó en forma virtual Cristina Faciaben, integrante de la Secretaría Internacional, Cooperación y Migraciones de Comisiones Obreras de España, quien señaló que en ese país se determina por convenio colectivo «un máximo de 9 horas» y desde su espacio se defiende «el derecho a la reducción tiempo de trabajo», pero como una «elección y no una imposición».
Pablo Anino, editor de economía de La Izquierda Diario, declaró: «Reivindicamos la idea de que pueda salir la reducción de jornada porque permite elevar las perspectivas de la clase trabajadora y sería una mejora en cantidad de puestos de trabajo.
Industria
En la era Milei desaparecieron 26.213 empresas que empleaban trabajadores formales
Un informe de la consultora Politikón Chaco, elaborado sobre datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, revela que en marzo de 2026 el sector privado formal perdió 14.044 empleadoras en doce meses, acumulando 25 meses consecutivos de caída interanual. Desde el inicio de la gestión libertaria, el tejido productivo argentino se redujo en 26.213 firmas.
El tejido empresarial argentino sigue desmoronándose. En marzo de 2026 se contabilizaron 481.635 empresas empleadoras activas en el sector privado formal de todo el país, según un informe de la consultora Politikón Chaco elaborado sobre la base de cifras oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT). La cifra representa una caída del 2,8% interanual, equivalente a 14.044 firmas que dejaron de emplear trabajadores registrados en apenas doce meses.
El dato no es un hecho aislado: con el resultado de marzo, el indicador acumula 25 meses consecutivos de descensos interanuales. Pero la novedad que agrava el cuadro es la tendencia: la consultora advirtió que desde septiembre de 2025 la velocidad de la caída se viene acelerando y que la baja registrada en el tercer mes de 2026 es la más fuerte de todo ese período.
Industria y comercio, los sectores más golpeados
El informe de Politikón Chaco desagrega la destrucción por sectores y el resultado no deja margen para el optimismo que suele proyectar el discurso oficial. La Industria Manufacturera encabezó las pérdidas relativas en la comparación interanual con una baja del 4,5%, lo que equivale a 2.167 empresas menos. Le siguió el Comercio con una caída del 3,5% y la salida de 5.145 firmas, el mayor número absoluto de cierres entre los rubros relevados. El sector Agropecuario perdió 1.179 empleadoras (2,3% interanual) y la Construcción, 425 firmas (2,1%). El resto de los sectores agrupados registró una merma del 2,3%, equivalente a otras 5.128 empresas.
El estudio se centra exclusivamente en el sector privado formal, excluyendo del análisis el empleo público, los organismos internacionales y el servicio doméstico. Cada empresa contabilizada representa al menos un trabajador registrado bajo cobertura del sistema de riesgos del trabajo: cuando una firma desaparece de ese registro, desaparecen con ella los puestos formales que sostenía.
El mapa provincial: 23 jurisdicciones en rojo
La destrucción de empresas no reconoce fronteras provinciales. De las 24 jurisdicciones del país, 23 registraron retrocesos en la comparación interanual de marzo. La única excepción fue Neuquén, que mostró un crecimiento neto del 0,1%, equivalente a apenas 12 empresas más, un incremento marginal que no alcanza a compensar el retroceso generalizado del resto del país.
En el extremo opuesto, La Rioja sufrió la caída más profunda con un 10,7% interanual, seguida por Tierra del Fuego (6,7%), Santa Cruz (6,6%) y Misiones (6,6%). En términos absolutos, la provincia de Buenos Aires concentró la mayor sangría con 4.311 empresas menos (2,6% interanual), seguida por Córdoba con 2.187 firmas perdidas (4,4%), la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con 1.539 empleadoras menos (1,3%) y Santa Fe con un recorte de 1.305 firmas (2,7%).
26.213 empresas menos desde que asumió Milei
El informe estira la comparación hasta el inicio de la gestión actual y el resultado es contundente. Al contrastar los datos de marzo de 2026 con los de noviembre de 2023, el mes previo a la asunción de Javier Milei, la caída asciende al 5,2%, lo que implica la desaparición de 26.213 firmas empleadoras en todo el país.
En ese período más extenso, la Construcción lideró el derrumbe relativo con una baja del 9,5% y 2.067 empresas menos. La Industria Manufacturera perdió el 6,8% de sus empleadoras (3.393 firmas), el Comercio cayó un 4,6% (6.836 empresas), el sector Agropecuario un 4,5% (2.425 firmas) y el resto de los sectores agrupados un 4,9% (11.492 empresas). En ese período acumulado, solo Neuquén mostró crecimiento neto, con un incremento del 2,1% equivalente a 186 empresas.
El empleo privado, en paralelo descenso
La pérdida de empresas no es un dato abstracto: se traduce directamente en destrucción de empleo registrado. Datos de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación procesados por Politikón Chaco indican que el empleo privado formal cayó un 0,1% en la comparación mensual desestacionalizada de marzo, equivalente a la pérdida de 7.603 puestos de trabajo respecto de febrero. Con este resultado, el nivel de empleo privado formal quedó un 3,4% por debajo del registrado en noviembre de 2023, lo que implica una reducción acumulada de 216.643 empleos desde el cambio de gobierno. Según el mismo relevamiento, la intermediación financiera mostró la mayor contracción relativa (0,5%), seguida por el transporte y los servicios conexos (0,3%) y el comercio (0,2%).
La pérdida sostenida de empresas durante más de dos años consecutivos y la destrucción de más de 200.000 puestos formales configuran un cuadro que desmiente la narrativa de recuperación económica que el gobierno libertario insiste en sostener. En un contexto de fuerte ajuste fiscal, caída del consumo y retracción de la demanda interna, el tejido productivo argentino no encuentra el piso que el oficialismo prometió repetidamente.
Puntos clave
- En marzo de 2026 se registraron 481.635 empresas empleadoras activas en el sector privado, una caída del 2,8% interanual equivalente a 14.044 firmas menos.
- El indicador acumula 25 meses consecutivos de descensos interanuales, con una aceleración de la caída desde septiembre de 2025.
- La Industria Manufacturera y el Comercio fueron los sectores con mayor destrucción de empresas en el último año.
- 23 de las 24 provincias registraron retrocesos interanuales; La Rioja sufrió la caída más profunda con un 10,7%.
- Desde noviembre de 2023, el inicio de la gestión Milei, desaparecieron 26.213 firmas empleadoras y más de 216.000 puestos formales de trabajo.
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