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La informalidad laboral trepó al 43% en el cuarto trimestre de 2025
Un informe del IIEP de la UBA reveló que más de 4 de cada 10 trabajadores argentinos están fuera del sistema laboral formal, sin cobertura legal, impositiva ni previsional. El dato se suma al 7,5% de desempleo oficial confirmado días atrás por el INDEC y al desempleo real del 13,8% que estimó el Instituto Argentina Grande: juntos, componen el retrato más crudo del mercado laboral bajo la gestión Milei.
★ El Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA publicó un informe coordinado por Roxana Maurizio y Luis Beccaria que revela que la tasa de informalidad laboral en el cuarto trimestre de 2025 fue del 43%. Eso significa que más de 4 de cada 10 trabajadores se desempeñan en empleos sin cobertura de la legislación laboral, impositiva y de la seguridad social. En la comparación interanual, el indicador registró un aumento de aproximadamente un punto porcentual.
Un problema estructural que se agrava
El dato no es nuevo pero su persistencia lo vuelve alarmante. Según el mismo informe del IIEP-UBA, la tasa de informalidad alcanza valores idénticos a los registrados en el segundo trimestre de 2008, lo que significa que Argentina lleva 17 años con indicadores muy elevados en este terreno. En perspectiva regional, el país ocupa el cuarto lugar entre nueve países de América Latina en términos de informalidad laboral, detrás de Chile, Brasil y Costa Rica, en una región que el propio informe caracteriza por la informalidad y la precariedad como rasgos estructurales.
La cifra se inscribe en un cuadro de deterioro sostenido que este medio documentó en las últimas semanas. El miércoles 18 de marzo, el INDEC confirmó que la tasa de desocupación del cuarto trimestre de 2025 fue del 7,5%, la más alta desde que Javier Milei asumió la presidencia con un dato de partida del 5,7%. Y un informe previo del Instituto Argentina Grande (IAG) calculó que, si se incorporan los trabajadores en situación de alta precariedad que buscan más empleo, el desempleo real trepa al 13,8%. La informalidad del 43% que ahora confirma la UBA es el eslabón que completa ese mapa.
Los jóvenes y los mayores, en los extremos
El informe del IIEP-UBA detalla la distribución del problema por franja etaria y el resultado es contundente: la informalidad golpea con más fuerza en los extremos de la vida laboral.
Entre los trabajadores de 16 a 24 años, 7 de cada 10 son informales. En el tercer trimestre de 2025, esa tasa era del 67,4%, casi 24 puntos porcentuales por encima de la tasa global. El dato refleja las dificultades estructurales que enfrenta ese grupo para ingresar al mercado de trabajo en condiciones formales.
En el otro extremo, los trabajadores de 65 años y más registran una tasa de informalidad del 57,8%, un número que guarda directa relación con lo que el IAG ya advirtió: los jubilados mayores de 66 años son el sector más afectado por el desempleo encubierto, con una incidencia del 34%, y su situación de precariedad se multiplicó por 2,5 desde 2023.
Los grupos intermedios muestran menor incidencia pero no están exentos: entre los 25 y 44 años la tasa de informalidad es del 42,2%, y entre los 45 y 64 años (60 para las mujeres) baja al 34,2%, la más baja entre todos los segmentos relevados.
Informalidad y pobreza, un círculo que no se cierra
El informe del IIEP-UBA traza una línea directa entre informalidad y vulnerabilidad social. El 32% de los trabajadores informales vive en hogares pobres y un 27% adicional se encuentra en situación de vulnerabilidad ante la pobreza. En conjunto, casi 6 de cada 10 trabajadores informales están en la pobreza o al borde de caer en ella.
La mayoría de estos trabajadores reside en el Gran Buenos Aires, la zona de mayor concentración poblacional del país y también la que acumula históricamente los indicadores más críticos de precariedad laboral.
El contexto que el Gobierno evita
La publicación de este informe llega en la misma semana en que el INDEC confirmó el dato de desempleo más alto de la gestión libertaria. Milei aseguró en la apertura de las Sesiones Ordinarias que «bajamos el desempleo y creció el empleo»; sin embargo, el desempleo oficial subió 1,8 puntos porcentuales desde su asunción, la informalidad laboral creció un punto en el último año y el IAG estima que el desempleo real casi duplica el número oficial.
El conjunto de los datos configura un mercado laboral en el que el crecimiento del empleo que festeja el Gobierno se sostiene, en buena medida, sobre trabajo no registrado, sin derechos y sin protección social.
Puntos clave
- La tasa de informalidad laboral fue del 43% en el cuarto trimestre de 2025, con un aumento de un punto porcentual interanual, según el IIEP-UBA.
- El 32% de los trabajadores informales vive en hogares pobres y el 27% está en situación de vulnerabilidad ante la pobreza.
- Entre los jóvenes de 16 a 24 años, la tasa de informalidad llega al 67,4%, casi 24 puntos por encima del promedio global.
- Argentina lleva 17 años con tasas de informalidad muy elevadas y ocupa el cuarto lugar entre nueve países de América Latina.
- El dato se suma al 7,5% de desempleo oficial (INDEC) y al 13,8% de desempleo real estimado por el IAG, que componen juntos el cuadro más completo del deterioro laboral bajo la gestión Milei. ★
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Transporte
Tres días sin poder cargar la SUBE: fallas de conectividad complican el traslado del fin de semana
Las intermitencias afectan principalmente a quienes realizan recargas electrónicas y no logran acreditarlas en el plástico. Desde el sistema atribuyeron los problemas a fallas en redes externas y aseguraron monitorear la situación, sin precisar cuándo se normalizará el servicio.
Tres días después de que comenzaran los primeros reportes de inconvenientes, las fallas en el sistema de carga de la tarjeta SUBE persisten este viernes, en plena jornada pico de regreso a los hogares antes del fin de semana. La situación afecta de manera particular a los usuarios que realizaron recargas electrónicas mediante billeteras virtuales, home banking o aplicaciones y luego no lograron acreditar ese saldo en la tarjeta física.
Desde el sistema de transporte explicaron que la situación responde a «fallas en las redes de conectividad, externas a SUBE», que impactan de manera intermitente en algunos de sus canales y aplicaciones. «Nos encontramos monitoreando la situación para asegurar su pronta resolución», indicaron en una comunicación oficial. Sin embargo, no se informó una fecha estimada para la normalización del servicio.
Un viernes complicado para el transporte
La persistencia de las fallas adquiere mayor peso en este contexto particular: los viernes concentran uno de los flujos más altos de pasajeros en colectivos, trenes y subtes, cuando miles de trabajadores regresan a sus hogares al finalizar la semana laboral. La imposibilidad de acreditar el saldo ya cargado obliga a los pasajeros a recurrir a alternativas o, en muchos casos, a abonar de nuevo un monto que ya desembolsaron.
Las intermitencias también pueden registrarse en otros canales vinculados al sistema, más allá de la acreditación de recargas previas. Los mecanismos habituales para resolver cargas pendientes incluyen la app SUBE en teléfonos Android con tecnología NFC, las Terminales Automáticas SUBE y el sistema de Carga a Bordo en colectivos habilitados, aunque estos canales tampoco están exentos de verse afectados mientras dure la falla.
Qué alternativas tienen los pasajeros
En los servicios que ya cuentan con sistema de pago abierto, los usuarios pueden abonar el boleto sin necesidad de utilizar la tarjeta SUBE física. Entre las opciones disponibles se encuentran tarjetas de débito, crédito y prepagas contactless Visa y Mastercard, pagos con celulares o relojes inteligentes con tecnología NFC que tengan asociada una tarjeta bancaria compatible, y códigos QR a través de las aplicaciones habilitadas para el sistema.
Sin embargo, estas alternativas permiten resolver el viaje en los servicios donde están habilitadas, pero no sirven para acreditar una recarga pendiente en la tarjeta. La brecha entre los medios de pago disponibles y la resolución del problema de fondo, la acreditación del saldo ya pagado, sigue sin cerrarse mientras continúan las intermitencias.
El episodio pone en evidencia la fragilidad de un sistema que, en la práctica, concentra el acceso al transporte público en una infraestructura tecnológica cuyas fallas dependen de redes externas que el propio organismo no controla, sin que exista un protocolo público de comunicación que informe plazos concretos de resolución a los millones de usuarios que dependen de la tarjeta a diario.
Puntos clave
- Las fallas en la tarjeta SUBE se extienden por tercer día consecutivo, con intermitencias en la acreditación de recargas electrónicas.
- Desde el sistema atribuyeron los problemas a fallas en redes de conectividad externas, sin informar fecha de normalización.
- El impacto es mayor este viernes, jornada de alto flujo de pasajeros en el transporte público.
- Los pasajeros pueden pagar con medios alternativos contactless o QR en servicios habilitados, pero no pueden resolver recargas pendientes por esas vías.
- El episodio expone la dependencia del sistema en infraestructura tecnológica externa sin protocolos públicos de comunicación de crisis.
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