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Consumo

Dato demoledor de la era Milei: las tarifas subieron 526% en menos de dos años

El gobierno libertario presenta como triunfo que las familias consuman menos energía, cuando la realidad es que millones no pueden pagar las facturas astronómicas.

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El Argentino Diario-Tarifas de luz y de gas.

⬛ Los medios oficialistas celebraron esta semana que «el costo de los servicios públicos bajó 7,7% en septiembre». Pero esa información no solo es engañosa: es directamente falsa. Lo que bajó fue el consumo, no el costo de los servicios.

Según datos del Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-Conicet), la baja (del consumo y no de las tarifas) se debe exclusivamente a que terminó el invierno y las familias gastan menos gas y electricidad. Es decir, no hay ninguna política que haya abaratado las tarifas: simplemente llegó el calor y la gente usa menos la calefacción.

El dato que ocultan: 526% de aumento tarifario

Mientras los titulares hablan de «bajas», el mismo informe revela el verdadero escándalo: desde diciembre de 2023 hasta septiembre de 2025, las tarifas se incrementaron 526% mientras el nivel general de precios aumentó 164%.

Esto significa que los servicios públicos subieron más del triple que la inflación general. Para una familia del AMBA sin subsidios, la factura promedio pasó de unos $30.000 mensuales a $173.625 en menos de dos años.

El fin de los subsidios: una transferencia de riqueza hacia las empresas

La eliminación masiva de subsidios no fue una «racionalización del gasto», como vende el gobierno de Milei, sino una transferencia directa de recursos desde las familias trabajadoras hacia las empresas de servicios públicos.

Los subsidios a las tarifas existían por una razón simple: garantizar el acceso universal a servicios básicos como la energía, el gas y el transporte. Sin ellos, millones de argentinos quedan excluidos de derechos fundamentales.

El propio informe admite que «en los hogares del AMBA se pagan tarifas que cubren el 50% de los costos», lo que significa que el Estado sigue subsidiando, pero ahora lo hace de manera regresiva: quien más tiene, más subsidio recibe.

El transporte, el golpe más duro

El sector más castigado fue el transporte público, con aumentos del 33% interanual, muy por encima del IPC. Para las familias trabajadoras del conurbano, que dependen del colectivo para trasladarse, esto representa un golpe directo al bolsillo y a la movilidad social.

El transporte representa el 43% del gasto en servicios públicos de una familia promedio, el doble que cualquier otro servicio. Su encarecimiento brutal no solo afecta la economía familiar: limita el derecho a la ciudad y al trabajo.

La trampa de los promedios salariales

El informe gubernamental sostiene que las tarifas representan «solo» el 11,1% del salario promedio registrado. Pero usar promedios es otra forma de ocultar la realidad: mientras un gerente puede destinar ese porcentaje sin problemas, para una familia con ingresos del salario mínimo, los servicios pueden representar el 25% o más de sus ingresos totales.

Además, ese «salario promedio» incluye los sueldos más altos, que distorsionan la estadística. La realidad es que millones de argentinos ganan mucho menos que ese promedio y para ellos las tarifas son simplemente impagables.

Ajuste por consumo forzado

Lo que el gobierno presenta como «eficiencia energética» es en realidad ajuste por consumo forzado. Las familias no están consumiendo menos porque sean más conscientes ecológicamente: están racionando energía porque no pueden pagar las facturas.

Esto genera un círculo vicioso: menos consumo significa menos recaudación para las empresas, que presionan por más aumentos tarifarios. Y así sucesivamente, hasta que los servicios públicos se conviertan en un lujo al alcance de pocos.

La soberanía energética en peligro

Detrás de la política tarifaria hay un modelo: la privatización de facto de los servicios básicos y la energía mediante el vaciamiento por precios. Al volver impagables las tarifas, se genera la «demanda social» de privatizaciones que «resuelvan» el problema y en la mira está el petróleo (YPF), la centrales y el agua argentina.

Es el mismo manual que aplicó el menemismo en los ’90: primero hacer ineficientes la empresas públicas y dejarlas al punto de la destrucción, para después privatizarlas por migajas y presentar el escenario como la «única solución posible».

La posta sin vueltas

Los números son claros: no hay «baja de costos» sino ajuste brutal sobre las familias trabajadoras. El gobierno libertario está desmantelando el acceso popular a servicios básicos para garantizar la rentabilidad empresaria.

Mientras los medios oficialistas festejan que baje el consumo, millones de argentinos se quedan sin calefacción, reducen el uso de electrodomésticos básicos y se endeudan para pagar facturas que antes eran accesibles.

Eso no es eficiencia: es exclusión social sistemática disfrazada de política económica.

Consumo

Consumo en caída: los hogares no se recuperan y el crédito se achica

El Indicador de Consumo de la CAC marcó una baja del 0,8% interanual en septiembre y el nivel general sigue 2% por debajo del máximo de principios de 2025. Mientras la inflación volvió a acelerar al 1,9%, el crédito a los hogares también retrocede y deja al consumo sin motores.

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El Argentino Diario-Ropa-Vestimenta-Indumentaria.
Se encarecen los servicios, se achica el crédito y el consumo no despega: la economía de los hogares, sin respiro.

Los hogares argentinos consumieron menos en septiembre y el consumo sigue atrapado en niveles bajos desde fines de 2024. El gasto en bienes y servicios finales cayó 0,8% en la comparación interanual y se mantuvo estable frente a agosto.

Los datos surgen del Indicador de Consumo (IC) elaborado por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), la entidad empresarial que preside Mario Grinman. Según el informe, septiembre quedó un 2% por debajo del máximo alcanzado a principios de 2025.

Una serie que oscila pero no despega

La CAC explicó que la serie desestacionalizada continúa oscilando alrededor de una media similar desde fines de 2024, un nivel que todavía es bajo en términos de la historia reciente. No hubo rebote ni recuperación sostenida en casi dos años.

Los bienes de consumo masivo (FMCG, por sus siglas en inglés) mostraron un deterioro más marcado: cayeron 1,2% interanual frente a septiembre de 2025. En la comparación mensual el índice retrocedió 1%, en una dinámica oscilante pero con tendencia decreciente durante el año.

Desde la Cámara remarcaron que la continuidad de la baja de la inflación es fundamental para recomponer los ingresos reales y volver a impulsar la capacidad de consumo. Sin embargo, el último dato de inflación mostró una nueva aceleración al 1,9%, lo que mantiene los precios en la órbita del 2% mensual.

Qué pasó con los rubros

De acuerdo con la CAC, los rubros tuvieron comportamientos mixtos, con alzas y bajas, aunque la mayoría terminó en terreno negativo:

  • Transporte y vehículos: cayó 5,5% interanual y restó 0,8 puntos porcentuales al índice general. La Cámara atribuyó el desempeño al retroceso del patentamiento de automóviles, que el crecimiento de las motos no logra compensar.
  • Recreación y cultura: bajó 3,4% interanual, con una contribución negativa de 0,2 puntos porcentuales.
  • Indumentaria y calzado: retrocedió 1,5% interanual, con un aporte negativo de 0,1 puntos porcentuales.
  • Resto de los rubros: cayó 1,1% interanual y restó 0,6 puntos porcentuales.
  • Vivienda, alquileres y servicios públicos: subió 5,2% interanual y aportó 0,9 puntos porcentuales. La CAC explicó que buena parte de ese resultado se debe al crecimiento de la demanda eléctrica.

El único rubro que empujó hacia arriba fue el que reúne los gastos fijos del hogar, mientras que los consumos asociados a la movilidad, el ocio y la vestimenta continuaron a la baja.

El crédito, otro freno para el consumo

La CAC mantuvo su advertencia sobre el financiamiento a las familias. El crédito a los hogares creció de manera significativa entre 2024 y 2025, pero en 2026 el comportamiento cambió: las tarjetas de crédito y los préstamos personales y prendarios entraron en un «leve pero constante retroceso», con varios meses consecutivos de caída tras el estancamiento de fines del año pasado.

A contramano se ubica el crédito hipotecario, que continúa en ascenso aunque de forma atenuada, con el nuevo impulso que busca darle el Gobierno mediante la utilización de fondos de la ANSES.

Para la Cámara, la continuidad de la desaceleración de la inflación podría hacer crecer nuevamente el ingreso disponible de los hogares y darle un empuje al consumo, sobre todo al masivo. Pero sostuvo que el regreso del crédito generalizado es una condición necesaria para reactivar la venta de vehículos y electrodomésticos, y que en esas dos variables se encuentra la clave para un consumo que vuelva a crecer de manera sostenible.

Lo que tenés que saber:

  • El Indicador de Consumo de la CAC cayó 0,8% interanual en septiembre y se mantuvo estable frente a agosto.
  • Septiembre quedó 2% por debajo del máximo de principios de 2025 y la serie oscila en niveles bajos desde fines de 2024.
  • Los bienes de consumo masivo retrocedieron 1,2% interanual y 1% mensual.
  • Transporte y vehículos (-5,5%) y recreación y cultura (-3,4%) lideraron las bajas; vivienda y servicios públicos subió 5,2%.
  • Las tarjetas y los préstamos personales y prendarios retroceden en 2026; solo el crédito hipotecario continúa en alza, de forma atenuada.
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