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Disparate libertario: mientras se desploma la producción de acero 8,6%, el Gobierno abre la importación de maquinarias
El sector siderúrgico registró una fuerte caída en junio por la menor demanda interna, mientras el Gobierno reduce aranceles de importación para 27 bienes que impactan de lleno en la producción nacional.
La economía argentina exhibe una paradoja productiva que expone las tensiones del modelo económico actual: mientras la producción nacional de acero se desploma por falta de demanda interna, el Gobierno profundiza la apertura importadora con nuevas rebajas arancelarias que afectan directamente a la industria local.
Según reveló la Cámara Argentina del Acero, la producción de acero crudo alcanzó 320.100 toneladas en junio, registrando una caída del 8,6% respecto de mayo último. Los números reflejan el impacto de una demanda interna deprimida que atraviesa los principales sectores consumidores del insumo siderúrgico.
En paralelo, el Decreto 513/2025 publicado este martes en el Boletín Oficial redujo a 12,6% los aranceles de importación para 27 bienes de capital, incluyendo maquinarias para la industria metalúrgica como cortadoras láser, plegadoras y prensas, que antes tributaban entre 20% y 35%.
Los sectores en crisis que explican la caída del acero
El informe de la Cámara del Acero detalla un panorama de sectores demandantes en clara recesión. La construcción «continúa con bajos niveles de actividad sin signos que permitan vislumbrar un cambio de tendencia», mientras que los despachos de cemento cayeron 1% en junio respecto del mes anterior.
El sector automotor, que había mostrado signos de recuperación interanual, registró una baja del 11% en la producción de junio respecto de mayo, aunque mantiene un aumento del 34% comparado con igual mes de 2024.
La maquinaria agrícola, uno de los pocos sectores con «buen nivel de demanda» impulsado por la cosecha gruesa, enfrenta «moderada expectativa de inversión por aumento de tasas» y las «continuas amenazas por el incremento de importaciones de maquinaria nueva y usada», según alertó la entidad.
El impacto de la apertura importadora
La reducción arancelaria anunciada por el Gobierno alcanza precisamente a equipos que compiten con la producción siderúrgica nacional. Entre los bienes beneficiados figuran maquinarias para la industria metalúrgica, ascensores, ventiladores industriales y bombas centrífugas, sectores que demandan acero como insumo básico.
Desde la administración de Javier Milei justificaron la medida argumentando que «el gobierno anterior había incrementado arbitrariamente los aranceles por encima del nivel del Mercosur (12,6%) con fines recaudatorios». La gestión actual ya redujo aranceles a 1.081 productos desde el inicio de su mandato.
Los bienes de capital representan aproximadamente el 20% del total de las importaciones argentinas. En 2024, más de 14.000 empresas importaron 9.979 millones de dólares de este tipo de bienes, y entre enero y abril de 2025 el monto alcanzó 4.862 millones de dólares.
La competencia desleal que preocupa a la industria
La Cámara del Acero había alertado sobre las «amenazas por el incremento de importaciones» provenientes principalmente de Brasil y China, que «impactan sobre la producción nacional». Esta advertencia cobra mayor relevancia en el contexto de las nuevas rebajas arancelarias.
En segmentos como línea blanca, envases de hojalata y tambores, la entidad confirmó que «la producción nacional se encuentra afectada debido al aumento de importaciones de productos terminados».
El contraste resulta evidente: mientras la industria siderúrgica nacional pierde mercado interno y enfrenta mayor competencia externa, las políticas oficiales profundizan la apertura importadora en sectores que podrían dinamizar la demanda de acero local.
Las cifras que reflejan la contracción productiva
Los datos de junio muestran una caída generalizada en la producción siderúrgica:
- Hierro primario: 146.500 toneladas, 26,5% menos que en mayo
- Laminados terminados en caliente: 262.500 toneladas, caída del 20,9% mensual
- Planos laminados en frío: 94.500 toneladas, baja del 18,4% respecto a mayo
A pesar de estas contracciones mensuales, la Cámara del Acero mantiene expectativas moderadamente optimistas para el año completo, esperando «un nivel de demanda levemente superior al 2024, aunque todavía por debajo de los niveles alcanzados en años anteriores».
La situación expone una tensión central del modelo económico actual: la búsqueda de mayor competitividad vía importaciones puede terminar debilitando cadenas productivas locales que enfrentan una demanda interna deprimida, generando un círculo de desindustrialización que profundiza la dependencia externa.
Puntos clave:
- La producción de acero crudo cayó 8,6% en junio por menor demanda de construcción y otros sectores
- El Gobierno redujo aranceles del 35% al 12,6% para 27 bienes de capital, incluyendo maquinaria metalúrgica
- La industria siderúrgica alerta sobre el impacto de importaciones de Brasil y China en la producción nacional
- Los sectores demandantes de acero atraviesan un período de baja actividad sin signos de recuperación
- En 2024, las importaciones de bienes de capital alcanzaron 9.979 millones de dólares
Economía 💲
Los “chachos” vuelven a La Rioja: el ajuste de Milei obliga a Quintela a resucitar la cuasimoneda
El gobernador riojano confirmó el regreso de los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE) para financiar aumentos salariales estatales, luego de que Nación no transfiriera los $85.000 millones solicitados como adelanto de coparticipación. El anuncio desató un cruce encendido con el ministro Luis Caputo.
El ajuste que no aparece en los discursos: cómo el gobierno Milei estrangula las provincias opositoras
★ El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, confirmó este miércoles que la provincia volverá a emitir los denominados «chachos», la cuasimoneda provincial apodada así en honor al caudillo Ángel Vicente Peñaloza, para financiar futuros aumentos salariales de los trabajadores estatales. La medida llega en un contexto de marcada restricción presupuestaria y luego de que la Nación no efectivizara el adelanto de coparticipación de $85.000 millones que el distrito reclamaba desde abril.
El BOCADE regresa: historia y contexto de una herramienta de emergencia
Los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE), popularmente conocidos como «chachos», fueron aprobados por la legislatura riojana en enero de 2024, por un monto de $22.500 millones, y comenzaron a circular el 1 de julio de ese año como mecanismo de emergencia ante las tensiones financieras que ya entonces afectaban a la provincia. La primera emisión tuvo como plazo de vencimiento el 31 de diciembre de 2024, tras lo cual fue retirada de circulación.
Según explicó el propio Quintela, los bonos podrían comenzar a utilizarse para complementar los haberes de julio, que se percibirán en agosto. «Tenían un plazo de vencimiento el 31 de diciembre de 2024. Y ahora van a volver», señaló el mandatario, al tiempo que precisó que el objetivo es que «pierdan lo menos posible el poder adquisitivo». Sobre el aguinaldo, aclaró que no será alcanzado por la cuasimoneda: «Para el aguinaldo no, tal vez se pueda utilizar para un incremento».
La reaparición del instrumento pone de manifiesto las profundas dificultades financieras que enfrenta la provincia, agravadas por lo que el propio gobierno riojano califica como una retención irregular de fondos por parte de la administración Milei. Según el secretario de la Gobernación, Ricardo Herrera, el 98% de las transferencias extracoparticipables dejaron de enviarse desde que asumió el gobierno libertario, lo que representa una deuda histórica que, según estimaciones provinciales, supera los $265.000 millones.
El nudo financiero: fondos retenidos y el adelanto que no llegó
El anuncio se produce luego de semanas de gestiones frustradas. En abril de 2026, el Gobierno nacional formalizó mediante el Decreto 219/2026 el otorgamiento de adelantos de coparticipación por hasta $400.000 millones para doce provincias, entre ellas La Rioja. Sin embargo, mientras que otros distritos como Mendoza ya recibieron desembolsos concretos (un anticipo de $325.000 millones en tres cuotas), la provincia riojana sigue esperando los $85.000 millones que solicitó formalmente al Ministerio del Interior.
El ministro de Hacienda provincial, Fabián Blanco, fue terminante al desestimar cualquier lectura benevolente de la situación: los fondos solicitados no son recursos extraordinarios ni gestos de diálogo, sino plata propia de la provincia que se devuelve con intereses al 15% nominal anual.
El destino concreto, precisó, era garantizar el aguinaldo de julio y «desinflar la deuda flotante» acumulada con proveedores que no cobran en tiempo y forma desde hace meses. La demora en el desembolso, en ese marco, adquiere un cariz político que el propio Herrera no quiso descartar al señalar que confiaba en que «esto no se ha teñido de alguna cuestión política».
La situación riojana no es aislada. Fuentes vinculadas al análisis fiscal provincial advierten que al menos diez provincias atraviesan tensiones similares de liquidez, producto de la combinación entre caída de la recaudación, aumento del gasto en salarios por inflación y la política de ajuste de transferencias del gobierno nacional.
El cruce con Caputo: del RIGI a las amenazas cruzadas
El anuncio de Quintela sobre los «chachos» se produjo en el marco de una entrevista más amplia en la que el gobernador apuntó sin eufemismos contra el ministro de Economía, Luis Caputo. «Lo único que conoce es la política de beneficiar a un grupo selecto de la Argentina y del extranjero», disparó Quintela, al tiempo que cuestionó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al que calificó como «una entrega total de nuestros recursos».
Sobre un eventual retorno del peronismo al poder, advirtió: «Lo vamos a investigar a él también cuando lleguemos al poder. Vamos a hacer lo que nunca hicimos, que es investigar qué sucedió en esta gestión. Por eso, los inversores tienen que tener cuidado».
La respuesta de Caputo no se hizo esperar. A través de sus redes sociales, el titular del Palacio de Hacienda respondió con descalificaciones directas, calificó a Quintela de «matón de barrio» y redobló el argumento de siempre: la situación de La Rioja es culpa del propio gobernador por no adherir al RIGI. «Por no adherir al RIGI está privando a los riojanos de más empleo, recursos y mejores salarios», sostuvo Caputo, quien también volvió a traer a colación referencias a su familia en relación con el atentado contra la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner en 2022.
Quintela respondió a su vez con una nueva publicación en la que rechazó las acusaciones: «Los tipos que hundieron y vendieron al país cada vez que tuvieron oportunidad siguen queriendo mentir y manipular la realidad. Y claro que los vamos a investigar, como corresponde».
El cruce ilustra con precisión el estado de la relación entre el gobierno de Javier Milei y los gobernadores opositores: una guerra de posiciones donde el ajuste fiscal funciona simultáneamente como instrumento económico y como herramienta de presión política sobre los distritos díscolos.
El RIGI como condición política encubierta
La insistencia de Caputo sobre el RIGI como solución para los problemas financieros de La Rioja merece una lectura crítica. La negativa de Quintela a adherir al régimen no responde a un capricho ideológico sino a una evaluación concreta de sus condiciones: el RIGI otorga a los grandes inversores privados ventajas impositivas extraordinarias, estabilidad fiscal por 30 años, libre disponibilidad de divisas y protección frente a cambios regulatorios futuros. En la práctica, como señaló el propio Quintela, implica resignar soberanía sobre los recursos estratégicos del territorio durante décadas, a cambio de inversiones cuyo derrame efectivo sobre la economía local es, cuando menos, incierto.
Encuadrar el regreso de los «chachos» como consecuencia del voluntarismo político del gobernador riojano y no como efecto directo del estrangulamiento fiscal que ejerce el gobierno nacional equivale a invertir la cadena causal. La provincia está incluida en el decreto que habilita los adelantos y aun así no recibió los fondos. La retención tiene nombre y dirección.
Puntos clave
- La Rioja volverá a emitir los BOCADE («chachos») para financiar aumentos salariales de los empleados estatales a partir de agosto.
- El Gobierno provincial aguarda sin respuesta los $85.000 millones solicitados como adelanto de coparticipación al amparo del Decreto 219/2026.
- La primera emisión de los «chachos» data de enero de 2024; su vencimiento original fue el 31 de diciembre de ese año.
- Quintela anunció que investigará la gestión de Caputo si el peronismo regresa al poder; el ministro respondió calificándolo de «matón de barrio».
- El cruce reactualiza el conflicto estructural entre el ajuste fiscal nacional y las finanzas provinciales, con el RIGI como eje del debate.
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