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Industria

UIA lamentó el cierre de Fate y confirmó que la industria argentina perdió 65.000 empleos en dos años

Tras el cierre de de la fábrica de neumáticos, la Unión Industrial Argentina salió a advertir que el caso no es un hecho aislado sino parte de un proceso de destrucción sistemática del tejido productivo nacional. El dato que puso sobre la mesa es contundente: 65.000 puestos de trabajo industriales perdidos en los últimos dos años.

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★ La Unión Industrial Argentina (UIA), conducida por Martín Rappallini, emitió este miércoles 18 de febrero de 2026 un comunicado oficial en el que expresó «gran preocupación» ante el cierre definitivo de Fate y aportó una cifra que dimensiona la magnitud del problema: «a noviembre de 2025, último dato disponible, la industria lleva perdidos casi 65.000 trabajadores, equivalente a una caída del 5,4%, en los últimos dos años.»

El comunicado de la entidad fue explícito en rechazar cualquier lectura que reduzca el caso Fate a una situación excepcional: «el cierre de Fate no puede analizarse como un episodio aislado, sino como parte de un fenómeno integral donde sectores industriales enteros enfrentan situaciones de competencia internacional fuertemente distorsionada.»

Detrás de cada fábrica que cierra, hay personas

La UIA eligió poner en el centro del comunicado el impacto humano del proceso de desindustrialización. «Detrás del cierre de una fábrica hay trabajadores, familias, proveedores, transportistas, pymes vinculadas y comunidades enteras que dependen de ese núcleo productivo», señaló la entidad en su declaración oficial.

La dimensión de lo que se pierde cuando una planta cierra, subrayó la UIA, va mucho más allá de los puestos de trabajo directos: «cada planta industrial que se apaga implica la pérdida de conocimiento acumulado, empleo calificado y entramados productivos que tardan décadas en construirse.» En ese marco, lamentó que cierre «una empresa de origen nacional con décadas de trayectoria en el desarrollo industrial argentino y generadora de empleo, tecnología y cadenas de valor locales.»

El dumping asiático y la apertura sin red

La UIA identificó en su comunicado al sector del neumático como «uno de los casos más evidentes de sobrecapacidad global y prácticas comerciales desleales, especialmente provenientes de Asia», en una referencia directa al aluvión de importaciones que precipitó el cierre de Fate.

Sobre ese punto, la entidad remarcó que la experiencia internacional ofrece una lección clara que Argentina ignoró: «las principales economías del mundo han adoptado medidas para defender sus cadenas de valor estratégicas frente a situaciones de dumping, subsidios encubiertos o distorsiones sistémicas.» La apertura comercial sin ese tipo de resguardos, advirtió la UIA, tiene un costo concreto y mensurable: destrucción de capacidades productivas, empleo y décadas de conocimiento acumulado.

La industria pide reglas, no proteccionismo

El comunicado de la UIA incluyó también una definición de postura que buscó alejarse de cualquier lectura estrictamente proteccionista. «Queremos ser claros: la industria argentina pide igualdad de condiciones para competir, con un esquema impositivo razonable, financiamiento accesible, infraestructura eficiente y un marco laboral moderno», expresó la entidad.

Al mismo tiempo, la UIA reconoció que el sector productivo tiene su propia responsabilidad en el proceso: «la industria argentina tiene un desafío ineludible, ofrecer a los consumidores precios y calidades internacionales», señaló el comunicado, y agregó que alcanzar ese objetivo «requiere un esfuerzo conjunto: inversión empresarial, mejora continua, capacitación, modernización laboral y un entorno macroeconómico y regulatorio que acompañe la transformación.»

Lo que el número no dice

La cifra de 65.000 empleos industriales perdidos en dos años tiene una fecha de corte: noviembre de 2025. El cierre de Fate, con sus 920 despidos directos, se produce en febrero de 2026 y no está incluido en ese registro. Tampoco lo están los empleos indirectos que el SUTNA estimó como afectados: transportistas, proveedores, personal de limpieza y toda la cadena de valor que orbitaba alrededor de la planta de Virreyes.

El comunicado de la UIA no mencionó al Gobierno nacional ni formuló ningún reclamo político explícito. Se limitó a describir el fenómeno, a pedir condiciones de competencia igualitarias y a advertir sobre las consecuencias de la «apertura sin convergencia competitiva.» La omisión de cualquier interpelación directa al Poder Ejecutivo fue, en sí misma, una toma de posición; la misma «pasividad» que el propio Madanes Quintanilla le había reprochado a la entidad en declaraciones públicas de 2024.

Puntos clave

  • La UIA confirmó en comunicado oficial del 18 de febrero de 2026 que la industria perdió casi 65.000 puestos de trabajo (caída del 5,4%) a noviembre de 2025, último dato disponible.
  • La entidad calificó el cierre de Fate como parte de «un fenómeno integral» de competencia internacional distorsionada, con foco en prácticas desleales provenientes de Asia.
  • La UIA reclamó «igualdad de condiciones para competir» e identificó como requisitos: esquema impositivo razonable, financiamiento accesible, infraestructura eficiente y marco laboral moderno.
  • Los 920 despidos directos de Fate no están incluidos en los 65.000 empleos perdidos que registra la UIA, ya que ese dato tiene corte a noviembre de 2025.
  • El propio Madanes Quintanilla había calificado en 2024 a la dirigencia de la UIA de «insignificante» y le reprochó su «pasividad» frente al deterioro del sector fabril, según declaraciones verificadas por medios nacionales. ★

Economía 💲

Electrolux apaga la fábrica: despide 100 trabajadores y traerá heladeras made in China

Frimetal, la planta que ensambla productos de la multinacional sueca en la zona sur de Rosario, dejará de fabricar heladeras en mayo. La decisión consolida un proceso de desmantelamiento productivo iniciado a principios de año y eleva a más del 80% la caída en la dotación de personal, en un sector arrasado por la caída del consumo y la apertura importadora.

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Apertura importadora y consumo deprimido: Electrolux abandona la producción local y se convierte en importadora

Frimetal (ex Gafa), la empresa que ensambla electrodomésticos para la multinacional sueca Electrolux en Rosario, confirmó que a partir de mayo dejará de fabricar heladeras en su planta ubicada en la zona sur de la ciudad, según el medio local La Capital. La medida implica la desvinculación de 100 trabajadores afectados a esa línea de producción.

No se trata de un hecho aislado ni de una decisión repentina. Es el último capítulo de un desmantelamiento que arrancó en enero, cuando la planta discontinuó la fabricación de cocinas. En marzo, la empresa abrió un plan de retiros voluntarios destinado a un centenar de empleados; según confirmó la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), 130 trabajadores aceptaron la propuesta, que incluyó el pago completo de indemnizaciones y un bono equivalente a tres salarios.

Tras la salida de la línea de heladeras, la planta quedará operando solo con la producción de freezers y lavarropas, mientras el resto de los productos pasará a ser importado en forma directa. El saldo es demoledor: de los 750 trabajadores que llegó a tener la planta, se calcula que apenas 150 conservarán su puesto. Cuatro de cada cinco empleos, borrados.

Apertura importadora y caída del consumo: la pinza sobre la industria nacional

La dirección de Electrolux fue explícita sobre las causas. En un comunicado, la empresa señaló que la decisión responde a «el entorno competitivo actual, marcado por el estancamiento de la demanda del mercado, la presión sobre los precios y las crecientes limitaciones en la competitividad de costos». Lo que el comunicado corporativo omite es el contexto político que generó ese entorno.

Según los informes de mercado citados por APF Digital, la demanda de heladeras y cocinas registró una caída de entre el 30% y el 40% interanual, atribuida a la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores y a las restricciones en el acceso al financiamiento para bienes durables.

Al mismo tiempo, el gobierno de Javier Milei avanzó en la eliminación de las licencias no automáticas de importación y simplificó los trámites para el ingreso de productos terminados desde el exterior, lo que incrementó de manera significativa la competencia de productos importados sobre la producción local.

La combinación es la clásica pinza que desnacionalizó industrias enteras en los años noventa: consumo deprimido por salarios licuados, más importaciones liberadas sin contrapartida arancelaria. El resultado es idéntico: fábricas que dejan de producir y pasan a ser meros depósitos de mercadería importada.

Un sector en caída libre

La situación de Frimetal no es una excepción sino la norma en el sector de línea blanca. Según relevamientos de medios especializados, en los últimos meses se acumularon los casos de empresas en crisis:

Mabe, de origen mexicano, con plantas en San Luis y Córdoba, implementó suspensiones rotativas y despidos, incluyendo la paralización de operaciones para sus 900 operarios en la planta de Luque, Córdoba.

Bambi, fabricante de heladeras y freezers radicada también en el cordón industrial santafesino, redujo jornadas laborales ante la caída de la demanda.

Whirlpool cerró definitivamente su planta de lavarropas en Pilar, inaugurada apenas tres años antes.

Peabody (Goldmund), fabricante de pequeños electrodomésticos, solicitó la apertura de su concurso preventivo de acreedores.

Aires del Sur, fabricante de equipos Electra, pidió directamente la quiebra.

Incluso en octubre de 2025, la propia planta de Frimetal ya había aplicado suspensiones rotativas que afectaron a unos 400 trabajadores, según consignó La Capital en su cobertura del caso.

Sustitución a la inversa

Lo que está ocurriendo en Rosario tiene un nombre preciso: sustitución de producción a la inversa. Argentina construyó durante décadas una capacidad industrial en electrodomésticos que permitía fabricar localmente, generar empleos formales, acumular know-how técnico y abastecer el mercado interno.

Las políticas del gobierno de Milei, combinadas, están deshaciendo ese tejido: cada planta que cierra una línea de producción para reemplazarla por importaciones equivale a destruir capacidad instalada, experiencia laboral acumulada y encadenamientos productivos que no se recuperan de un día para el otro.

La degradación no es solo cuantitativa sino cualitativa. Una planta que pasa de fabricar a importar pierde ingenieros, técnicos de mantenimiento, operarios especializados y toda la cadena de proveedores locales que la abastecía. Cuando y si el ciclo económico cambia, esa capacidad productiva no estará disponible para ser reactivada.

Puntos clave

  • Frimetal (ex Gafa), planta ensambladora de Electrolux en Rosario, dejará de fabricar heladeras en mayo y despedirá a 100 trabajadores.
  • La planta ya había cerrado la línea de cocinas en enero y habilitado retiros voluntarios en marzo, a los que adhirieron 130 empleados.
  • La dotación total caerá de 750 a aproximadamente 150 trabajadores, una reducción de más del 80%.
  • La caída en la demanda de heladeras y cocinas alcanzó entre el 30% y el 40% interanual, según informes de mercado.
  • El sector de línea blanca acumula casos de crisis: Mabe, Bambi, Whirlpool, Peabody y Aires del Sur también aplicaron ajustes, despidos o cerraron plantas.
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