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La UIA citó a Carlos Pellegrini para responderle a Milei: “Sin industria no hay Nación”
La cúpula empresarial salió a defender al sector industrial tras los embates del presidente en la apertura de sesiones. Reconoció avances del Gobierno en materia fiscal, pero advirtió por la situación crítica de las PyMEs y el norte del país.
★ Un día después de que Javier Milei volviera a cargar contra los empresarios en su discurso de apertura de sesiones ordinarias del Congreso, la Unión Industrial Argentina (UIA) respondió con un comunicado que rescató una frase del expresidente Carlos Pellegrini, uno de los impulsores históricos de la entidad: «Sin industria no hay Nación».
El texto, fechado el martes 3 de marzo de 2026 y difundido en las redes sociales de la organización que preside Martín Rapallini, surgió en el marco de una reunión entre representantes de las uniones industriales del norte del país y el Comité Ejecutivo de la UIA. En ese encuentro, los empresarios del norte expresaron sus «preocupaciones» y pidieron el respaldo de la cúpula para «implementar medidas de aliento a la actividad industrial».
Un sector que dice estar al límite
El comunicado no fue un ataque frontal al Gobierno, pero tampoco pasó por alto la realidad que vive la industria. La UIA señaló que varias empresas, en especial las PyMEs, atraviesan una situación crítica: bajo nivel de actividad, alta presión fiscal, dificultades para acceder al financiamiento y caída del empleo.
La organización subrayó que la transición hacia el nuevo esquema económico «implica un proceso de adaptación profundo que no es homogéneo ni inmediato», una descripción que, sin nombrarlo, apunta directamente al esquema de ajuste fiscal impulsado por la administración de La Libertad Avanza.
El norte, el gran olvidado
Uno de los tramos más contundentes del comunicado puso el foco en la región nordeste y noroeste del país: Catamarca, Chaco, Corrientes, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta, Santiago del Estero y Tucumán, diez provincias que concentran la cuarta parte de la población argentina y que, según la UIA, «exhiben el peor poder adquisitivo del país».
La entidad señaló que la falta de inversiones privadas en esa región se refleja en niveles bajos de empleo registrado en el sector privado y en una consecuente dependencia del empleo público, un dato que la UIA presentó como un problema estructural, aunque sin mencionar las condiciones históricas que lo originaron.
Los números que la industria pone sobre la mesa
Para fundamentar su postura, la UIA presentó datos propios sobre el peso del sector en la economía nacional:
- Produce el 19% del PBI y aporta el 27% de la recaudación fiscal nacional.
- Genera directamente el 19% del empleo formal, con aproximadamente 1.200.000 trabajadores.
- Moviliza otros 2.400.000 empleos formales indirectos a lo largo de toda la cadena productiva.
- En total, más de 3.600.000 trabajadores dependen directa o indirectamente de la actividad industrial.
«Detrás de cada fábrica se encuentra un capital social construido por empresarios y trabajadores», indicó la UIA en su comunicado.
Reconocimiento al Gobierno, con matices
Pese al tono de advertencia, la cúpula industrial no rompió el vínculo con el oficialismo. La entidad reconoció los avances del Gobierno en materia de equilibrio fiscal y valoró la «decisión de encarar reformas estructurales largamente postergadas», entre las que destacó la baja de la inflación, la actualización del marco laboral y el proceso de integración internacional.
Sin embargo, reclamó avanzar en una agenda que permita reducir las distorsiones acumuladas en materia impositiva, de infraestructura y costos financieros, para que la industria local pueda competir en condiciones similares a las de sus pares internacionales.
El pedido de respeto: un mensaje directo a Milei
Uno de los párrafos más llamativos del comunicado fue el que respondió a los ataques del presidente contra el empresariado. Sin citar expresamente el discurso de Milei, la UIA sostuvo que el sector «no diseñó el marco económico previo ni es responsable de las distorsiones estructurales acumuladas durante décadas» y reclamó: «El respeto es condición básica del desarrollo. Respeto hacia quienes producen, invierten y generan empleo en todo el país».
La frase no fue casual. En su alocución ante la Asamblea Legislativa, Milei volvió a señalar a empresarios y sindicalistas como parte de la «casta» que, según su visión, frenó el desarrollo argentino durante décadas.
Entre la tensión y la convivencia
La UIA cerró su comunicado reafirmando su vocación de trabajo conjunto con el Gobierno, los trabajadores y la sociedad, con el objetivo de «construir una economía productiva, moderna e integrada al mundo». «La industria es parte de la solución», concluye el texto.
El mensaje de la entidad industrial refleja una tensión que se repite desde el inicio de la gestión libertaria: el empresariado necesita al Gobierno para operar, pero el Gobierno los señala públicamente como parte del problema. Por ahora, la UIA optó por la vía del comunicado y la frase histórica, antes que por la confrontación abierta.
Puntos clave
- La UIA emitió un comunicado el 3 de marzo de 2026, un día después del discurso de Milei ante el Congreso.
- Utilizó una frase del expresidente Carlos Pellegrini: «Sin industria no hay Nación».
- Advirtió por la situación crítica de las PyMEs: bajo nivel de actividad, alta presión fiscal y caída del empleo.
- Destacó que más de 3.600.000 trabajadores dependen directa o indirectamente del sector industrial.
- Reconoció avances del Gobierno en materia fiscal, pero reclamó respeto hacia quienes producen e invierten. ★
Economía 💲
Los “chachos” vuelven a La Rioja: el ajuste de Milei obliga a Quintela a resucitar la cuasimoneda
El gobernador riojano confirmó el regreso de los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE) para financiar aumentos salariales estatales, luego de que Nación no transfiriera los $85.000 millones solicitados como adelanto de coparticipación. El anuncio desató un cruce encendido con el ministro Luis Caputo.
El ajuste que no aparece en los discursos: cómo el gobierno Milei estrangula las provincias opositoras
★ El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, confirmó este miércoles que la provincia volverá a emitir los denominados «chachos», la cuasimoneda provincial apodada así en honor al caudillo Ángel Vicente Peñaloza, para financiar futuros aumentos salariales de los trabajadores estatales. La medida llega en un contexto de marcada restricción presupuestaria y luego de que la Nación no efectivizara el adelanto de coparticipación de $85.000 millones que el distrito reclamaba desde abril.
El BOCADE regresa: historia y contexto de una herramienta de emergencia
Los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE), popularmente conocidos como «chachos», fueron aprobados por la legislatura riojana en enero de 2024, por un monto de $22.500 millones, y comenzaron a circular el 1 de julio de ese año como mecanismo de emergencia ante las tensiones financieras que ya entonces afectaban a la provincia. La primera emisión tuvo como plazo de vencimiento el 31 de diciembre de 2024, tras lo cual fue retirada de circulación.
Según explicó el propio Quintela, los bonos podrían comenzar a utilizarse para complementar los haberes de julio, que se percibirán en agosto. «Tenían un plazo de vencimiento el 31 de diciembre de 2024. Y ahora van a volver», señaló el mandatario, al tiempo que precisó que el objetivo es que «pierdan lo menos posible el poder adquisitivo». Sobre el aguinaldo, aclaró que no será alcanzado por la cuasimoneda: «Para el aguinaldo no, tal vez se pueda utilizar para un incremento».
La reaparición del instrumento pone de manifiesto las profundas dificultades financieras que enfrenta la provincia, agravadas por lo que el propio gobierno riojano califica como una retención irregular de fondos por parte de la administración Milei. Según el secretario de la Gobernación, Ricardo Herrera, el 98% de las transferencias extracoparticipables dejaron de enviarse desde que asumió el gobierno libertario, lo que representa una deuda histórica que, según estimaciones provinciales, supera los $265.000 millones.
El nudo financiero: fondos retenidos y el adelanto que no llegó
El anuncio se produce luego de semanas de gestiones frustradas. En abril de 2026, el Gobierno nacional formalizó mediante el Decreto 219/2026 el otorgamiento de adelantos de coparticipación por hasta $400.000 millones para doce provincias, entre ellas La Rioja. Sin embargo, mientras que otros distritos como Mendoza ya recibieron desembolsos concretos (un anticipo de $325.000 millones en tres cuotas), la provincia riojana sigue esperando los $85.000 millones que solicitó formalmente al Ministerio del Interior.
El ministro de Hacienda provincial, Fabián Blanco, fue terminante al desestimar cualquier lectura benevolente de la situación: los fondos solicitados no son recursos extraordinarios ni gestos de diálogo, sino plata propia de la provincia que se devuelve con intereses al 15% nominal anual.
El destino concreto, precisó, era garantizar el aguinaldo de julio y «desinflar la deuda flotante» acumulada con proveedores que no cobran en tiempo y forma desde hace meses. La demora en el desembolso, en ese marco, adquiere un cariz político que el propio Herrera no quiso descartar al señalar que confiaba en que «esto no se ha teñido de alguna cuestión política».
La situación riojana no es aislada. Fuentes vinculadas al análisis fiscal provincial advierten que al menos diez provincias atraviesan tensiones similares de liquidez, producto de la combinación entre caída de la recaudación, aumento del gasto en salarios por inflación y la política de ajuste de transferencias del gobierno nacional.
El cruce con Caputo: del RIGI a las amenazas cruzadas
El anuncio de Quintela sobre los «chachos» se produjo en el marco de una entrevista más amplia en la que el gobernador apuntó sin eufemismos contra el ministro de Economía, Luis Caputo. «Lo único que conoce es la política de beneficiar a un grupo selecto de la Argentina y del extranjero», disparó Quintela, al tiempo que cuestionó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al que calificó como «una entrega total de nuestros recursos».
Sobre un eventual retorno del peronismo al poder, advirtió: «Lo vamos a investigar a él también cuando lleguemos al poder. Vamos a hacer lo que nunca hicimos, que es investigar qué sucedió en esta gestión. Por eso, los inversores tienen que tener cuidado».
La respuesta de Caputo no se hizo esperar. A través de sus redes sociales, el titular del Palacio de Hacienda respondió con descalificaciones directas, calificó a Quintela de «matón de barrio» y redobló el argumento de siempre: la situación de La Rioja es culpa del propio gobernador por no adherir al RIGI. «Por no adherir al RIGI está privando a los riojanos de más empleo, recursos y mejores salarios», sostuvo Caputo, quien también volvió a traer a colación referencias a su familia en relación con el atentado contra la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner en 2022.
Quintela respondió a su vez con una nueva publicación en la que rechazó las acusaciones: «Los tipos que hundieron y vendieron al país cada vez que tuvieron oportunidad siguen queriendo mentir y manipular la realidad. Y claro que los vamos a investigar, como corresponde».
El cruce ilustra con precisión el estado de la relación entre el gobierno de Javier Milei y los gobernadores opositores: una guerra de posiciones donde el ajuste fiscal funciona simultáneamente como instrumento económico y como herramienta de presión política sobre los distritos díscolos.
El RIGI como condición política encubierta
La insistencia de Caputo sobre el RIGI como solución para los problemas financieros de La Rioja merece una lectura crítica. La negativa de Quintela a adherir al régimen no responde a un capricho ideológico sino a una evaluación concreta de sus condiciones: el RIGI otorga a los grandes inversores privados ventajas impositivas extraordinarias, estabilidad fiscal por 30 años, libre disponibilidad de divisas y protección frente a cambios regulatorios futuros. En la práctica, como señaló el propio Quintela, implica resignar soberanía sobre los recursos estratégicos del territorio durante décadas, a cambio de inversiones cuyo derrame efectivo sobre la economía local es, cuando menos, incierto.
Encuadrar el regreso de los «chachos» como consecuencia del voluntarismo político del gobernador riojano y no como efecto directo del estrangulamiento fiscal que ejerce el gobierno nacional equivale a invertir la cadena causal. La provincia está incluida en el decreto que habilita los adelantos y aun así no recibió los fondos. La retención tiene nombre y dirección.
Puntos clave
- La Rioja volverá a emitir los BOCADE («chachos») para financiar aumentos salariales de los empleados estatales a partir de agosto.
- El Gobierno provincial aguarda sin respuesta los $85.000 millones solicitados como adelanto de coparticipación al amparo del Decreto 219/2026.
- La primera emisión de los «chachos» data de enero de 2024; su vencimiento original fue el 31 de diciembre de ese año.
- Quintela anunció que investigará la gestión de Caputo si el peronismo regresa al poder; el ministro respondió calificándolo de «matón de barrio».
- El cruce reactualiza el conflicto estructural entre el ajuste fiscal nacional y las finanzas provinciales, con el RIGI como eje del debate.
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