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Consumo

Para Carrió, las frutas aumentaron porque los verduleros son extranjeros

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Elisa Carrió fue candidata a presidenta por primera vez un 27 de abril, como hoy, hace 19 años. Por entonces corría por izquierda a la Alianza que había integrado y abandonado antes del fatídico 20 de diciembre de 2001. Hoy hace gala de su xenofobia al culpar a la nacionalidad de los productores de frutas y verduras por el aumento de precios.

«Acá tiene que haber una política más clara en frutas y verduras«, dijo Carrió en diálogo con José del Río en La Nación+.

La líder de la Coalición Cívica detalló sin fundamentos: «Cuando ves el crecimiento en frutas y verduras te da un 400% mientras que el trigo con precio internacional da un 58%«.

Las frutas aumentaron 2,4% y verduras, tubérculos y legumbres bajaron un 4,9% según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) en abril respecto a marzo. La suba anual fue de 30% y 75% respectivamente. Lejos del 400% agorero de «Lilita».

«Hay que hacer una política de consenso. Es un mercado muy democratizado pero muy ligado a transferencias en dólares a otro países. Los que producen frutas y verduras le transfieren parte de la renta a sus familiar«, sentenció.

La actividad frutihortícola es desarrollada en el AMBA en su mayoría por miembros de la colectividad boliviana.

El sociólogo del Conicet Roberto Benencia acuñó el concepro de «escalera boliviana» patra describirlos. Los cuatro pasos que atraviesa el horticultor: peones, medieros (un patrón pone la tierra y la mitad del capital y se queda con el 50% de las ganancias), arrendatarios y dueños.

Después de la paraguaya, la boliviana es la segunda colectividad más grande de Argentina y estos dos, junto con los españoles e italianos, son los cuatro aluviones inmigratorios más grandes de la historia del país.

Según el Censo Nacional de 2010, habitaban aquí más de 345.000 bolivianos. Sin embargo, sus propias estimaciones superan por mucho estos números. Diversas asociaciones aseguran que en el país habitan cerca de tres millones de bolivianos.

Consumo

Decadencia: el consumo de carne toca mínimos históricos por la suba de precios

El consumo de carne vacuna cayó más de 10% interanual y ronda los 44,8 kilos por habitante. Hace una década superaba los 60 kilos. La suba de precios y la pérdida del poder adquisitivo explican el cambio en los hábitos alimentarios.

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Lo que tenés que saber:

  • El consumo de carne vacuna sigue en caída y se ubica en niveles históricamente bajos
  • La suba sostenida de precios impacta directamente en la mesa de los hogares
  • Los ingresos no acompañan y obligan a reducir o reemplazar este alimento
  • Se consolida un cambio hacia otras proteínas más accesibles
  • La caída del consumo afecta a toda la cadena productiva

El consumo de carne cae y marca un piso histórico

El consumo de carne vacuna en Argentina volvió a caer y se ubica en uno de los niveles más bajos de las últimas décadas. Según datos de CICCRA, el promedio anual por habitante ronda los 44,8 kilos.

La cifra refleja una caída superior al 10% en comparación interanual y consolida una tendencia descendente que se viene registrando en los últimos meses.

El impacto de los precios en la mesa

El principal factor detrás de la caída es la suba de precios. En el último año, la carne registró aumentos acumulados superiores al 70%, con incrementos aún mayores en algunos cortes populares.

Este escenario impacta de lleno en el consumo cotidiano, ya que la carne tiene un peso relevante en la canasta básica y en el gasto de los hogares.

Salarios en baja y cambio de hábitos

La pérdida de poder adquisitivo empuja a las familias a modificar sus decisiones de consumo. Frente a precios elevados, muchos hogares reducen la cantidad de carne vacuna o directamente la reemplazan.

En este contexto, otras opciones ganan terreno: el pollo y el cerdo se consolidan como alternativas más económicas, lo que marca un cambio estructural en la dieta.

Un indicador clave del deterioro económico

El consumo de carne es considerado uno de los indicadores más sensibles del nivel de vida en Argentina. Su caída no solo refleja la inflación, sino también el deterioro del ingreso real.

En perspectiva histórica, el nivel actual queda muy por debajo de los registros de años anteriores, cuando el consumo superaba ampliamente los 60 kilos por habitante.

Impacto en la producción y exportaciones

La caída del consumo interno también afecta a la cadena productiva. La producción mostró una baja en el primer trimestre, mientras que el mercado interno pierde volumen.

En paralelo, las exportaciones crecieron y funcionan como una alternativa para el sector, aunque no logran compensar completamente la debilidad de la demanda local.

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