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Consumo

Vuelta a clases: precios acordados para la canasta escolar

El Gobierno nacional lanzó la semana pasada el programa Vuelta al Cole con +Precios Cuidados 2022, que establece valores de referencia para la canasta escolar e incluye más de 160 productos de 25 rubros, que se ofrecen hasta el 31 de marzo, tanto en librerías comerciales como en grandes cadenas de supermercados en todo el país.

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Por Victoria Avila.

El inminente inicio del nuevo ciclo lectivo trajo como todos los años diversas ofertas para la compra de útiles, que van desde la canasta escolar de precios acordados por el Gobierno con fabricantes y comerciantes, hasta promociones de librerías, supermercados y bancos.

El Gobierno lanzó la semana pasada el programa Vuelta al Cole con +Precios Cuidados 2022, que establece valores de referencia para la canasta escolar e incluye más de 160 productos de 25 rubros, que se ofrecen hasta el 31 de marzo, tanto en librerías comerciales como en grandes cadenas de supermercados en todo el país.

Se trata de una lista renovada que incorpora productos clave del rubro textil, como guardapolvos en todos los talles, pantalones y buzos de frisa y variedades de zapatillas; y artículos específicos de cuidado contra la Covid-19, como alcohol en gel y barbijos.

Todos los productos del acuerdo se pueden encontrar en las cadenas de supermercados Carrefour, Disco, Jumbo, Vea, Coto, La Anónima, Walmart y Changomas, librerías y comercios adheridos a la Cámara Argentina de Papelerías, Librerías y Afines (Capla), locales de Todo Moda y sucursales de Cooperativa Obrera.

La información del programa y el detalle completo de los productos incluidos puede encontrarse en el sitio web de www.argentina.gob.ar/precioscuidados/vueltaalcole.

Al respecto, el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, remarcó que «el Gobierno tiene el propósito de consolidar una política de precios que cuide el esfuerzo y el trabajo de las argentinas y los argentinos evitando que los ingresos se vean erosionados», y aseguró que «Vuelta al Cole es un paso más, y muy importante, en esa dirección para que las y los estudiantes de todo el país puedan tener todo lo que necesitan de cara al inicio del nuevo ciclo lectivo».

Por su parte, el presidente de Capla, Daniel Iglesias López, señaló que «los precios de los elementos escolares son baratos», y detalló que «un lápiz negro tiene un valor de $ 32; una goma de borrar, $ 25 ó $ 30; unas tijeritas, $ 122; un cuadro de tapa blanda de 50 hojas, $90; y un cuaderno de tapa dura forrado, $ 175».

En simultáneo, bancos, cadenas de librerías y supermercados, pusieron en marcha diferentes opciones, beneficios y descuentos para sus clientes para facilitar el acceso a la canasta escolar 2022.

En ese sentido, Banco Nación (BNA) lanzó la campaña Vuelta a Clases, a través de la implementación de descuentos exclusivos para la canasta escolar, que incluye artículos de librería, indumentaria de colegio, calzado de niños y librerías de texto educativos, y tendrá vigencia entre el 16 y el 19 de febrero próximo.

Se trata de un descuento del 30% para las compras en un pago con las tarjetas de crédito del Nación, Visa y Mastercard, y en caso de los clientes de la billetera virtual BNA+ MODO, se podrá obtener un descuento adicional del 10%.

En el caso de los supermercados, Carrefour remarcó que «se suma a la canasta escolar de Precios Cuidados, disponible hasta el 31 de marzo, que incluye más de 160 productos de 25 categorías, entre las que se encuentra el rubro textil, productos de cuidado contra la Covid-19 y útiles escolares, como lápices, repuestos de hojas, cuadernos y lapiceras, entre otros».

Adicionalmente, la cadena ofrece a sus clientes un 50% de descuento en la segunda unidad en escritura y manualidades, y un 25% de descuento o 12 cuotas sin interés en papelería escolar, canoplas, cartucheras y mochilas escolares en todos los hipermercados del país.

También incluyen propuestas de financiación hasta el 15 de marzo con seis cuotas sin interés con Tarjeta Carrefour sin mínimo de compra y tres con todas las tarjetas de crédito en compras superiores a $ 3.000 en artículos de escritura, manualidades, cartucheras, canoplas, mochilas y papelería escolar.

En tanto, la cadena de librerías comerciales Alot, antes conocida como Staples, también incorporó promociones para la vuelta a clases.

Indicaron a esta agencia que este año «se volvió a acentuar la venta de cartucheras y mochilas, las cuales tienen menos disponibilidad en el mercado que años anteriores», y puntualizaron que «la canasta básica escolar cuenta con cuaderno, lápiz negro, resaltadores, marcadores, goma, sacapuntas, carpetas, temperas, adhesivos vinílicos, tijeras, bolígrafos y reglas».

En relación a los precios precisaron que «el mínimo de un kit para el jardín de infantes es de $ 800 y el máximo de $ 6.999; mientras que para la primaria va de $ 1.250 a $ 8.999 y para el secundario oscila entre $ 1.499 y $ 9.999».

«Estos precios son sin utilizar promociones que llegan hasta un 50% de descuento o cuotas sin interés, y también están los descuentos, que usualmente se hacen con las compras en cantidad, además de descuentos especiales con los bancos», indicaron.

Consumo

El sueldo que no alcanza: la brecha entre inflación y salarios destruye el consumo de las familias argentinas

Los datos cruzados del INDEC y del Ministerio de Capital Humano revelan que los salarios perdieron terreno frente a los precios tanto en marzo como en el primer trimestre del año. La brecha acumula presión sobre las familias trabajadoras en un contexto de tarifas disparadas y canasta básica que no cede.

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El Argentino Diario-Billeteras, Consumo, Salario.

Salarios contra inflación: el poder adquisitivo sigue cayendo y el consumo interno se resiente

★ En marzo de 2026, la inflación registrada por el INDEC fue del 3,4%, mientras que la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE), que publica el Ministerio de Capital Humano a través de la Secretaría de Trabajo, creció apenas un 2,4%. La diferencia, de un punto porcentual, puede parecer menor en términos abstractos, pero se convierte en un deterioro concreto y mensurable para los hogares que dependen de un salario para subsistir.

La tendencia se sostiene al ampliar el horizonte temporal. En el primer trimestre de 2026, la inflación acumulada alcanzó el 9,4%, en tanto que los salarios medidos por el RIPTE avanzaron un 8,6%. Eso significa que, incluso en el período en que el Gobierno anuncia una desaceleración inflacionaria, los ingresos de los trabajadores no logran seguir el ritmo de los precios.

Un deterioro que se acumula sobre otro deterioro

El dato de marzo no emerge en el vacío. Se monta sobre una base salarial ya diezmada por años de ajuste. Desde el inicio de la gestión libertaria de Javier Milei en diciembre de 2023, el esquema de tarifas y precios relativos golpeó con dureza desproporcionada a los sectores de ingresos fijos. Según datos del IIEP (UBA-CONICET), los servicios y el transporte público acumularon subas que superaron el 525% desde entonces, con el transporte liderando la escalada con un incremento cercano al 912%.

En ese marco, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró en marzo de 2026 una variación interanual del 32,8% y la Canasta Básica Total (CBT) del 30,4%, de acuerdo a datos del propio INDEC. Estas cifras confirman que el alimento sigue siendo el campo donde más se siente la erosión del salario real, aun cuando el índice mensual dé señales de moderación.

El «sueldo disponible» y el efecto sobre el consumo

Más allá del RIPTE, el impacto real sobre las familias se mide en lo que los economistas denominan «salario disponible»: lo que efectivamente queda en el bolsillo luego de cubrir las obligaciones básicas como alquiler, servicios, transporte y alimentación. En la medida en que esas obligaciones fijas crecen más rápido que los ingresos, el margen para el consumo de otros bienes se contrae.

Este es el mecanismo que explica la debilidad del consumo interno. Cuando las familias deben destinar una porción creciente de sus ingresos a gastos no postergables, el gasto en indumentaria, electrodomésticos, esparcimiento y otros rubros se retrae. Ese retroceso se traslada a la cadena productiva, deprimiendo la actividad industrial y comercial y generando un círculo de contracción que las cifras macroeconómicas oficiales tienden a subvalorar.

La discusión sobre el indicador

El Gobierno nacional cuestiona la representatividad del RIPTE como indicador de la evolución salarial, aduciendo limitaciones en su composición. El índice tiene características metodológicas específicas: considera únicamente los puestos de trabajo con una antigüedad mínima de 13 meses, incluye tanto al sector privado como al público nacional, provincial y municipal (solo para las cajas previsionales transferidas al SIPA), y contabiliza exclusivamente los componentes remunerativos hasta el tope imponible para aportes al sistema de seguridad social.

Estas restricciones son reales y deben tenerse en cuenta al interpretar el indicador. Sin embargo, la propia existencia de estas discusiones metodológicas no cancela la tendencia que los datos revelan, y que otros indicadores como el Índice de Salarios del INDEC o los convenios colectivos homologados refuerzan consistentemente: los ingresos de los trabajadores retroceden frente a los precios.

Estanflación como escenario de fondo

Los datos de abril de 2026 agregan otro elemento al diagnóstico. Consultoras como Eco Go y Equilibria proyectaron una desaceleración de la inflación hacia el 2,5% mensual, pero los combustibles presionaron con subas del 10,4%, generando una inercia que neutraliza cualquier alivio puntual en los alimentos. Esta dinámica configura un escenario de estanflación persistente: economía que no crece, precios que no ceden lo suficiente y salarios que no alcanzan.

El panorama es especialmente crítico en un contexto de deuda externa con el FMI que condiciona la política fiscal. El ajuste del gasto público comprometido con el organismo, que en el primer trimestre de 2026 implicó una caída adicional del 5,1% interanual en el gasto primario, reduce la capacidad del Estado de compensar la caída del poder adquisitivo mediante transferencias sociales, jubilaciones actualizadas o políticas de ingresos.

Puntos clave:

– En marzo de 2026, la inflación (3,4%) superó al crecimiento del RIPTE (2,4%), según datos del INDEC y del Ministerio de Capital Humano.
– En el primer trimestre, la brecha se mantuvo: 9,4% de inflación acumulada frente a 8,6% de suba salarial.
– La Canasta Básica Alimentaria registró una variación interanual del 32,8% en marzo de 2026.
– Los servicios y el transporte público acumulan aumentos superiores al 525% desde diciembre de 2023.
– El ajuste del gasto primario cayó un 5,1% adicional en el primer trimestre de 2026, agravando la pérdida de ingresos disponibles.

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