Consumo
Inflación: qué productos son los que más subieron este mes
A pesar de estas importantes suba, en promedio los productos de consumo masivo registraron un incremento promedio de precios de 5,3% en marzo.
Los productos de consumo masivo que más aumentaron en marzo respecto al mes anterior fueron los huevos -con una suba promedio de 44,2%-, seguido jabón líquido para la ropa (31,3%), yogures (23,2%), flanes (22,7%), manteca (21%), dulce de leche (19,5%), queso rallado (18,3%), leudantes (17,3) y café (15,2%), según el informe de evolución de precios elaborado por la consultora Focus Market.
A pesar de estas importantes suba, en promedio los productos de consumo masivo registraron un incremento promedio de precios de 5,3% en marzo, con una retracción de 4,5 puntos porcentuales respecto a febrero pasado, cuando se ubicó en 9,8%.
“La inflación en consumo masivo desacelera en el mes de marzo al 5,3% debido a la variación de precios a un menor nivel en la categoría limpieza que aumenta 1,4% y cuidado personal que se incrementó en promedio 3,5%. Por su parte, el aumento promedio de alimentos es del 7,7% y bebidas del 9%”, señaló el director de la consultora, Damián Di Pace.
El relevamiento de Focus Market comprende a 682 productos de diferentes marcas y presentaciones.
Los que más subieron
El top diez de los productos que más aumentaron en marzo con respecto al mismo mes del año anterior fueron el arroz con un avance promedio de 555,7%, jabón líquido para la ropa (522,3%), conservas (496,5%), cremas dentales (494,5%), pañales (474,8%), chocolatados (473,7), desodorantes de ambiente (465%), suavizantes (464,8%), lavandina (451,9%) y sales (449,9%).
El informe dio cuenta también la importante desaceleración que registra el consumo en general.
“La caída de las ventas en consumo masivo está llevando a la presencia de fuertes promociones, ofertas y descuentos para mover en góndola volúmenes de productos que estaban en depósito generando un costo a la industria de alimentos, bebidas, artículos de limpieza y cuidado personal”, señaló Di Pace.
Las bajas
Mientras que productos como arroz, condimentos, azúcar, aceite entre otros “mostraron baja de precios respecto del mes anterior producto de la fuerte caída en las ventas ante un nivel de precios que no es acompañado por el ingreso y demanda de los argentinos”, señaló Di Pase.
El producto que más bajo en marzo con respecto a febrero fue el arroz con un descenso promedio de 28,6%, seguido por salsas listas (11%), condimentos (6%), detergente (5,9%), azúcar (3,7%), hamburguesas (3,5%), jabón de tocador (3,2%) y mermelada (3,1%).
Para el corriente mes de abril, Di Pace pronosticó que -en un contexto de caída de ventas minoristas y aumento de las tarifas de servicios- los precios de los productos de consumo masivo van a tener poco margen para volver a mostrar subas de precios.
Por último, Di Pase, resumió que la menor cantidad de pesos circulantes en el mercado, la pérdida de poder adquisitivo y la caída de los salarios “es un mix que está llevando a una fuerte desaceleración de los precios de los bienes en la economía”.
Consumo
El sueldo que no alcanza: la brecha entre inflación y salarios destruye el consumo de las familias argentinas
Los datos cruzados del INDEC y del Ministerio de Capital Humano revelan que los salarios perdieron terreno frente a los precios tanto en marzo como en el primer trimestre del año. La brecha acumula presión sobre las familias trabajadoras en un contexto de tarifas disparadas y canasta básica que no cede.
Salarios contra inflación: el poder adquisitivo sigue cayendo y el consumo interno se resiente
★ En marzo de 2026, la inflación registrada por el INDEC fue del 3,4%, mientras que la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE), que publica el Ministerio de Capital Humano a través de la Secretaría de Trabajo, creció apenas un 2,4%. La diferencia, de un punto porcentual, puede parecer menor en términos abstractos, pero se convierte en un deterioro concreto y mensurable para los hogares que dependen de un salario para subsistir.
La tendencia se sostiene al ampliar el horizonte temporal. En el primer trimestre de 2026, la inflación acumulada alcanzó el 9,4%, en tanto que los salarios medidos por el RIPTE avanzaron un 8,6%. Eso significa que, incluso en el período en que el Gobierno anuncia una desaceleración inflacionaria, los ingresos de los trabajadores no logran seguir el ritmo de los precios.
Un deterioro que se acumula sobre otro deterioro
El dato de marzo no emerge en el vacío. Se monta sobre una base salarial ya diezmada por años de ajuste. Desde el inicio de la gestión libertaria de Javier Milei en diciembre de 2023, el esquema de tarifas y precios relativos golpeó con dureza desproporcionada a los sectores de ingresos fijos. Según datos del IIEP (UBA-CONICET), los servicios y el transporte público acumularon subas que superaron el 525% desde entonces, con el transporte liderando la escalada con un incremento cercano al 912%.
En ese marco, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró en marzo de 2026 una variación interanual del 32,8% y la Canasta Básica Total (CBT) del 30,4%, de acuerdo a datos del propio INDEC. Estas cifras confirman que el alimento sigue siendo el campo donde más se siente la erosión del salario real, aun cuando el índice mensual dé señales de moderación.
El «sueldo disponible» y el efecto sobre el consumo
Más allá del RIPTE, el impacto real sobre las familias se mide en lo que los economistas denominan «salario disponible»: lo que efectivamente queda en el bolsillo luego de cubrir las obligaciones básicas como alquiler, servicios, transporte y alimentación. En la medida en que esas obligaciones fijas crecen más rápido que los ingresos, el margen para el consumo de otros bienes se contrae.
Este es el mecanismo que explica la debilidad del consumo interno. Cuando las familias deben destinar una porción creciente de sus ingresos a gastos no postergables, el gasto en indumentaria, electrodomésticos, esparcimiento y otros rubros se retrae. Ese retroceso se traslada a la cadena productiva, deprimiendo la actividad industrial y comercial y generando un círculo de contracción que las cifras macroeconómicas oficiales tienden a subvalorar.
La discusión sobre el indicador
El Gobierno nacional cuestiona la representatividad del RIPTE como indicador de la evolución salarial, aduciendo limitaciones en su composición. El índice tiene características metodológicas específicas: considera únicamente los puestos de trabajo con una antigüedad mínima de 13 meses, incluye tanto al sector privado como al público nacional, provincial y municipal (solo para las cajas previsionales transferidas al SIPA), y contabiliza exclusivamente los componentes remunerativos hasta el tope imponible para aportes al sistema de seguridad social.
Estas restricciones son reales y deben tenerse en cuenta al interpretar el indicador. Sin embargo, la propia existencia de estas discusiones metodológicas no cancela la tendencia que los datos revelan, y que otros indicadores como el Índice de Salarios del INDEC o los convenios colectivos homologados refuerzan consistentemente: los ingresos de los trabajadores retroceden frente a los precios.
Estanflación como escenario de fondo
Los datos de abril de 2026 agregan otro elemento al diagnóstico. Consultoras como Eco Go y Equilibria proyectaron una desaceleración de la inflación hacia el 2,5% mensual, pero los combustibles presionaron con subas del 10,4%, generando una inercia que neutraliza cualquier alivio puntual en los alimentos. Esta dinámica configura un escenario de estanflación persistente: economía que no crece, precios que no ceden lo suficiente y salarios que no alcanzan.
El panorama es especialmente crítico en un contexto de deuda externa con el FMI que condiciona la política fiscal. El ajuste del gasto público comprometido con el organismo, que en el primer trimestre de 2026 implicó una caída adicional del 5,1% interanual en el gasto primario, reduce la capacidad del Estado de compensar la caída del poder adquisitivo mediante transferencias sociales, jubilaciones actualizadas o políticas de ingresos.
Puntos clave:
– En marzo de 2026, la inflación (3,4%) superó al crecimiento del RIPTE (2,4%), según datos del INDEC y del Ministerio de Capital Humano.
– En el primer trimestre, la brecha se mantuvo: 9,4% de inflación acumulada frente a 8,6% de suba salarial.
– La Canasta Básica Alimentaria registró una variación interanual del 32,8% en marzo de 2026.
– Los servicios y el transporte público acumulan aumentos superiores al 525% desde diciembre de 2023.
– El ajuste del gasto primario cayó un 5,1% adicional en el primer trimestre de 2026, agravando la pérdida de ingresos disponibles.
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