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Estefanía Banini integró el equipo ideal de la FIFA

La volante argentina fue elegida entre las 11 mejores futbolistas del mundo, según la FIFA.

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La volante argentina Estefanía Banini fue elegida hoy entre las 11 mejores futbolistas del mundo, según la FIFA, para el equipo ideal de los premios «The Best» que se llevaron a cabo en Zürich, Suiza, mediante una ceremonia virtual.

Banini juega para Atlético de Madrid de España en la actualidad y mediante una videoconferencia expresó su emoción por el reconocimiento.

«La verdad que es un honor para mí pertenecer a este once con jugadoras espectaculares. Estoy muy agradecida por formar parte de este gran equipo», manifestó Banini.

El 11 ideal de fútbol femenino según la FIFA es el siguiente: Christiane Engler; Lucy Bronze, Wendie Renard, Millie Bright, Magdalena Eriksson; Banini, Carli Lloyd, Barbara Bonansea; Vivianne Miedma, Marta y Alex Morgan.

Banini, de 31 años, nació en Mendoza e hizo su debut como futbolista en Colo Colo de Chile en el 2011. Luego jugó en Washington Spirit de Estados Unidos, Valencia y Levante de España.

Con el seleccionado argentino jugó el Mundial de Francia 2018, donde fue capitana a lo largo de los tres partidos que el equipo protagonizó en la primera ronda, con un gol convertido.

Deportes

Los 100 años de Amadeo Carrizo: el arquero que inventó el puesto y una fecha

Este 12 de junio se cumplen 100 años del nacimiento de Amadeo Carrizo, el arquero rufinense que revolucionó el puesto, defendió el arco de River durante 23 años y legó su nombre al Día del Arquero Argentino, instituido por el Senado de la Nación en 2011.

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El 12 de junio de 1926 nació en Rufino, Santa Fe, el hombre que cambió para siempre la forma de entender el arco en el fútbol argentino. Un siglo después, Amadeo Carrizo sigue siendo reverenciado como pionero absoluto: fue el primero en usar guantes, el primero en salir a cortar centros, el primero en patear largo desde el arco. El Senado de la Nación lo inmortalizó en 2011 al declarar el 12 de junio como el Día del Arquero Argentino. River Plate lo despidió este viernes con una sola frase en sus redes: «Pionero en su puesto y gloria riverplatense».

El chico de Rufino que cambió todo

Cuando Amadeo Carrizo nació, los arqueros vivían condenados a esperar sobre la línea del gol. Atajar, despejar y poco más: así era el rol del guardameta en la Argentina de los años veinte y treinta. Carrizo llegó al fútbol profesional con una idea radicalmente distinta y la impuso contra viento y marea. Salía, gambeteaba, anticipaba a los delanteros rivales y despejaba a metros del arco. Le criticaron ese estilo, le advirtieron que era un exceso, hasta se rieron de él. Pero el tiempo le dio la razón.

El legado de Carrizo de generación en generación.

Con apenas 16 años realizó una prueba exitosa en River Plate y su destino quedó sellado. Según relató el propio arquero en una entrevista con la revista El Gráfico, alguien llamó a Rufino para comunicarle a su familia que el chico se quedaba en el club: «Díganle a Don Manuel que Amadeo se queda en River, en la prueba lo aceptaron». A los 18 debutó en el primer equipo, en la misma época en que brotaba la mítica Máquina, y logró algo que parecía imposible: hacerse notar en medio de una constelación de estrellas.

El técnico y campeón del mundo César Luis Menotti sintetizó con precisión lo que Carrizo representó para el fútbol: «Antes los equipos jugaban con diez jugadores y un arquero. Después de Carrizo, se empezó a jugar con once».

Veintitres años, diez títulos y un récord que duró medio siglo

Carrizo defendió el arco del Millonario desde 1945 hasta 1968, un vínculo de 23 años ininterrumpidos en los que disputó más de 500 partidos y conquistó diez títulos: siete campeonatos de Primera División (1945, 1947, 1952, 1953, 1955, 1956 y 1957), una Copa Ibarguren (1952) y dos Copas Aldao (1945 y 1947). Con la Selección argentina ganó la Taça das Nações en Brasil en 1964, aunque también le tocó vivir la humillación del Mundial de Suecia 1958, cuando Argentina cayó por 6 a 1 ante Checoslovaquia y quedó eliminada en primera ronda.

Su imagen quedó grabada en la memoria colectiva: los guantes, la gorra gris, el buzo celeste, las salidas audaces. Una de las postales más recordadas de los Superclásicos es la del delantero boquense Ángel Clemente Rojas quitándole la gorra en plena jugada, una escena que pasó a la historia de la rivalidad entre River y Boca.

El récord que más lo define llegó a los 42 años: mantuvo su valla invicta durante 769 minutos consecutivos, una marca que recién sería batida medio siglo después, el 18 de agosto de 2018, por Franco Armani en un partido ante Belgrano. Cuando se le preguntó al respecto, Carrizo respondió con la misma grandeza con la que jugó toda su vida: «Por supuesto que soy el primero en aplaudir y en felicitarlo a Armani por semejante logro. Se merece todo lo que está pasando porque además uno se da cuenta de que es buena gente, y eso es lo que siempre va a quedar, más allá de un récord».

Quien le cortó aquella racha fue Carlos Bianchi, entonces delantero de Vélez. Años después, cada vez que se cruzaban, Bianchi le decía: «Amadeo, vos fuiste el más grande de todos».

El adiós al Millonario y el exilio en Colombia

La salida de River no fue como Carrizo hubiera querido. En 1968, Ángel Labruna declaró públicamente que Amadeo «ya no estaba para seguir jugando». El golpe fue duro; el propio Carrizo reconoció años después que aquel día fue «el más triste de su vida». Sin embargo, no hubo rencor público ni pleito: siguió adelante.

Se marchó a Millonarios de Colombia, donde en apenas dos temporadas y 53 partidos se convirtió en ídolo. Lo apodaron «Tarzán» por sus salidas temerarias y su capacidad para jugar con los pies a una edad en la que casi ningún futbolista profesional seguía activo. Se retiró del fútbol profesional en abril de 1970, a los 43 años.

El Monumental de pie y el reconocimiento de la IFFHS

El 13 de abril de 2014, el estadio Monumental se detuvo para rendirle tributo. Antes del partido ante Atlético de Rafaela, Carrizo ingresó al campo con su histórico buzo celeste, acompañado por los arqueros de las divisiones inferiores de River caracterizados como él. Más de sesenta mil personas lo recibieron con una ovación interminable. Emocionado, el rufinense expresó: «Es la emoción más grande de mi vida, que el público me reciba de esa forma».

La Federación Internacional de Estadística de Fútbol (IFFHS) lo eligió como el mejor arquero del siglo XX, por delante del paraguayo José Luis Chilavert y de Ubaldo Matildo Fillol. El reconocimiento no fue solo argentino; fue global.

Amadeo Carrizo murió en marzo de 2020, a los 93 años. Pero el 12 de junio, su cumpleaños, sigue siendo en Argentina el Día del Arquero: la prueba más elocuente de que hay personas cuya vida alcanza para inventar una fecha en el almanaque.

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