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Opinión

Tucumán: garantizar el derecho a la educación en parajes alejados

Desde los parajes de difícil acceso de Tucumán, cómo es la educación en los Valles Calchaquíes.

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Por Ana Sofía Villa

El compromiso por educar a los sectores sociales en contextos vulnerables, es mucho más que una responsabilidad de gubernamental. Es también el amor y el sacrificio que algunos están dispuestos a realizar en beneficio de otros.

Hacer Patria está relacionado a nuestras acciones cotidianas. Son los docentes quienes, a través de una tarea silenciosa, hacen Patria eligiendo que el sueño de sus alumnos, sean los propios. Criticar, señalar y cuestionar, es pasar por alto la noble tarea de miles de héroes con tiza y pizarra.

El funcionamiento de un Sistema Educativo implica mucho más que el virtuoso momento en el que maestros y estudiantes confluyen en el aula; sino que, en determinados contextos, hacen falta otro tipo de esfuerzos.

La heterogeneidad territorial está presente en una de las provincias más pequeñas del país; y es que Tucumán seduce en su llanura, pero enamora en las montañas; lugar en donde se presenta uno de los grandes desafíos a nivel local: garantizar el derecho a la Educación.
A más de 1700 metros sobre el nivel del mar, cada mañana la bandera Argentina flamea sobre la Escuela Mulnivel Nº70 Las Arquitas; una institución educativa con un modelo pedagógico innovador que se implementa desde 2018 para que chicos y chicas residentes en zonas de difícil acceso, tuvieran asegurada una educación pública, gratuita y de calidad.

De acuerdo a los datos aportados por la Modalidad de Educación Rural del Ministerio de Educación, creada en 2016 para atender las particularidades de las escuelas rurales y garantizar la igualdad de condiciones pedagógicas, la provincia tiene 21 instituciones educativas de alta montaña con un total de 393 alumnos; de las cuales 16 funcionan en modalidad albergue en donde 385 chicos y chicas son albergados.

En ese contexto, hay cuatro instituciones en las que se implementa el modelo multinivel: estas son las escuelas de Las Arquitas, Anfama, San José de Chasquivil y Mala Mala.
En este sistema, docentes y estudiantes conviven durante dos semanas, con clases de lunes a sábado en los horarios de 8:30 a 17. Durante la tercera semana, toda la comunidad regresa a sus hogares y los alumnos trabajan la tarea que le dejan sus profesores, mientras que estos asisten a jornadas de capacitación obligatorias, con el fin de debatir las fortalezas y desafíos de este formato; que se realizan en el marco del FORMAR, un programa que ofrece trayectos formativos gratuitos y de calidad a docentes tucumanos desde 2017.

“En una escuela multinivel, debido a su matrícula baja, funcionan tres niveles juntos: inicial, primaria y secundaria. En nuestra escuela, por su ubicación geográfica, transitamos entre 6 y 8 horas caminando o a caballo para poder llegar al establecimiento. Por este motivo, docentes y alumnos convivimos durante dos semanas consecutivas de clases presenciales, para que ellos puedan gozar del mayor tiempo posible del derecho a ser educados”, contó Leonel Quesada, responsable institucional de Las Arquitas.

En el caso de Las Arquitas, hay una matrícula de 12 alumnos y un plantel de 10 educadores quienes se encargan no sólo de impartir clases en sus áreas específicas, sino también de brindar contención emocional a ese grupo de chicos que durante 14 días son sus alumnos e hijos: “nos organizamos y repartimos las tareas para que mientras un docente está cocinando, otro está dando clases o los está cuidando”, agrega Quesada.

Este mismo modelo, es el que permite que en alta montaña exista educación pública y personalizada, en donde cada momento se torna educativo “en el tiempo libre de las tardes les dictamos talleres o juegos recreativos, hasta que está lista la cena”.
Lo mismo ocurre en la Escuela Multinivel de Anfama, que se encuentra a 1890 metros sobre el nivel del mar, y se sumó a este formato pedagógico desde 2021. Allí, 60 integrantes de la comunidad Diaguita Calchaquí reciben educación, tienen garantizada la seguridad alimentaria y pernoctan durante el período de dos semanas de clases.

“Una de nuestras fortalezas es que el albergue nos permite trabajar con clases de apoyo extra para aquellos chicos que están teniendo algún problema de aprendizaje. Trabajamos de manera personalizada ya sea en la enseñanza de Matemáticas o Ciencias, hasta las 20:30 que es la hora de la cena”, comentó Paola Juárez, directora en Anfama.
Otra característica de estas instituciones es el acompañamiento de la Modalidad de Educación Intercultural Bilingüe (MEIB), encargada de preservar la identidad ancestral conforme la Ley Nacional de Educación Nº26.206 que instaura a la MEIB como garante del derecho constitucional de los pueblos indígenas.

En este marco, se trabaja con las comunidades originarias para sostener las raíces e identidad locales a través de proyectos pedagógicos de interculturalidad.
En estas escuelas, también dice presente el Programa Conectar Igualdad y los Libros para Aprender del Ministerio de Educación Nacional. “Las computadoras de Conectar Igualdad son muy importantes. Si bien no tenemos conectividad por estar en alta montaña, trabajamos tranquilamente con los libros y aplicaciones que ya traen instaladas. Los Libros para Aprender son valiosísimos también, una de nuestras alumnas de Primaria tuvo la posibilidad de participar de las Olimpíadas Internacionales de Matemática Atacalar, fue una gran aventura bajar a participar y volver a subir”, continúa Quesada.

“En mi escuela, además de enseñarnos contenidos, convivimos con los docentes y somos una gran familia. Nos enseñan, nos cuidan, nos aconsejan, jugamos y nos divertimos”, reflexionó Francisco Romano, alumno de 3º año del secundario de Las Arquitas.

En esa misma línea, Leonel Quesada concluye: “educar en Alta Montaña significa muchísimo compromiso, responsabilidad y vocación. Amo lo que hago, disfruto y siento placer de ser docente rural. Por más que estas personas vivan en lugares de difícil acceso, tenemos que garantizar una educación pública y de calidad. El año pasado tuvimos a nuestros primeros egresados, y hoy una de esas niñas está estudiando una carrera en el nivel terciario, algo que antes nunca se podría haber imaginado”.

En Tucumán, la Educación Rural se sostiene producto del trabajo conjunto entre los gobiernos nacional, provincial, municipal y local. Todas las instituciones rurales del sistema público brindan a sus estudiantes seguridad alimentaria, boleto estudiantil gratuito; y en los ámbitos en donde no cuentan con transporte público de pasajeros, las comunas brindan el servicio de transporte escolar.

En un convenio con Unicef Argentina, hay 9 instituciones educativas distribuidas en puntos estratégicos en donde se trabaja el programa Escuelas Secundarias Rurales Mediadas por TIC, el cual permite que adolescentes que viven en la ruralidad dispersa accedan al nivel secundario mientras que desarrollan competencias digitales y obtienen un título de igual valor que una escuela multinivel o secundaria convencional.

“Cuando pensamos en Educación, pensamos en un aula, una maestra, un pizarrón y alumnos. Pero la Educación es mucho más que eso”, es uno de los mantras que repite el ministro de Educación tucumano, Juan Pablo Lichtmajer.

Análisis

El Che escribió como Rubén Darío: Marcha Triunfal

Los cuadernos escritos a mano del Che.

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Por Jesús Rivero

Según quiénes acompañaban a Ernesto Guevara de la Serna en Bolivia, que en paralelo que avanzaba en su marcha, escribía, demasiado escribía. Cuando lo capturaron el 8 de octubre de 1967 encontraron en su mochila varios cuadernos escritos a mano, el más conocido es su diario de campaña, pero había un cuaderno rojo en el que había transcrito (escrito más allá) tres poemas de Rubén Darío. Uno de ellos era Marcha Triunfal. 

Setenta y dos años antes, una fría madrugada de fines de abril de 1895, el gran poeta nicaragüense aún no había escrito aquella marcha. En el contexto de nuestra Plaza de Mayo, estaba en un banco, desalineado, desmejorado. Seguro había pasado una noche de vino y juerga. Cuando sucedió algo inesperado, lo encontró el amigo indicado, era el doctor Plaza, responsable de la Isla Martín Garcia, donde por aquellos días se hacía la cuarentena, por la epidemia de fiebre amarilla. El doctor Plaza cubrió a Darío con un sobretodo y lo llevó directamente hasta el puerto para embarcarse en el vaporcito que los trasladará hasta la isla.

En la Isla Martín Garcia, se recuperó, al mismo tiempo que escribió, demasiado escribió. Un día llegó un telegrama en donde le pedían un poema para el próximo aniversario de la revolución del 25 de mayo de 1810. Cuyo lugar físico de celebración era “El Ateneo de la calle Florida». Tenía tres días para hacerlo, Darío se sentó y escribió su marcha triunfal que pasaría a la historia. Y, como a tantas bibliotecas de nuestro país, llegó también a la de la familia Guevara.

Ernesto Guevara de la Serna “Che» nació el 14 de junio de 1928, pleno auge de la crisis del sistema capitalista a nivel global. En lo que respecta a la Marcha Triunfal, Ernesto se la aprendería de memoria como efecto de escuchar a su padre recitarla repetidamente. Esta transmisión lo acompañaría hasta sus últimos días, transcribiendo la misma,  en su cuaderno  en la selva boliviana. Hoy, el manuscrito de Rubén Darío está en la sede de la Sociedad Argentina de Escritores en Ciudad Autonoma de Buenos Aires. Y, el cuaderno con la transcripción del Che, en un archivo del ejército en la ciudad de La Paz, Bolivia. Marcha Triunfal, poema que celebra una revolución, escrito en el río de La Plata, que fue transcripto por un revolucionario en la selva de Bolivia.

* escritor y activista político

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