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Opinión

Con los dirigentes a la cabeza

Mariano Pacheco reflexiona sobre la situación actual del peronismo en Argentina, destacando la importancia de la participación de las bases y las decisiones de las dirigencias políticas. El autor también hace referencia a las medidas económicas y el control de precios como elementos clave en el contexto político y social del país.

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Por Mariano Pacheco (@Pachecoenmarcha)

«Con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes,» así marchará el pueblo. La frase de Juan Domingo Perón es por demás conocida y ha sido pronunciada en numerosas oportunidades. En algún momento, dicha afirmación se realizaba en el contexto de «rebelión de las bases,» como le gustaba referirse a esa situación de inquietud entre las y los trabajadores a la CGT de los Argentinos, a fines de los años sesenta.

Hoy nos preguntamos qué pasa con las bases del peronismo, con sus militancias y cuadros medios, pero sobre todo, cunde la interrogación sobre sus dirigencias, tanto políticas como sindicales. ¿Cómo salir del letargo?

La crisis interna del Frente de todos se expresó en sus dificultades para ser un buen gobierno y su transmutación en Unión por la patria parece aún dejar vacante una apuesta fuerte por tomar la iniciativa en la campaña. Una iniciativa que no puede sino estar en relación con ciertas medidas de gobierno, ya que el candidato a presidente para las elecciones de octubre es la misma persona que ejerce hoy funciones como ministro de Economía, en un gobierno en el que la figura del presidente parece haber quedado ya en el pasado y la de la vicepresidenta –y líder de uno de los espacios mayoritarios y más dinámicos de la coalición— permanece en silencio (acertadamente para algunos, en una espera inentendible para otros).

Las medidas anunciadas por Sergio Tomás Massa la semana pasada dan indicios de no haber movido el amperímetro. La situación es grave y no hay aumento de salarios en suma fija, bonos para quienes perciben algún beneficio estatal que valga si no hay control de precios, fundamentalmente de alquileres y alimentos.

«He repetido hasta el cansancio que en esta etapa de la economía argentina es indispensable que establezcamos un control de los precios, no sólo por el gobierno y los inspectores, sino por cada uno de los que compran«. La frase no es de este cronista, sino de Perón, de su discurso del momento crítico del 15 de abril de 1953, cuando el gobierno era hostigado al punto de no saberse si no sería tumbado por un golpe de Estado en esa coyuntura (como efectivamente sucedió en 1955).

Se sabe: con el consenso democrático conquistado en Argentina tras la barbarie impartida por la dictadura entre 1976 y 1983, los golpes pueden ser de mercado, y las desestabilizaciones, económico-sociales. Por eso hoy más que nunca, próximos a conmemorar 40 años ininterrumpidos de democracia en el país, al peronismo no le vendría mal recordar aquello otro mencionado por Perón en el discurso citado. A saber: que «nuestro catecismo peronista,» dice que la «verdadera democracia» consiste en que el gobierno defienda un solo interés: «el del pueblo«. Y por eso, quienes tienen responsabilidades de Gobierno –insistía Perón—no podían olvidar que sin el pueblo son «ineficaces, inoperantes e intrascendentes«.

Convocar al pueblo –a la porción al menos que aún se identifica activamente con el peronismo–, a sus militancias, para ponerse al hombro lo que viene, es tarea de la hora. Pero esto no puede hacerse sin una previa de medidas contundentes. Urge hacerlo, porque el próximo paso será sino la rebelión de las bases, que marcharán sobre las cenizas del fuego que deje de la derrota, quemándose los pies, pero con todas las cabezas de sus dirigentes en las manos.

Análisis

La Mano de D10S

Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe. 

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Por Jesús Rivero*

Transmisión etimológicamente significa: acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá. 

Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe. 

No es solo fútbol. Pulula desde las periferias, desde los barrios, un nacionalismo, sin centro. Es la juventud, su brazo, su mano, la mano de Diego.

No es romantizar el fútbol, menos la vulneración de un pueblo que pide a gritos una sonrisa, una felicidad. Es decir, poder leer en términos del psicoanálisis lacaniano el orden de lo real, y tocarlo por medio del orden simbólico. Hoy, el objeto de representación imaginaria es un objeto redondo, esférico, llamado pelota, pero que remite estrictamente al orden de lo real, al inconsciente político. 

 

Es obvio e histórico que el fútbol y los mundiales son un velo que no manifiesta la realidad explícita. En nuestro imaginario con solo tocar por medio del orden simbólico (la palabra) lo real, nos remite a la realidad atroz que veló el mundial de 1978.

Hoy, la realidad no es diferente. Que el Gobierno representado por Javier Milei, pero sostenido por el círculo rojo internacional que en teoría llegó al Ejecutivo por las vías democráticas, en la práctica es un gobierno de facto, por fuera del marco jurídico, violando la reforma Constitucional de 1994 y los tratados internacionales que se introdujeron en la misma con jerarquía constitucional. 

Bajo el señuelo del mundial de fútbol, en Ejecutivo lanzó una agenda económica-política en tiempo récord, estableciendo convenios estratégicos de alto impacto y que mantiene bajo estricto hermetismo el avance hacia la privatización de sectores clave como el agua, minerales críticos y energía nuclear.

Hoy, tenemos instalado en Argentina al magnate Peter Thiel con su proyecto de la Inteligencia Artificial y que necesita de la Patagonia para materializarlo y sobre todo de la continuidad del gobierno representado por Javier Milei, con un establishment (equipo) que no es nuevo. Sus apellidos son conocidos: Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Patricia Bullrich y Diego Santilli, es decir, Mauricio Macri. 

 

Hoy, como ayer mientras los goles (la fiebre del mundial) copaban las pantallas, se ejecutaban políticas que favorecen al mismo sector de siempre, a los poseedores del gran capital. En este modelo de socialización de las pérdidas y privatización de las ganancias, por ejemplo Capital Humano activó una de las medidas más drásticas del año con la caída de la prórroga automática de 446 convenios colectivos de trabajo, en el mismo momento que dejaba sin percibir el Salario Social y Complementario a mas de 1.000.000 de trabajadores de la Economía Popular.

 

En simultáneo el Ministerio de Defensa selló un negocio con Estados Unidos para el acceso a combustible militar y tecnología digital (drones), profundizando el alineamiento geopolítico de Argentina, pasando por alto la asamblea legislativa, es decir, la democracia. 

Desde que el velo del mundial como cortina tapa el grifo que cerró las transferencias, las licitaciones y auditorias avanzan a paso firme en las oficinas de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, apuntando a tres ejes fundamentales:

●AySA (Agua y Saneamientos Argentinos): el servicio de agua potable y cloacas de Buenos Aires se encuentra en la fase técnica final para su concesión al sector privado. El proceso se maneja con un perfil inusualmente bajo para evitar la resistencia social que históricamente generan las privatizaciones de servicios públicos esenciales.

 

●Intercargo (aerocargo): la empresa estatal que monopoliza el servicio de rampa y logística de cargas aéreas en los aeropuertos del país avanza en su pliego de privatización. El conflicto latente con los gremios aeronáuticos se ha mantenido congelado mediáticamente durante un mes.

 

●Centrales Nucleares: el paquete de medidas más sensible involucra a Nucleoeléctrica Argentina (operadora de Atucha l, Atucha ll y Embalse). Cómo efecto del velo del mundial como distracción se aceleró la privatización parcial y contratos operación internacional. 

 

En lo que respecta al poder legislativo hubo un tratamiento de urgencia para el pago de 104 millones de dólares a los últimos fondos buitres (Bainbridge y Attester Value) que se aprobó a espalda de la ciudadanía.

 

No hay duda que “la libertad avanza» para unos pocos, los mismos de siempre. Es imperante para el Ejecutivo la reforma estructural para materializar su proyecto, mientras las pantallas suben la fiebre mundialista. Cuándo la misma baje será responsabilidad nuestra trabajar sobre este nacionalismo que polulo desde las periferias, que se mezcló entre el fútbol como caballo de Troya. Una latencia que se multiplicó por un instante en alegría, como el recordado 17 de octubre, donde las fuentes se llenaron de cabecitas negras, de obreros. Las hazañas siempre fueron peronistas, como los días más felices también fueron y serán peronistas, porque el peronismo es un movimiento que está constituido por sectores de centro-izquierda, centro y conservadores. Un significante vacío que busca su punto de capitón, su significación (negociación). Solo el que no sea peronista puede creer que el peronismo se está destruyendo. Es todo lo contrario, cuando nos peleamos, nos estamos reproduciendo, es la lucha de clases dentro del movimiento, son las características de la democracia.

En este sentido y como decía Diego: fuy, soy y seré peronista. Porque los días más felices fueron, son y serán en un porvenir peronista. Porque como lo ilustra la imagen, hay una juventud que pulula desde las periferias con una sonrisa, con un brazo, con una mano, que sostiene la bandera, la mano de D10S.

*escritor y activista político.

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