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Análisis

«Viene el tiempo de defender lo conquistado»

El referente de Unidad Popular, Claudio Lozano, aseguró que «Viene un tiempo en el que tendremos la enorme responsabilidad de defender lo hasta aquí conquistado y mantener viva la posibilidad de construir una Argentina más justa».

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Por Claudio Lozano

Quienes creemos integrar lo que se denomina el campo nacional y popular estamos obligados a no conceder en la reflexión que nos plantea el reciente triunfo de Milei.

Si el triunfo de Macri fue la primera vez que una fuerza de cuño conservador logró ganar por elecciones el poder político en la Argentina, hoy una fuerza que recupera en profundidad los objetivos del golpe del 76 gana por elecciones la Presidencia de nuestro país.

Es posible que tengamos que preguntarnos por qué razón no dimensionamos adecuadamente el malestar que vivía nuestro pueblo.

Por qué no dimensionamos el hecho de que la canasta básica creció en los últimos cuatro años 719%.

Qué hizo que quienes reivindicamos la necesidad de construir una fuerza política de carácter emancipatorio y ligada con los intereses del pueblo, no pudimos canalizar y direccionar la rebeldía y el descontento de la mayor parte de la población.

Cómo se puede desvincular lo que acaba de ocurrir de la frustración que implicó el rumbo del Frente de Todos, el golpe blando que colocó a Sergio Massa como Ministro Plenipotenciario y la aplicación a rajatabla del acuerdo con el FMI hasta acá.

Como también del marco desastroso y sin discusión que caracterizó el proceso interno de UxP , que no permitió dirimir razonablemente la necesidad de una nueva propuesta para nuestro país.

Las primeras palabras del presidente electo ratifican la decisión de avanzar con una opción de shock neoliberal que solo conlleva mayor sufrimiento para una sociedad que ya está demasiado dañada.

Se pone en juego la capacidad de una institucionalidad política parlamentaria y provincial, así como una institucionalidad social que en general se ha manifestado en contra de opciones de este carácter.

Viene un tiempo difícil porque el presidente electo definió que el shock neoliberal será acompañado por la imposición de la legalidad. Sin aclarar que la protesta y la disidencia son parte de la legalidad vigente.

Viene un tiempo en el que tendremos la enorme responsabilidad de defender lo hasta aquí conquistado y mantener viva la posibilidad de construir una Argentina más justa.

Las opiniones expresadas en la presente nota de opinión y/o análisis son las de los autores. No pretenden reflejar las opiniones de El Argentino Diario o de sus integrantes. Las denominaciones empleadas en la misma y la forma en que aparecen presentados los datos que contiene no implican, de parte de El Argentino Diario juicio alguno sobre la información y/o datos y/o valoraciones aquí expuestas.

Análisis

La ONU alerta por El Niño: Argentina enfrenta riesgo de inundaciones entre agosto y octubre

La Organización Meteorológica Mundial confirmó la intensificación del fenómeno en el Pacífico y advirtió sobre su impacto en el trimestre agosto-octubre. Para Argentina, las regiones del Litoral, la Cuenca del Plata y el centro del país concentran el mayor riesgo de lluvias extremas y crecidas. El cambio climático potencia el fenómeno natural.

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La Organización Meteorológica Mundial confirmó la intensificación del fenómeno en el Pacífico y advirtió sobre su impacto en el trimestre agosto-octubre. Para Argentina, las regiones del Litoral, la Cuenca del Plata y el centro del país concentran el mayor riesgo de lluvias extremas y crecidas. El cambio climático potencia el fenómeno natural.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo especializado de las Naciones Unidas, alertó que el fenómeno de El Niño se está intensificando rápidamente y que podría mantener esa tendencia durante el trimestre comprendido entre agosto y octubre de 2026. La advertencia global encendió las señales de alerta en Argentina, donde los pronósticos climáticos apuntan a una mayor probabilidad de lluvias intensas, crecidas de ríos e inundaciones en buena parte del territorio nacional.

Qué es El Niño y por qué importa ahora

El Niño es un fenómeno natural de origen oceánico-atmosférico, una fase del ciclo ENOS (El Niño-Oscilación del Sur), que se origina por el debilitamiento de los vientos alisios en las zonas tropicales del Ecuador. Ese debilitamiento provoca un calentamiento progresivo del océano Pacífico que luego asciende a la atmósfera y altera los patrones climáticos a escala planetaria. Por sí solo, el fenómeno es cíclico e impredecible; lo que lo vuelve especialmente peligroso en 2026 es su interacción con la crisis climática global.

Pedro Di Nezio, director del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), explicó el mecanismo con precisión: «Son cambios impredecibles y aleatorios. Normalmente los vientos alisios corren de este a oeste, pero este año se debilitan. Ese calor se va acumulando y genera un efecto de bucle». Cuando ese calor oceánico choca con una atmósfera globalmente más caliente por los gases de efecto invernadero, el sistema retiene más humedad y energía, amplificando exponencialmente la intensidad de los eventos extremos.

La voz de la ONU: combustible sobre un planeta que arde

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, fue categórico en su advertencia: «El Niño se está fortaleciendo y añade combustible a un planeta que ya arde. Los combustibles fósiles están avivando las llamas de esta crisis». La declaración del máximo referente de la ONU no es retórica, sino técnica: la combinación de El Niño con el calentamiento global acumulado multiplica la probabilidad y la intensidad de fenómenos meteorológicos extremos en todo el hemisferio sur.

Argentina en la mira: Litoral, Cuenca del Plata y centro del país

Los efectos de El Niño no son homogéneos en el territorio argentino. De acuerdo con las proyecciones climáticas, el fenómeno favorecerá condiciones más húmedas de lo habitual en el sudeste de Sudamérica, con impacto diferencial por región. Las tres grandes áreas bajo mayor atención son el Litoral, la Cuenca del Plata y el centro del país. En esas zonas, el incremento de las precipitaciones eleva el riesgo de tormentas severas, desbordes de ríos, crecidas e inundaciones que pueden afectar tanto a grandes urbes como a comunidades rurales y pequeñas localidades ribereñas.

El escenario no es especulativo: Argentina tiene una historia concreta de inundaciones catastróficas vinculadas a episodios de El Niño, desde las crecidas del río Paraná en los años noventa hasta las inundaciones de La Plata en 2013. La combinación de infraestructura deficiente, alta densidad poblacional en zonas de riesgo y recursos de emergencia fragmentados convierte cada evento climático extremo en una crisis social previsible pero sistemáticamente subestimada.

Cuyo: el otro lado de la ecuación

La región de Cuyo presenta un panorama distinto. Según las proyecciones climáticas, El Niño podría aportar alivio a una sequía prolongada que afecta a esa zona, con un aumento de las precipitaciones que podría beneficiar tanto a las actividades agrícolas como al abastecimiento de agua. Sin embargo, los especialistas advierten que ese impacto positivo dependerá de la intensidad y la distribución temporal de las lluvias durante el invierno y la primavera, variables que aún no pueden precisarse con certeza.

El cambio climático como multiplicador de riesgo

El debate científico es hoy unánime: El Niño y el cambio climático son fenómenos distintos pero que se potencian mutuamente. El primero es natural y recurrente; el segundo es el resultado acumulado de décadas de emisiones de gases de efecto invernadero, principalmente por parte de los países industrializados del norte global. Lo que cambia es que una atmósfera más cálida actúa como amplificador: las lluvias son más intensas, las sequías más prolongadas, los eventos extremos más frecuentes y menos predecibles.

Para Argentina, un país con altísima exposición a la variabilidad climática y con regiones enteras estructuralmente vulnerables, la combinación exige una respuesta estatal que vaya más allá de los planes de emergencia reactivos. La prevención, la planificación territorial con criterio climático y la inversión en infraestructura resiliente son las únicas herramientas capaces de reducir el impacto humano de fenómenos que, como El Niño, no se pueden evitar pero sí anticipar.

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