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Análisis

El peronismo nunca había perdido contra alguien que habla con su perro muerto

Siempre hay una primera vez.

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El-Argentino-Javier Milei.

Por Daniel Olivera

Llegará el día que no necesitarán bombas, ni atentados, para destruirlos usarán el estómago. Los poderosos causarán tanta inflación que los confundirán y los dividirán, y ustedes elegirán como conductores a los mismos verdugos que manejan la guillotina”, Juan Domingo Perón, 15 de abril de 1953.

Millones de peronistas están desolados. Hace un par de horas que apagaron el televisor para rumiar en silencio la cicuta amarga de la derrota. 

¿Como en el ‘83 frente a Alfonsín? ¿Como en el 2015 contra Macri?  Me animo a decir que no. Que esta vez el bolo fecal le quedó atragantado en el esófago a millones de peronistas. Militantes o simples votantes consecuentes con el movimiento popular más grande de América Latina. No en número pero sí en influencia.

Ningún peronista encuentra explicaciones. Sienten que esta vez el peronismo cayó rendido a los pies de alguien que «se comunica y recibe instrucciones de su perro (Conan) muerto». Que sólo confía en su hermana Karina, como Marco Antonio confiaba el imperio romano a manos de Cleopatra. Que está más cerca de ser un terraplanista que un seguidor de Pitágoras. Que endiosa al dólar más que a Moisés y las tablas. Que es perturbado por voces (o toses) que vienen «del más allá». 

La noche es más corta que listar las locuras del presidente electo por casi 13 millones de votos. Y es entonces cuando me viene a la memoria la noche del triunfo de la Alianza en el ‘99. Y el recuerdo va derecho al momento en que De la Rúa desafinó el himno. En ese preciso detalle pudimos asomarnos a la tragedia que sería su gobierno. Algo parecido sucedió con Macri y su bailecito estúpido en el balcón de la Rosada el día que asumió.

 Con Milei todo está potenciado. Hizo y dijo mil y una barrabasadas. Pero lo más grave no es eso. Sino que ganó rompiendo el pacto de 40 años de democracia. Diciendo que no hubo 30 mil desaparecidos y alentando la idea (puesta en palabras por su vice, la temible Victoria Villaruel) de que los genocidas puedan volver a caminar por las mismas veredas que nosotros.

Análisis

Transmisión y política 

Es cuestión de tiempo y comprensión, no de pedagogía. 

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El-Argentino-Por Jesús Rivero

Por Jesús Rivero*

Deseo comenzar por la etimología de transmisión, porque como planteaba Jacques Marie Emile Lacan, el origen me colma.

Transmisión etimológicamente significa acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá. 

¿Qué se transmite?

El objeto petit “a» que agujerea al sujeto-sujetado y lo sostiene desde su pérdida. 

¿Es pedagógico?

Se puede decir que no. Aunque las palabras no pueden decir todo.

Éste petit “a» de Jacques Lacan es su invento privilegiado, ya que a la nada le cedió un lugar topológico, lo nombró y dio (donó) existencia.

Falta irreductible que opera más allá del sujeto supuesto saber. Es la hiancia que motoriza el deseo. Lacan en su última enseñanza transmite esto, la cosa, el ruido. No un supuesto saber platónico y universal, esto obtura.

Hagan la prueba, pongan sobre un escritorio una piedra y un libro frente a una audiencia y observen las miradas de dicha audiencia, que se transmite. El ruido, la enunciación del enunciado. El dicho del decir del disertante, cuyo rasgo unario, no tiene que ver con la pedagogía. Lo que se transmite es otra cosa, el objeto petit “a».

Lo que todos buscan en este movimiento, que es el peronismo, cuyo significante vacío busca negociar con un significado. Es el punto de capitón que anuda la significación. Esta lucha casi interminable que auguran para siempre los opositores, pero nadie mejor que ellos saben, que dicha disputa de poder (lucha de clases) siempre llega a su anudamiento.

El significante vacío sin negociación, no es nada. La problemática es intentar identificar un líder, sin transmisión. Sin hacer circular una cosa, más allá. Esto no puede ser forzado, no es pedagógico, responde a la lógica de la falta, de lo que se perdió. El mismo Sigmund Freud en “Psicología de las masas y análisis del yo” planteó que “las masas no se identifican al ideal del yo, sino que se identifican entre sus yoes, al objeto ideal que es el líder». Es decir, no hay identificación al significante, sino entre las masas a un rasgo, que es el objeto ideal.

Este objeto (poder) no es pedagógico. No se aprende, se comprende. La conducción no es para cualquiera, se tiene o no se tiene. Todos tienen el bastón de mariscal en la mochila, pero no todos saben transmitirlo. De aquí, vemos a grandes teóricos no entender la fórmula de dicha conducción, nunca la van a entender, porque no se entiende se comprende. 

El mismo Juan Domingo Perón, que en lo singular creo es el mejor en conducción, no decía: “la política no se aprende, se comprende, y solamente comprendiendo es posible realizarla racionalmente. Decía el Mariscal de Sajonia que él tenía una mula que lo había acompañado en más de diez campañas, pero decía que la mula no sabía nada de estrategia. Lo peor es que él pensaba que muchos de los generales que también lo habían acompañado, sabían lo mismo; hay hombres que toda su vida han hecho política, pero nunca la han comprendido. El éxito será siempre para quien la haya comprendido, no para el que pretenda aprenderla”.

Hoy en día hay muchos que pretenden aprenderla, y hay pocos que desde el exilio, cárcel o proscripción, la comprenden. Es cuestión de tiempo y comprensión, no de pedagogía. 

*escritor y activista político.

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