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Análisis

No dan las cuentas

Vale preguntarles a los adalides del libremercado: si hay superávit, si la confianza en la estabilidad es total, si la inflación va camino a ser parte de la historia, ¿por qué no abren la economía? Y peor aún, sin inflación y sin déficit, ¿para qué tomar más deuda externa en dólares? A esta altura, la teoría no es muy consistente, y los números no cierran.

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Martín Epstein*

Siguiendo los mantras liberales más tradicionales, el gran problema a abordar es la inflación, y la madre de todas las batalles es el déficit fiscal. Según sostienen, debido al excesivo gasto de los gobiernos que excede la recaudación se cae en un dilema que tiene dos escenarios críticos: de un lado, la solución a través de la emisión monetaria que trae aparejado un aumento de precios que, sostenido produce inflación; del otro, la respuesta al problema vía endeudamiento que cubra el faltante.

Suele repetirse en esos ámbitos que la única variable que determina la inflación en un país es la emisión monetaria con un lema que cualquiera podría repetir de memoria “la inflación es, en todo tiempo y lugar, un fenómeno monetario”. En aras de una gran simplificación, se deja de lado no sólo particularidades de contexto como crisis, guerras o pandemias que evidentemente tienen sus impactos sobre las economías globales y locales, sino también dinámicas particulares como las que suceden en países como Argentina donde hay una tendencia constante a dolarizar inversiones y ahorros.

No entra dentro de este esquema la puja distributiva, la disputa entre los sectores productivos respecto a la rentabilidad que se manifiesta en una carrera entre precios y salarios que, indudablemente inciden en los ciclos inflacionarios. Tampoco la velocidad de reproducción del capital, y la relación entre producción, inversiones y el sistema financiero.

Pero por un momento, tratemos de debatir sobre los preceptos liberales. Para ‘liquidar’ la inflación, los sucesivos intentos desde mediados de la década de 1970 en nuestro país partieron de un salto discrecional del tipo de cambio (una devaluación, dicho en criollo) para luego atrasar el dólar y generar en simultáneo dos anclas: el tipo de cambio y la recesión. Hasta ahora, siempre con el mismo resultado: un fracaso absoluto. Martinez de Hoz eyectado de un gobierno autoritario con un crecimiento histórico de la deuda externa y niveles de precios peores a los recibidos. Cavallo, padre de la convertibilidad menemista, salió por la puerta de atrás en 1997 y expulsado por reclamo popular en el trágico diciembre de 2001. Caputo se fue de vacaciones a Río tras una corrida que no pudo controlar ni siquiera rematando 15.000 millones de dólares del préstamo que el FMI le diera a Macri en 2018.

Otra vez Caputo, durante el gobierno de quien se percibe académico, relanza una receta que sigue al pie de la letra. Si bien el maquillaje que vienen usando les permite sostener una película de un ajuste sin precedentes, y más allá de lo poco original del recorte sobre jubilaciones, empleo público y obra pública, lo cierto es que se viene acumulando desde el día uno una bola de intereses que, como siempre, son una presión latente sobre la frágil estabilidad conseguida. Por eso, no hay certezas sobre la salida del cepo. Por eso un día sostienen que sobra la plata y al día siguiente toman deuda por 1.000 millones de dólares. Ese es el motivo que nos conduce, una vez más, a un ciclo de mega endeudamiento con el FMI.

Entonces vale preguntarles a los adalides del libremercado: si hay superávit, si la confianza en la estabilidad es total, si la inflación va camino a ser parte de la historia, ¿por qué no abren la economía? Y peor aún, sin inflación y sin déficit, ¿para qué tomar más deuda externa en dólares? A esta altura, la teoría no es muy consistente, y los números no cierran.

*Politólogo y Analista Económico del Centro de Economía Política Argentina (CEPA)

Análisis

La hidrovía del rio Paraná: una cuestión geopolítica 

El juez federal Daniel Rafecas rechazó este jueves el pedido para frenar la licitación de la hidrovia del Paraná. ¿Por qué?

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Por Jesús Rivero*

Quizá, porque el congresista republicano Brian Mast, presidente del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes de EEUU y aliado de Donald Trump habia enviado una carta al Secretario de Estado Marco Rubio alertando sobre una “influencia maligna china» en la puja del contrato.

No es casualidad que esa misma semana el asesor presidencial Santiago Caputo viajó a Washington y se reunió con Mast, Michael Jensen, director senior del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional, y con el embajador argentino Alec Oxenford. La licitación explicita mas grande del ejecutivo de Javier Milei, es una cuestión de geopolítica. 

La hidrovia del rio Paraná-Paraguay es la principal via navegable de exportación Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia y Uruguay. Por la hidrovia circula el 80% de las exportaciones agroindustriales argentinas, más de 80 millones de toneladas de granos y sus derivados por año.

El contrato que se esta licitando contempla el dragado, redragado, balizamiento y mantenimiento de la via navegable Troncal por 25 años, con inversiones estimadas en 10.000 millones de dolares y una facturación anual de entre 200 y 300 millones. Jan De Nul, la empresa belga que opera el canal desde 1995 compite contra DEME (también belga) que incorporo al fondode inversiones estadounidense KKR, a Great Lakes Dredge y Dock y a Clear Street para fortalecer su oferta con capital norteamericano. Aunque el Gobierno excluyó  de la licitación a empresas estatales extranjeras, lo que dejo afuera a las chinas, no le impide la disputa e influencia del gigante asiático. 

El núcleo de las denuncias sobre la licitación apunta en primer lugar hacia los hermanos Juan, Patricio y Georgi Neuss, amigos de Santiago Caputo. A través de su firma Edison Energía fundada apenas un año antes de empezar a ganar licitaciones, se adjudicaron la concesión de Transener por 300 millones de dólares junto a Genneia, de Jorge Brito (h) y ganaron las concesiones de las represas Alicurá y Cerros Colorados.

Pasaron de tener una sola distribuidora eléctrica en la Patagonia a operar en toda la cadena eléctrica del pais: generación, transporte y distribución.

¿Los Neuss y Caputo, son familia?

Los Neuss financian la Fundación Faro que conducen Agustín Laje y Francisco Caputo, Hermano de Santiago Caputo. Son dueños del Yacht Club donde se organizan cenas para recaudar fondos para La Libertad Avanza. En febrero de 2025 aportaron 35 millones de pesos a la estructura partidaria para las elecciones de medio termino. Y, Servimagnus, el socio local de Jan De Nul esta vinculado al Grupo Román, que también aparece en el mapa de subcontratistas junto a los Neuss.

El otro punto de tensión es de escala geopolítica ya que alertaron a EEUU de una presunta influencia China en la oferta de Jan De Nul. El consorcio liderado por DEME que quedo en segundo lugar en la evaluación técnica traslado a funcionarios de Washington que Servimagnus  el socio local de Jan De Nul  tendría vinculos con empresas chinas a traves de Agrofina y esa conexión representaria “un riesgo para la seguridad nacional de Argentina y Estados Unidos”. Eso describe la carta que Mast envió a Rubio, elevando la cuestión al terreno diplomático. Y, temiendo perder el negocio geopolítico en terminos de intereses de Estados Unidos y violando el derecho internacional en relación a la soberania e intereses del Estado-Nación de Argentina.

Jan De Nul y Servimagnus no se responsabilizan de tales acusaciones en un comunicado que explicita “las referencias que buscan instalar un supuesto vinculo de JDN y Servimagnus con capitales chinos son falsas y malintencionadas». Asimismo respondieron  que DEME habia integrado un Joint Venture con firmas chinas en la licitación corta de la Hidrovia de 2022 y en proyectos en Ecuador

En lo que respecta al Gobierno, se defiende y argumenta que la licitación fue auditada por la UNCTAD y que conto con mesas participativas con exportadores, cerealeras y entidades industriales. 

¿Y Rafecas, para quien juega?

Las denuncias no llegaron solo desde el frente internacional y la oposición. La semana pasada la Procuraduría de Investigaciones Administrativas emitió un dictamen formal ante la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 9 advirtiendo sobre “serías irregularidades en el proceso”.

El organismo señalo ausencia de estudios de impacto ambiental, incumplimiento del Acuerdo de Escazú, falta de participación de las provincias ribereñas,clausulas restrictivas en las impugnaciones,  que exigen una garantía de diez millones de dólares para cuestionar decisiones administrativas y riesgos de direccionamiento del proceso. Fue el tercer informe crítico emitido sobre la licitación.

El diputado nacional Jorge Taiana tomó ese dictamen como base para presentar un nuevo proyecto de resolución en la Cámara de Diputados exigiendo la suspensión inmediata de la licitación. “El Gobierno debe suspender inmediatamente esta licitación y garantizar un procedimiento trasparente», afirmó, Taiana.

Sin embargo el juez Rafecas rechazo el pedido de suspensión cautelar el jueves 21 de mayo. Rafecas coincidio con el dictamen del fiscal Guillermo Marijuan y concluyo que no existen elementos suficientes ni un riesgo concreto que justifique detener el proceso. Con este posicionamiento que no es nuevo, esta claro para quien juega Rafecas.

Hoy, como hace decadas la hidrovia más importante de Sudamérica, responde a los intereses del lobby internacional, como Rafecas, y como Santiago Caputo que corre a dar explicaciones a los dueños de todo. 

*Escritor y activista político militante de Podemos Argentina. (fundador del Frente de Liberación Socialista en Argentina)

 

 

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