CABA
Tras el derrumbe de Floresta se reabrió el debate por la crisis habitacional en CABA
Distintas organizaciones que estudian las problemáticas urbanas en el territorio capitalino y en el área metropolitana de Buenos Aires, afirmaron que existe un «mercado informal» de alquileres.
Por Valeria Azerrat
El colapso de una vivienda que alojaba a más de 150 personas en el barrio porteño de Floresta puso en evidencia esta semana las falencias de las políticas públicas en materia habitacional en la ciudad de Buenos Aires, distrito en el que uno de cada tres habitantes alquila, la mitad de esos hogares registra hacinamiento y hay unos 4.000 inmuebles con riesgo de derrumbe.
Así lo evaluaron distintas organizaciones que estudian las problemáticas urbanas en el territorio capitalino y en el área metropolitana de Buenos Aires, las que afirmaron que existe un «mercado informal» de alquileres al que recurren quienes no cuentan con las condiciones para un contrato legal y el cual «retroalimenta la precariedad habitacional».
Objetaron también la definición del Gobierno porteño de priorizar los «negocios inmobiliarios» por sobre el financiamiento de iniciativas estatales que tiendan a morigerar la situación y denunciaron que la administración local realiza «controles nulos o ligeros» en las casas usurpadas o con construcciones ilegales en su interior que representan peligro.
Según información oficial, para concretar la fiscalización de propiedades privadas tomadas, como la situada en Rivadavia al 8700 donde ocurrió el trágico derrumbe que provocó la muerte de tres personas y en la cual habitaban unas 35 familias, es necesaria una orden judicial de ingreso y para ello el requisito previo es la denuncia del dueño de la vivienda.
«Si no hay denuncia hecha ni está judicializado el tema, depende de la decisión de quien habite el inmueble permitir el ingreso de las autoridades municipales para constatar alguna irregularidad, ya sea vinculada con alguna construcción ilegal o la veracidad de los supuestos arrendatarios e inquilinos», señalaron fuentes del Gobierno porteño.
Desde la organización Defendamos Buenos Aires advirtieron que existen en la Ciudad unas 4.000 viviendas que registran un riesgo de colapso, las que están «representadas por una mayoría de casas tomadas o usurpadas, hoteles en pésimo estado y edificios carentes de mantenimiento».
Javier Miglino, director de la agrupación, dijo que «las casas usurpadas son una suerte de tierra de nadie donde el Estado nunca llega», cuestionó «la política de controles ligeros a nulos» en este tipo de propiedades y afirmó que «hay una impunidad del 100% porque el Gobierno de la Ciudad exige todo tipo de documentación y de datos para denunciar».
La situación irregular de este tipo de viviendas antiguas -en las que las familias sub alquilan habitaciones en condiciones de hacinamiento- predominó desde el siglo pasado en barrios como Monserrat, San Telmo y La Boca; no obstante en las últimas décadas el modelo habitacional de los inquilinatos apareció también en Almagro, Flores, Floresta, Liniers y Nueva Pompeya.
Jonatan Baldiviezo, abogado ambientalista y urbanista, sostuvo que «la Ciudad está en un contexto de crisis habitacional donde uno de los grandes problemas que se está teniendo hace varias décadas es la imposibilidad del acceso a la vivienda de gran parte de la población».
«Ante la ausencia del Estado, se empiezan a desarrollar alternativas: las familias de más recursos alquilan formalmente, las de menos recursos construyen o compran en barrios populares y luego están las que acceden a un alquiler informal en situaciones muy precarias y empiezan a surgir esa especie de inquilinatos», precisó.
Baldiviezo, que preside el Observatorio del Derecho a la Ciudad, consideró que la fiscalización no es la única salida al tema para evitar que se repitan colapsos como el de Floresta, sino que demandó la implementación de «políticas habitacionales» de parte del Gobierno porteño.
«Tenemos un Gobierno que se concentró en estos 15 años en los emprendimientos inmobiliarios con el suelo público, pero no se preocupó en resolver la cuestión habitacional», remarcó.
Un informe de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), entre otras organizaciones, reveló que «más de la mitad de los hogares inquilinos del Área Metropolitana Buenos Aires vive con hacinamiento»; en tanto que el 35% de los consultados respondió que no alquila una vivienda completa, sino una habitación.
«Hay una situación en donde existe un mercado de alquileres formal, que excluye a los hogares más vulnerables. Así, se produce una retroalimentación de la precariedad habitacional, en donde los hogares que más protección necesitan terminan alquilando de manera más precaria aceptando condiciones ilegales», sostiene la investigación.
En diálogo con Télam, Catalina Marino, coordinadora del programa Derecho a la Ciudad de ACIJ, señaló que este tipo de encuestas «visibiliza una problemática que requiere de políticas integrales para el acceso a la vivienda y que la vivienda cumpla su función de uso y no como una reserva de valor o como un medio especulativo».
Por su parte, la legisladora porteña del Frente de Todos y vicepresidenta de la Comisión de Vivienda, Ofelia Fernández, manifestó que «la gravedad del hecho» ocurrido en Floresta «puso en evidencia la situación de emergencia habitacional que atraviesan miles de hogares en la Ciudad».
«Aunque no se conocen todavía los datos actualizados a la fecha, en la última década se ha hecho visible un incremento de las condiciones de vulnerabilidad habitacional, particularmente en la zona sur, donde ocurrió el derrumbe», consideró.
Y analizó que «una de las manifestaciones de tal situación son las modalidades de hábitat colectivo informal, así como los hoteles y pensiones en los que conviven miles de familias sin que, en la mayoría de los casos, el Ejecutivo local ejerza tareas de regulación y control para garantizar el cumplimiento de la normativa aplicable y el derecho a la vivienda digna de las familias que los habitan».
CABA
“Todo el mundo tiene derecho a competir”: Jorge Macri le puso freno a la operación de LLA
El jefe de Gobierno porteño rechazó la chicana del legislador libertario, que había dicho que una candidatura de Mauricio Macri beneficiaría al kirchnerismo. Con Ritondo ya en la misma línea, el PRO cierra filas y advierte que no resignará su lugar en el escenario electoral de 2027.
Jorge Macri le planta cara a Menem: “Todo el mundo tiene derecho a competir”
★ En menos de 24 horas, dos de las figuras más relevantes del PRO salieron a rebatir públicamente la misma provocación. Después de que el presidente del bloque PRO en Diputados, Cristian Ritondo, calificara de «poco ubicado» al presidente de la Cámara baja, Martín Menem, por sugerir que una candidatura de Mauricio Macri beneficiaría al kirchnerismo, fue el turno del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, quien este domingo rechazó con firmeza la misma afirmación en declaraciones radiales.
«No comparto. Todo el mundo tiene derecho a competir y hacer su aporte. Eventualmente habrá que ver cómo se compite y a favor de quién», señaló el mandatario de la Ciudad de Buenos Aires.
Menem apretó; el PRO respondió en bloque
Las declaraciones de Menem que encendieron la reacción del PRO fueron contundentes: el legislador de La Libertad Avanza (LLA) no solo cuestionó una hipotética candidatura presidencial del fundador del partido amarillo, sino que lo caracterizó como «un exmandatario que no pudo reelegir» y que fracasó en 2019 en su intento de terminar con el populismo. Desde esa lectura, Menem planteó que Macri debería limitarse a apuntalar las reformas del gobierno de Javier Milei, bajo el argumento de que una división del voto opositor al peronismo podría propiciar el retorno del kirchnerismo al poder.
La respuesta de Jorge Macri fue directa y dejó en claro que el PRO no acepta el rol de comparsa que LLA le asigna. «El PRO, sin dudas, tiene un lugar en la política argentina. Gobernamos tres provincias, muchas intendencias y pasamos por el Gobierno haciendo nuestro aporte, sembrando algunas de las semillas que después terminaron de germinar», remarcó.
Candidatos propios y un mensaje inequívoco para 2027
Lejos de resignar terreno ante la presión libertaria, Jorge Macri fijó un horizonte electoral concreto: «Mi deseo es que el PRO cuente con candidatos propios para las elecciones de 2027, tanto en la presidencia como para las provincias e intendencias». La frase equivale a una declaración de independencia; un aviso de que el PRO no ingresará a los comicios del año próximo como apéndice de LLA ni al precio de diluir su identidad.
Al mismo tiempo, consciente de que la gestión de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires requiere de una relación operativa con la Casa Rosada, el jefe de Gobierno buscó equilibrar su discurso para evitar una ruptura prematura. «Mi deseo hoy es que al Gobierno nacional le vaya bien, porque así a la Ciudad le va bien y, si nos va bien a nosotros, también le va bien al país», afirmó. El respaldo al oficialismo, en suma, sigue en pie; pero con condiciones cada vez más explícitas.
La fractura que LLA subestimó
El doble golpe de Ritondo y Jorge Macri en la misma jornada no parece casual. El PRO envía una señal coordinada: la operación de LLA para absorber su electorado y desplazar a Mauricio Macri del escenario político de 2027 encontrará resistencia organizada, no resignación silenciosa.
El argumento de Menem omite un dato que el PRO conoce bien: fue su estructura territorial, sus cuadros técnicos y su músculo legislativo los que permitieron al gobierno libertario aprobar iniciativas clave durante su primer año de gestión. Ahora que LLA busca consolidar su propio espacio, la cuenta pendiente con ese aporte vuelve al centro del debate interno de la derecha.
La disputa revela, además, una contradicción de fondo en el discurso del gobierno libertario: una fuerza que se proclama defensora de la «libertad» y la «competencia» resulta ser, en el plano político interno, la primera en intentar excluir a un rival del juego electoral antes de que la ciudadanía pueda pronunciarse.
Puntos clave
- Jorge Macri rechazó la afirmación de Martín Menem de que una candidatura presidencial de Mauricio Macri beneficiaría al kirchnerismo: «Todo el mundo tiene derecho a competir».
- El jefe de Gobierno porteño expresó su deseo de que el PRO tenga candidatos propios en 2027, incluyendo en la presidencia.
- Menem caracterizó a Mauricio Macri como «un exmandatario que no pudo reelegir» y sugirió que debería limitarse a apoyar las reformas de Milei.
- En la misma jornada, Cristian Ritondo también rechazó las declaraciones de Menem, configurando una respuesta coordinada del PRO.
- Jorge Macri mantuvo su apoyo al gobierno nacional, pero dejó una advertencia: «Habrá que ver cómo se compite y a favor de quién».
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