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Samantha, madre de Tomás, dijo estar «muy conforme» con la investigación

La mujer declaró asistida por el abogado Miguel Ángel Pierri, quien encabeza la representación legal de la familia de la víctima, en calidad de particular damnificado.

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El-Argentino-Samanta, Mamá de Tomás Tello..

Samanta Ferreyra, madre de Tomás Tello, el joven de 18 años asesinado por una patota durante los festejos de Año Nuevo en el balneario bonaerense de Santa Teresita, declaró como testigo en el marco de la causa por el crimen, y aseguró que está «muy conforme» con la investigación, en la que hay ocho mayores y dos menores de edad detenidos.

Ferreyra dijo que el fiscal Pablo Gamaleri, titular de la Unidad Funcional de Instrucción 11 de Mar de Ajó, ante quien declaró como testigo del crimen de su hijo, «está trabajando perfectamente, muy bien».

Según explicó al salir de la sede de la fiscalía, en su declaración aportó precisiones sobre algunos de los acusados, con los que su hijo había tenido un incidente el último 23 de diciembre por un incidente originado a raíz de una fiesta que organizó en una casa.

«Conté lo que había hablado con mi hijo la noche previa al 24», dijo, y agregó que aportó información sobre posibles testigos del ataque sufrido por la víctima, que aun no hayan sido citados en el marco de la causa.

Ferreyra, quien están a cinco días de dar a luz a su tercera hija mujer, aseguró que aun no vio lo videos incorporados al expediente.

A dos días del crimen de su hijo, la mujer señaló que está «contenida por la familia» y «tratando de seguir adelante».

Su testimonio se sumó de este modo a los que ya aportaron en la causa cerca de veinte testigos, entre ellos personal médico que asistió a Tello luego de ser atacado en la mañana del 1 de enero, y efectivos policiales que intervinieron en la detención de los acusados y en distintos procedimientos realizados en el marco de la instrucción penal.

La mujer declaró asistida por el abogado Miguel Ángel Pierri, quien encabeza la representación legal de la familia de la víctima, en calidad de particular damnificado.

El letrado aseguró que los ocho adultos detenidos por el hecho son «gente asesina» y serán condenados a prisión perpetua.

«Esta gente es asesina, a mí no me importa si eran vendedores ambulantes o lo que sean. Un día se van a ir de un tribunal con una condena a perpetua», señaló Pierri en la puerta de las oficinas donde funciona la Unidad Funcional de Instrucción 11, que investiga el crimen.

Se mostró «muy satisfecho» con «el curso y el pulso que tiene la investigación», a cargo del fiscal Pablo Gamaleri.

«Falta mucho. Esto recién empieza. Esta causa va a tomar mucho más que los cuatro meses que tiene la instrucción prevista», estimó.

Pierri aseguró que comparte la hipótesis de la fiscalía respecto de la autoría del crimen, que apunta al detenido identificado como Damián «El Kope», Kopelián (21), un joven con antecedentes penales.

Aseguró además que «la premeditación» del crimen por parte de Kopelián y los otros siete mayores detenidos, entre ellos su padre y su hermano, «está prácticamente probada», a partir del presunto incidente previo que la víctima había tenido con algunos de ellos.

«Acá hay un hecho que ocurrió el 23 de diciembre, y la escena continúa en la madrugada del día primero, por lo tanto la premeditación la tenemos prácticamente probada», dijo.

«Hay un episodio que tiene que ver con diferencias, con algún tipo de discusión. Eso se traslada al día primero, a las 7 de la mañana, donde urden un plan, lo encuentran a Tomás, y se lleva a cabo la acción de matarlo», precisó.

Pierri indicó además que aun «hay mucho material de imagen» para analizar en la causa, y que «se va a trabajar con un equipo de la Policía Federal para poder tomar conocimiento» del contenido de los teléfonos celulares secuestrados, entre ellos el de la víctima.

Los detenidos

Por el crimen de Tello están detenidos Damián Kopelían (21), señalado como presunto autor material del crimen, y otros siete mayores de edad: Federico Brandon (22), Roberto de Jesús Ochoa (27) y Carlos Amestoy (29), imputados como coautores, y Avedis Kopelián (57) y Aram Kopelián (27), padre y hermano del principal acusado, Darío Espinosa (33) y Roberto Cejas (29), como partícipes necesarios.

Todos ellos están imputados por el delito de «homicidio agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas, la misma figura penal que los condenados por el crimen de Fernando Báez Sosa, ocurrido en enero de 2020 en la localidad de Villa Gesell.

Buenos Aires

Granja Tres Arroyos frenó su planta en Capitán Sarmiento y crece el temor al cierre definitivo

La principal avícola del país suspendió «hasta nuevo aviso» la actividad en la ciudad bonaerense, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas. El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas alimentan la certeza entre los trabajadores de que la paralización será permanente.

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Retiran maquinaria y vacían oficinas: los trabajadores de Granja Tres Arroyos ya no creen en la "suspensión temporal".

La empresa avícola Granja Tres Arroyos notificó formalmente el cese de la actividad productiva en su planta de Capitán Sarmiento a partir del 31 de agosto de 2026. En un comunicado interno, la dirección argumentó que la medida obedece a «la falta de suministro eléctrico y a otras cuestiones operativas y productivas derivadas de circunstancias de fuerza mayor y de público conocimiento». La suspensión, definida como temporal, se extiende «hasta nuevo aviso», una fórmula que los propios trabajadores interpretan como el preludio de un cierre definitivo.

El vaciamiento que habla por sí solo

Lo que convierte la preocupación de los empleados en algo más que un temor sindical es lo que ocurre puertas adentro: el directorio inició el retiro de la maquinaria concesionada y el vaciamiento de las oficinas, señales que en el lenguaje industrial raramente acompañan una pausa transitoria. Según informó **Infobae**, esas acciones concretas son las que alimentan la convicción de que la paralización no será temporaria sino permanente, lo que pondría en riesgo los puestos de trabajo de los empleados que aún permanecen en la planta.

La suspensión en Capitán Sarmiento no es un episodio aislado, sino el último eslabón de una cadena de cierres y paralizaciones que viene sacudiendo a la empresa a lo largo de todo el año. La estructura productiva de Granja Tres Arroyos se desintegra de manera sistemática, planta por planta, sin que la conducción empresarial haya ofrecido una hoja de ruta clara sobre el futuro de sus instalaciones y su personal.

Un año de recortes en serie

El panorama acumulado en 2026 es de una gravedad que no admite eufemismos. A principios de agosto, la empresa comunicó el despido de más de 250 trabajadores de su planta industrial La China, ubicada en Concepción del Uruguay (Entre Ríos), justificando la medida en la caída de la actividad provocada por la gripe aviar. Con anterioridad, Granja Tres Arroyos había paralizado por un mes la planta de Avex en Río Cuarto (Córdoba) y suspendido a todo el personal en la planta Pinazo de Pilar. En Wade II hubo paralizaciones por conflictos salariales y bloqueos, mientras que en Wade I la producción se redujo de manera notoria.

El historial reciente incluye además el cierre de la planta de Tristán Suárez con 200 despidos y el cierre de la planta de Becar en Concepción del Uruguay, desde donde los 270 trabajadores fueron trasladados a La China, la misma planta que meses después recibiría los despidos masivos de agosto. Una lógica de concentración y achicamiento que ahora desemboca en la parálisis de Capitán Sarmiento.

El peso de una deuda de 350 millones de dólares

Detrás de cada cierre y suspensión late una crisis financiera de proporciones: la empresa arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia con sus acreedores una reestructuración que contempla quitas de hasta el 75% del capital, plazos de pago a siete años y la venta de al menos cinco activos no estratégicos. A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis, desde donde aceleró los recortes internos mediante un programa de retiros voluntarios y comenzó a afrontar sus obligaciones «de manera escalonada y en cuotas».

El colapso de la principal avícola del país no puede leerse en clave exclusivamente empresarial. Se trata de la destrucción de miles de puestos de trabajo en una industria que históricamente fue motor de empleo en el interior bonaerense y en provincias como Entre Ríos y Córdoba. Las suspensiones y cierres no solo dejan trabajadores en la calle, sino que erosionan la trama productiva de ciudades enteras que dependen del empleo industrial para sostener su economía local. La fórmula «fuerza mayor» que esgrime la empresa en sus comunicados no alcanza para explicar una crisis que es también el resultado de decisiones empresariales, de un contexto macroeconómico que encareció insumos y tarifas, y de un Estado que asiste al desmoronamiento sin intervenir con políticas activas de sostenimiento del empleo.

Puntos clave

  • Granja Tres Arroyos suspendió «hasta nuevo aviso» su planta de Capitán Sarmiento desde el 31 de agosto de 2026, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas.
  • El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas generan entre los trabajadores la certeza de que el cierre será definitivo.
  • En lo que va del año, la empresa despidió a más de 250 empleados en Concepción del Uruguay y paralizó o cerró plantas en Pilar, Río Cuarto, Tristán Suárez y Becar.
  • La compañía arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia quitas de hasta el 75% del capital con sus acreedores.
  • A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis.

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