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Brote de hepatitis A: ya hay casi tantos casos como en todo 2024 y alertan por baja vacunación

El Ministerio de Salud informó que los contagios casi igualaron a los de todo 2024 y cambiaron de perfil: ahora afecta más a adultos jóvenes. Especialistas advirtieron por la baja en la vacunación y los riesgos de nuevos brotes.

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El Ministerio de Salud de la Nación encendió las alertas sanitarias tras confirmar que, en apenas seis meses, Argentina registró 69 casos de hepatitis A, apenas uno menos que los 70 contabilizados en todo 2024. La cifra, publicada en el último Boletín Oficial, representa un incremento inusual que preocupó a las autoridades y modificó el enfoque epidemiológico sobre una enfermedad que parecía controlada.

La ciudad de Buenos Aires y la provincia de Salta encabezaron el listado con 13 contagios cada una. Les siguieron Buenos Aires y Córdoba con 11 casos cada una, y Santa Fe con cinco. Pero el dato más llamativo no fue la cantidad sino el perfil de los afectados: 38 personas tenían entre 20 y 39 años, 17 eran menores de 20 y las 14 restantes, mayores de 40.

«Este aumento de casos es un brote epidemiológico porque superaron lo esperado para este periodo», sostuvo la hepatóloga María Luciana Orellano, del Sanatorio San Carlos de Bariloche.

La enfermedad que volvió en silencio

La hepatitis A es una infección viral que inflama el hígado. Según las especialistas consultadas, se transmite por vía fecal-oral, a través de relaciones sexuales sin protección o por consumo de agua y alimentos contaminados. Aunque suele ser aguda y autolimitada, puede causar síntomas severos como fiebre, vómitos, dolor abdominal, ictericia y, en casos extremos, insuficiencia hepática.

Romina Lucero, médica de la obra social Luis Pasteur, explicó que el diagnóstico se realiza con análisis de sangre específicos: «Se buscan anticuerpos para hepatitis A, B y C. Si uno da positivo, se deriva al especialista para estudios más avanzados».

Aunque la mayoría de los pacientes se recupera sin secuelas, la enfermedad puede generar decaimiento prolongado. «En general, lleva a varios días en cama, pérdida de peso y debilidad. En casos raros puede derivar en trasplante hepático», advirtió Lucero.

Menos niños, más adultos: el nuevo grupo de riesgo

Durante años, la hepatitis A afectó sobre todo a niñas y niños pequeños. Sin embargo, la realidad cambió. «El grupo etario más afectado ahora son los adultos jóvenes, entre 20 y 39 años», señaló Orellano. La explicación está vinculada al descenso sostenido de la cobertura vacunal en mayores que no recibieron la dosis correspondiente en su infancia.

Desde 2005, la vacuna contra la hepatitis A integra el Calendario Nacional y se aplica una única vez al primer año de vida. Su eficacia es del 95% al 99%. Pero las especialistas alertaron que muchos adultos no accedieron a la inmunización y hoy están expuestos.

«La vacuna casi anuló la enfermedad en los últimos años, pero bajó el acceso, especialmente entre adultos. Además, quienes no pertenecen a los grupos priorizados deben pagarla y cuesta alrededor de $100 mil por dosis», denunció Orellano.

Condiciones sociales y económicas que agravan la situación

El brote de hepatitis A también expuso desigualdades estructurales. La transmisión, muchas veces, se vincula con el acceso limitado a servicios básicos. “Si no hay un manejo adecuado de excretas y no se garantiza el lavado de manos y de alimentos, los casos aumentan”, explicó Lucero.

Ambas médicas también apuntaron a otras causas del incremento: relaciones sexuales sin protección, turismo hacia zonas endémicas y falta de controles sanitarios. Según el Ministerio de Salud, por cada caso detectado, puede haber hasta cinco contagios más.

¿Qué pasa con el resto de las hepatitis?

Aunque la hepatitis A volvió a escena, no es la única que preocupa. Otras variantes continúan presentes, algunas con consecuencias más graves y sin vacuna disponible.

Hepatitis B: se transmite por vía sexual o contacto con sangre. Representa el 45% de los trasplantes hepáticos en Argentina. Tiene vacuna desde hace décadas, pero su aplicación también muestra signos de retroceso.

Hepatitis C: sin vacuna, se propaga por contacto con sangre infectada. El tratamiento es eficaz pero extremadamente costoso. «Siete de cada diez personas que la tienen no lo saben», alertó Lucero.

Hepatitis D: menos frecuente, solo afecta a quienes ya portan el virus B. Puede derivar en cirrosis o cáncer de hígado.

Hepatitis E: escasa en Argentina, más frecuente en zonas con agua contaminada. Solo existe una vacuna en China y no fue aprobada por la OMS.

La OMS pide reforzar la prevención

En el marco del Día Mundial contra la Hepatitis, que se conmemora cada 28 de julio, la Organización Mundial de la Salud insistió en la necesidad de fortalecer la vacunación y el diagnóstico precoz. En Argentina, los especialistas coincidieron en que la tendencia podría revertirse si se retoman campañas públicas de concientización y se garantiza el acceso gratuito a la inmunización.

“El virus puede circular silenciosamente hasta transformarse en un problema grave”, advirtió Orellano. Y concluyó: “La hepatitis no se erradicó. Solo la estábamos ignorando”.

Salud 🩺

Diálisis en Argentina: crecen los casos y advierten por un problema que ya afecta a millones

Especialistas y entidades médicas pondrán el foco en los estándares de atención, el aumento sostenido de pacientes y los desafíos estructurales del tratamiento renal en el país durante una jornada nacional en Córdoba.

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Lo que tenés que saber

  • En Argentina existen cerca de 30.000 pacientes en diálisis crónica.
  • Cada año ingresan entre 7.000 y 8.000 nuevos casos.
  • Se estima que 1 de cada 10 argentinos padece enfermedad renal crónica.
  • El país registra entre 1.500 y 2.000 trasplantes renales anuales.
  • Especialistas debatirán sobre calidad en diálisis el 15 y 16 de mayo en Alta Gracia.
  • Participarán entidades médicas, universidades y autoridades sanitarias.
  • Referentes del sector remarcaron diferencias entre acceso y calidad del tratamiento.

Crece la preocupación por la enfermedad renal crónica en Argentina

La enfermedad renal crónica afecta al 12% de la población adulta y se estima que 1 de cada 10 argentinos convive con esta patología. En ese contexto, el país cuenta con aproximadamente 30.000 pacientes en diálisis crónica, con un ingreso anual de entre 7.000 y 8.000 nuevos casos.

Los datos forman parte de un informe difundido en la previa de la Segunda Jornada Nacional de Calidad de Diálisis, que se realizará el 15 y 16 de mayo en Alta Gracia, Córdoba. El encuentro estará organizado por ATERYM Alta Gracia, con apoyo de distintas entidades académicas y sanitarias.

El desafío del sistema de diálisis en el país

Argentina mantiene una cobertura casi universal de diálisis y trasplantes renales. Según el informe, en el país se concretan entre 1.500 y 2.000 trasplantes por año, aunque el número de pacientes que ingresa a diálisis supera al de quienes salen del sistema mediante un trasplante.

“El objetivo principal de esta jornada es poner la calidad en diálisis en una agenda explícita, concreta y sostenida en el tiempo. No se trata de una jornada académica tradicional ni de un curso de formación. Está dirigida a quienes toman decisiones: directores médicos, mandos medios, prestadores, financiadores y actores institucionales del sistema de salud”, comentó el Dr. Sergio Boni, director médico de ATERYM Alta Gracia.

Asimismo, añadió: «La idea es sentarnos a trabajar sobre cómo estamos, qué estamos haciendo bien, qué debemos mejorar y cómo proyectar un sistema más ordenado y de mayor calidad hacia los próximos años. ‎El tratamiento dialítico ha evolucionado significativamente en términos tecnológicos, acceso y cobertura».

Especialistas ponen el foco en la calidad del tratamiento

«Hoy más pacientes pueden acceder a diálisis que hace 20 o 30 años, lo cual es un logro importante del sistema de salud. Sin embargo, esa evolución no siempre fue acompañada por un desarrollo equivalente en términos de calidad. Es decir, crecimos en cantidad, pero no siempre con el mismo énfasis en cómo se presta ese servicio”, indicó Boni.

De acuerdo con los especialistas, el sistema argentino presenta buena cobertura y profesionales capacitados, aunque todavía existen diferencias importantes entre distintos centros de atención. Algunas instituciones trabajan con estándares internacionales, mientras otras enfrentan limitaciones vinculadas a procesos, indicadores y sostenibilidad.

“En este sentido, esta jornada justamente busca contribuir a ese ordenamiento, alineando al sistema en torno a estándares comunes. En nuestro caso hemos logrado estructurar un modelo de trabajo basado en calidad, con procesos definidos, indicadores y cultura organizacional orientada a la mejora continua, pero sabemos que sostener eso en el tiempo es incluso más difícil que alcanzarlo», dijo.

La jornada nacional que reunirá a referentes del sector

El encuentro contará con participación del Consejo de Médicos de la Provincia de Córdoba, la Universidad Católica de Córdoba, la Sociedad Argentina de Nefrología, la Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión y la Sociedad de Nefrología de Córdoba.

También asistirán centros de diálisis de todo el país, representantes del Ministerio de Salud nacional y provincial, auditores de PAMI y entidades acreditadoras como ITAES.

“Así, el crecimiento de la demanda, la complejidad de los pacientes, las tensiones del sistema de salud y la necesidad de eficiencia nos obligan a ser cada vez más profesionales en la gestión”.

Además, los especialistas remarcaron: «Argentina logró que prácticamente todos los pacientes accedan a diálisis, pero el desafío ahora es cómo se hace esa diálisis y pasamos de discutir el acceso a discutir la calidad y ese es el verdadero cambio de paradigma».

Qué plantean los referentes médicos sobre el futuro de la diálisis

Durante la jornada se buscará debatir herramientas de gestión, modelos de organización y estrategias vinculadas a la mejora continua del sistema de atención renal.

“Dicho de otra manera: la diálisis está garantizada, pero la calidad todavía no». “En criollo: dato mata relato. Necesitamos medir calidad, no suponerla. Si no mejoramos, el paciente lo paga. Es duro, pero cierto”, finalizó el Dr. Boni.

La actividad reunirá a referentes sanitarios nacionales e internacionales con el objetivo de analizar la situación actual de la diálisis y los desafíos vinculados a la calidad de atención en Argentina.

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