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Libertad de expresión

La violencia como política de Estado: la palabra de Roberto Navarro tras el ataque

Discursos de odio y golpes: el precio de ser periodista crítico en tiempos de Milei.

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El Argentino Diario-Roberto Navarro-El Destape.

La violencia física sufrida por Roberto Navarro no es un hecho aislado. Es la consecuencia directa de un clima de odio sistemáticamente promovido desde el más alto nivel del poder político en la Argentina. La agresión contra el director de El Destape —un periodista crítico de Javier Milei— revela hasta qué punto los discursos violentos lanzados desde la Presidencia encuentran eco en acciones concretas contra quienes piensan distinto.

La crónica de un ataque anunciado

El pasado lunes, Navarro ingresaba a un hotel cuando fue objeto de insultos por parte de un individuo. Según su relato, intentó ignorarlo, pero la agresión verbal se intensificó. Cuando se acercó, otro hombre lo golpeó en la cabeza desde atrás.

El golpe le provocó un hematoma de gran tamaño, obligando a su internación por 48 horas, dado su estado de salud particular: Navarro está anticoagulado tras sufrir un accidente isquémico en 2015.

Nada de esto fue casual. Apenas 24 horas antes, Javier Milei había atacado públicamente a los periodistas, llamándolos “mentirosos”, una consigna que fue replicada palabra por palabra por los agresores. No es la primera vez que Milei utiliza la violencia verbal contra colectivos sociales, mujeres, minorías sexuales, artistas y figuras políticas opositoras.

De la palabra al golpe

Lo que empieza como insulto se convierte, finalmente, en agresión física.

Navarro lo advirtió claramente: “Hago responsable al Presidente por lo que me pasó y por lo que me pueda pasar, y también a Luis Majul, que se ocupa de marcar”.

No es un dato menor la participación de figuras mediáticas oficialistas como Majul en esta cadena de violencia. A días del ataque, Majul había descalificado públicamente a Navarro, reduciéndolo a “un operador” y negándole su rol periodístico.

El miedo como estrategia de disciplinamiento

La ola de solidaridad no se hizo esperar. Legisladores, sindicalistas, referentes de los derechos humanos, artistas y periodistas de diferentes espacios políticos repudiaron el ataque.

Navarro agradeció el respaldo, pero dejó un mensaje preocupante: “Esto nos genera miedo, y el miedo genera silencio”.

La violencia, cuando se institucionaliza desde el poder, no solo busca castigar a una persona. Busca disciplinar a todos los que todavía se atreven a levantar la voz. Busca sembrar terror para apagar el debate, la crítica y la libertad de prensa.

Hoy fue Navarro. Mañana puede ser cualquier periodista, cualquier artista, cualquier ciudadano.

Una responsabilidad que no puede ser eludida

En una democracia, la palabra del Presidente tiene peso. Cuando el jefe de Estado ataca sistemáticamente a la prensa, naturaliza el odio como método de acción política. Cuando fomenta la violencia simbólica, abre la puerta a la violencia física.

La responsabilidad de Milei en este clima de agresividad creciente es ineludible. También la de aquellos comunicadores oficialistas que, lejos de ejercer el periodismo, actúan como engranajes de una maquinaria de señalamiento y persecución.

Argentina ya conoce las consecuencias de la estigmatización y el odio. No es un camino nuevo. Es un camino que siempre termina mal.

Libertad de expresión

Milei usó un aula del ORT para arengar a adolescentes a abuchear periodistas

Lo que estaba pautado como una charla sobre Inteligencia Artificial en el colegio ORT de Almagro se convirtió en un acto político a puertas cerradas. Milei alentó los silbidos de los alumnos contra los periodistas y prometió festejar si los abucheos eran más fuertes, dejando en evidencia su sistemática campaña de hostigamiento a la prensa crítica.

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Milei alentó a alumnos del ORT a abuchear periodistas durante una charla escolar a puertas cerradas.

Javier Milei eligió el día después de sus victorias en la Cámara de Diputados para prolongar el festejo en un escenario inusual: el aula de un colegio secundario. Bajo la excusa de una conferencia sobre Inteligencia Artificial organizada por la DAIA en el marco del 90° aniversario de la institución, el mandatario se presentó el jueves 27 de agosto ante alumnos de cuarto y quinto año de la sede Yatay del colegio ORT, en el barrio porteño de Almagro, con su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, a su lado.

El dispositivo montado para el acto rozó el despropósito: el despliegue de seguridad fue tan desmedido que incluyó la clausura temporal de la estación de subte Río de Janeiro. Las condiciones impuestas por la Casa Rosada fueron igualmente reveladoras: acceso restringido a adultos y bloqueo de cámaras de medios. Solo los estudiantes podían presenciar la exposición, sin testigos incómodos.

El discurso del «paraíso en la Tierra» en lugar de IA

La agenda tecnológica duró lo que un parpadeo. Durante los 40 minutos que Milei tuvo el micrófono, la Inteligencia Artificial quedó archivada y el presidente repasó los ejes de su último libro, con citas al rebe de Lubavitch como hilo conductor. El mandatario aseguró ante los adolescentes que su misión desde la Casa Rosada es «traer el paraíso a la Tierra» y aplicar medidas que consideró «justas bajo la óptica del creador».

Lejos de suavizar el tono por estar frente a menores de edad, Milei arremetió contra la dirigencia opositora, cuestionó a quienes alertan sobre la crisis de los deudores y definió esas advertencias como parte de un «nuevo mercado repugnante de la morosidad». Sin eludir las comparaciones que lo caracterizan, el presidente equiparó esas críticas con los cuestionamientos que recibió en campaña sobre la supuesta libre venta de órganos o armas en las escuelas.

El momento que definió la jornada: arengar a adolescentes contra la prensa

El punto de quiebre llegó cuando Milei metió a los periodistas en la ecuación. Tras definir a la propiedad privada como un diseño divino, el presidente deslizó que a los periodistas les vendría bien aprender esa lección. La frase disparó una reacción inmediata: un grupo de adolescentes respondió con abucheos y silbidos. La respuesta del jefe de Estado no fue contener la situación sino todo lo contrario: prometió festejar si los silbidos eran todavía más fuertes, transformando el aula en un ring de hostilidad contra la prensa con menores de edad como protagonistas.

El episodio no es aislado. Milei acumula un historial documentado de ataques contra periodistas y medios críticos: insultos en redes sociales, descalificaciones públicas en cadena nacional, promoción de listas de «periodistas cómplices» desde su entorno y presiones a empresas anunciantes para desfinanciar medios opositores. Alentar abucheos en una escuela constituye la versión más cruda de esa misma lógica de hostigamiento, ahora inoculada en adolescentes en formación.

«O el bien o el mal»: sin grises ni moderados

Sobre el cierre de su alocución, el presidente fue explícito respecto de su cosmovisión política: «O eligen el bien o eligen el mal», sentenció ante los jóvenes, descartando de plano cualquier matiz o posición intermedia. Advirtió que prosperarán o se hundirán según esa decisión, dejando en claro que para su proyecto no existe lugar para quienes no se definan en su bando.

El acto fue gestionado por la DAIA en el marco de sus festejos institucionales. Las familias recibieron un correo electrónico con 24 horas de anticipación informando que la asistencia era voluntaria, pero el formato hermético generó malestar entre algunos padres y un llamativo silencio del equipo docente, que prefirió no hacer declaraciones públicas para evitar posibles represalias. La tensión que atravesó el fondo de la charla se disipó recién al final, cuando Milei dio por concluida su exposición y decenas de jóvenes lo rodearon para sacarse una foto, en el giro costumbrista que suele cerrar sus apariciones públicas.

Puntos clave

  • Milei convirtió una charla sobre IA en el colegio ORT en un acto político a puertas cerradas, con acceso bloqueado a adultos y cámaras.
  • El presidente alentó los abucheos de alumnos secundarios contra periodistas y prometió festejar si los silbidos eran más intensos.
  • La DAIA organizó el evento en el marco de sus 90 años; las familias fueron notificadas con solo 24 horas de anticipación.
  • El dispositivo de seguridad incluyó el cierre temporal de la estación de subte Río de Janeiro, en Almagro.
  • El episodio se inscribe en el patrón sistemático del gobierno de La Libertad Avanza de hostigamiento a la prensa crítica.
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