CABA
Becas Ciudad suspendidas: el ajuste silencioso de Macri que golpea a los más vulnerables
El jefe de Gobierno porteño agitó el anuncio de una rebaja impositiva para 2027 mientras, en silencio, suspendía cientos de Becas Ciudad. En pocos días, 91 casos llegaron al Ministerio Público de la Defensa y advierten sobre la posible judicialización masiva de los reclamos.
Cientos de estudiantes secundarios de la Ciudad de Buenos Aires amanecieron sin la ayuda económica que les permitía sostener su escolaridad. Las Becas Ciudad, creadas en 2008 por la Ley N° 2917 para garantizar el acceso, la permanencia y la promoción de alumnos en situación de vulnerabilidad socioeconómica, fueron suspendidas en forma masiva mientras el gobierno porteño concentraba la atención pública en el anuncio de una rebaja en el Impuesto a las Patentes prevista para 2027.
El jefe de Gobierno, Jorge Macri, presentó la semana pasada la baja del tributo automotor como parte del proyecto de Ley de Presupuesto que la Ciudad ingresará a la Legislatura porteña en los próximos días. La cobertura mediática se concentró en ese anuncio. En paralelo, decenas de familias comenzaron a detectar que las becas de sus hijos habían sido dadas de baja sin explicación clara, sin aviso previo y sin vía de reclamo accesible.
91 casos en pocos días, y siguen llegando
La magnitud del problema quedó expuesta a través del Ministerio Público de la Defensa de la Ciudad de Buenos Aires (MPD). En pocos días, el organismo recibió 91 denuncias formales de familias afectadas por la suspensión de las becas, además de numerosas consultas telefónicas que aún no pudieron sistematizarse por falta de documentación completa. La Dirección de Niñez del MPD envió el 10 de septiembre un pedido de información formal al Ministerio de Educación porteño para conocer el estado real de la situación.
Fernanda Petrone, directora del área de Orientación a la Habitante del MPD, señaló que los casos revelan dos problemas concurrentes: el cambio en el criterio de regularidad que impuso el gobierno de Macri mediante un nuevo protocolo de inasistencias, y la digitalización del sistema de gestión de las becas, que eliminó la figura de los facilitadores escolares que antes acompañaban a las familias en el proceso.
Un sistema que cambia las reglas sin avisar
El nuevo protocolo impuesto por el gobierno porteño establece que las inasistencias se contabilizan bimestralmente y no pueden superar las cinco faltas injustificadas por bimestre para que el alumno conserve la condición de regular. El cambio también incorpora las llegadas tarde como computables a los efectos del ausentismo. El problema, según Petrone, es que muchas familias no fueron informadas de estas modificaciones de manera clara ni masiva.
A eso se suma el impacto de la digitalización: antes, las inasistencias se registraban en libros o cuadernos que se enviaban a las familias y se comunicaban por canales internos del gobierno porteño. Ahora todo se carga en un sistema digital. Y los facilitadores escolares que antes actuaban como nexo entre las familias y la administración, orientando sobre la documentación requerida y los pasos a seguir, ya no existen. En su lugar opera una plataforma que informa si la beca fue otorgada o rechazada, pero no explica los motivos.
Bajas que no correspondían y burocracia opaca
El análisis de los casos que llegaron al MPD muestra un panorama preocupante. En algunos expedientes se detectó que la suspensión de la beca no correspondía y que el gobierno porteño actuó por error. En otros, la cadena de causas lleva a situaciones en que el alumno perdió la condición de regular bajo el nuevo sistema, o faltó documentación que nunca fue solicitada de manera inteligible. «No se le había dicho el reclamo, pero no se había incorporado bien la documentación en la plataforma», graficó Petrone.
El MPD informó que los casos aún no fueron judicializados, dado que los plazos para la contestación de oficios y las entrevistas iniciales están corriendo. Sin embargo, advirtió que si las respuestas del gobierno porteño no resultan satisfactorias, la vía judicial es el paso siguiente. La estrategia del organismo es agotar primero los reclamos administrativos caso por caso, para evitar que las familias tengan que llegar a esa instancia.
Qué deberá responder el gobierno de Macri
El pedido de información presentado por la Dirección de Niñez del MPD obliga al Ministerio de Educación porteño a responder sobre varios puntos centrales: la cantidad total de becas solicitadas y otorgadas durante 2025 y 2026 y el volumen de rechazos; los cambios implementados en el sistema de evaluación tras la digitalización y el impacto de la validación automática; los motivos por los cuales se dejó sin efecto la normativa que regulaba los Comités de Becas Escolares; y cómo se está comunicando a las familias el nuevo criterio de inscripción fuera de término, que ahora exige justificar y acreditar los motivos de la demora.
Las Becas Ciudad están destinadas a alumnos regulares de escuelas de nivel medio de gestión estatal y bachilleratos populares dependientes del Ministerio de Educación, en todas sus modalidades, incluidas las orientaciones común, artística, técnica, normales, de adultos y adolescentes. Se trata, en todos los casos, de estudiantes que el propio gobierno porteño reconoce como pertenecientes a sectores vulnerables.
Lo que tenés que saber
- El gobierno de Jorge Macri suspendió cientos de Becas Ciudad para estudiantes secundarios en situación de vulnerabilidad, en simultáneo al anuncio de una baja en el Impuesto a las Patentes para 2027.
- En pocos días llegaron 91 denuncias formales al Ministerio Público de la Defensa de la Ciudad, más consultas telefónicas que aún no pudieron sistematizarse.
- El MPD presentó el 10 de septiembre un pedido de información formal al Ministerio de Educación porteño sobre los criterios de otorgamiento, los cambios de sistema y la comunicación a las familias.
- El nuevo protocolo de inasistencias bimestral y la eliminación de los facilitadores escolares son los dos factores que, según el MPD, explican la avalancha de reclamos.
- Los casos aún no fueron judicializados, pero el organismo advierte que si las respuestas del gobierno porteño no son satisfactorias, la vía judicial es el paso siguiente.
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Jueces de Niñez de todo el país salen en defensa de De Marinis frente al pedido de jury
La Red Argentina de la Magistratura de Niñez y Familias calificó como una intromisión en el Poder Judicial el jury que impulsa el gobierno de Jorge Macri, con apoyo de La Libertad Avanza, contra la jueza que declaró inconstitucional la baja de la edad de imputabilidad para un adolescente de 14 años.
Jueces y juezas especializados en infancia de todo el país salieron a responder una ofensiva que ya no discute un fallo, sino la posibilidad misma de que una magistrada controle la constitucionalidad de una ley. Para la Red Argentina de la Magistratura de Niñez y Familias, cuestionar a una jueza por el contenido de sus decisiones es una abierta intromisión en el Poder Judicial y una seria amenaza a la división de poderes.
La destinataria del respaldo es Laura Beatriz De Marinis, titular del Juzgado de Primera Instancia en lo Penal Juvenil, Contravencional y de Faltas N° 3 de la Ciudad de Buenos Aires, que edeclaró la inconstitucionalidad del artículo 1 de la Ley 27.801 del nuevo Régimen Penal Juvenil para el caso puntual de un adolescente de 14 años acusado de tentativa de robo, a quien sobreseyó. La norma, que bajó a 14 años la edad de punibilidad y reemplazó el esquema de la Ley 22.278, rige desde el 5 de septiembre.
Control de constitucionalidad
En su declaración pública, la Red sostuvo que la resolución representa un acto legítimo de control de constitucionalidad y convencionalidad, amparado por los incisos 22 y 23 del artículo 75 de la Constitución Nacional y por la Convención sobre los Derechos del Niño, normas que otorgan a la infancia la categoría de sujetos de tutela constitucional preferente.
El fallo se apoyó en el principio de progresividad: la jueza consideró que, en este caso concreto, la baja de la edad resultaba regresiva frente al estándar de protección del régimen anterior. «Como adultos, no podemos castigar a los niños, niñas y adolescentes por lo que no hicimos, por haberlos dejado en desamparo en su primera infancia», escribió De Marinis en la resolución, donde también advirtió que «la incorporación al sistema penal tiene que ser el último recurso y, en algunas trayectorias vitales, lamentablemente es el primero».
El propio juzgado aclaró luego que la declaración de inconstitucionalidad se circunscribe exclusivamente a ese adolescente y a las circunstancias acreditadas en el expediente, y que no implica la invalidez general de la ley. Aun así, el oficialismo porteño y sus aliados libertarios eligieron presentar el fallo como un desafío institucional que merece la destitución.
La ofensiva ignorante de Jorge Macri y La Libertad Avanza
La reacción del Gobierno de la Ciudad fue inmediata. El jefe de Gobierno, Jorge Macri, anticipó que impulsaría un jury contra la magistrada, y su ministro de Justicia, Gabino Tapia, que primero anunció que lo haría a título personal, terminó formalizando el pedido ante el Consejo de la Magistratura porteño. «Los jueces no están para interpretar la ley, porque para eso están los legisladores», afirmó Tapia en declaraciones radiales. La frase desconoce un principio elemental del sistema republicano: el control de constitucionalidad es una atribución propia del Poder Judicial.
La Libertad Avanza se sumó a la cruzada. Pilar Ramírez, jefa del bloque libertario en la Legislatura porteña y mano derecha de Karina Milei, convocó a los demás espacios: «Instamos a todos los bloques a pedir el juicio político y a avanzar de una vez por todas con el Régimen Penal Juvenil en la Ciudad». El reclamo tiene un problema de origen: la Legislatura no tiene facultades para destituir magistrados, un proceso que se sustancia en el Consejo de la Magistratura de la Ciudad.
En paralelo, la asociación civil Usina de Justicia denunció a De Marinis por presunto prevaricato y mal desempeño. En el escrito, firmado por el abogado Fernando Soto, la entidad sostuvo que «la juez denunciada omitió deliberadamente cumplir la Ley» y calificó la decisión como «basada en pura ideología».
El disenso tiene su vía: la apelación
La Red instó a encauzar cualquier desacuerdo con el fallo mediante los recursos de apelación ante los tribunales de alzada y exigió desterrar de manera definitiva los mecanismos de coacción o intimidación. Ese camino, de hecho, ya está en marcha: la Unidad Fiscal Especializada en Materia Penal Juvenil, a través del fiscal coordinador Mauro Andrés Tereszko, apeló la resolución, pidió que se revoque, que se mantenga la aplicación de la norma y que la jueza sea apartada de la causa.
Si el propio sistema ya activó sus mecanismos de revisión, el pedido de jury queda expuesto como lo que es: una herramienta de presión política sobre el contenido de una sentencia. La entidad advirtió que estos intentos buscan disciplinar a los magistrados que aplican garantías fundamentales y que, además de vulnerar el libre ejercicio de la magistratura, exponen a niños, niñas y adolescentes a respuestas punitivas desproporcionadas, ineficaces e incompatibles con los estándares internacionales de derechos humanos.
La organización también remarcó que la independencia judicial no debe entenderse como un fuero ni como un privilegio corporativo de los jueces. Es, según la Red, la garantía ciudadana indispensable para frenar los excesos del Estado y proteger a las personas en situación de vulnerabilidad.
Un respaldo que crece dentro y fuera de la Justicia
El pronunciamiento nacional se suma al de 91 magistrados y magistradas del Poder Judicial porteño, que firmaron un comunicado en respaldo de De Marinis y en rechazo del pedido de juicio político, en una adhesión de una magnitud y velocidad poco frecuentes en la Justicia de la Ciudad. Los firmantes remarcaron la diferencia entre revisar una sentencia por las vías procesales y sancionar a una jueza por lo que resolvió.
En la Legislatura porteña, el legislador Andrés La Blunda, del bloque Fuerza por Buenos Aires, presentó un proyecto de declaración de repudio a los dichos de Macri, en el que advierte que el juicio político «no debe utilizarse como instrumento de disciplinamiento frente al contenido de una sentencia». La legisladora Viviana Biasi (FIT) fue más allá y acusó a Macri y a Ramírez de «tomar de rehén a un adolescente vulnerable de 14 años para armar sus campañas políticas reaccionarias».
El caso De Marinis se convirtió así en una prueba de fuego para la independencia judicial en tiempos de punitivismo: lo que está en juego no es solo el destino de un chico de 14 años, sino el margen que tendrán los jueces para aplicar la Constitución cuando el poder político exige obediencia.
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