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Música

Murió Lalo Schifrin: la leyenda que le puso música al cine mundial

Figura clave en la música de cine y TV global, fue premiado con un Oscar honorífico y dejó un legado que marcó a generaciones con su obra.

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Lo que tenés que saber

  • Lalo Schifrin murió a los 93 años por complicaciones derivadas de una neumonía
  • Compuso músicas inolvidables como Misión: Imposible y Harry el sucio
  • Ganó un Oscar honorífico y cuatro premios Grammy
  • En sus últimos años siguió componiendo y estrenó obras con músicos argentinos
  • Su carrera comenzó en Buenos Aires y lo llevó a colaborar con figuras como Dizzy Gillespie y Clint Eastwood

Muerte de Lalo Schifrin a los 93 años

Lalo Schifrin murió a los 93 años en Los Ángeles. Según el medio estadounidense Variety, la causa fue una neumonía. Reconocido por su trayectoria como compositor para cine y televisión, fue uno de los músicos argentinos más influyentes del siglo XX. Su obra marcó a generaciones y se extendió por décadas, fusionando géneros como jazz, música académica y sinfónica.

Misión: Imposible, su sello inmortal

En los años 60 y 70, Schifrin logró reconocimiento internacional con bandas sonoras de series y películas como Misión: Imposible, Harry el sucio, Bullitt y Starsky y Hutch. Su capacidad para construir climas a través de armonías disonantes y ritmos complejos lo convirtió en un referente. «Cruzaron como un refucilo por la cabeza del compositor y llegaron directamente al papel», relataba sobre la creación del tema de Misión: Imposible, compuesto sin necesidad de estar frente al piano.

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Reconocimientos globales y homenajes

Obtuvo una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, el premio Max Steiner y fue nombrado Commandeur des Arts et des Lettres en Francia. En 2019 recibió un Oscar honorario entregado por Clint Eastwood. También se realizó un homenaje musical en su honor en 2020, impulsado por Arturo O’Farrill, con participación de músicos argentinos como Pablo Aslán y Sofía Rei.

Una carrera internacional con raíces argentinas

Nacido en Buenos Aires el 21 de junio de 1932, estudió piano desde los seis años. Su padre, Luis Schifrin, fue primer violín de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Se formó con Enrique Barenboim y luego con Andreas Karalis. “Argentina fue el puntapié inicial. No solo nací allá. Es donde tuve mi educación», decía. Su primer gran salto llegó cuando Dizzy Gillespie le pidió escribir una suite y lo invitó a trabajar en Estados Unidos, donde comenzó una carrera en la música para imagen que lo llevó a trabajar en Nueva York y luego en Los Ángeles.

Obra tardía y vínculo con Argentina

Durante la pandemia, compuso dos cuartetos de cuerdas que se estrenaron en Argentina. Incluyó ritmos como chacarera y malambo. “Cuando falleció no tuve la oportunidad de hacerle saber la admiración que tenía por él», dijo sobre su padre Luis, a quien dedicó la obra Tango del atardecer. En abril de 2025 se estrenó en el Palacio de la Libertad la obra sinfónica Viva la libertad, escrita junto al compositor Rod Schejtman.

Un legado orquestal y amistades en Hollywood

Schifrin relató que John Williams fue uno de sus amigos más cercanos: “Mire que es un hombre ocupado, pero cuando me hicieron un homenaje en un teatro de Los Angeles tuvo tiempo de venir a darme un abrazo”. Compartieron oficinas en los Estudios Universal y solían almorzar juntos. Schifrin también dirigió orquestas con el programa Jazz Meets Symphony y escribió obras para instituciones como la Sinfónica de Chicago, incluso poco antes de cumplir 90 años.

Un capítulo con El exorcista

La única vez que una de sus partituras no fue utilizada fue en El exorcista. “Pero fue un malentendido -solía aclarar Schifrin-. El mismo director reconoció que las guías que me había dado tuvieron que ver con el malentendido. Era una película de horror. Me pidió que fuera hacia la música estocástica. Él quería eso. Pero cuando probaron la película con mi música, la gente comenzó a sentirse mal”.

Celebridades

El Palacio Barolo y las calles de la Ciudad rinden homenaje a Charly García

Un ciclo musical en la terraza del emblemático edificio porteño y un mural colosal en Corrientes y Callao confluyen en un mayo que convierte al creador de Sui Generis y Serú Girán en protagonista central de la agenda cultural de la ciudad.

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Charly García toma Buenos Aires: el Palacio Barolo y un mural monumental del rock

La figura de Charly García se instala con fuerza en la escena cultural de Buenos Aires durante este mes de mayo de 2026. Dos iniciativas simultáneas, una de carácter musical y otra de intervención urbana, sitúan al compositor, pianista y referente del rock argentino en el centro de la conversación cultural de la ciudad: el ciclo Panorama Barolo lo convierte en protagonista de su segunda edición, mientras que un mural monumental de 195 metros cuadrados transforma la icónica esquina de Corrientes y Callao en un homenaje a cielo abierto.

El Palacio Barolo como escenario íntimo

El ciclo Panorama Barolo regresa el próximo 16 de mayo con una propuesta que une música en vivo y arquitectura histórica en un mismo espacio. La cita se realizará en la terraza del piso 13 del Palacio Barolo, el edificio de la Avenida de Mayo inspirado en la Divina Comedia de Dante Alighieri, en tres funciones con los siguientes horarios: 17:30, 19:30 y 21:00hs. Las entradas están disponibles en la página web del recinto.

La banda Songtracks, responsable también de la edición inaugural del ciclo, será la encargada de recorrer las distintas etapas de la obra de García, desde la sensibilidad acústica de Sui Generis y la complejidad compositiva de Serú Girán hasta la vanguardia de su etapa solista. Clásicos como «Los dinosaurios» y «Seminare» formarán parte del repertorio en versiones adaptadas al formato íntimo que define a este ciclo.

La propuesta de Panorama Barolo no es la de un recital convencional. El espacio en sí, con su acústica particular y su entorno patrimonial, forma parte del espectáculo. La primera edición del ciclo, dedicada a Soda Stereo y Gustavo Cerati, confirmó que existe un público ávido de experiencias donde la cercanía entre músicos y oyentes, el entorno histórico y la escucha reflexiva definen una experiencia distinta a la del estadio o el teatro.

La elección de García para esta segunda edición responde a la profundidad y extensión de su obra. Su trayectoria, considerada una de las más influyentes del rock en lengua castellana, atraviesa más de cinco décadas y ofrece un material de capas múltiples que, según la propuesta del ciclo, invita a ser redescubierto lejos de la mera reproducción nostálgica.

Un mural de 195 metros cuadrados en el corazón cultural de la ciudad

En paralelo, la esquina de Corrientes y Callao, uno de los puntos más simbólicos de la cultura porteña, estrenó días atrás un mural monumental dedicado a García. La obra, de 195 metros cuadrados, lleva la firma del reconocido artista Martín Ron y fue realizada en el marco de las celebraciones por el 55º aniversario de la histórica disquería y librería Zivals.

La pieza está inspirada en la icónica portada del álbum «Clics Modernos» (1983), uno de los discos fundamentales del rock nacional, y traslada la imagen de García en la intersección neoyorquina de Walker Street y Cortlandt Alley, donde el músico fue retratado por el fotógrafo Uberto Sagramoso, al corazón de Buenos Aires. La intervención propone así un diálogo simbólico entre Manhattan y la Avenida Corrientes.

Según las fuentes, el propio Charly García visitó el local y dio su aval al proyecto, un gesto que selló el carácter especial de la obra. El mural incluye además un sector interactivo donde los visitantes pueden posar como García en la portada del álbum, consolidando el homenaje como un nuevo punto de encuentro para fanáticos y amantes del arte urbano. Según consignó la Agencia NA, el trabajo de Ron fue reconocido por la Legislatura porteña como patrimonio cultural de la ciudad.

La esquina de Corrientes y Callao no es un escenario elegido al azar. Durante décadas fue epicentro de la vida cultural y contracultural porteña, rodeada de espacios como el Centro Cultural Ricardo Rojas, el Teatro General San Martín y el Cine Cosmos, lo que convierte al mural en una intervención doblemente significativa.

La obra de García, más vigente que nunca

El impulso simultáneo de estas dos iniciativas llega en un momento en que la figura de Charly García mantiene una vigencia que pocas veces se ve en el rock argentino. Su obra atraviesa generaciones y géneros, y su influencia sobre músicos contemporáneos resulta innegable. La elección de un edificio centenario como el Palacio Barolo y de la esquina más literaria de Buenos Aires como escenarios de homenaje no hace más que subrayar el lugar que ocupa García en el patrimonio cultural argentino.

Panorama Barolo apuesta por devolver esa música a un espacio donde pueda escucharse de otra manera, lejos del espectáculo masivo, cerca del oyente. El mural de Martín Ron, en cambio, lleva la imagen de García a la calle, al espacio público, al tránsito cotidiano de miles de personas que quizás no habrían elegido detenerse ante un cuadro en un museo pero sí lo harán ante una pared de casi doscientos metros cuadrados en el corazón de la ciudad.

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