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El directorio del FMI aprobó de forma unánime el programa con Argentina

Ahora, el organismo internacional dará inicio al refinanciamiento de los USD 45.000 millones de vencimientos del préstamo que tomó Mauricio Macri en 2018.

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La conducción del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó hoy el acuerdo por 30 meses con la Argentina para refinanciar la deuda por US$44.000 millones asumida por el gobierno de Mauricio Macri, lo que permitirá el desembolso inmediato de US$ 9.656 millones, de acuerdo con lo comunicado por el organismo tras la reunión de la Junta Ejecutiva.

El nuevo Acuerdo de Facilidades Extendidas (EFF) comprende un programa de dos años y medio con el FMI, contempla cuatro años y medio de gracia y permite a la Argentina estirar el repago de la deuda con el organismo hasta 2034.

Tras el anuncio de la aprobación del acuerdo, la directora general del organismo, Kristalina Georgieva, afirmó en Twitter que «el programa establece objetivos pragmáticos y realistas, junto con políticas creíbles para fortalecer la estabilidad y comenzar a abordar desafíos profundamente arraigados».

Según Georgieva, “si bien está en marcha una recuperación económica y del empleo, Argentina continúa enfrentando desafíos económicos y sociales excepcionales, que incluyen un ingreso per cápita deprimido, niveles elevados de pobreza, inflación alta persistente, una pesada carga de deuda y bajos amortiguadores externos».

El nuevo acuerdo tendrá una duración de 30 meses en el marco del Servicio del Fondo Ampliado para Argentina por un monto de 31.914 millones de DEG, equivalentes a US$ 44.000 millones, o el 1.000 por ciento de la cuota del país en el FMI.

La decisión de la Junta Ejecutiva permite a las autoridades un desembolso inmediato de 7.000 millones de DEG, lo que equivale a US$ 9.656 millones.

El programa de las autoridades respaldado por el FMI, que fue aprobado recientemente por el Congreso Nacional, tiene como objetivo fortalecer las finanzas públicas y comenzar a reducir la inflación persistentemente alta a través de una estrategia múltiple que implica la eliminación gradual del financiamiento monetario del déficit fiscal y una mejora monetaria y del marco de política cambiaria.

También contempla medidas para fortalecer el mercado de deuda en pesos, la efectividad del gasto público, la inclusión laboral y de género, y la competitividad de sectores clave.

El acuerdo tiene como objetivo brindar a Argentina una balanza de pagos y apoyo presupuestario respaldado por medidas diseñadas para fortalecer la sostenibilidad de la deuda, aumentar las reservas, abordar las brechas sociales y de infraestructura del país y promover el crecimiento inclusivo.

La decisión del organismo se basó en la «frágil situación económica, financiera y social de Argentina, que se ha visto agravada por la pandemia y, más recientemente, por los efectos colaterales de la guerra en Ucrania».

Para los directores del FMI, «una consolidación fiscal creíble, sostenida y favorable al crecimiento es clave para fortalecer la sostenibilidad de la deuda y discontinuar el financiamiento monetario del déficit fiscal».

Para ello, hicieron hincapié en la necesidad de «mejorar la eficiencia, la equidad y el cumplimiento del sistema tributario», así como «mejoras en la estructura del gasto, incluida la reducción de los subsidios energéticos costosos y no focalizados, al mismo tiempo que se expande el gasto en infraestructura».

Además, remarcaron la necesidad de «proteger los programas de asistencia social bien focalizados y de una gestión prudente de los salarios y pensiones».

Por otra parte, subrayaron la importancia de «reducir la persistente alta inflación y reconstruir las reservas internacionales» y, para ello, «poner fin al financiamiento monetario e implementar el marco de política monetaria mejorado para generar tasas de interés reales positivas y alentar la demanda de pesos».

Asimismo, indicaron la importancia de «mantener un tipo de cambio real competitivo y adaptar el marco de gestión de flujos de capitales (…) para asegurar superávits comerciales, alentar las entradas de flujos a largo plazo e impulsar la acumulación de reservas».

En otro orden, pidieron «reformas estructurales que aborden las vulnerabilidades estructurales de larga data de Argentina», además de resaltar la importancia de «fortalecer el mercado de deuda en pesos domésticos; mejorar la sostenibilidad y la eficiencia de sectores clave».

Finalmente, destacaron la necesidad de «fortalecer el clima de inversión eliminando gradualmente las distorsiones económicas y brindando un marco regulatorio más predecible» y pidieron «mejorar la gobernanza, incluso impulsando la eficiencia y la transparencia del gasto público».

Tras advertir que el programa «está sujeto a riesgos excepcionalmente altos», reconocieron la «vulnerabilidad» del país a los «choques externos y las dificultades de implementación dada la compleja situación social y política».

Por otra parte, mostraron su «beneplácito» por el acuerdo de las autoridades de adelantar la primera revisión del programa y las instaron a recalibrar las políticas para «asegurar los objetivos fiscales y contener los efectos inflacionarios» del aumento de los precios de las materias primas.

En tanto, luego de admitir que los riesgos financieros y de reputación para el organismo no pueden mitigarse por completo a través de este programa, consideraron que se requerirán «más esfuerzos para cimentar la estabilidad y abordar los desafíos estructurales de larga data».

En particular, coincidieron en que, en el mediano plazo, la Argentina deberá «fortalecer aún más la sostenibilidad de la deuda, reforzar el balance del banco central y su marco de gobernanza, y abordar las barreras regulatorias a la productividad, la inversión y el empleo formal».

Algunos directores hicieron un llamado a las autoridades para incorporar algunas de estas reformas en el programa actual para aumentar su credibilidad, resaltó el FMI en su comunicado.

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Desindustrialización: los datos de mayo ratifican que Milei destruye las fábricas argentinas

Sectores como el textil y el de maquinaria y equipo lideran las caídas con bajas que superan el 20% en términos interanuales.

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El Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA) confirmó una nueva caída interanual del 5% en la producción manufacturera durante mayo de 2026, con un retroceso adicional del 0,8% respecto de abril. El sector opera en niveles históricamente bajos, cercanos al 10% por debajo de los registros de 2022, mientras la metalúrgica, la maquinaria y las exportaciones hacia Brasil también acusan el golpe.

La actividad industrial argentina no encuentra piso. Según el Informe Nº5 de Coyuntura Industrial elaborado por el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina, la producción manufacturera registró en mayo de 2026 una caída interanual del orden del 5% y cayó un 0,8% adicional respecto al mes de abril. Los datos se conocen en un contexto de deterioro acumulado que se extiende ya durante meses y que no encuentra señales de reversión estructural bajo el modelo económico de Javier Milei.

Un piso que se aleja: la industria, 10% debajo de 2022

El informe de la UIA advierte que la industria manufacturera argentina está operando en niveles históricamente bajos, situándose cerca de un 10% por debajo de los registros alcanzados en 2022. Sectores como el textil y el de maquinaria y equipo lideran las caídas con bajas que superan el 20% en términos interanuales, un dato que confirma la tendencia desindustrializadora que organismos y cámaras sectoriales vienen denunciando desde el inicio de la gestión libertaria.

Estos datos de mayo se suman a los que el INDEC ya había publicado para abril: una baja interanual del 2,8% en el Índice de Producción Industrial Manufacturero y un acumulado del -2,4% en el primer cuatrimestre del año. La secuencia no deja lugar a dudas: la producción fabril en Argentina acumula una contracción sostenida que ninguna mejora puntual mensual alcanza para revertir.

Heterogeneidad con sesgo negativo: algunos rubros repuntan, el panorama general empeora

El informe del CEU-UIA reconoce una marcada heterogeneidad entre sectores, aunque las mejoras parciales no logran compensar el cuadro general. La construcción mostró señales de recuperación respecto de abril, con un alza del 3,5% en despachos de cemento y del 1,9% en el Índice Construya. La producción automotriz creció un 2,2% mensual, pero esa cifra no alcanza a disimular que el sector se ubica un 19,3% por debajo de los niveles de 2025 en la comparación anual.

Del otro lado de la balanza, la producción metalmecánica cayó un 1,4% frente a abril, el patentamiento de maquinaria industrial se derrumbó un 11,2% y la demanda de energía eléctrica de los Grandes Usuarios Industriales retrocedió un 2,1% en el mismo período. Esas últimas cifras son reveladoras: menos demanda de energía industrial implica menos actividad real dentro de las plantas, más allá de lo que muestren los índices de producción.

El frente externo tampoco alivia: Brasil y el agro retroceden

Las exportaciones industriales tampoco aportaron alivio. En mayo, los envíos hacia Brasil cayeron un 7,6% mensual, explicado principalmente por una reducción en el despacho de vehículos y productos de la molienda. En paralelo, la liquidación de divisas del sector agroindustrial retrocedió un 6,2% frente a abril, lo que afecta el ingreso de dólares en un momento en que el Gobierno intenta acumular reservas como condición del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Este escenario de contracción exportadora confirma una de las alertas que la UIA viene formulando ante el Congreso: las exportaciones industriales se encuentran estancadas hace más de una década y pierden peso sistemático frente a actividades extractivas como la minería y el agro, que no generan el mismo arrastre sobre el empleo formal y las cadenas de valor locales.

La UIA ante el Congreso: importaciones de bienes finales desplazan a la producción local

La directora ejecutiva de la UIA, María Laura Bermúdez, alertó en el Congreso sobre un cambio en la composición del comercio exterior que agrava el problema de fondo: el incremento de la importación de bienes finales en detrimento de los insumos intermedios que alimentan la producción local. La apertura comercial indiscriminada que promueve el esquema de Luis Caputo no compite con sectores industriales eficientes; compite con una estructura productiva local que opera con capacidad ociosa, costos elevados y financiamiento escaso.

El diagnóstico coincide con lo señalado en informes recientes del Foro Economía y Trabajo: el ajuste fiscal y la apertura comercial no son políticas neutras. Destruyen el entramado productivo, concentran el excedente en los sectores exportadores de commodities y transfieren el costo del modelo a los trabajadores industriales y a las pequeñas y medianas empresas que abastecen el mercado interno.

La industria argentina

  • La producción manufacturera cayó cerca del 5% interanual en mayo de 2026, según el CEU-UIA, con un retroceso mensual adicional del 0,8%.
  • La industria opera en niveles 10% inferiores a los de 2022; sectores como textil y maquinaria acumulan bajas superiores al 20% anual.
  • La producción automotriz creció un 2,2% mensual, pero cae un 19,3% en la comparación anual.
  • Las exportaciones industriales hacia Brasil retrocedieron un 7,6% en mayo, mientras la liquidación agroindustrial bajó un 6,2%.
  • La directora de la UIA alertó en el Congreso por el reemplazo de producción local con importaciones de bienes finales.

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