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Carne, tarifas y números rojos: las consultoras prevén que la inflación 2026 triplicará los cálculos

Los ajustes de tarifas pospuestos por las elecciones y la suba de la carne del 20% acumulado en tres meses rompieron los pronósticos del mercado. El primer trimestre podría superar al de 2025 y el gobierno ya enfrenta el riesgo de incumplir la meta del Presupuesto antes de que termine abril.

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★ Las principales consultoras económicas del país revisaron al alza sus proyecciones de inflación para 2026, forzadas por dos factores que superaron todas las estimaciones iniciales: el fuerte incremento de la carne desde fines de 2025 y los ajustes de tarifas de servicios regulados que se aplicaron a principios de año. El escenario que emerge de los pronósticos actualizados es el de un primer trimestre más inflacionario que el mismo período de 2025, con un acumulado que comprometería seriamente la meta oficial plasmada en el Presupuesto 2026.

Los dos factores que descarrilaron los pronósticos

El economista de Eco Go Lucio Garay Menéndez precisó a Ámbito que desde su consultora proyectaban originalmente «una inflación más cerca del 2,5% para fines de 2025 y principios de 2026». Esa estimación colisionó con la realidad: «aumentos en la inflación núcleo, como por ejemplo en carnes, que en diciembre y en febrero están teniendo aumentos bastante fuertes», explicó. A eso se sumaron «ciertos servicios regulados que se habían propuesto y que se empezaron a aplicar a principio de año y a fines de 2025, que hicieron que la inflación, en vez de desacelerarse, se estuviese acercando más al 3%».

El director de la consultora C&T, Camilo Tiscornia, coincidió en el diagnóstico desde una perspectiva distinta. «Hay una parte muy fuerte que tiene que ver con lo de la carne», afirmó en diálogo con Ámbito, y añadió que «esperábamos aumentos de servicios públicos un poco más fuertes que el año pasado, pero terminó superando lo esperado».

Ambas lecturas confluyen en el mismo punto: los dos motores de la aceleración inflacionaria, la carne y las tarifas, no fueron imprevisibles en su dirección sino en su magnitud. El mercado sabía que iban a subir; no calculó cuánto.

El primer trimestre, más caro que en 2025

Desde Fundación Capital el panorama de corto plazo se dibujó con precisión. El informe de la consultora advirtió que «el 2026 inicia con el importante desafío de evitar que la inflación se acomode en el 3% mensual» y detalló que «la aceleración inflacionaria que comenzó a mediados del 2025, sumado a factores puntuales como el aumento de la carne y los servicios regulados, además del impacto de estacionales, le ponen un piso elevado al IPC de febrero y marzo».

El dato más contundente del reporte es el de la carne: «el rubro Carnes y derivados del IPC se ha incrementado en promedio 6% mensual entre noviembre y enero», lo que acumula un **20% en ese período de tres meses. La consultora estimó que ese rubro aportará entre 0,8 y 1 punto al IPC de febrero y marzo, mientras que los servicios regulados sumarán un piso de 0,7 puntos en febrero y 0,4 puntos en marzo.

Con esos componentes sobre la mesa, Fundación Capital proyectó una inflación de 2,6% para febrero y 2,8% para marzo, con un acumulado trimestral de 8,5%, por encima del 7,9% que registró el primer trimestre de 2025. Por su parte, Menéndez proyectó desde Eco Go un 3% para febrero y entre 2,6% y 2,7% para marzo, descripción que él mismo calificó como «una desaceleración respecto a febrero, pero también bastante alta».

La meta del Presupuesto, en riesgo antes de que termine abril

El dato político más relevante de este escenario es el choque entre las proyecciones privadas y la meta oficial. El Presupuesto 2026 contempla una inflación anual del 10,1%. Si el primer trimestre acumula 8,5% según Fundación Capital, o más si se confirman los pronósticos de Eco Go, el gobierno de Milei habrá consumido prácticamente toda su tolerancia presupuestaria antes de que termine abril, con nueve meses por delante.

Esta brecha entre la planificación oficial y la realidad del mercado no es un dato menor: el Presupuesto es el marco sobre el cual se calculan metas fiscales, paritarias y transferencias sociales. Un desvío de esta magnitud en el primer cuatrimestre implica que buena parte de los parámetros sobre los que se diseñó la política económica para 2026 quedaron desactualizados antes de mitad de año.

Más allá del primer trimestre: los pronósticos anuales divergen

Para el resto del año, las proyecciones se abren en abanico. Desde la consultora de Martín Redrado estimaron un IPC anual del 29%, «sólo ligeramente por debajo del cierre del 2025 (31,5%)». En ese escenario, prevén que «el mes de abril será clave, previéndose un IPC que baje del escalón del 2,5% mensual», aunque descartaron que quiebre «la barrera del 2% en el primer semestre».

Menéndez fue más optimista de cara al segundo semestre. Señaló que el cambio en la política cambiaria y monetaria opera como «un factor fundamental», dado que generó «un puente en el cual consiguieron una buena oferta de dólares que les permitió bajar el tipo de cambio». «Creo que podemos llegar a esperar una desaceleración bastante fuerte por el ancla cambiaria que están teniendo», afirmó, y trazó una trayectoria en la que la inflación mensual podría «perforar el 1%» en algún momento del año, aunque aclaró que «el camino no es lineal».

Tiscornia, en cambio, relativizó el peso del factor cambiario. «El tipo de cambio ha venido bajando desde octubre para acá», señaló, y planteó que la variable decisiva es la política monetaria: «el gobierno tiene que regular la parte monetaria para que la inflación baje», aunque advirtió que «el costo de eso es que la actividad económica ande floja». Su consultora debió corregir sus proyecciones: de 15% anual estimado a fines de 2025, ahora proyectan cerca del 20% para el cierre de 2026.

Iván Cachanosky, Economista Jefe de la Fundación Libertad y Progreso, fue en la misma dirección: «lo más probable es que la inflación cierre este año más cerca del 20% que del 14%». Aun así, consideró que «el proceso de desinflación será retomado en los próximos meses» y que podría alcanzarse «una inflación mensual cercana al 1% para el último trimestre del año».

Una corrección que revela los límites del relato oficial

La revisión simultánea y al alza de las proyecciones de consultoras con orientaciones diversas, desde Eco Go hasta Fundación Libertad y Progreso, señala algo más que un ajuste técnico de planillas. Revela que los supuestos sobre los que el gobierno de Milei construyó su narrativa de desinflación acelerada para 2026 eran, en el mejor de los casos, optimistas.

Los ajustes tarifarios que se aplicaron a principios de año no cayeron del cielo: fueron el resultado de la política de quita de subsidios que el Ejecutivo viene ejecutando desde diciembre de 2023 y que acumuló, según el Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP-UBA-CONICET, un incremento del 593% en la canasta de servicios públicos del AMBA entre diciembre de 2023 y febrero de 2026, frente a una inflación general del 200% en el mismo período. La carne, por su parte, responde a dinámicas propias del mercado ganadero pero también a los efectos indirectos del encarecimiento de la energía y el transporte sobre toda la cadena productiva.

En ese contexto, que el gobierno haya plasmado en el Presupuesto una meta de 10,1% anual que el propio mercado considera inviable desde el primer mes del año plantea una pregunta que trasciende lo técnico: si la meta era irrealizable, ¿para quién fue diseñada?

Puntos clave

  • Las consultoras Eco Go, C&T, Fundación Capital y la firma de Martín Redrado revisaron al alza sus proyecciones de inflación para 2026, empujadas por la suba de la carne (20% acumulado en tres meses) y los ajustes tarifarios.
  • Fundación Capital proyectó una inflación acumulada del 8,5% para el primer trimestre, por encima del 7,9% del mismo período de 2025.
  • El acumulado del primer cuatrimestre comprometería la meta oficial del 10,1% anual plasmada en el Presupuesto 2026, según el escenario trazado por los analistas.
  • Las proyecciones anuales oscilan entre el 20% (C&T y Fundación Libertad y Progreso) y el 29% (consultora de Redrado), todas muy por encima de la meta oficial.
  • El debate de fondo entre los economistas gira en torno al peso relativo del ancla cambiaria (Menéndez) versus la política monetaria (Tiscornia) como variable determinante para la segunda mitad del año. ★

Buenos Aires

Crisis en una metalúrgica: ofrecieron “las sobras de bronce” a 60 empleados para pagar salarios adeudados

La empresa Vaspia, ubicada en Lanús Este, dejó de operar esta semana y unos 60 trabajadores denuncian que no cobran desde julio. La propuesta para saldar parte de la deuda fue entregar unos 300 kilos del material que quedó en el horno.

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Unos 60 trabajadores de la empresa metalúrgica Vaspia, ubicada en Lanús Este, denunciaron que la compañía les ofreció alrededor de 300 kilos de bronce como forma de afrontar parte de los salarios adeudados.

La propuesta surgió después de que la empresa apagara esta semana el último horno de fundición que mantenía en funcionamiento y cesara sus actividades.

Según los trabajadores, la compañía dejó de responder ante los reclamos por los haberes pendientes.

Los empleados denuncian que no cobran desde julio

Los trabajadores señalaron que la empresa les adeuda los salarios desde julio, incluido el aguinaldo.

Además, denunciaron que los propietarios dejaron de presentarse y que no reciben respuestas sobre la continuidad de la actividad ni sobre el pago de los haberes.

La mayoría de los empleados, según la denuncia, tiene entre 20 y 30 años de antigüedad en la compañía.

“Nos ofrecieron 300 kilos de bronce”

Uno de los trabajadores, David Gallego, relató la propuesta que recibieron por parte de la empresa.

“Nos ofrecieron 300 kilos de bronce. Lo que estaba en el horno. No es nada. Es lo que les sobraba. ¿Con eso qué hacemos?”

El material ofrecido corresponde a restos de trabajos realizados y quedó disponible luego del cese de las operaciones.

La situación dejó a los empleados frente a una deuda salarial que, según sus denuncias, se mantiene desde julio.

Vaspia apagó el último horno y cesó sus actividades

La empresa se encuentra en Lanús Este, en el sur del Gran Buenos Aires. Esta semana apagó el último horno de fundición que permanecía activo y dejó de desarrollar sus actividades.

Los trabajadores sostienen que el cierre de hecho se produjo sin una respuesta concreta sobre sus puestos laborales ni sobre la cancelación de los salarios pendientes.

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