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Historia viva: «Nuestros obispos pactan silencio con Videla»
El clamor por las víctimas de la dictadura, en las reveladoras cartas entre la Iglesia y familiares. Un documento fundamental.
Indignación, reclamo y mucho dolor son algunos de los sentimientos que encierra el intercambio epistolar entre familiares de desaparecidos y detenidos durante la última dictadura cívico-militar y las autoridades de la Iglesia Católica, según documentación recientemente desclasificada de los archivos del Episcopado y del Vaticano.
La información inédita está contenida en el segundo tomo del libro «La verdad los hará libres: la Iglesia católica en la espiral de violencia en la Argentina 1966-1983», editado por Planeta, que fue presentado por la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) encabezada por monseñor Oscar Ojea y contó con el impulso del papa Francisco.
Los autores del volumen de casi 900 páginas son los teólogos e historiadores Carlos María Galli, Luis Liberti, Juan Durán y Federico Tavelli, entre otros.
En «El clamor de las víctimas», último capítulo del libro, Luis Liberti, Irene Elordi, Guadalupe Morad y Federico Ripaldi recopilan la correspondencia conservada en la Secretaría de Estado del Vaticano y en el Episcopado durante los años que sucedieron al golpe de 1976, del que mañana se cumplen 47 años.
Se trata de documentos, inéditos hasta el momento, que permiten reconstruir narraciones, sentimientos y emociones vividas en la búsqueda de seres queridos.
«No son papeles viejos e inanimados, siguen clamando y reclamando por una justicia largamente esperada. Con los logros realizados y los débitos pendientes», dicen los autores del capítulo.
Según detallan, las cartas «expresan formalmente los reclamos sobre el paradero, el estado de salud, la situación legal, la posible liberación de cada detenido, interpelan por cada detenido-desaparecido; además resguardan testimonios de dolor y alegría; de sufrimiento y de alivio; de vida y de muerte; de esperanza y desaliento».
«La correspondencia reflejó el profundo sufrimiento y reclamo de los familiares ante los penosos e injustos acontecimientos que afrontaron. Hubo quienes explicaron con detalle las crudas atrocidades cometidas con sus hijos, hermanos, esposos, etcétera», precisan.
A continuación, algunos párrafos seleccionados de las cartas hasta ahora desconocidas que son publicadas por primera vez (en respeto a la privacidad de las víctimas y sus familiares se refieren sus nombres solo con iniciales):
- «Cuánto dolor, cuánta angustia. Regresamos de San Miguel 74 madres mojadas de lluvia, dolor y lágrimas. Nuestro cardenal no nos recibió, no nos dio la bendición que tanto esperábamos. Nuestro pastor no tuvo tiempo, ni un solo minuto para atendernos, pero grande fue mi sorpresa cuando a la noche vi todo el tiempo que tuvo para el programa de Andrés Perciavalle. Nuestros obispos pactan silencio con Videla. Nuestro presidente gana tiempo. Y esto termina como el tango, estamos juntos, en el mismo lodo, todos manoseados» (De H.P. de B. dirigida al cardenal Raúl Primatesta)
- «Frente a la desesperante situación de angustia, incertidumbre e impotencia que vivo desde hace dos años y diez meses por la desaparición de mi hija, y como cristiana y argentina que solo pide justicia me dirijo a Su Señoría Ilustrísima esperanzada en las palabras de Su Santidad Juan Pablo II, para suplicarle que interceda ante nuestro Gobierno para obtener la libertad de mi querida hija» (De A.E.Q. al nuncio apostólico Pío Laghi)
- «La Iglesia católica no puede permanecer impasible. Entre esos desaparecidos, hay centenares de niños pequeños y otros nacidos en cautividad. No se conoce su suerte aunque está probado que algunos han sido dados en adopción a familias extrañas, olvidando la salvaguarda de los valores más elementales. En vísperas de la llegada de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, solicitamos a Ud. que interceda ante el Presidente de la Nación y las Fuerzas Armadas para que digan la verdad, se libere a los presos clandestinos y se concluyan los procedimientos ilegales» (firmado por varias Madres de Plaza de Mayo a Primatesta).
- «¿Puede considerar humano ese Episcopado que dos niños sufran tremenda frustración de no tener a sus padres? ¿Es posible pensar que las autoridades ‘olviden’ a estas personas en las cárceles del país?» (De J.O. y L.L.O. a Primatesta).
- «Nuestra angustia crece día a día pues no sabemos si esos hijos tan amados están vivos o muertos. Hemos llegado al límite de nuestras fuerzas, y aunque la fe en Nuestro Señor nos mantiene en pie, necesitamos una palabra de la Iglesia que nos ayude a seguir» (De Madres de Plaza de Mayo a Laghi).
- «Monseñor, usted prometió al reverendo padre Arrupe ocuparse de nuestro doloroso caso a su regreso a Buenos Aires; es decir que en 8 meses no ha hecho una sola gestión concreta a favor de alguien, que usted sabe en conciencia que es absolutamente inocente, y que ya no sabemos si está vivo o muerto. Usted no fue capaz de enfrentar y comprometer su autoridad para lograr el más mínimo indicio de su paradero, dándose por cumplido con unas líneas frías y vergonzosas a través de un secretario» (De M.F. de B. a Primatesta).

Entre 1975 y 1983, hubo un aluvión de cartas: en ese período llegaron a la sede de la nunciatura apostólica un total de 3115 casos identificados de desaparecidos; en tanto que en el Episcopado recibieron 11.605 cartas, 587 telegramas, 124 testimonios, 65 tarjetas, 114 notas y 66 unidades de otro tipo, según el relevamiento que se hizo para el libro.
Todos los casos recibidos fueron contestados tanto por el nuncio como por la conducción del Episcopado y esos pedidos además remitidos a los integrantes de la Junta Militar.
A continuación, dos ejemplos de la respuesta de Primatesta a una de las tantas cartas recibidas:
- «Comparto su dolor y lo comparto sinceramente. Ello no significa lamentablemente que tengamos posibilidades de revertir situaciones ni de procurar noticias tan ansiadas por no pocas familias. No tenemos la posibilidad de provocar decisiones, que responden a veces a mecanismos que tampoco son conocidos por nosotros» (De Primatesta a M.A.)
- «He recibido su carta y ante mí no tiene que disculparse, ya que comprendo perfectamente que usted quiere comunicar su angustia y dolor. Mi pena es no tener modo de procurarle el alivio que usted busca; es decir, noticias sobre su hija, pero ya le decía yo, los obispos carecemos de medios efectivos para obtener esas informaciones tan ansiadas» (De Primatesta a A.S. de C.).

El recorrido epistolar continuaba luego con las cartas que los obispos enviaban a los integrantes de la dictadura, pidiendo por los casos concretos que recibían de los familiares.
«Las respuestas desde el Ministerio del Interior incluyeron, además de la aclaración sobre la situación de los detenidos puestos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, referencias indirectas a los desaparecidos utilizando argumentos burocráticos para, de algún modo, reconocer su ausencia», explican los investigadores.
Además, las respuestas contenían una «evaluación o calificación de la persona detenida, invariablemente negativa, por la cual se negaba o posponía la definición de su libertad, aun habiendo cumplido la pena o careciendo de esta».
Estos son ejemplos de las respuestas que recibían, al hablar de un caso en particular:
- «A la fecha, la situación de la misma no ha experimentado variantes, manteniéndose fiel a la ideología subversiva y con un comportamiento calificado como pésimo, no obstante informo que la situación de la nombrada así como la de todos los detenidos, es permanentemente evaluada y de producirse algún cambio le será comunicado de inmediato» (carta del ministro Harguindeguy al Episcopado).
- «También se explicaban diversas razones negando el pedido de salida del país como en el caso de I.A.A. de M.; en la que se aducían los siguientes motivos: en su domicilio se encontró gran cantidad de material ideológico extremista. Su comportamiento actual en la unidad carcelaria señala difícilmente adaptable, posee nivel político ideológico superior, apoya a las organizaciones subversivas, no presenta signos positivos de rehabilitación y reingreso a la sociedad, no colabora con las autoridades penitenciarias, ha sido merecedora de 33 sanciones disciplinarias, su conducta es mala, la valorización de su peligrosidad para la vida en libertad está catalogada como un elemento peligroso». (De Harguindeguy sobre I.A.A.de M.)
Según explican los autores, «solo algunos pocos casos tuvieron una resolución favorable» y agregan: «Está claro que el gobierno no se conmovió por la intervención de las autoridades de la Iglesia y siguió con firmeza sus propias convicciones».
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20 años de ESI: Milei desfinancia la Ley que salva vidas
La Ley 26.150 de Educación Sexual Integral fue sancionada el 4 de octubre de 2006 y llega a sus 20 años con un presupuesto de apenas 30 millones de pesos, el 2% de lo ejecutado en 2023.
Entre 2017 y 2023, se registraron 15.699 casos de niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual en la Argentina, y en 8 de cada 10 casos el agresor pertenecía al círculo familiar o de confianza de la víctima.
Ese dato, relevado por Amnistía Internacional, no es una estadística abstracta: es el argumento más contundente para sostener que la Educación Sexual Integral no es una política optativa, sino una herramienta de protección concreta.
El 4 de octubre de 2026 se cumplen 20 años de la sanción de la Ley 26.150 de ESI, y la fecha llega con una paradoja que define la agenda del gobierno libertario: la ley existe, la demanda social crece, los números prueban su eficacia, y el Estado la desfinancia.
La ley fue sancionada el 4 de octubre de 2006 durante la presidencia de Néstor Kirchner. Dos décadas después, según datos de ELA y ACIJ, el Presupuesto 2026 asigna a la ESI apenas 30 millones de pesos, el 2% de lo ejecutado en 2023, en el marco de una caída del 89% en las principales políticas de género desde que asumió Javier Milei.
La ESI salva vidas: los números que el gobierno ignora
Una encuesta de Amnistía Internacional de 2025 señala que el 71% de los jóvenes de entre 16 y 30 años se manifiesta de acuerdo con la ESI. Según la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el 85% de los estudiantes de nivel secundario reconoce la ESI como necesaria e importante. Los estudios sobre el impacto de la ley muestran que la ESI contribuyó a reducir en un 49% la tasa de fecundidad en niñas y adolescentes de 10 a 19 años, y que el 80% de los niños, niñas y adolescentes que denunciaron abusos lo hicieron luego de tener una clase de ESI en la escuela.
A eso se suman los datos sobre violencia digital: según UNICEF (2025), más de 107.900 casos de explotación infantil fueron impulsados por inteligencia artificial, y más del 37% de los jóvenes reporta exposición a imágenes obscenas o pornográficas, mientras que un 24% señaló haber accedido a contenido de violencia extrema. Los territorios digitales son ya espacios donde niñeces y adolescencias se vinculan, exploran y también padecen violencias que la ESI todavía no ha terminado de incorporar.
La Guía Ema: cuando una adolescente nos puso de cara a la violencia digital
En ese contexto nació la Guía Ema. La herramienta lleva el nombre de Ema Bondaruk, una adolescente de 15 años que se suicidó luego de que un compañero viralizara imágenes íntimas sin su consentimiento, un caso que sacudió a la comunidad educativa y que impulsó a su familia y a organizaciones sociales a construir una respuesta colectiva. La Guía, elaborada junto a la diputada Mónica Macha, impulsora histórica de la ESI, aporta herramientas para abordar las violencias digitales de género en el ámbito educativo, promoviendo información, consentimiento y vínculos cuidados.
Macha lo sintetizó: «Se cumplen 20 años de la Ley de Educación Sexual Integral. Una ley que vino a transformar y reparar.» Y sumó: «La Guía Ema viene a sumar herramientas a la ESI porque nos permite pensar el consentimiento en los entornos digitales, territorios que también habitan las niñeces y adolescencias. Hoy, y siempre, más escucha y más protección. Y, sobre todo, más ESI para crear otros mundos.»
La herramienta parte de un principio rector: «Una imagen o un video puede haber sido creado con consentimiento, pero su difusión o viralización sin autorización es una forma de violencia.« En ese punto, la Guía Ema articula la Ley Olimpia, que incorporó la violencia digital como modalidad de violencia de género, con la pedagogía de la ESI.
El gobierno que desfinancia y deroga
El contraste entre la demanda social y la decisión política del gobierno de Milei no admite matices. El Presupuesto 2026 no proyecta capacitar a ningún docente en ESI ni brindar asistencia técnica en ninguna provincia. Las metas directamente desaparecieron del texto presupuestario.
En 2025, el gobierno también derogó por decreto el artículo 3° de la Ley 27.234, que establecía la obligatoriedad de realizar al menos una jornada anual de prevención de la violencia de género en los establecimientos educativos. La Línea 144, principal canal de atención a víctimas de violencia, redujo un 45% su planta de trabajadoras luego de perder dos tercios de su presupuesto en 2024.
El propio Milei había anticipado su postura en 2023, cuando definió la ESI como parte de la ideología de género. Sus aliados en el Congreso fueron más lejos: hubo legisladores de La Libertad Avanza que propusieron reemplazarla por pornografía. El resultado político de esa agenda se tradujo en números: las principales políticas destinadas a prevenir y atender la violencia de género cayeron un 89% desde 2023, según el análisis de ELA y ACIJ sobre el Presupuesto 2026.
La ESI es revolucionaria: habilita voces y pone nombre a violencias
Frente al vaciamiento, la demanda crece y la sociedad responde. Los datos de Amnistía (2025) que muestran que el 71% de los jóvenes apoyan la ESI son también una lectura política: el discurso anti-ESI del gobierno no encontró anclaje en quienes más la necesitan. Las organizaciones de derechos humanos, los movimientos feministas y las comunidades educativas celebraron el 20° aniversario con la misma consigna que atraviesa dos décadas de lucha: más ESI, no menos. La ESI es revolucionaria porque habilita voces y pone nombre a violencias invisibilizadas y naturalizadas. Eso, exactamente, es lo que el gobierno de Milei decidió desfinanciar en el año en que la ley cumple su mayoría de edad.
Lo que tenés que saber de la sanción de la ESI
- La Ley 26.150 de ESI cumple 20 años. El Presupuesto 2026 le asigna apenas 30 millones de pesos, el 2% de lo ejecutado en 2023.
- Entre 2017 y 2023 se registraron 15.699 casos de niños, niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual; en 8 de cada 10, el agresor era del entorno familiar o de confianza.
- La diputada Mónica Macha presentó la Guía Ema, herramienta educativa para abordar la violencia digital de género, en memoria de Ema Bondaruk.
- El gobierno de Milei derogó la obligatoriedad de jornadas de prevención de violencia de género en escuelas y las políticas de género cayeron un 89% en el Presupuesto 2026.
- El 85% de los estudiantes secundarios reconoce la ESI como necesaria e importante, y el 80% de quienes denunciaron abusos lo hicieron tras tener una clase de ESI.
Foto: Redes @LLUVIADIBUJA
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