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Cómo es el operativo logístico de distribución de urnas en todo el país

Participan del operativo 76.170 empleados del Correo y 16.265 vehículos que transportarán 104.520 urnas para que lleguen a 16.942 locales de comicios, a fin de que los 35.405.013 electores habilitados puedan sufragar este domingo.

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El operativo logístico para la distribución de las más de 100.000 urnas y todo el material necesario para las elecciones generales de mañana continúa hoy en todo el país, a través del trabajo del Correo Argentino.

Participan del operativo 76.170 empleados del Correo y 16.265 vehículos que transportarán 104.520 urnas para que lleguen a 16.942 locales de comicios, a fin de que los 35.405.013 electores habilitados puedan sufragar este domingo.

Los datos para el escrutinio provisorio serán transmitidos desde todo el territorio al Centro de Cómputos del Correo por 15.495 operadores que digitalizarán las actas escaneadas, desde 12.010 locales, donde habrá 2.068 supervisores, para controlar el correcto envío de 91.905 telegramas, según las autoridades.

Además de los vehículos, que comprenden camionetas, autos, utilitarios y colectivos para el traslado de trabajadores para la entrega de urnas, a fin de llegar a los lugares más recónditos del país, se utilizan 15 lanchas para atravesar ríos y lagos, camionetas 4×4 para caminos de difícil acceso, un cuatriciclo en Catamarca, y 52 tractores.

«El Correo Argentino desempeña un rol fundamental, arraigado en su histórica trayectoria de compromiso con la democracia. Desde hace décadas, el Correo Argentino ha sido elegido para llevar a cabo la logística en los procesos electorales, confiando en su experiencia y dedicación en cada instancia electoral», precisó el organismo en un comunicado.

El Correo, a través de su Dirección de Servicios Electorales, es el encargado del desarrollo de la planificación, dirección, coordinación y control de la logística electoral en todos sus niveles, prestando servicios antes y durante la jornada electoral, de seguridad y contingencia, y también post-electorales.

Entre las tareas que realizan se encuentra la distribución de los padrones electorales a las secretarías electorales y a los lugares estipulados para la exhibición, la distribución de materiales electorales como urnas, manuales de capacitación y kit electoral, el armado y repliegue de cuartos oscuros móviles, la entrega de nombramientos y acuses de recibo, y la recepción y logística de boletas de sufragio.

También realizan el despliegue anticipado de urnas en cada establecimiento de votación; la provisión y distribución de refrigerios para las autoridades de mesa y delegados judiciales; el repliegue de urnas, actas, telegramas y material de rezago; el despacho de telegramas de escrutinio de mesa; la logística para el voto de los electores privados de la libertad; vehículos de contingencia; y la provisión de espacios físicos para el recuento provisional de resultados en cada una de las jornadas electorales y en las pruebas y simulacros correspondientes.

Sólo en la provincia de Buenos Aires se distribuirán unas 40.201 urnas en 6.634 establecimientos para los 13.115.144 electores habilitados.

En la ciudad autónoma de Buenos Aires, 2.528.223 electores estarán habilitados para votar en 1.096 locales de comicios, de los cuales 817 tendrán transmisión de telegramas directamente para el escrutinio provisorio, representando el 74% de los establecimientos.

En coincidencia con las elecciones nacionales -en las que se dirimirán la Presidencia y cargos legislativos- también habrá este domingo elecciones locales en la provincia de Buenos Aires, Entre Ríos, Catamarca y ciudad de Buenos Aires.

En la provincia mesopotámica se distribuirán 3.434 urnas para 1.144.216 electores habilitados que podrán emitir su voto en 662 locales de comicios, mientras que en Catamarca, los 340.478 electores habilitados lo podrán hacer en 220 locales de comicios a los que llegará Correo Argentino con las 1.061 urnas.

De los locales en los que el domingo estarán distribuidas las urnas en todo el país, el Correo Argentino dispuso que, una vez finalizado el cierre de cada mesa, se puedan transmitir los telegramas en 12.010 establecimientos.

Esto significa que para el próximo domingo se incrementó la cantidad de kits de transmisión de los telegramas con respecto a las PASO del 13 de agosto.

Los telegramas serán transmitidos desde equipos informáticos altamente securizados y además de las 1.482 sucursales totales de Correo Argentino a nivel nacional, 1.150 serán sucursales electorales digitales; es decir, estarán aptas para transmitir los telegramas escaneados a la sede central operativa de la elección para su procesamiento; en caso de que exista alguna contingencia en el local de comicios.

Elecciones

Cómo funciona Indra: la empresa que maneja el voto argentino desde las sombras

Una multinacional española con antecedentes de irregularidades en más de una docena de países volvió a quedarse con el escrutinio provisorio argentino en 2025, esta vez sin licitación pública, sin Boletín Oficial y con plazos reducidos a la mitad. El mismo método opaco que el gobierno de Milei podría reproducir para las presidenciales de 2027.

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El Argentino Diario-Urna elecciones 3%.
Indra y Milei: el negocio opaco que entrega el recuento de votos a una firma extranjera auditada solo por ella misma.

Un contrato de más de 21.000 millones de pesos, adjudicado sin publicidad oficial, con ofertas presentadas en papel dentro de cajas y sin digitalizar, y cuyo resultado se conoció únicamente por una comunicación informal a los medios. Así fue como la empresa española Indra se quedó, en 2025, con el negocio del escrutinio provisorio de las elecciones legislativas argentinas del 26 de octubre, las primeras bajo la nueva Boleta Única de Papel impulsada por el gobierno de Javier Milei.

Indra no es un actor nuevo en el sistema electoral argentino. La empresa española lleva contando votos en el país de forma prácticamente ininterrumpida desde 1997, casi tres décadas de monopolio sobre la información electoral más sensible de una noche de elecciones. Solo fue desplazada en 2019, cuando el gobierno de Mauricio Macri le cedió el contrato a Smartmatic. Pero el dato que más incomoda no es su larga presencia, sino el modo en que el gobierno libertario resolvió su contratación esta vez: en las sombras.

La licitación que se hizo en secreto

En las elecciones de 2021 y 2023, las licitaciones para el escrutinio provisorio fueron públicas e internacionales, convocadas por la Dirección Nacional Electoral (DINE) con difusión en el Boletín Oficial, participación de partidos políticos, organizaciones de la sociedad civil y empresas del sector. El proceso de 2023, en particular, incluyó 75 observaciones y sugerencias de distintos actores antes de la adjudicación definitiva a Indra.

En 2025, el gobierno de Milei eligió otro camino. La contratación quedó en manos del Correo Argentino, una sociedad anónima estatal que tiene facultades para convocar concursos privados sin las restricciones de las licitaciones públicas. El pliego se envió por correo electrónico a un puñado de empresas seleccionadas, sin publicación oficial y sin acceso ciudadano. Los plazos para presentar ofertas, habitualmente de 30 días para contratos de esta magnitud, se redujeron a 15. Las propuestas llegaron en papel, dentro de cajas, sin digitalizar. Y el resultado de la adjudicación nunca fue publicado en ningún portal oficial: se conoció únicamente por un comunicado informal del propio Correo.

El senador nacional Wado de Pedro denunció el carácter opaco del proceso y reclamó «mayor transparencia y participación en el proceso electoral», señalando que era «urgente publicar las condiciones y el pliego técnico para garantizar la confiabilidad del recuento provisorio».

Una licitación hecha a medida

La opacidad del procedimiento no fue el único elemento que generó cuestionamientos. El pliego incorporó un requisito técnico que, en la práctica, eliminó a casi todos los posibles competidores antes de que abrieran los sobres: solo podían participar empresas que, en los últimos seis años, hubieran realizado escrutinios en elecciones con al menos 90.000 mesas de votación. Esa condición dejó automáticamente fuera a empresas locales y a la mayoría de los actores regionales del sector, reduciendo la competencia real a apenas dos firmas: Indra y Smartmatic. La tercera empresa invitada, MSA (ligada a Daniel Angelici y habitualmente contratada para elecciones porteñas), desistió de participar.

Indra ganó con una oferta de 21.169 millones de pesos. El Correo informó que el contrato resultó un 38% más barato que en 2023, aunque los especialistas electorales señalaron que comparar ambas contrataciones es problemático porque el proceso de 2023 fue una licitación pública internacional con condiciones completamente distintas.

Además, aunque el contrato fue formalmente limitado a las elecciones de ese año, el pliego incluía una cláusula que habilitaba al ganador a licitar por separado cualquier elección provincial o municipal realizada en el mismo período, incluyendo las elecciones de la provincia de Buenos Aires, que por sí sola representa cerca del 40% del volumen electoral nacional. Y dado que el requisito de los 90.000 mesas seguirá vigente, la empresa que gane en 2025 queda posicionada con ventaja estructural para las presidenciales de 2027.

Quién es Indra y qué dicen sus antecedentes

Indra Sistemas es una multinacional tecnológica española cuya propiedad está distribuida entre la familia Escribano, el Estado español y JP Morgan, que en 2023 adquirió el 10,58% de su capital, convirtiéndose en el segundo mayor accionista. La coincidencia que no pasó desapercibida en los círculos políticos y periodísticos: el día anterior a las elecciones argentinas del 26 de octubre de 2025, Jamie Dimon, CEO global de JP Morgan, visitó Buenos Aires y mantuvo reuniones privadas con el presidente Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo.

El historial internacional de Indra en materia electoral acumula cuestionamientos en varios países. En 2016, la Junta Central Electoral de República Dominicana documentó fallos masivos, opacidad en el software y pérdida de control estatal durante las elecciones generales: los votos se transmitían primero a los servidores de Indra y luego a la autoridad electoral, impidiendo la supervisión directa de los técnicos locales. El software era propiedad privada de la empresa, lo que imposibilitaba auditorías del código fuente. El Estado dominicano pagó 26,9 millones de dólares por ese proceso. También se registraron denuncias o cuestionamientos vinculados a procesos electorales en Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Angola.

En España, Indra obtuvo en 2015 una calificación D en el índice anticorrupción para empresas del sector defensa elaborado por Transparencia Internacional, lo que significa «evidencia limitada» de compromiso ético. Ese mismo año, el Consejo de la Judicatura de Ecuador inició una demanda contra la empresa por 32 millones de dólares por incumplimiento de contrato. Años después, una investigación en Brasil señaló a Indra por el pago de comisiones a políticos para conseguir contratos estatales.

En Argentina, los antecedentes tampoco son tranquilizadores. En las elecciones legislativas de 2017 en la provincia de Buenos Aires, Unidad Ciudadana, el espacio encabezado por Cristina Fernández de Kirchner, cuestionó severamente a Indra por demoras y un manejo turbio del tránsito y contabilización de sufragios. En 2011, el ex candidato presidencial Eduardo Duhalde había denunciado un «fraude informático escandaloso» en las PASO, señalando a la empresa española. En 2005, según trascendió judicialmente, un asesor del entonces secretario de Transporte Ricardo Jaime habría ofrecido a Indra contratos estatales a cambio de aportes a la campaña electoral del kirchnerismo.

El camino hacia 2027

La pregunta que recorre los pasillos del mundo electoral es si el mecanismo de opacidad que el gobierno libertario instaló para los comicios de octubre de 2025 se reproducirá para las presidenciales de 2027. Hasta ahora, no hay ninguna señal oficial de que el Ejecutivo vaya a volver a una licitación pública internacional como las de 2021 y 2023. El precedente creado por la licitación privada vía Correo Argentino, combinado con los requisitos técnicos que prácticamente blindan a Indra como único oferente viable, configura un escenario donde el principal insumo informativo de una noche de elecciones seguirá siendo manejado por una empresa extranjera cuyo software es auditado solo por ella misma.

El escrutinio provisorio no tiene validez legal: el oficial lo realiza la Justicia Electoral. Pero es el que llena las pantallas de televisión, el que genera el clima político de la noche electoral y el que, en la práctica, determina qué candidatos dan discursos de victoria y cuáles de derrota antes de que se cuente el último voto. Qué empresa procesa esa información, bajo qué condiciones y con qué nivel de transparencia no es un detalle técnico. Es una decisión política de primer orden.

Puntos clave

  • Indra opera el escrutinio provisorio argentino de forma prácticamente ininterrumpida desde 1997, con excepción de las presidenciales de 2019.
  • En 2025, el gobierno de Milei la contrató a través del Correo Argentino mediante una licitación privada sin publicación oficial, con plazos reducidos a la mitad y ofertas en papel sin digitalizar.
  • Un requisito técnico excluyente de 90.000 mesas redujo la competencia real a dos empresas y deja a Indra posicionada para las presidenciales de 2027.
  • JP Morgan, accionista de Indra, mantuvo reuniones con Milei y Caputo el día anterior a las elecciones de octubre de 2025.
  • La empresa acumula cuestionamientos electorales en República Dominicana, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Angola, Brasil y Argentina, y obtuvo calificación D en el índice anticorrupción de Transparencia Internacional en 2015.
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