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Fiscales sumaron su preocupación por el desmantelamiento de las áreas clave para investigar crímenes de la dictadura

“Desde hace más de una década, los Equipos han contribuido de manera determinante en la calidad del trabajo de los Fiscales en los juicios por crímenes de lesa humanidad durante el terrorismo de Estado”, señala la nota remitida a Casal por parte de 36 fiscales federales.

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Fiscales federales que intervinieron en causas de lesa humanidad le manifestaron al procurador general interino de la Nación, Eduardo Casal, su preocupación por el desmantelamiento de los Equipos de Relevamiento y Análisis (ERyA) que funcionaba en el ámbito de la Dirección de Derechos Humanos del Ministerio de Defensa por decisión del titular de esa cartera, Luis Petri.

“Desde hace más de una década, los Equipos han contribuido de manera determinante en la calidad del trabajo de los Fiscales en los juicios por crímenes de lesa humanidad durante el terrorismo de Estado”, señala la nota remitida a Casal por parte de 36 fiscales federales.

La misiva es firmada por integrantes del Ministerio Público Fiscal como Juan Murray, Adolfo Villate, Pablo Ouviña, Carlos Amat, Pablo Parenti, Cecilia Garzón, Alejandro Jorge Alagia, Diego Vigay, Martíon Palazani, Dante Vega, Carlos Gonela, Leonardo Filippini, Felix Crous, Josefina Minatta, Gabriela Obetko y Javier De Luca, entre otros.

En ese sentido, los fiscales afirman que “la documentación relevada y suministrada a la Justicia por los Equipos, el aporte a sus interpretaciones, así como el de los reglamentos, las prácticas burocráticas y la operación regular de las Fuerzas Armadas, han sido esenciales para el desarrollo de las investigaciones, fundamentar las acusaciones y las sentencias”.

“Queremos destacar el compromiso y profesionalismo de sus integrantes en la tarea asignada durante todos estos años. Los distintos informes elaborados por los Equipos de Relevamiento y Análisis del Ministerio de Defensa por pedido de los fiscales y tribunales han venido constituyendo un recurso fundamental al que necesitamos continuar recurriendo en el marco de nuestra labor como representantes del Misterio Público Fiscal en las distintas causas en la que tenemos intervención”, remarcaron.

Los funcionarios judiciales destacaron además “la frecuente convocatoria de los integrantes de estos Equipos para que declaren en calidad de expertos en muchos de los juicios orales que se sustancian” por delitos de lesa humanidad en las distintas jurisdicciones del país.

“Más allá de formar parte de otro poder del Estado, se trata de una herramienta indispensable para el desarrollo de nuestra tarea cotidiana al intervenir en esta clase de causas”, aseguraron.

Los firmantes de esta nota dirigida a Casal consideran además que la pérdida de tal instrumento estatal “redundará en desmedro irremediable para la labor judicial”.

“Especialmente, en la de los magistrados del Ministerio Público Fiscal que intervenimos en la investigación y el juzgamiento de los crímenes de lesa humanidad cometidos en nuestro país”, remarcaron.

Los fiscales federales le piden al Procurador que “considere la posibilidad de transmitir esta inquietud a las autoridades competentes”, en relación a Petri, quien tomó la decisión de disolver estos equipos.

Además, los acusadores reclaman que se garantice “la continuidad como auxiliares de la Justicia, de los Equipos mencionados, sin mengua de sus capacidades y de su integración”.

Queja y reprimenda
Fuentes judiciales le confiaron que un fiscal le envió a Petri una queja por el desmantelamiento de estos equipos de investigación, lo que motivó una reprimenda de parte de Casal.

Ante esta situación, 36 fiscales con actuaciones destacadas en causas de lesa humanidad le enviaron al Procurador interino esta nota, y ante la inquietud de sus subordinados, trasladó el reclamo al Ministerio de Defensa.

A fines de marzo, Petri ordenó el desmantelamiento de los ERyA al despedir a diez de los 13 trabajadores que se desempeñaban en ese organismo.

El Equipo de Relevamiento y Análisis
El equipo fue creado en 2010, cuando se dispuso la desclasificación de los archivos de las Fuerzas Armadas relativos a la última dictadura cívico militar.

Desde su creación confeccionaron más 170 informes que fueron aportados a la instrucción de varias causas de lesa humanidad y relevaron más de 17 mil legajos relacionados con el personal militar de las tres armas que estuvieron relacionados con la represión ilegal.

En declaraciones a la prensa, el ministro justificó la decisión al considerar que este equipo de investigación era en realidad “un grupo parapolicial de persecución contra las Fuerzas Armadas”.

Organismos de derechos humanos y querellantes en causas de lesa humanidad presentaron denuncias en la Justicia y ante instancias internacionales para que se impida el desmantelamiento de estos equipos de investigación.

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«Fallido experimento de sufrimiento humano»: cierra la cárcel migrante de Trump

Los casi 1.400 detenidos no serán liberados, sino trasladados a otras instalaciones. Litigios judiciales, denuncias de tratos inhumanos y un gasto superior a los mil millones de dólares forzaron el cierre del experimento más emblemático de la política migratoria trumpista.

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Cierra «Alligator Alcatraz»: el fracaso del campo de detención migrante de Trump

El gobierno del estado de Florida confirmó esta semana el cierre del centro de detención para migrantes conocido como «Alligator Alcatraz», emplazado en la pista del Aeropuerto Dade-Collier, en plena zona de los Everglades. El desmantelamiento se producirá a principios de junio, según la notificación oficial cursada a las empresas operadoras. En la actualidad, el predio alberga a casi 1.400 personas que serán reubicadas progresivamente en otras dependencias gubernamentales.

El símbolo de la política antimigrante que no pudo sostenerse

Inaugurado el 3 de julio de 2025 bajo el impulso directo de Donald Trump, «Alligator Alcatraz» se convirtió rápidamente en el emblema de la política migratoria más agresiva del gobierno republicano. El nombre, una combinación del reptil que habita los Everglades y la célebre prisión de la Bahía de San Francisco, condensaba la lógica punitiva del proyecto: aislar, humillar y disuadir a quienes intentaran ingresar o permanecer en el territorio estadounidense sin documentación.

La decisión de cerrarlo no respondió a un cambio de criterio político, sino a la acumulación de tres factores que terminaron siendo insostenibles: los litigios judiciales impulsados por organizaciones de derechos civiles, la escalada de costos operativos que superaron los mil millones de dólares, y las sistemáticas denuncias por condiciones inhumanas que se multiplicaron desde el primer día de funcionamiento.

El gobernador republicano Ron DeSantis, uno de los principales aliados de Trump en materia migratoria, admitió el cierre en conferencia de prensa con una frase que resume la lógica del proyecto más que cualquier crítica opositora: «Si cerramos mañana, podremos decir que cumplió su propósito».

Un legislador demócrata: «Fallido experimento de sufrimiento humano»

El legislador demócrata Alexander Frost fue uno de los más duros en su evaluación. Cuestionó el impacto ambiental del centro, su emplazamiento en una zona ecológicamente sensible y el dispendio de recursos públicos que implicó. «Ahora, tras malgastar millones de dólares de los contribuyentes y enfrentar constantes demandas ambientales, este fallido experimento de sufrimiento humano finalmente cierra sus puertas», afirmó Frost.

La definición no fue retórica. Las organizaciones de derechos civiles que litigaron contra el centro documentaron desde sus primeros meses de funcionamiento condiciones que incluyeron temperaturas extremas, falta de acceso a sueño y alimentación adecuada, y tratos degradantes en la rutina cotidiana de los detenidos.

El caso argentino que expuso la crisis humanitaria

Entre los miles de casos que transitaron por «Alligator Alcatraz», el del argentino Fernando Artese tuvo especial repercusión. Detenido por su estatus migratorio vencido, Artese fue derivado al centro de los Everglades, y su esposa denunció públicamente las condiciones a las que fue sometido: frío extremo, duchas forzadas de madrugada y privación de sueño por falta de alimento.

La pareja expuso además el régimen de seguridad interna del predio. «Deben caminar con las manos en la nuca para salir de su celda, como si fueran criminales peligrosos. Muchos no cometieron delitos. En el caso de Fernando, creó una empresa y contribuyó al país, pero hoy está encerrado como si fuera lo peor», declaró.

El caso de Artese no fue una excepción: fue la cara visible de un sistema diseñado para castigar la condición migratoria con métodos propios de los regímenes penitenciarios de alta seguridad, aplicados en su mayoría a personas sin antecedentes penales.

La lógica del miedo y sus límites

El cierre de «Alligator Alcatraz» no implica un abandono de la política migratoria represiva de la administración Trump. Los casi 1.400 detenidos no serán liberados, sino trasladados a otras instalaciones. Sin embargo, la clausura del centro más emblemático del proyecto expone sus límites concretos: inviabilidad económica, vulnerabilidad judicial y costo humanitario insostenible.

Lo que quedó en evidencia es que la lógica del miedo tiene un precio que, en este caso, los propios impulsores del proyecto no estuvieron dispuestos a seguir pagando.

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