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Salud 🩺

Ordenan al Gobierno de Salta garantizar el acceso a la salud para infancias originarias

La sentencia de la Justicia salteña dispone que se facilite el acceso a la salud desde un paradigma intercultural, en los sitios donde se declaró emergencia socio-sanitaria

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La justicia salteña le ordenó al Gobierno provincial mejorar las condiciones de acceso a la salud para niños y niñas indígenas y sus familias, en los departamentos donde se declaró la emergencia socio-sanitaria y en Salta capital, se informó hoy.

La sentencia ordena al Poder Ejecutivo salteño designar facilitadores y facilitadoras interculturales de las comunidades indígenas en los hospitales de los departamentos donde se declaró la emergencia socio-sanitaria y también en Salta capital, y a garantizar albergues de tránsito para las y los pacientes y las familias indígenas que deban ser trasladadas por motivos de salud.

El Juez del Tribunal de Impugnación, Eduardo Barrionuevo, concedió hoy «la medida cautelar solicitada por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) -integrante del colectivo ‘Infancia en Deuda’- y la comunidad indígena Comisión Directiva Wichi Misión La Loma, en el amparo presentado por la falta de aplicación y reglamentación de la ley provincial N° 7856 de salud intercultural», informó un comunicado de la primera organización.

La sentencia dispuso que, hasta tanto se resuelva el fondo de la demanda, el Poder Ejecutivo Provincial -en particular al Ministerio de Salud Pública salteño- designe facilitadores y facilitadoras interculturales en los hospitales de los departamentos donde se declaró la emergencia socio-sanitaria (Orán, Rivadavia, San Martín) y también en Salta capital, y que se disponga el establecimiento de albergues de tránsito para las y los pacientes y las familias indígenas que deban ser trasladadas por motivos de salud.

Estas poblaciones «son discriminadas sistemáticamente, y por ello enfrentan graves obstáculos en el acceso al derecho a la salud. Por ello, este fallo es fundamental para mejorar las condiciones de acceso a la salud por parte de niños y niñas indígenas en estos territorios».

La presencia de facilitadores y facilitadoras -es decir, de integrantes de las comunidades indígenas que formen parte del personal de salud-, tiene por objetivo «acompañar y representar a los niños y niñas indígenas y sus familias y mejorar así las condiciones de acceso a la salud desde el paradigma de la interculturalidad. De la misma manera, la medida cautelar colaborará con la incorporación de las comunidades y pueblos indígenas en la planificación de la política pública sanitaria».

En cuanto a los albergues institucionales de tránsito, «tienen la finalidad de brindar hospedaje, manutención y acompañamiento integral al paciente originario y su familia, mientras sea necesaria su permanencia por motivos vinculados a su atención de salud, ya que las deficiencias estructurales de su lugar de residencia, el traslado hospitalario es una realidad cotidiana», agregó el comunicado.

En cuanto al pedido de aplicación y reglamentación de la ley N° 7856 el juez resolvió que la causa «se siga tramitando ante la Corte Suprema de Salta por cuestiones procesales de competencia. Es indispensable que la Corte resuelva de forma adecuada y oportuna estos aspectos, para garantizar el derecho a la salud de los niños y niñas de estas comunidades».

En Salta residen aproximadamente 500 comunidades indígenas que pertenecen a más de 14 pueblos originarios y viven en condiciones de pobreza estructural y discriminación, con fuertes restricciones en el acceso al sistema de salud y a servicios básicos como el agua potable, reseña ACIJ.

La situación es «especialmente preocupante para las niñas y niños que residen en Rivadavia, Orán y San Martín, ubicados en el norte de la provincia. Estos departamentos, desde enero de 2020, y a partir del fallecimiento de al menos nueve niñas y niños indígenas, se encuentran en situación de emergencia sociosanitaria. Pese a que el Poder Ejecutivo Salteño debía tomar todas las medidas necesarias para modificar esta situación, todavía persisten las vulneraciones graves a los derechos de niñas, niños y adolescentes», precisó.

Según información oficial, al menos 7.543 niñas y niños hasta 5 años que residen allí se encuentran en estado de riesgo nutricional. Además, los fallecimientos están lejos de disminuir: según el Ministerio de Salud Pública, en los territorios de emergencia fallecieron 108 niñas y niños en 2020 y, en el transcurso de los primeros seis meses de 2021 hubo 64 casos.

A su vez, recientemente el actual Ministro de Salud Pública de la provincia reconoció públicamente que este año se inició con más muertes por desnutrición y complicaciones por deshidratación, según el comunicado de la ACIJ.

Salud 🩺

Alerta sanitaria: la meningitis aumenta y la vacunación en adolescentes cae al 51%

En 2026 se registraron **172 casos de meningitis** en Argentina, por encima de la mediana histórica de 152 para el mismo período epidemiológico.

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Meningitis en alza y Estado ausente: la cobertura vacunal cae al 51% justo cuando más se necesita

En lo que va de 2026, Argentina registró 172 casos de meningitis, por encima de la mediana histórica de 152 para el mismo período. La brecha en la cobertura de vacunación en adolescentes revela una falla estructural del sistema de salud pública que el actual contexto de ajuste fiscal no hace más que profundizar.

Un brote que no sorprende pero sí alarma

La Argentina registró en lo que va de 2026 172 casos de meningitis, una cifra que supera la mediana de 152 casos acumulados a la misma semana epidemiológica del período 2022–2025, según datos del Boletín Epidemiológico Nacional. La tendencia ascendente, no constituye un brote explosivo, pero sí una señal clara que los especialistas insisten en no minimizar.

La enfermedad, causada por la inflamación de las meninges (las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal), puede ser desencadenada por virus, bacterias, hongos o parásitos. Las formas bacterianas son las que concentran la mayor preocupación sanitaria: su evolución puede ser fulminante y dejar secuelas irreversibles en personas previamente sanas.

La provincia de Salta registró 8 casos de distintas etiologías en las últimas semanas, lo que refuerza la necesidad de sostener la vigilancia epidemiológica en todo el territorio nacional.

Los síntomas que no deben ignorarse

Los síntomas de la meningitis suelen aparecer de forma repentina e incluyen fiebre alta, dolor de cabeza intenso, rigidez de nuca, sensibilidad a la luz, náuseas, vómitos y alteraciones del estado mental.

El principal obstáculo para un diagnóstico oportuno radica en que estas manifestaciones iniciales son comunes a otras afecciones, lo que frecuentemente retrasa la consulta médica y el inicio del tratamiento.

En bebés y recién nacidos, los signos pueden ser aún menos específicos: irritabilidad, llanto persistente, somnolencia, rechazo al alimento o fontanelas abultadas.

«Reconocer estos signos y consultar de forma precoz es clave para iniciar el tratamiento adecuado y reducir el riesgo de secuelas», advirtió el infectólogo pediatra Enrique Casanueva (M.N. 55.133), jefe emérito del Servicio de Infectología Infantil del Hospital Universitario Austral.

La gravedad potencial del cuadro no debe subestimarse: la enfermedad meningocócica invasiva registra una letalidad de entre el 10% y el 15%, y hasta un 20% de los sobrevivientes puede desarrollar secuelas permanentes como pérdida auditiva, dificultades cognitivas o trastornos neurológicos.

La cobertura que cae cuando más se necesita

El Calendario Nacional de Vacunación incluye vacunas contra los principales agentes bacterianos: el meningococo (Neisseria meningitidis), el neumococo (Streptococcus pneumoniae) y la Haemophilus influenzae tipo b. Sin embargo, los datos de cobertura revelan una brecha que crece con la edad, precisamente cuando los contextos de convivencia cercana elevan el riesgo de transmisión.

La vacuna meningocócica conjugada tetravalente (que protege contra los serogrupos A, C, W e Y) alcanza una cobertura del 83,5% en la primera dosis a los 3 meses, pero desciende al 72,9% en el refuerzo de los 15 meses y cae de manera significativa al 51,9% en la dosis única correspondiente a los 11 años.

Esta caída en la adolescencia es especialmente preocupante: es justamente en esa etapa donde los encuentros sociales masivos y la convivencia intensiva favorecen la circulación del meningococo entre portadores asintomáticos.

«Hace años que trabajamos para derribar la idea de que la vacunación es solo para la infancia. A lo largo de toda la vida existen vacunas que ayudan a prevenir enfermedades graves», remarcó Casanueva.

El serogrupo B: el que el calendario no cubre suficientemente

Un dato adicional complejiza el panorama. Entre 2022 y 2024, el 95% de los casos de meningococo en menores de un año fue causado por el serogrupo B, que no está cubierto por la vacuna tetravalente incluida en el calendario público. La principal cepa que afecta a los bebés argentinos queda, en la práctica, fuera del esquema de protección estatal: su cobertura depende de vacunas disponibles en el sector privado a costos que no todos los hogares pueden afrontar.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que la carga real de la enfermedad meningocócica en América Latina podría estar subestimada debido a las limitaciones en los sistemas de notificación. Si a eso se suman las brechas de cobertura vacunal en los grupos más vulnerables, el escenario exige una respuesta estatal activa y sostenida, no un Estado que se retira.

El contexto del ajuste: cuando la prevención queda afuera del presupuesto

La alerta epidemiológica se produce en un contexto de recorte sistemático del gasto público en salud y en programas sociales. Bajo la gestión de Javier Milei, el gasto primario total acumuló una caída real del 31% desde diciembre de 2023, según datos oficiales procesados por el Foro Economía y Trabajo en su documento publicado el 4 de mayo de 2026.

Las transferencias a provincias cayeron un 66% y los programas sociales un 61%, lo que impacta directamente en la capacidad de los sistemas sanitarios provinciales y municipales para sostener campañas de vacunación, especialmente en poblaciones vulnerables.

En ese marco, la caída en la cobertura vacunal en adolescentes no puede leerse como un fenómeno exclusivamente cultural o de «falta de información». Es, también, el resultado de un Estado que reduce su presencia en la salud pública en el momento en que más se la necesita.

«Gracias a las vacunas, la vida actual ha cambiado en lo que respecta a algunas enfermedades infecciosas. Nos hemos acostumbrado tanto a ellas que corremos el peligro de no saber apreciarlas y sostenerlas«, reflexionó Casanueva.

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