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Maslatón lapidario contra el plan Milei: “Vamos a ser récord histórico por lo caro en dólares que estamos”
El abogado y analista financiero cargó contra la política económica del Gobierno, aseguró que el tipo de cambio está subsidiado con deuda y recordó fracasos similares de Martínez de Hoz, Alfonsín y Macri. Advirtió que el modelo castiga a la producción y beneficia a la especulación.
El abogado, analista financiero y exaliado libertario, Carlos Maslatón, lanzó duras críticas contra el rumbo económico del gobierno de Javier Milei, al que acusó de implementar un plan que repite errores históricos y encarece artificialmente el costo de vida en Argentina medido en moneda extranjera. «Argentina está atravesando un momento récord por lo cara que está en dólares», sentenció Maslatón durante una entrevista radial este jueves.
Sus declaraciones se producen en un contexto donde, si bien la inflación mensual muestra signos de desaceleración según datos del INDEC, diversos análisis privados y la percepción ciudadana reflejan un fuerte encarecimiento de bienes y servicios en dólares, producto de una devaluación inicial en diciembre de 2023 seguida por un tipo de cambio oficial que avanza a un ritmo considerablemente menor que la inflación («crawling peg») y la persistencia de restricciones cambiarias (el «cepo»).
Un «dibujo» cambiario financiado con deuda
Maslatón, entrevistado por Fabián Doman en el programa Ensobrados (Splendid AM 990), calificó la política monetaria y cambiaria del ministro Luis Caputo como «un dibujo». Explicó que el esquema actual funciona, en la práctica, como una «opción financiera» donde el Banco Central interviene para sostener artificialmente la cotización del dólar.
«A $1400 el gobierno te vende todos los dólares que quieras sin prima; y a $1000 te compra todo lo que le quieras vender», detalló, refiriéndose implícitamente a las cotizaciones financieras y la oficial. Según su análisis, esta brecha y la intervención oficial representan «un subsidio al tipo de cambio que se financia con deuda». Esta visión crítica contrasta con la narrativa oficial, que destaca la acumulación de reservas y el superávit fiscal financiero como logros centrales. Sin embargo, economistas heterodoxos y algunos informes de consultoras señalan que parte de la acumulación de reservas se explica por la postergación de pagos de importaciones y la contracción económica, mientras que el superávit se logra, en gran medida, por la licuación de jubilaciones y el freno a la obra pública.
Ecos del pasado y la «fiesta» de la city
El analista no dudó en trazar paralelismos con experiencias económicas pasadas que terminaron en crisis. «Esto ya lo vivimos: Martínez de Hoz, Alfonsín, Macri… y ahora Milei», afirmó, evocando períodos caracterizados por intentos de estabilización mediante tipos de cambio controlados o atrasados que, eventualmente, derivaron en fuertes devaluaciones e inflación.
Maslatón sostuvo que el «plan Caputo» implementa una lógica que perjudica a los sectores productivos, golpeados por la caída del consumo interno y el encarecimiento de insumos en términos reales, mientras favorece la especulación financiera. «Que se divierta la city financiera mientras el pueblo sufre», disparó, utilizando una frase que resume su visión sobre los ganadores y perdedores del modelo actual.
Distanciamiento político y responsabilidades
Consultado sobre su relación con el oficialismo, del cual fue un temprano impulsor, Maslatón marcó una clara distancia. Recordó su apoyo inicial -«Yo puse la cara cuando Milei no era nadie»- pero se despegó de las políticas actuales: «Hoy no estoy de acuerdo con muchas cosas. Que se hagan cargo otros».
En una crítica directa a la conducción económica y política, apuntó a figuras clave del entorno presidencial: «Que sea Marra. Que sea Caputo», concluyó, desligándose de las eventuales consecuencias negativas del plan en curso y señalando a quienes hoy ocupan roles centrales en el Gobierno y el armado libertario.
Puntos clave:
- Carlos Maslatón criticó fuertemente el plan económico de Javier Milei, afirmando que Argentina alcanzó un «récord histórico» de carestía en dólares.
- Calificó la política cambiaria de Luis Caputo como un «dibujo» y una «opción financiera» que subsidia el dólar con deuda pública.
- Comparó la situación actual con planes económicos fallidos de Martínez de Hoz, Alfonsín y Macri, advirtiendo sobre la insostenibilidad del modelo.
- Denunció que el esquema beneficia a la especulación financiera («la city») en detrimento de los sectores productivos y la población general («el pueblo»).
- Maslatón se distanció políticamente del Gobierno, indicando que figuras como Ramiro Marra y Luis Caputo deben asumir la responsabilidad por las políticas actuales.
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El vocero de Milei dijo que el dólar podría llegar a $1.800: la grieta entre el relato oficial y el mercado
El vocero presidencial admitió en un streaming oficialista que una corrección cambiaria «es una posibilidad», y el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta un tipo de cambio cercano a los $1.700 para fin de año. La confesión contradice el discurso gubernamental de estabilidad.
El dólar y los salarios son los dos pilares sobre los que el Gobierno de Javier Milei construyó su relato de éxito económico. Pero en las últimas horas, uno de los propios funcionarios del equipo oficialista horadó ese andamiaje: el vocero presidencial Adrián Ravier reconoció públicamente que el tipo de cambio podría experimentar una corrección y llegar a valores de entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses. La declaración, formulada en un streaming de carácter oficialista, no pasó inadvertida en un contexto donde la devaluación es una amenaza latente para el poder adquisitivo de los trabajadores.
«Es una posibilidad»: la admisión que el oficialismo intentó minimizar
Ravier intentó enmarcar la posible corrección cambiaria como un movimiento «mínimo» que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Tras recorrer una serie de grandes devaluaciones de gobiernos anteriores para contextualizar el escenario actual, el vocero reconoció que «es una posibilidad que el tipo de cambio llegue a $1.800 ó $1.700 para dentro de unos meses». El argumento del funcionario buscó diferenciarse de saltos cambiarios abruptos del pasado, pero la admisión en sí misma representa una fisura en el discurso oficial de estabilidad cambiaria que el equipo económico repite cada vez que puede.
La pregunta de si existe o no atraso cambiario sobrevoló la declaración de Ravier, quien esquivó una respuesta directa: «Si hay atraso cambiario o no, es muy difícil de decir», señaló, antes de concluir que cualquier corrección sería de magnitud acotada. Sin embargo, la dificultad para responder con certeza esa pregunta es, en sí misma, una señal de alarma para quienes siguen de cerca la política monetaria.
El mercado ya descuenta una suba del dólar
Las palabras de Ravier no llegaron en el vacío. Antes de su declaración, el propio mercado financiero ya venía descontando un tipo de cambio más elevado hacia fin de año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, elaborado en base a encuestas realizadas a las consultoras y empresas más relevantes del sector financiero, proyecta un dólar cercano a los $1.700 para diciembre de 2026. El consenso privado y las palabras del vocero apuntan, entonces, en la misma dirección, aunque el Gobierno se esfuerce en llamarlo «corrección mínima» en lugar de devaluación.
El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares en reservas desde principios de año, un dato que el oficialismo exhibe como señal de fortaleza. No obstante, analistas del sector advierten que ese ritmo de compra se desacelerará una vez superada la cosecha gruesa, lo que limitará el margen del Gobierno para sostener artificialmente el valor del dólar en los meses siguientes.
El ancla que sostiene una macroeconomía frágil
El tipo de cambio cumple en el esquema libertario una función doble y contradictoria: es, al mismo tiempo, el principal instrumento antiinflacionario y el punto de mayor fragilidad del modelo. La estabilidad financiera que el Gobierno exhibe hoy, a pesar de la caída de los salarios, la pérdida de empleos y el cierre de empresas, depende en gran medida del dólar quieto. Una devaluación, aunque sea presentada como «mínima», arrastra un riesgo concreto: acelerar el cierre de negocios y licuar aún más el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente si la respuesta del Gobierno fuera profundizar el ajuste para evitar nuevas correcciones del tipo de cambio, como ya hizo en ciclos anteriores.
El propio Gobierno reconoció en otras instancias que el proceso de recomposición salarial «lleva tiempo» y «genera tensiones». Mientras tanto, los salarios privados registrados subieron apenas un 2% en mayo, por debajo de la inflación del mismo mes, que fue del 2,1%, según datos del INDEC. La brecha entre salarios y precios se repite en las comparaciones interanuales y acumula un deterioro sostenido desde el inicio de la gestión. En ese contexto, una nueva corrección del tipo de cambio sería una mala noticia más para los sectores populares.
La contradicción estructural del modelo
La declaración de Ravier expone una contradicción que el Gobierno prefiere no abordar frontalmente: si el tipo de cambio está atrasado, cualquier corrección afectará los precios internos y erosionará los ingresos reales; si no lo está, la competitividad de las exportaciones queda condicionada por otros factores estructurales que el modelo libertario tampoco resolvió. El propio Ravier intentó salir de ese dilema reivindicando el rendimiento exportador como prueba de competitividad sin necesidad de devaluación, pero sus números sobre la posible llegada del dólar a $1.700 o $1.800 desmienten esa certeza.
El mercado, los analistas y ahora el propio vocero presidencial confluyen en un escenario que el relato oficial prefiere esquivar: el dólar se va a mover. La discusión es cuánto, cuándo y, sobre todo, quién pagará el costo.
Puntos clave
- El vocero presidencial Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.
- El REM del Banco Central proyecta un dólar cercano a $1.700 para diciembre de 2026.
- El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares desde principios de año, pero el ritmo se desaceleraría tras la cosecha gruesa.
- Los salarios privados registrados subieron 2% en mayo, por debajo de la inflación del 2,1% según el INDEC.
- Una corrección cambiaria profundizaría el deterioro del poder adquisitivo en un contexto de ajuste sostenido.
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