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Ciencia 🧬

Avance clave contra la diabetes de científicos del CONICET: descubren que las células de insulina resisten daño

Investigadores argentinos descubrieron que las células productoras de insulina pueden volverse resistentes. Hallazgo clave para nuevas terapias contra la diabetes.

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Descubrimiento argentino revoluciona el futuro del tratamiento para la diabetes.

★ Científicos argentinos del CONICET-AUSTRAL, liderados por Marcelo J. Perone, lograron un avance significativo en la investigación para el tratamiento de la diabetes. El equipo descubrió que las células productoras de insulina pueden desarrollar resistencia al daño y defenderse de la inflamación, un hallazgo publicado en la prestigiosa revista científica Cell Death & Disease.

Este descubrimiento, que podría ser clave para el desarrollo de nuevas terapias, sugiere que las células beta del páncreas tienen la capacidad de adaptarse a situaciones de estrés moderado, fortaleciéndose contra futuras agresiones que de otro modo podrían llevar a su muerte y a la deficiencia de insulina característica de la diabetes.

Un problema de salud global

La diabetes es una enfermedad metabólica con un enorme impacto sanitario y socioeconómico a nivel mundial, afectando a más de quinientas millones de personas. El CONICET detalla que se presenta principalmente en dos formas clínicas: la diabetes mellitus tipo 1, históricamente conocida como diabetes infanto-juvenil, y la diabetes mellitus tipo 2, que impacta a entre el diez y doce por ciento de la población global.

La resistencia celular: una nueva perspectiva

Marcelo J. Perone explicó la relevancia de la investigación: «Actualmente, muchos investigadores trabajan para descifrar qué ocurre con las células productoras de insulina cuando se activan mecanismos que conducen a su muerte o disfunción. Comprender en detalle las moléculas que intervienen en procesos intracelulares que incrementen la resiliencia de las células beta ayudará a prevenir o tratar enfermedades metabólicas como la diabetes mellitus. Nuestro hallazgo abre la puerta al diseño de nuevas terapias para la diabetes», afirmó.

El estudio es el resultado de veinte años de investigación. Según Perone, los experimentos bioquímicos, realizados por la becaria del CONICET Carolina Sétula, fueron cruciales para avanzar en la comprensión de la biología de estas células.

La interleuquina-1 beta y el fenómeno de la hormesis

La estrategia del equipo se centró en la interleuquina-1 beta (IL-1β), una citoquina inflamatoria. Perone detalló que la IL-1β es «tradicionalmente conocida por sus efectos perjudiciales sobre las células beta, ya que en concentraciones elevadas puede inducir su disfunción o incluso su muerte, favoreciendo así el desarrollo de diabetes».

Sin embargo, la investigación reveló un aspecto sorprendente: «cuando se aplica en concentraciones muy bajas —similares a las que circulan normalmente en la sangre bajo condiciones fisiológicas, y mucho menores que las observadas durante procesos inflamatorios— la IL-1β puede activar mecanismos de adaptación que vuelven a las células beta más resistentes frente a futuras agresiones”, agregó Perone.

Este fenómeno, conocido como hormesis, sugiere que dosis mínimas de una sustancia que en altas concentraciones es dañina, pueden en realidad inducir una respuesta protectora en el organismo. En este caso, cantidades muy bajas de IL-1β ayudan a las células productoras de insulina a fortalecerse y protegerse de futuros daños, abriendo una vía inédita para el abordaje terapéutico de la diabetes.

Ciencia 🧬

El tango une cuerpos y cerebros: la ciencia lo demuestra por primera vez

Investigadores de la Universidad de Colorado Boulder demostraron por primera vez que dos bailarines de tango desarrollan «acoplamiento intercerebral» al moverse en pareja. El hallazgo, presentado en una conferencia internacional, abre nuevas posibilidades para la coordinación en el deporte y las artes escénicas.

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Tango y neurociencia: los cerebros de los bailarines se sincronizan

★ Un equipo de investigadores de la Universidad de Colorado Boulder logró demostrar que, cuando dos bailarines de tango giran tomados del brazo, sus cerebros se sincronizan. El estudio fue presentado en la conferencia TEI (Tangible, Embedded, and Embodied Interaction) celebrada en Chicago, y confirmó además el desarrollo de un dispositivo de muñeca que vibra para indicar el momento exacto en que los cerebros trabajan al unísono.

El fenómeno ya había sido documentado en actividades sociales como los duetos de guitarra, pero esta es la primera vez que se demuestra científicamente en el contexto de la danza, lo que representa un avance significativo en la comprensión de cómo el movimiento compartido afecta al cerebro humano.

El experimento: EEG, sensores y milisegundos

Los investigadores examinaron cinco parejas de bailarines de tango argentino. Cada participante utilizó auriculares con electroencefalografía (EEG) para registrar la actividad eléctrica cerebral en tiempo real, mientras sensores de movimiento colocados en los tobillos capturaban la cadencia y precisión de sus pasos.

Los datos recopilados revelaron que, cuando los bailarines se movían al unísono, sus patrones de actividad cerebral mostraban una similitud sorprendente. El fenómeno, conocido como «acoplamiento intercerebral» o «sincronización neuronal», se manifestó con claridad en distintos tipos de ondas: las ondas beta, asociadas con estados de concentración y actividad mental, y las ondas theta, más lentas, presentes en momentos de relajación.

Según informó ANSA Latina, cuando el bailarín principal da un paso adelante y su compañero retrocede en un lapso de 200 milisegundos o menos, las ondas cerebrales de ambos tienden a sincronizarse, aumentando y disminuyendo de forma casi simultánea. Cuando los pasos no coinciden, la actividad cerebral tampoco lo hace.

Una primera vez en la danza

El acoplamiento intercerebral ya había sido documentado en otras actividades sociales, como los duetos de guitarra. Sin embargo, hasta ahora ningún estudio había demostrado el mismo fenómeno en el campo de la danza. La investigación, además, no solo confirma la sincronización neuronal entre bailarines, sino que establece un umbral temporal preciso: la respuesta coordinada debe ocurrir dentro de los 200 milisegundos para que las ondas cerebrales entren en resonancia.

El tango argentino, con su característica improvisación y su énfasis en la escucha corporal entre la pareja, resultó un campo de estudio particularmente revelador. La dinámica de abrazo, guía y respuesta que define al género parece ser, según los resultados, un entorno propicio para la sincronización intercerebral.

Del laboratorio al cuerpo: el dispositivo de muñeca

De manera paralela al estudio, el equipo desarrolló un dispositivo de muñeca capaz de vibrar en el momento exacto en que los cerebros de los bailarines trabajan al unísono. La tecnología apunta a mejorar la coordinación no solo en parejas de baile, sino también en deportes de equipo como el fútbol, donde la sincronización entre jugadores puede ser determinante para el rendimiento colectivo.

La investigación abre un campo interdisciplinario que cruza la neurociencia, la ingeniería de dispositivos portátiles y las artes del movimiento, con potenciales aplicaciones en la rehabilitación motora y la terapia a través de la danza.

Puntos clave:

  • Investigadores de la Universidad de Colorado Boulder demostraron la sincronización cerebral entre bailarines de tango.
  • El fenómeno se denomina «acoplamiento intercerebral» y fue detectado en ondas beta y theta.
  • El estudio analizó cinco parejas con auriculares EEG y sensores de movimiento en tobillos.
  • La sincronización ocurre cuando los pasos coinciden en un margen de 200 milisegundos o menos.
  • Los resultados se presentaron en la conferencia TEI en Chicago.
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