Conectate con El Argentino

Sociedad

Denunció fiestas clandestinas y lo mataron

Ya pasaron nueve años del crimen de Gabriel Eiriz, en una causa que permanece impune. La víctima encabezaba una protesta por las actividades en una casaquinta del partido de Pilar, recibió amenazas y lo terminaron asesinando.

Publicado hace

#

Por Néstor Llidó

Se cumplieron nueve años del crimen de Gabriel Eriz, un vecino de la localidad de la Lonja del partido de Pilar, quien fue asesinado a balazos tras haber denunciado la realización de fiestas clandestinas en una casaquinta de la zona. La causa por el homicidio continúa impune y apenas se concretó un juicio, en un expediente conexo, en el que una mujer policía fue condenada en suspenso por las amenazas previas que había recibido la víctima por impulsar ese reclamo.

“En este asesinato hay tanto que investigar, tantos cómplices, pero a los que nadie los toca. Los que organizaban estas fiestas, los que les brindaban protección, ya sea policial o municipal. Es evidente que hay sectores poderosos a los que garantizarle la impunidad”, denuncia la familia Eiriz, quien ante el nuevo aniversario impulsó una serie de actividades por “memoria, verdad y justicia”.

Como cada año que transcurre y sin respuestas, se concretó una caravana y una marcha para sostener la demanda “contra la impunidad de los negociados, la corrupción policial y de los funcionarios”, a la que se sumó, en esta oportunidad, la colocación de una baldosa en recuerdo de Gabriel Eiriz en la plaza 12 de Octubre de Pilar.

A mediados de 2013, un grupo de vecinos de la localidad de La Lonja, en el partido de Pilar, comenzó a reclamar por las fiestas clandestinas que se concretaban en casaquintas de la zona, con la consecuencia de “ruidos molestos” y los incidentes que se generaban con los asistentes, por el exceso consumo de drogas y alcohol.

Uno de los que encabezaba la protesta era Gabriel Eiriz, un técnico electromecánico de 41 años y padre de tres niños, ya su vivienda era lindante con este predio y por lo tanto, se quejó ante la dueña del lugar, una mujer quien se la alquilaba a un hombre, quien, a su vez, sacaba un rédito económico al “tercerizar” a los organizadores de fiestas clandestinas y multitudinarias, convocadas por redes sociales.

Tras sus discusiones con Amelie Alicia Storani Domínguez y Ezequiel Salsamendi, sin lograr que esos encuentros dejen de realizarse, el 13 de septiembre de 2013, Eiriz comienza a recibir mensajes de texto intimidatorios en su celular desde un número desconocido, aunque luego se presenta como una familiar de la dueña de la casaquinta. Se trataba de una oficial de la Policía Federal Argentina, identificada como Mariela Fernanda Pérez Argüello. Entonces, radicó una denuncia, pero las amenazas no se detuvieron, advirtiéndole que no molestara más. En una reunión con vecinos, dijo “si aparezco tirado en un zanjón, ya saben quienes son los responsables”.

Hasta que en la noche del 8 de octubre de 2013, Gabriel Eiriz llegó a su casa, entró el auto y en el jardín fue interceptado por dos sujetos y sin mediar palabra, uno de ellos, lo ejecutó de un balazo en la cabeza. Un típico crimen por encargo, concretado por sicarios, quienes fueron observados cuando escapaban, se dio aviso a la Policía, pero nunca detenidos.

No hubo robo, ni signos de resistencia a un asalto, no tenía enemigos personales, ni deudas económicas y tampoco problemas con nadie. A excepción de estas amenazas de muerte que había recibido y a pesar del paso de más de nueve años, es la única hipótesis que manejan los investigadores del caso, a cargo de la fiscal Cecilia Chaieb. Nunca hubo avances concretos en el esclarecimiento del caso y por ende, en el expediente no hay imputados por el homicidio, en un camino hacia la impunidad.

En paralelo, se abrió una causa conexa, hasta que en el Juzgado en lo Correccional Nro. 5 de San Isidro se condenó a la oficial Pérez Argüello por “amenazas calificadas” a una pena de dos años en suspenso y excarcelable, que inclusive no impidió que continuara en funciones, al ser trasladada luego a la Policía de la Ciudad. De las sospechas de haber sido una de las tres personas de haber instigado el crimen de Eiriz, nadie se ocupó.

Y como rara paradoja del destino, esa propiedad donde se hacían las fiestas clandestinas, tiempo después pasó a ser ocupada por una comunidad terapéutica, cuyo funcionamiento irregular también fuera objeto de denuncias. Ese mismo lugar, en el que el pasado mes de febrero, se produjo un incendio, que arrojó el trágico saldo de cuatros internos muertos y desde entonces, el lugar quedó clausurado.

América Latina

Murió un párroco al caerle una cruz en plena misa transmitida en vivo

Patricio Alfredo Sánchez Molinari, párroco de Perpetuo Socorro, murió en Guayaquil cuando una cruz de madera se desprendió detrás del altar durante una misa en vivo. La Arquidiócesis confirmó el fallecimiento, pero no explicó las causas de la caída ni cómo estaba sujeta la estructura.

Publicado hace

#

Murió un sacerdote aplastado por una cruz durante una misa transmitida en directo.

Una cruz de madera con la figura de Jesucristo se desprendió de la pared, cayó sobre la cabeza del párroco y le provocó la muerte frente a los fieles, en plena misa transmitida en vivo.

El sacerdote Patricio Alfredo Sánchez Molinari, párroco de la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de Guayaquil, Ecuador, murió el sábado 17 de octubre mientras celebraba la Eucaristía. La Arquidiócesis de Guayaquil confirmó el fallecimiento mediante un comunicado firmado por el cardenal arzobispo Luis Gerardo Cabrera Herrera, en el que lo identificó como integrante de la Congregación del Santísimo Redentor.

Un momento registrado en directo

La ceremonia se difundía en vivo por Internet, por lo que el episodio quedó grabado. Según trascendió, el desprendimiento ocurrió cerca del minuto 27 de la transmisión, durante la misa diaria. Las imágenes muestran cómo la cruz cae sobre el religioso, frente al altar mayor.

Tras el impacto, los presentes intentaron auxiliarlo y, en medio de la conmoción, una mujer pidió ayuda: “¡Padre, padre… llamen a una ambulancia!”.

El comunicado de la Arquidiócesis y lo que no explica

En el texto difundido tras la tragedia, la Arquidiócesis expresó que el sacerdote “ha partido a la Casa del Padre para gozar de su presencia y su gloria”, y manifestó su solidaridad con la familia redentorista, sus familiares y amigos.

El parte eclesiástico no precisó si Sánchez Molinari murió en el lugar o después de recibir asistencia médica. Tampoco se difundieron detalles sobre las causas del desprendimiento, el estado de la cruz ni el sistema que la sujetaba a la pared.

Ese silencio deja abiertas preguntas elementales sobre la seguridad de un templo donde se celebran misas diarias con presencia de fieles: cuándo fue la última revisión de la estructura, quién estaba a cargo de su mantenimiento y qué controles existen sobre los elementos pesados fijados detrás de un altar. Son interrogantes que, hasta el momento, no tuvieron respuesta oficial.

Una congregación con larga historia

Sánchez Molinari pertenecía a la Congregación del Santísimo Redentor, fundada por san Alfonso María de Ligorio en 1732. Los redentoristas custodian desde 1866 el icono original de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, que el papa Pío IX les confió ese año, advocación que da nombre a la parroquia donde ejercía su ministerio.

Lo que tenés que saber:

  • El párroco Patricio Alfredo Sánchez Molinari murió el sábado 17 de octubre en Guayaquil, Ecuador.
  • Una cruz de madera se desprendió de la pared detrás del altar y cayó sobre él durante una misa transmitida en vivo.
  • La Arquidiócesis de Guayaquil confirmó el fallecimiento mediante un comunicado.
  • No se informó si murió en el lugar ni se difundieron las causas del desprendimiento.
  • Pertenecía a la Congregación del Santísimo Redentor.
Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo